miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mil y un besos.

Tengo diez y nueve años, me atrae enormemente la robótica y estudio para llegar un día a construir algo que pueda hacernos la vida mas llevadera. Creo que no soy feo, pero si tímido e introvertido. Por eso practico el piragüismo, en busca de la soledad que me dan mar, ríos o embalses. Amigos, tampoco tengo.

Quizá esa timidez, esa introversión, hace que aún no sepa lo que es un beso de amor, pero hoy he decidido cambiar; alejar mi timidez, abrirme a los demás y tratar de ofrecer algo de lo que pugna por salir de mí. Me he confeccionado un cartel:

"Ofrezco besos; piquitos inocentes para los inocentes niños y mayores… cálidos y húmedos para los soñadores, fuertes y apretados de esos que quieren decir; ¡Dios, como te quiero! para los limpios de corazón, besos fraternos para los que como yo, ansían amistad, suaves y tiernos para los que sufren una pena…"

He cogido una silla de tijera, de esas de madera que tenía en el desván. Me he ido a la calle Corrida, la he abierto, me he subido a ella para que me vean bien, y me he colocado el cartel al cuello.

Una señora como de cincuenta y con abrigo de pieles, ha leído el cartel y me ha dicho: Baja.

Me ha dado un beso de esos que te hacen cerrar los ojos y soñar. Acto seguido se fue hasta la farmacia de enfrente. Volvió con una caja, abrió el monedero e introduciendo un billete de veinte euros, la dejó en el suelo.

- Señora, no estoy pidiendo…

- En algo lo podrás emplear, tu corazón te lo dirá.

Desde mi atalaya observé como algunos pasaban sonriendo con ironía, pero los más se fueron arremolinando en torno mío. Un niño se soltó de la mano de su madre, buscó en su bolsillo, sacó un euro y me pidió su beso…

- Son gratis cariño, coge tu euro…

- No, quiero dártelo.

Y le di su piquito. Otra señora como de setenta, dos chicas jóvenes, un matrimonio acercó su niño de cuello, aquella como de cuarenta, que cogiéndome la cara entre sus manos me dio uno sonoro y la jovenzuela, que picarona ella, quiso tantearme con la puntita de la lengua.

- No, por favor, de esos, ahora no.

No sé si transcurrieron minutos u horas, pero la caja estaba casi llena de billetes y monedas, las piernas me comenzaban a fallar de tanto sube y baja. Entonces llegaron los municipales.

- Baja de la silla, chico. Este show se ha acabado.

La gente comenzó a abuchear a los urbanos y como señal de protesta, parejas, conocidos o no, todos principiaron a besarse. Cogí la caja, me fui al banco cercano y le dije al cajero:

- Reparta usted este dinero equitativamente entre las cuentas que tenga abiertas para los necesitados.

Y me marché. Un aplauso atronador surgió espontáneamente cuando salía por la puerta, levanté una mano en señal de aquiescencia, y me dirigí a la primera bocacalle que encontré.

Noté como una mano asía la mía, y, al voltear la cabeza, hallé a aquella atrevida chica.

- ¿Nos daremos ahora esos que no quisiste antes?

11 comentarios:

Ruben dijo...

¡si señor!, y no digo más.

Marina-Emer dijo...

desde mi cama con gripe te recuerda con cariño y te desea felices fiesta navideñas esta amiga Leonesa
besossssssssssss
Marina

OZNA-OZNA dijo...

esta amiga admiradora de tu sensible y sublime alma de escritor te desea felices fiestas navideñas en compañía de tus seres queridos, muchos besinos

rubo dijo...

Mira qué bueno. Lo que ocurre es que no tuve valor para plantar mi silla en la calle Corrida... pero es verdad que hubo un tiempo en que pensé hacer algo parecido, pero finalmente no fue necesario.
Felices Fiestas.

Esilleviana dijo...

Tus cuentines siguen siendo tan adorables y encantadores como siempre.

:)

Feliz navidad en compañía de las personas que te quieren.

un abrazo A.

Alfredo dijo...

Marina.
Espero te repongas pronto.
¡Hay que vacunarse!
Un abrazo.

Alfredo dijo...

OZNA.
Recibo con cariño los besos que me evías.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

rubo.
Si no fue necesario, es que no eres tan
introvertido ni tan tímido como supones.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Esilleviana.
Gracias por el inmerecido elogio.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Rubén.
Quiero creer con eso, que te ha gustado. Así lo tomo y agradezco.
Un abrazo.

Ruben dijo...

Pues claro que me ha gustado.