sábado, 26 de noviembre de 2011

Renco.

(Del lat. *renĭcus).

1. adj. rengo (cojo por lesión de las caderas)
2. adj. ciclán (que tiene un solo testículo).

Creo recordar, que en sus primeros tiempos, el torero Manuel Benítez "El Cordobés", aquél que se sacó de la manga el pase "de la rana", tenía como apodo "El Renco". Supongo que algún apoderado más versado que el que así lo apodó, se dio cuenta de que aquello no encajaba. Sin embargo, a otro torero, Antonio Pérez Rueda, lo apodan también "El Renco". No es que yo sea muy aficionado a la fiesta de los toros, mi hija mayor se encargó ya de chiquita, de hacerme comprender, que las corridas son cuanto menos, crueles para el toro.

Creo que si la suerte de matar, bien a pié o a caballo, no tuviera su consecuencia última, no habría surgido el tema de las prohibiciones. (Política aparte)

Lo cierto es, que no iban por ahí los tiros cuando empecé a escribir esta entrada, pero ya está y a lo hecho, pecho. No me gustan las prohibiciones, cuantas menos, mejor. Lo lógico sería, que primara la convicción sobre la prohibición, luego, cada cual, que de su capa haga un sayo. Crueles son las monterías y la caza en general, la matanza del gorrino, los conejos, gallinas, ovejas, terneras… Vamos, que si tuviéramos el mismo sentimiento con todos los animales, y no solamente para el toro… seríamos vegetarianos.

1 comentario:

rubo dijo...

Estoy de acuerdo contigo, en parte: para mí no tiene ningún sentido la violencia como espectáculo, más o menos morboso. Por eso no admito los toros, ni el abominable "toro de la Vega" de Tordesillas, ni sus diferentes variantes. Pero en casos como la matanza del "gochu" la violencia tiene un sentido meramente utilitario, no de espectáculo. Si rechazamos el asesinato, la tortura, la violación de otra persona, como espectáculo, ¿por qué lo admitimos en el caso de ciertos animales?
Saludos.