lunes, 8 de agosto de 2011

El empalador.

Lo agarró por el cuello apretando hasta que la boca se abrió por falta de aire. Luego cogió una afilada barra de acero y se la fue introduciendo poco a poco, En pocos segundos el empalamiento estaba hecho; la barra había salido por el ano. No contento con el cruel martirio al que sometía a su victima, la colgó de un gancho y la arrojó a la salobre agua. Los peces se la comieron, pero el resultado esperado por aquel hombre, no dio su fruto. Este día no pescó nada.


Me olvidaba decir el nombre de la victima: Xorra, xorrón, gusana, cororeana, americana etc.


6 comentarios:

jose luis dijo...

En realidad y contado así no deja de ser un asesinato con premeditación y alevosía.

rubo dijo...

Si nos lo planteamos así, no deberíamos probar la carne ni el pescado y... a ver quien vive sin ellos. Nos consolaremos pensando que en la próxima reencarnación no seremos gusanos.
Saludos.

Rubén dijo...

Ya estaba yo pensando en Vlad el empalador, personaje que inspiró la leyenda de Drácula, y de repente, durante la lectura, y después de tener una efímero pensamiento de cuando inflábamos ranas con una pajita, resultó ser un gusano/xorra/xorrón/gusana/cororeana/americana...

Alfredo dijo...

jose luis.
Premeditación, la hay, pues el pescador sabe lo que va a hacer. Alevosía, también, puesto que el pescador se aprovecha del estado de indefensión del gusano. Asesinato, no. No concurren las circunstancias necesarias. Tal vez, homicidio encajase mejor, pero al no ser persona humana, que es "persona gusanal"…
slu2.

Alfredo dijo...

rubo.
Ya veo que tú eres más partidario de las religiones orientales, y que no te resignas a ser el polvo que ha de volver al polvo. Y pregunto yo; ¿no sería bueno poder elegir en que reencarnarse?
Salu2.

Alfredo dijo...

Rubén.
Yo pensé, que tú, como tantos leoneses, serías pescador y te darías cuenta enseguida. Pero luego caí en la cuenta de que las truchas, tan abundantes por ahí, se cogen con mosca. (Yo las cogí en León a mano y a tenedor)
Salu2.