sábado, 9 de julio de 2011

Historia para no dormir. O dormir mal, al menos.

Conducir un automóvil entraña unos riesgos que todos los conductores asumimos sin darles demasiada importancia. Creemos conocer esos riesgos. La cosa cambia cuando los desconocemos y hoy quiero presentar aquí uno de esos desconocidos.

Hace unos días, circulando con velocidad adecuada a la vía, (100km/h) mi coche, con 77.000Km, revisiones por el libro de mantenimiento, la última hace tres meses, me dio todas las alarmas; nivel de aceite, ESP, ABS… y se apagó el motor. Sin freno y sin servo dirección, me arrimé a la orilla con un susto de muerte. Gracias a que era una recta. Preguntándome que era lo que había pasado, traté como Sainz, de arrancar el motor tras preguntarle al ordenador que era lo que estaba mal. Todo en orden. Así que moví la llave y arrancó. Cualquier cosa de la electrónica esta del diablo, pensé. Dos días sin problemas, pero al tercero, subiendo una pequeña cuesta, a 60km/h, para tomar una cuerva, el maldito se para de nuevo. Tirando del volante como se hacía antes de invención del servo, conseguí coronar, dar la curva y aparcar a la orilla. Como esta vez no arrancó, llamo a la grúa que apenas tarda diez minutos, para entonces ya había conseguido ponerlo en marcha, pero no me fío y mando que me lo lleven al concesionario.

- Cosa de poca importancia, a decir del recepcionista que lo metió en el ordenador; un sensor del cigüeñal. Entre ponte bien y estate quieto, dos días sin coche y 650 machacantes. Menos mal que era cosa de poco.

Aunque me escocieron, aún me están escociendo, es una nimiedad en comparación con lo que podía haber pasado, o puede pasar en cualquier momento. Supongamos que ocurre eso bajando el Pajares, en un adelantamiento, unos metros antes de llegar al paso de peatones… Con toda probabilidad, en las curvas del Pajares me iría por barranco, en el adelantamiento me toparía con uno que viniera de frente… y también es posible que me llevara algún peatón en el paso de cebra. No son exageraciones, puede ocurrir.

A raíz de estos incidentes, consulté la red y he visto que sucede de vez en cuando a bastante gente. Los hay incluso que han denunciado, pero no tengo noticias del resultado. Le dije al empleado, que el fabricante bien podría poner un chivato que avisara de la anomalía en ese "ordenador de abordo" del que tanto presumen cuando te venden el vehículo. También le dije que iba a cambiar el coche, que ya no fiaba de él. Y me contestó que esos sensores los llevan todas las marcas.

Considero que es, si no un delito, (porque, a sabiendas de que el dispositivo puede fallar, se siguen instalando, con posibilidad de accidentes gravísimos) si una falta de seguridad muy grave, y que la marca debía de hacerse responsable del costo de la reparación, y sobre todo, poner los medios necesarios para que tal anomalía no se diera.

Mi coche es un Audi A6 TDI.

2 comentarios:

rubo dijo...

¿Volveremos al Seat "600"? Con tanta técnica, nunca se sabe...

Alfredo dijo...

rubo.
Mi primer coche fue un 600. Las herramientas eran más o menos alicates, destornillador, un par de llaves fijas y la de las bujías. Tampoco se necesitaba mucho más.
Salu2.