sábado, 30 de julio de 2011

Virgo Potens.

El portal era espacioso, tanto, que uno de los vecinos aparcaba allí la vespa sin que nadie dijera ni pío. A mí, que por aquella época tendría diez y ocho, me gustaba la moto, y no dejaba de admirarla esperando algún día poseer tan preciado bien. Cierto día, en ese hueco que hay entre el motor y el faldón delantero, allí sobre el freno de pié, encontré dos libros de texto. Abrí con curiosidad las tapas, por ver a quien pertenecían; Isabel Fernández Campos se llamaba la dueña del de Inglés y Fernando Arrojo Cienfuegos el de francés. Otra cosa más encontré, pero aquello no me lo pude llevar.

Haciendo mil conjeturas, llegué a una conclusión que quise corroborar tratando de conocer a la pareja. La chica era muy guapa y con el frescor que se tiene a los quince años. De inmediato me sentí atraído, lo que me llevó a seguir sus pasos durante un tiempo, para tratar de conocerla sin darme a conocer. El tal Fernando era un imberbe crío dos años menor que ella.

Aquél día me presenté;

- Hola soy Antonio y tengo algo tuyo.

- De nada te conozco, así que me extraña- dijo poniéndose en prevengan.

- ¿Acaso no te llamas Isabel? ¿Aprobarás este curso la asignatura de inglés? Deja, yo te respondo; si a la primera y no a la segunda; te falta el libro para estudiar y hacer los ejercicios.

- ¡Que tonta! es verdad que lo perdí. ¿Me lo devolverás?

- Con una condición. Quiero salir contigo.

- ¡Oye, ya tengo quién me acompañe!

- No, sé que habéis roto.

- Mucho sabes tú.

- Si. Sé que perdiste otra cosa.

-¿El que?

- Tu virginidad.

- ¡Estúpido grosero!

- No te sulfures, niña, que a nadie se lo he dicho. Es nuestro secreto.

- ¡Eso es mentira, no nos pudiste ver!

- ¿Cómo has dicho? Es cierto que no os pude ver, pero te diré lo que pasó. Era al anochecer, el portal a oscuras, vives un par de calles más arriba. Entrasteis. Unos besos apoyada tu con la culera en la moto, ropa que se sube, ropa que se baja y piernas abiertas. Sus manos quizá acarician tus senos y unas gotas de sangre que se derraman. Secas sobre el verde oliva de la moto y alguna más en el suelo las encuentro yo. Posiblemente te arrepintieras en ese momento; el temor a quedar embarazada, no pensaste que él iba a llegar tan lejos, o tal vez una sombra vista a través del cristal os interrumpió. Pero creo que así ocurrió.

Del blanco mortecino al rojo granate su cara, ira en sus ojos y dientes a punto de rechinar.

- ¿Y con ese cuento, me quieres hacer chantaje?

- Solamente quiero la oportunidad para que me conozcas. Me gustas… y quiero gustarte. Soy algo introvertido y no veía otra forma de acercarme a ti.

- Ya. Lo que tú quieres es lo que dices él consiguió. Pero te equivocas, aún soy virgen y así llegaré al matrimonio. Es cierto que me besó, pero el cretino casi me rompe la nariz de un cabezazo. Y si de veras quieres comprobar, que lo que digo es cierto, has de esperar cinco años… para cuando, si llegas a conquistarme, estemos casados.

11 comentarios:

Rubén dijo...

¡cinco años! eso es tener paciencia. Pero si merece la pena...

Esilleviana dijo...

¿son las mujeres más perspicaces que los hombres?

tal vez, solo tal vez...
es una posibilidad.

un abrazo Alfredo

Larisa dijo...

Bah, ¿qué es un lustro más-o-menos? ¿Vale la pena? Pues a esperar tocan. Esperar puede molar, si uno se organiza medio bien. Creo.

Dice Job que sí, que llevo razón.

Abrazos de paseo.

Alfredo dijo...

Rubén.
No te asustes, un noviazgo de tres a cinco años era muy corriente a principios de los sesenta. Mucho más largo lo era con anterioridad a esa fecha, y yo he conocido a quien tras cuarenta años de noviazgo, lo dejó.
Salu2.

Alfredo dijo...

Esi.
Siempre he considerado a la mujer mucho más aguda que el hombre. Por aguda entiendo; perspicaz, intuitiva, con rapidez de reflejos para la contestación en la conversación, astuta, y sobre todo engañadora.
Ojo, los reflejos que tienen para contestar, nada tienen que ver con los que utilizan para conducir.
Salu2.

Alfredo dijo...

Larisa.
Para algunos, los jóvenes; una eternidad, para otros, los mayores; un suspiro.
Es posible que los noviazgos actuales vuelvan a ser laaaaargos como los de posguerra por la similitud de los problemas; falta de trabajo y por consiguiente de vivienda, pero ahora se está mejor organizado, se es más libre y no existen los prejuicios de entonces
Gracias por pasar por aquí Larisa.

jose luis dijo...

La historia, bien, la foto de la vespa genial, no se de donde la sacaste pero casi seguro que era la de mi padre. El asiento trasero verde y amarillo y la misma.

Alfredo dijo...

jose luis.
Me alegra que te gustara la historieta. Mi padre también tuvo una vespa parecida a esta.
La foto la saqué con paciencia y el photoshop.
Salu2.

rubo dijo...

Muy bueno, la verdad es que la respuesta de la chica fue muy acertada y en cierta forma le dio una lección al osado pretendiente. Saludos.

Alfredo dijo...

rubo.
Gracias rubo, tus comentarios y críticas son para mi como el bálsamo de Fierabrás.
Salu2.

rubo dijo...

Alfredo,
Me considero más comentarista, sin más, que crítico, para lo que debería tener más conocimientos de los que a trancas y barrancas atesoro.
Lo del bálsamo de Fierabrás me ha hecho gracia, voy a ver si pongo una consulta de curandero por las tardes y me saco unos duros extra, que nunca vienen mal.
Saludos.