lunes, 31 de enero de 2011

Billetes de banco. Cuba.





Estos dos billetes fueron impresos por la American Bank Note Company de Nueva York. El de diez pesos fuertes está respaldado en plata, lo que no quiere decir otra cosa más que pertenece a la emisión del 15 de mayo de 1896 y solamente algunos de ellos llevan este respaldo.

En el anverso se puede contemplar una estampa de la zafra, y en el reverso el escudo ovalado femenino con escusón Borbón por la Reina Regente, con las Armas de Castilla y León en el centro y filigrana en el resto. No lleva marca de agua.

Su valor puede oscilar entre los 10 y los 65 euros de pendiendo como siempre del estado, fecha y firmas manuales etc.

Respecto del de cincuenta centavos, medio peso, presenta en el anverso el escudo perteneciente al reinado de Amadeo de Saboya 1870/1873 y en el reverso una planta de tabaco.

Los escudos mencionados no estoy seguro de que correspondan a quien se dice. No he sido capaz de hallar tal documentación.

Zorongo.

1. m. Pañuelo doblado en forma de venda, que los aragoneses y algunos navarros del pueblo llevan alrededor de la cabeza.
2. m. Moño ancho y aplastado que usan algunas mujeres del pueblo.
3. m. Baile popular andaluz.
4. m. Música y canto de este baile.
5. m. Arg. Pelo postizo.

Yo ya sabía desde pequeño que ese pañuelo que llevan los baturros se llama zorongo. Mi tío Manuel, Lolo para la familia y Lin para los amigos, que estuvo en un batallón de trabajadores en tierras mañas, solía sacar el pañuelo y anudarlo a la cabeza, cuando por las navidades de aquellos tiempos de Maricastaña se cantaba y bailaba. Pero eso era para cantar jotas, para otras cosas como "el caramelero o pregón de los caramelos" - que se le daba estupendamente - ataba cuatro nudos en las esquinas del pañuelo y se lo calaba cual tornasol en plaza de toros, o remedo de cateto.

También los significados 3 y 4 me son de sobra conocidos, pero no recuerdo el 2 y el 5. Es más, sabéis que suelo ilustrar con una foto relacionada con el tema en cuestión, pues bien; con la palabra zorongo no he encontrado ni una sola imagen que mostrara un moño. Y a decir verdad, solamente una o dos del famoso pañuelo. He tenido que recurrir a "baturro" para poder mostrar el zorongo.

domingo, 30 de enero de 2011

De mis parientes.

Le prometí a un anónimo comentarista, que publicaría unas fotos de mis parientes de Aguilar, en la seguridad de que los tiene que conocer. Desgraciadamente, dos de las tres fotografías que obran en mi poder, y procedentes del legado de mi tía Pilar, están en bastante mal estado. Seguramente se hallaban en un álbum del que fueron quitadas y la goma hizo que se pegaran entre sí. La que está bien es esta en la que se puede ver a mi tía Pilar, con una de aquellas pelucas que tanto se llevaban por los años sesenta y a la tía Olvido.

Tanto mi madre, como mi tía Pilu, siempre llamaron tía a Olvido, aunque en realidad el tío era su marido, hijo de mi bisabuelo Leonardo Alonso García y hermano de mi abuela Fermina. Pilar - Pilu- era la madrina de nacimiento de la también llamada Pilar e hija de Olvido.

Billetes de banco. España.



Esto de los billetes de banco es bastante complicado para mí. Supongo que habrá que estudiar bastante, o al menos buscar en catálogo - si lo hay - como con los sellos, para saber su valor. De este que presento hoy, he encontrado que se piden desde 2 euros hasta 57. El motivo no lo sé, supongo que si no ha circulado tendrá más valor que aquel que está un tanto "chuchurrio".

Cuando yo guardé alguno de estos billetes - se retiraron en el 78 - decía la gente que valían un pastón, también supongo que serían los que pudieran tener alguna falta o de tirada corta. Con el busto de Bécquer, se fabricaron en total 442.138.000 billetes figurando en el anverso el poeta y la alegoría a una de sus rimas más famosas “Volverán las oscuras golondrinas”.

En el reverso figura una dama romántica y la vista de la Catedral de Sevilla. En la marca al agua la cabeza de Albeniz. El billete de 100 pesetas, se entregó el 2 de diciembre de 1970, coincidiendo con el centenario de la muerte del poeta, por lo que tuvo escasa vida.

sábado, 29 de enero de 2011

Estólido, da.

(Del lat. stolĭdus).
1. adj. Falto de razón y discurso.

Yo me podría considerar medio estólido pues, aunque la mayoría de las ocasiones estoy falto de razón, no me falta el discurso. Esto es: loco me lo llaman alguna vez y, en las discusiones, no llevo siempre la razón. Lo admito. Pero soy lo que algunos hemos dado en llamar "discutión", el que discute.

Discutir.
(Del lat. discutĕre, disipar, resolver).
1. tr. Dicho de dos o más personas: Examinar atenta y particularmente una materia.
2. tr. Contender y alegar razones contra el parecer de alguien

Y esto ya lleva en si, a mi modo de ver, un algo de discurso.

Discurso.
(Del lat. discursus).
1. m. Facultad racional con que se infieren unas cosas de otras, sacándolas por consecuencia de sus principios o conociéndolas por indicios y señales.
2. m. Acto de la facultad discursiva.
3. m. uso de razón.
4. m. Reflexión, raciocinio sobre algunos antecedentes o principios.
5. m. Serie de las palabras y frases empleadas para manifestar lo que se piensa o siente

¿Quién me quiere llevar la contraria? Advierto, tanto al que me de la razón, como al que no, trataré de rebatirlo. El caso es discutir.

La flor del... Romero.

Conocido por los romanos como Rosmarinus, - rocío marino- por criarse cerca de la costa. Hay autores que lo derivan del griego rhops: arbusto y myrinos: aromático, aludiendo a su aroma.

El romero es por tanto, un arbusto aromático y de hoja perenne. Los tallos son leñosos, ramificados, las hojas estrechas y agudas. Las flores forman grupos y pueden ser blancas, lilas, azules e incluso rosadas, ligeramente moteadas, con cáliz bilabiado y dos medios estambres.

Con el aceite esencial se prepara alcohol de romero. La obtención del aceite esencial se consigue por destilación de las flores, también pueden emplearse las hojas y tallos pero el resultado es de inferior calidad. Es casi incoloro tendiendo al amarillo verdoso. Huele como las hojas al ser aplastadas, a alcanfor, incienso y miel. Sus componentes principales son: borneol, camfeno, alcanfor, cineol, lineol, pineno, resinas y saponina.

Con un 10% de aceite esencial diluido en 1 litro de alcohol de 95º se consigue el alcohol de romero que puede ser utilizado en fricciones para prevenir las úlceras de los enfermos que deben pasar tiempo en cama. También es útil para tratar dolores reumáticos, lumbalgias, elimina las agujetas de los deportistas, para combatir la alopecia… La infusión de hojas de romero alivia la tos y es buena para el hígado y para los espasmos intestinales. El humo de romero sirve como tratamiento para el asma. El alcanfor de romero sube la tensión y tonifica la circulación sanguínea.

Por sus propiedades digestivas es un condimento ideal para platos fuertes y grasos.

Se utiliza, tal vez por sus propiedades aromáticas, para purificar y proteger personas y lugares, para invocar la buena salud y se echa al agua del baño para purificarla. Se dice que con baños de inmersión fortalece la memoria y que oler su madera con frecuencia conserva la juventud.

Aunque dicen que florece de marzo a mayo y que pueden tener una segunda floración en el otoño, los míos ya están floridos, tal vez sea el sol de estos días pasados. Hoy, con frío y agua, esta es la imagen que presenta.

viernes, 28 de enero de 2011

El almacén de los dolores.


No se como me encontraba allí. El lugar parecía ser un laboratorio ya que había gran cantidad de vasos, retortas, matraces y probetas colocados en interminables mesas. Alambiques calentados por mecheros de gas, destilaban líquidos de mil tonalidades. Los técnicos se afanaban con mezclas y ensayos sobre altos taburetes, o iban de un lado a otro, embutidos en batas blancas, manejando aparatos. Yo estaba frente a uno de ellos. Su pelo era rojizo al igual que la rala barba de chivo. Gafas de sólida montura y sonrisa que dejaba ver huecos entre sus dientes. Su satisfacción se dejó traslucir en el clásico grito de júbilo:

- ¡Albricias, lo conseguí!

Los más cercanos levantaron un instante sus cabezas, dirigieron hacia nosotros sus miradas, y continuaron con su trabajo.

- Ven, me dijo el pelirrojo, he de presentarte a su Excelencia.

Salimos de la gran sala y por un corredor nos dirigimos hacia una escalera de caracol situada en el fondo. Subimos. Otro gran pasillo, iluminado por una luz grisácea, nos condujo a una ancha y negra puerta. En cuanto llegamos a ella, se abrió de forma suave y silenciosa. Pasamos al interior. La penumbra que allí reinaba era casi absoluta. Una gran pantalla semicircular derramaba una tenue luz. Al acercarnos, pude comprobar provenía de los numerosísimos puntitos, que a modo de luciérnagas, brillaban. Algunas parpadeaban y se apagaban, otras, después de dar varios guiños, continuaban iluminando. Las más se oscurecían definitivamente a la par que otras muchas alumbraban por vez primera.

Aquello atrajo mi atención, más solo fue un instante, ya que algo poderoso me impulsó a fijarme en ello. En el centro del gran salón, una nube de tintes verdosos permanecía estática a varios centímetros del suelo. Era la base sobre la que se asentaba un alto sillón o trono. No podía ver la figura que ocupaba el sitial, pues estaba de espaldas. Poco apoco, el trono giró hacia nosotros y pude comprobar que alguien dentro de un amplio hábito, nos observaba.

Traté de fijarme en la figura y poco conseguí. El negro ropaje me pareció propio de un monje o un mago. Las amplias mangas, apoyadas en los brazos del sillón, no dejaban ver las manos. Lo que si vi, fueron tres plateadas calaveras en cada una de ellas. Tampoco pude observar sobre que estaban apoyados los pies, ya que el ropaje, descendía hasta la nube. Al igual que en las mangas, una serie de calaverillas plateadas ribeteaban la parte baja. En la caperuza, otra calavera aún mayor. Del interior de esta, donde yo trataba de adivinar la cara, sólo un tenue resplandor fosforescente.

La voz de mi acompañante se oyó con respeto.

- Excelencia... aquí os presento a un nuevo acólito que espero sea de vuestro agrado.

Yo esperaba oír una cavernosa y fantasmagórica voz en respuesta a sus palabras, más, la comunicación que estableció la figura, fue telepática.

- ¡Hora era ya¡ Por ser este el último, se le nombrara con R-2000 Xm. Llévalo al almacén y haced unos millones de copias para que al instante entren en funcionamiento.

- Así se hará, excelencia.

- ¡Señor! Comencé a decir yo cuando vi que nuevamente el trono comenzaba a girar dándonos la espalda,
¿Cual será mi trabajo? ¿A quién tengo que servir? ¡Explicadme algo! No se como, ni por que estoy aquí, y por más que lo pienso, no se ni quién soy.

En el interior de la caperuza aumentó la luminosidad por un instante a la par que el sillón detenía su marcha. La comunicación telepática se estableció de nuevo.

- ¡Ser insignificante! Has de saber que yo te he creado. Serás mi siervo por los siglos de los siglos. Serás eterno a partir de ahora, y tu trabajo, te será agradable y a mi placentero.

Su manga se alzó y señaló la pantalla.

- Esto que aquí ves, son vidas humanas. Cada punto una vida. Yo soy la Gran Señora. La que con todas acaba. ¡La muerte! Cada lucecita que se apaga es una vida que se extingue. Tú estás aquí como muchos otros, para conseguir ese fin último. Todo lo que nace, debe morir. Pero eso ha de ser con dolor. Tú eres uno de ellos, uno de los dolores.

El sillón comenzó a girar y mi acompañante me indicó que lo siguiera. Camino del almacén, trató de ampliarme las explicaciones de su Excelencia.

- Como ya has oído, todo lo que tiene un principio, ha de tener un fin. Un fin doloroso. Hasta la fecha hay muchos casos en que el final no tiene dolor. Nuestra misión es conseguir un remedio a esa falta.

Llegamos al almacén. Una larga cola hacía frente a una ventanilla que estaba abierta en una mampara y junto a la que se veía una puerta. Tras los cristales, varios empleados manejaban complicados teclados frente a una pantalla. Mi acompañante se identificó a través del cristal enseñando en su mano un disco, que por un instante dejó aparecer una numeración en rojo. La puerta se abrió al momento.

- Pasa -dijo cediéndome el lugar - nosotros no hemos de aguardar cola, ésta es solo para los que vienen a sacar copias.

El almacén era un rectángulo del que no se distinguían ni el fondo ni la altura. Infinidad de pasillos nacían perpendiculares a éste donde ahora nos encontrábamos. Las estanterías, blanquísimas, dejaban ver infinidad de pequeñas cajas, qué como impulsadas por resortes, a intervalos salían y entraban en su alojamiento produciendo un suave golpeteo.

- Como ves, aquí se guardan los dolores. Cada una de estas cajas contiene millones de copias de cada uno de ellos. Los que has visto a la entrada haciendo cola, son los jefes de equipo u originales como tú. Cuando uno de estos originales observa que el número de copias desciende por debajo de un límite, viene al encargado del almacén y saca copias de si mismo. Estas se almacenan en las cajas que se abren más o menos según tengan que permitirla entrada de nuevos compañeros, o salir para atormentar a los humanos. Muchas de ellas desaparecerán por culpa de los remedios que el hombre aplica, y en consecuencia, vosotros habréis de reponerlas.
En este almacén tenemos clasificados todos los dolores del cuerpo humano y constantemente llegan algunos nuevos o variantes refinadas de los anteriores. Tenemos dolores de cabeza en cantidad y calidades ingentes, baste decir que la catalogación abarca desde el número r-234Pm al s-7745 mL. Hay dolores para cólicos, reumas, traumatismos, heridas, torceduras, tumores etc, etc,
Todos son importantes, aunque hay varios rangos. Además su Excelencia cuenta con un gran número de colaboradores que son los encargados de preparar el terreno a los dolores. El principal colaborador es la mente humana. Puede parecer un contrasentido. Pero en esa mente se forman infinidad de planes destinados a dañar a sus semejantes. La guerra, el odio, la insensatez, el riesgo, la gula... todos son sus aliados.
¿Quieres ver de modo sencillo y palpable como se asocian en beneficio de su Excelencia? ¡Bien!

- Un humano llamado X es un glotón. Le encantan los dulces y se atiborra de ellos. Los azúcares y mantecas, junto con su vagancia que no le permite una higiene bucal constante, va minando la dentadura, amén de otras cosas, de forma irremediable. El dolor adecuado es el 2445 R8, que ha recibido una señal y ha entrado en funcionamiento. Para X el dolor es insoportable. Como además de descuidado es de noche, no tiene a que echar mano para librarse de 2445 R8. Empleará remedios caseros; un cigarro para que el humo adormezca el nervio, un trago de coñac, por el mismo motivo etc. Así pasa la noche en vela y el humo y el alcohol van a irritar otras partes de su organismo y otros dolores menores le atacan.
Por la mañana acude a la farmacia y compra un producto que por fin acaba con el dolor. 2445 R8 no se da por vencido. Son millones y millones de copias, por tanto, en días sucesivos el jefe de equipo mandará muchas de ellas en los momentos más inesperados. Casi todas morirán por efecto de las pastillas, pero el humano X acabará en el dentista. Es la primera. Como seguirá con la misma tónica, irán cayendo las demás.
Con lo glotón que es y los pocos dientes que le quedan, masticará mal, quizá se le produzcan indigestiones. La gastritis primero o la úlcera después, conseguirán además de los dolores respectivos, hacerlo irritable dañándole los nervios.
¿Y tú? ¿Cuantos compañeros has perdido ya? No importa. El fin último ya está al alcance de la mano. La úlcera le puede producir una perforación de estómago. Puede ser sangrante. Quizá se vuelva cancerosa y dé a su Excelencia un gran placer. Los dolores llegan a ser de primer rango. Poco hay que los mitigue. Pastillas, polvos, inyecciones, bisturí. El humano X va a desear dentro de poco encontrarse cuanto antes con su Excelencia.

- Tú eres el dolor que los humanos han de sufrir en eso que llaman alma. Para muchos de ellos, el alma es algo intangible que les sobrevive después de la muerte. Para otros, la esencia torna a reencarnarse en persona, animal o cosa según haya sido su vida terrena.
En realidad el alma es un aura que ese eleva al cosmos siguiendo uno de los dos caminos trazados. Si al final, la balanza que todo lo mide, da positivo, el alma pasará a formar parte de un Todo en el que se diluye. De ese todo y por medio de la antagonista de su Excelencia, vuelve a los humanos. Ya no es lo que fue en un principio y por eso no hay dos almas iguales. Si la balanza da negativo, el alma pasará a formar parte de un Todo Contrario de donde nosotros somos creados para sufrimiento de los humanos.
La antagonista de su Excelencia es la Vida. Una gran señora también, que aunque poderosa, no es capaz de vencer en este duelo infinito que mantienen desde el principio de los principios. La Vida es despreocupada y no hace sino renovarse. Poco se aplica en conservar la que consigue. Su Excelencia lo tiene fácil. Cuanto más construya la Vida, más destruye la Muerte. El equilibrio parece hasta ahora formidable. A simple vista ninguna sobresale de la otra. Los humanos tratan de sacar ventaja con miles de inventos. Pero la Muerte no descansa y hace que sus intentos sean vanos.

- ¿Cuantas miles de millones de especies han desaparecido?

- Tú eres un dolor de primer rango. Un dolor de los que se placen en prolongarse en el tiempo. Has sido refinado, remodelado y sacado de aquél dicho humano "me duele el corazón..." o de aquel otro, "lo siento en el alma..." La novedad estriba en que eso que puede ser mera palabrería, ya no lo será más. Cuando ataques por primera vez, dejarás en esa alma una negra mancha y su tamaño variará en función del daño causado. Muchos morirán por tu causa y se integrarán en el Todo Contrario.

- Aquella joven locamente enamorada que por la pérdida de su compañero, se deja morir o se suicida. ¿Quién sino tú has sido el causante? El padre o madre que pierden un hijo y se culpan a si mismos por el descuido o la dejadez. El financiero que en la bolsa pierde su capital y el de los que habían confiado en él...

- ¿Cuantos y cuantos más?

- Tú que has existido desde el principio de los siglos, nunca fuiste considerado como dolor físico. Aunque como se ve, puedes llegar a causarlo. Tienes un gran campo donde actuar. ¿Quieres que te ponga un ejemplo claro?

- Los niños pueden ser atacados desde su más tierna infancia. Una madre que se separa de su hijo durante unas horas, es válido para que causes a la criatura su primera mancha. Su primer dolor. Aunque al retornar la madre la alegría borre la mancha, el dolor, quedará la huella. Esta huella se oscurecerá de nuevo cuando, tú, dolor, ataques de nuevo y se unirá a la nueva que acabas de causar. Este humano tiene ahora diez años. Posee un perro de aguas que le regalaron hace tres por su cumpleaños. Un día que con él pasea, se suelta de su traílla y trata de atravesar la calle. Un vehículo acaba con su vida. Entras en acción. Causas dolor y por tanto una mancha. Aquél profesor en el instituto que injustamente le suspendió, puede hacer que trabajes esa alma. Otro día, cuando ya mozo, aquella a quien quiso toda la vida, le abandona para casarse con su mejor amigo. Traición doble para doblar el dolor. Se olvida de ella. Se casará más adelante seguramente ya sin amor. Se dedica con ahínco a su trabajo. Todo el mundo consulta con él tal o cual cosa. Se siente importante. No ve que a sus espaldas le critican duramente los ruines de corazón. Hasta que un día le dicen:

¡Has de jubilarte!

Le pilla por sorpresa. Trata de oponerse.

- ¡No puedo. Aún me queda mucho por hacer! ¿Que sería de todo lo que tengo proyectado?

- ¡Es igual, vete¡ Hay que dar paso a los jóvenes.

¡Los jóvenes!

- Es hora de recapacitar y echar un vistazo a su vida.

¿Cuantas cosas, de las que un día joven se propuso ha conseguido?

- Pocas. Ahora que estaba en el camino... ¡le dicen que es un viejo!

- ¿Qué ha pasado con sus hijos para los que tantos planes tenía?

- ¡Nada! Cada uno se fue por su lado y andan a trompicones por la vida sin saber casi que existe.

- ¿Que fue de aquellos ideales por los que luchaba?

- Le traicionaron. En todos y en cada uno de ellos. No había más que ambición por parte de los que con él habían de defenderlos. ¡Cuantas veces le dejaron en la estacada llamándole purista!

- ¿Que quedó del amor?

- Rutina. El gran amor de su vida, como casi siempre, fue un imposible.

- ¿Y su cuerpo?

- Lleno de achaques que siempre ha tratado de disimular y que ahora, vencido, dejará aflorar.

- ¿Donde están los seres queridos, padres, hermanos, amigos?

- Casi todos muertos, en asilos u hospitales. Alguno parece feliz

- ¿Que le queda?

- Soledad. Amargura tal vez.

- ¿Mereció la pena vivir?

- Quizá no. ¡Todo podía haber sido tan distinto!

- Le estás pegando muy fuerte. Su alma ya es casi un borrón. Si no se rehace pronto, te lo podrás llevar con su Excelencia. ¡Remátalo!

- ¿Que le queda en esta vida?

- ¡Nada! Está mirando ante sí. La muerte está a la vuelta de la esquina. Nunca había pensado en ella con propiedad. Siempre era la de los demás.

Acabó el larguísimo monólogo explicativo. Me condujo a una pantalla donde el operador hizo las copias.

- Nos tenemos que despedir. Yo comenzaré la búsqueda de un nuevo dolor que sin duda me llevará años y años conseguir. Tal vez siglos y siglos, pero ésta es mi misión. Tú enviarás tus copias a la humanidad en tal cantidad, que no tendrás ocasión para aburrirte. Además... tardarán mucho tiempo en encontrar el remedio.

Por un momento suspiró, y como quién no tiene mucha fe en la victoria, finalizó:

- El alma es muy grande y tiene multitud de recursos para tratar de volver al lugar de donde partió; al Todo. Tú tienes el deber de oscurecerla para que eso no suceda. Para que se integre en el Todo Contrario y que por fin, el duelo Vida-Muerte se incline a favor de su Excelencia. En favor de la Gran Oscuridad, para que reine como lo había hecho antes del principio de los principios. Antes de que el Señor de la Balanza creara el Todo.

jueves, 27 de enero de 2011

Hacino, na.


(Del ár. hisp. ḥazín, y este del ár. clás. ḥazīn).
1. adj. ant. Avaro, mezquino, miserable.
2. adj. ant. triste (afligido).

En otra ocasión comentamos una palabra muy parecida; "Hocino". Sin embargo, ambos significados distan años luz entre si. Incluso en el origen, ya que una proviene del árabe y la otra del latín.

Podemos pensar que el cambio de una sola letra es de suma importancia, y yo me pregunto, ¿y si solamente se trata de un vulgar acento? Coloquemos un acento a nuestra palabra; Hacinó. Si, del verbo hacinar.

Hacinar.

1. tr. Poner los haces unos sobre otros formando hacina.
2. tr. Amontonar, acumular, juntar sin orden.

Como se ve, un "vulgar" acento, al que muchos maldita la importancia que le damos, también la tiene.

Billetes de banco. España.




He estado mirando los precios de estos billetes y me quede un poco asombrado, creí que valían menos. Estoy dudando si ponerlos a la venta, seguro que saco un pastón.

El de 25 céntimos lo venden en 15 euros, el de 40 céntimos, en 25 euros, el de 1 peseta en 48 euros. Los del banco de Bilbao a 10 euros y los del de Gijón sobre doce euros.

¡Y pensar cuantos de estos se han quemado! Me contaron lo que posiblemente sea una leyenda urbana de las que por ahí rondan a millares. Un paisano que con animo especulativo había estado cambiando dinero "viejo" por el "nuevo", cuando le dijeron que no valían nada, pegó fuego a la cuadra donde los tenía escondidos y luego se colgó.

miércoles, 26 de enero de 2011

Edwar G. Robinson.


Edward G. Robinson nacido el 12 de diciembre de 1893 y fallecido el 26 de enero de 1973 fue un actor de teatro y cine estadounidense de origen rumano.

Encajaba perfectamente en los papeles de gangsters de los años treinta y cuarenta, pero no fue un actor encasillado, prueba de ello es esta película; Perversidad (Scarlet Street) de 1945. Trabajó con las primeras figuras del momento y nunca consiguió un Oscar a pesar de ser, según mi opinión, un magnifico actor.

La cinta puede verse completa gracias a classicphile en diez capítulos y versión en inglés. El argumento a groso modo es el siguiente:

Un cajero aficionado a la pintura, conoce a Kitty (Joan Bennett) de la cual se enamora. El amor le llevará a robar en la oficina bancaria donde trabaja para mantener el romance. Pero la chica tiene otro amante; Johnny (Dan Duryea), un jeta que precipitará los acontecimientos.

martes, 25 de enero de 2011

Voy a contarte niña.




Voy a contarte niña, algo que aconteció allá por los años cincuenta, y que, aunque parezca un cuento, no fue sino pura realidad. No apartes tu vista de lo escrito, te lo ruego, pues puede que en estas líneas, encuentres algo de provecho. Con esa intención te lo cuento y si así fuera, me alegro.

Hace muchos años, en una ciudad de provincias, vivía un matrimonio con sus dos hijas; Rosaura, la mayor, y Margarita la más pequeña. Veintidós primaveras recién cumplidas tenía la una y catorce la otra cuando, ese destino, tantas veces cruel, segó la vida de los padres. Solas y con parientes demasiado lejanos para merecer su misericordia, así quedaron. La más negra miseria se cernía sobre aquella casa. Rosaura trataba de mover el corazón de algunas gentes para conseguir un trabajo. Vanos intentos, pues ni de criada hallaba en aquellos tiempos de hambre y miseria. Pero Rosaura tenía novio ya hacía un año, y aunque nunca habían hablado de boda, el hombre, caballero honesto, presto arreglo los papeles y se erigió en tabla salvadora de las muchachas.

Han pasado siete años y Rosaura se muere. En su lecho yace sabiendo sin dudar que su fin esta próximo. Llama al esposo y con voz entrecortada por el dolor, le hace prometer que se casará con su hermana. Luego llama a la hermana, ¡quién sino ella! Si, quién sino ella será la mejor madre para aquellas dos criaturas. Le hace prometer que se casará con su esposo.

En el edificio hay otros vecinos; unos, cuchichean en el portal, otros en la calle o en el colmado del barrio; se muere Rosaura, ¿qué será ahora de su marido? Y con aquellos dos rapazuelos. Lo mejor sería que se casara con la hermana. ¡No van a vivir solos ambos bajo el mismo techo! ¡Quita, por dios, como se te ocurre tal cosa. ¡Alguno no tardaría en hablar de amancebamiento!

Todos, hasta el cura que viene a ungir con los santos óleos a la moribunda, saben que es lo mejor para los cuñados. Los críos han pasado a segundo término.

Pero que piensa él. Está triste. Quería a su mujer, pero desde el primer parto ella se debilitó y ha ido a trancas y barrancas; hoy enferma de no se sabe que, mañana de cualquier cosa. Luego, un segundo parto casi acaba con su vida y dos años después, no se ha recuperado y va camino de la tumba. Han sido felices, pero poco tiempo. Mientras, él, sus ojos, han visto allí, en su casa, el reverso de la moneda; Margarita ha ido creciendo, sana, vital, alegre, hermosa. Si, en más de una ocasión el deseo se reflejó en su mirada. Ahora, se daba de cabezazos contra los azulejos del baño, como penitencia por haber llegado a pensar, que ganaba en el cambio.

Y ella, ¿qué pensaba aquella moza que apenas había cumplido los veinte años? Nadie, ni su propia hermana había pensado en ella. Nadie sabía de sus ilusiones, de sus sinsabores por las miradas cargadas de concupiscencia de su cuñado. Nadie le había preguntado si estaba conforme o no, si podría aguantar una carga que no era suya. ¿Donde quedaba la oportunidad de un amor arrebatador, de unos hijos propios con el hombre deseado. Ella era el chivo expiatorio de los pensamientos obscenos de toda aquella gente. La que se habría de sacrificar para que unos sobrinos a quienes adoraba, tuvieran la madre que ahora les arrebataban.


Hasta el señor obispo, de lejos, bendijo la unión y firmó los papeles necesarios para que tiempo o parentesco no fuera óbice. Era urgente y necesario que aquellas dos almas recibieran el sagrado sacramento, no fuera que por una simple causa burocrática, cayeran en pecado mortal y se condenaran sus almas.

La boda fue triste. Primero en el juzgado, donde acudieron sin padrinos siquiera. El oficial, miró enigmáticamente al hombre que se sintió incomodo. Repasó varias veces el libro de familia y no viendo muy claro aquello, tomó la decisión más sabia; llamó por teléfono al jefe que había ido al bar a tomar café. Sí, dice que tiene un permiso del obispado... ya... exactamente hoy hace dieciocho días... si, la boda eclesiástica se celebrará pasado mañana... bien, como ordene, usted perdone. Salieron con la cabeza gacha, avergonzados por la situación. Ella pensando que los del juzgado y los testigos que se buscaron allí mismo, creerían que estaba preñada. Él, además, que posiblemente hubiera asesinado a su mujer para casarse ahora con la hermana. ¡A quien le iba a amargar aquel dulce!

La boda en la iglesia fue rápida. Dos cirios encendidos el altar y cuatro bombillas alumbrando las estaciones. No había vestido blanco, ni flores, ni música, ni convite, ni invitados... Ellos solos, un par de viejas rezando el rosario y junto a la puerta, el hombre del juzgado que les entregaría el libro de familia una vez hubieran acabado. El cura no herró palabra o era tan hábil, que no lo parecía, pues no necesitó del misal que llevaba en la mano y que difícilmente hubiera podido leer con aquella luz. Acabó en un pis pas como se suele decir y jamás hubo boda que menos tiempo durase.

Volvían a casa sin apenas hablarse. La luz de aquél atardecer invernal ya se iba. Él la invitó a un café, hacía frío y no tenían prisa. Los chiquillos habían quedado al cuidado de una vecina. Ella acepto tratando de retrasar lo inevitable. El se tomó cuatro copas de Fundador y se volvió más locuaz. Ella quiso probar el mismo veneno por ver si también su ánimo se levantaba. Él interpretó que la cosa marchaba y hasta quiso creer, que ella posaba sus labios en el mismo lugar de la copa, en que él los había puesto.

En el portal se toparon una vecina que saliendo rauda simplemente les dijo ¡hola! Subieron al segundo a buscar los críos, el vecino les abrió la puerta; ¡ha! sois vosotros... que sea enhorabuena... pasad, no os quedéis a la puerta. Ya su mujer se acerca y lo empuja para que se vaya, por detrás aparece Andrea, la hija, flaca, fea y desgarbada damisela que cuida de los niños. Es cariñosa y este parece va a ser su futuro, cuidar de los ajenos – dejadlos aquí esta noche que ya dormirán conmigo... Eso, y que vivan los novios, dice el padre. La mujer le envía una mirada furibunda y él se va para la habitación, a los recién casados se les ha puesto la cara como las brasas. La insistencia de Andrea enseguida vence la resistencia de él, ella aún pone una excusa; ¡es que tendrán que cenar! No es admitida. En aquella casa son cinco de familia y donde comen cinco comen siete. No son ricos, pero las más de las veces se cena con mayonesa. Dos huevos, aceite; el que requieran, una pizca de sal, y un poco de vinagre. Se revuelve bien siempre hacia el mismo lado, no sea que se corte, luego el tazón al centro de la mesa camilla, pan y a mojar que hoy es fiesta. Y encima hay postre; claras batidas a punto de nieve con un poco de azúcar.

Ella le pregunta que quiere de cena. El que no tiene hambre. Ella le prepara un par de huevos fritos con un chorizo y en cuanto los pone en el plato se arrepiente.
Por la mañana, Margarita prepara café. Parece que las lagrimas silenciosas de la noche, han dejado su huella. El matrimonio se ha consumado y la brusquedad, el ansia, el egoísmo del hombre, fueron la causa de esas lágrimas. El olor del café ha llegado a la nariz del hombre y parece despejar la pesadez de su cabeza. Se levanta, va al baño y cuando entra en la cocina esta vestido y afeitado. Ha tardado algo, pero es que ha estado pensando. Sus primeras palabras son para pedir perdón. Perdón por el tremendo egoísmo que ha demostrado con aquella boda que nunca debió aceptar. Perdón por la lujuria que embotaba su mente, perdón por la falta de delicadeza, por la falta de amor. No de amor, no. -Yo te quiero y te juro por mis hijos, que me he de hacer merecedor de tu amor. Ni una mano pondré sobre ti, hasta que no te haya conquistado, y serás tú y no yo, la que decida cuando ha llegado ese momento.

El momento comenzó en ese instante, pues Margarita comprendió, que no puede ser mal hombre, el que habla con aquella sinceridad.

Este cuento, como casi todos, acabó bien. Ahora habría que ver donde está la moraleja, si es que la tiene. Para mí la moraleja puede estar en que, muchas veces no apreciamos lo que tenemos ante nosotros, por buscar más lejos. O también, que otras personas pueden ver muy claro, lo que nosotros ni siquiera intuimos. Sea como fuere, cada cual que busque la que crea más conveniente, y sobre todo, tú, querida niña.

Bette Davis. Jezabel.



Bette Davis Lowell, nacida en Massachusetts el 5 de abril de 1908 y fallecida en Franciael 6 de octubre de 1989 fue una actriz de teatro, cine y televisión estadounidense.
Considera como uno de los mitos del cine y corroborado por sus diez candidaturas al Óscar a la mejor actriz, premio que ganó en dos ocasiones.

Tras una dura batalla contra un cáncer de pecho, "la Reina de Hollywood" recibió el Premio Donostia a su carrera en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, horas antes de morir en su residencia de París.

El video recoge la escena del baile de debutantes del Olympius al que acude con un vestido rojo en una época que se consideraba cuanto menos inadecuado. Quiere despertar los celos de su prometido, el banquero Preston Dillard (Henry Fonda), pero conseguirá el efecto contrario. Preston se va y decide casarse con otra.

lunes, 24 de enero de 2011

Billetes de banco; Méjico.



Este billete de un peso, es de 1967 e impreso por el American Bank Note Company para el banco de Méjico.
En el anverso figura la Piedra del Sol, que es uno de los monolitos más antiguos que se conserva de la cultura mexica. Es un disco de basalto con inscripciones alusivas a la cosmogonía mexica y los cultos solares. Mide 3,60 metros de diámetro, 122 centímetros de grosor, pesa más de 24 toneladas y fue encontrado en las excavaciones de la plaza del Zócalo.

En el reverso, la Columna de la Independencia que es uno de los grandes símbolos de la nación y se encuentra ubicada en la principal glorieta del Paseo de la Reforma, de ciudad de México.
El monumento fue inaugurado por Porfirio Díaz el 16 de septiembre de 1910, con motivo del Centenario de la Independencia y tras problemas de cimentación importantes.
El basamento del monumento es cuadrangular, y en cada uno de sus vértices aparecen representadas las figuras en bronce de la Ley, la Justicia, la Guerra y la Paz. Se puede leer la inscripción: "la Nación a los Héroes de la Independencia". Delante, un león gigante en bronce conducido por un niño que simboliza "fuerte en la guerra y dócil en la paz". La columna está rematada en la cúspide por el "ángel de la libertad".

No tiene marcas de agua y su valor en tiendas especializadas es aproximadamente de un euro. Billete que a mi me parece bonito para el valor que tiene.

Zurrapa.

(Quizá de or. prerromano).

1. f. Brizna, pelillo o sedimento que se halla en los líquidos y que poco a poco se va sentando.
2. f. coloq. Cosa o persona vil y despreciable.
3. f. coloq. palomino (mancha).

Esta palabra, que según la RAE, puede ser por su origen de cualquier lugar, recuérdese a cartagineses, fenicios, hebreos godos, suevos… también podría ser netamente ibérica, pues no debemos olvidar, que nuestros ancestros ya hablaban cuando todos esos turistas llegaron. Lo que sería más difícil de saber, en caso de que así fuera, es quien la inventó, para concederles el privilegio o el honor de haber contribuido a ensanchar nuestro vocabulario.

Su pongo que no habrá muchos candidatos entre las autonomías actuales ¿quien va a querer figurar como inventor de un vocablo que significa "palomino"? Tal reconocimiento podría llevar implícito el hecho de que eran unos guarros.

domingo, 23 de enero de 2011

Cosas de chigre.

Introducción.
Este cuento contiene diálogos en bable. No es un bable muy académico - tampoco yo soy muy ducho - para facilitar la comprensión del lector, por lo que algunas de las palabras aunque suenen parecido, no se escriben así. No obstante, hay un traductor del Asturiano al Español y a otros idiomas que se puede consultar; “eslema”

Los personajes:

El cantor primero.
Hombre poco culto, por cualificarlo de modo generoso, tiene buena voz que explota en chigres por una simple invitación. Lleva consigo un drama personal que sin duda trata de alejar con sus cantares.

El cantor segundo.
Hombre que se las da de culto por haber estado de vacaciones en Cuba y Nueva York, se cree en el derecho de insultar con su suficiencia y sus dos palabras aprendidas como el lorito, "olrai " o "esquiusmi". Su voz de barítono es buena, pero la presunción en su vocalización de coro resulta ofensiva para los que entienden, y que sin embargo deja boquiabiertos a los que no.

El cantor tercero.
Hombre que se las da de purista y tiene la osadía de negar e indicar a los demás el cómo y el cuándo.

El arrancador.
Uno de los “paganos”, que con ánimo de aparentar que sabe y tiene mundo, y tratando de recuperar la inversión que hace, anima constantemente a los cantores para que se prodiguen, aún a sabiendas, de que ellos también tienen derecho a tomar aliento.

El chulo.
Chulo en el sentido de que chulea a los demás y no pone una perra. Chulo en el vestir, cosas chillonas que cree modernas y que compra en los puestos del rastro. Supone que con unas invitaciones a Winston, dos chistes malos y algunas anécdotas, salva la cara.

El carnicero.
Tragón empedernido y pagano que come, bebe y paga sin saber a ciencia cierta el porqué de estar en esas reuniones.

El aldeano.
Soltero como el anterior y que al igual, su placer es la mesa, poder fardar de amistades de francachela que casi siempre son ingenieros, médicos, directivos de bancos o empresas...

La querida.
Que lo es del cantor segundo y a decir de los demás mujer muchimillonaria, grosera y basta que presume de lo que tiene y de ser ella sola la que lo hizo.

La mujer del arrancador.
Le gusta el ambiente y no le da más que su marido sea el pagano primero con tal de encontrarse en su salsa.

El niño del arrancador.
Repelente mimado que se cree en el derecho de meter el primero la mano en el plato, pedir lo que se le antoja en la barra sin consultar con nadie, y cantar siempre la misma canción, sin que sus padres noten que una vez pasa, pero que la segunda cae pesado y las demás aborrecible.

Los arrimados.
Personas a los que nos gusta oír cantar, que de vez en cuando pagamos algo, y que a sabiendas que aquel no es nuestro ambiente, ni nos gustan muchas de las cosas que se hacen o dicen, nos arrimamos por un sentido musicopatriotero que en otros lugares y circunstancias, no podríamos afrontar por escasez de recursos.

Axuntabense, axuntabense
con una xiblata al pie d'un tonel...

No parece que los personajes antes mencionados tengan mucho que ver con los mozos "gayasperos" de la canción, sin embargo algo hay en común; el amor por la tonada, los culinos y los inevitables pinchos de forro para tanto trasiego. Todo lo demás puede ser pura coincidencia como se podrá observar.

No quiero en este relato mencionar ningún nombre, y dejo a vuestro criterio el identificar a cada uno de los mencionados con la breve descripción que de ellos he hecho, no por que haya que guardar algún secreto o por que la cosa tenga algo de misterio; nada más allá de mi intención, simplemente para mi comodidad.



COSAS DE CHIGRE.

El chigre, pues aún quedan, es antiguo y al estilo de aquellos lagares en los que el servicio se situaba a la entrada, y ya es sabido por que; se pagaba al entrar y podías beber sin tasa, pero las necesidades de vaciar la vejiga te obligaban a salir y por tanto a pagar cada vez que entrabas de nuevo. Como digo, el servicio se encuentra fuera y fue siempre solo para hombres, ya que el sexo femenino no acostumbraba a entrar allí. Cerca de este, la puerta de entrada hace sonar una campanilla al abrirla y sirve de aviso a la chigrera, que tiene otras labores que atender en la parte trasera. Sorteamos tres o cuatro mesas a cada lado de un hipotético pasillo para llegar a la barra situada al frente, tras ella, en la pared unas pocas botellas de licor sobre anaqueles de madera y un hueco que da a la cocina. La casa huele a la madera del artesonado, a sidra, a cocido y a fariñes. A través de los cristales de una puerta lateral, podemos ver a unos chavales que en la bolera tratan de aprender a tirar a la mano o al pulgar, y algo más allá, parte del cobertizo que da paso al almacén donde las cajas de sidra reposan en silencio, frescor y oscuridad.

Por semana se juegan al atardecer partidas de cartas, y la bebida para acompañar suele ser vino y raramente alguna copa de anís o de coñac. Los sábados de tarde y los domingos por la mañana, son para las partidas de bolos y la sidra es lo único que corre. Es un ritual que viene de antiguo, de tan antiguo que a nadie se le puede pasar siquiera por la imaginación que pueda ser de otro modo. Ni los mozos de estos tiempos osarían pedir un cubata u otros bebedizos, por otra parte imposibles de preparar por la dueña del local.

Esa monotonía iba a ser rota, inconscientemente, por unos personajes ajenos por completo a la tradición del chigre, de los parroquianos y del pequeño pueblo. Todo comenzó un día en el que un conductor, con los riñones doloridos por el largo viaje en coche, decidió estirar las piernas y tomar un café. Aparcó frente a lo que le parecía un bar, pues tan solo una oxidada chapa en la que aún se leía "Orange Boy", daba posible fe de ello y entró. Al momento comprendió que el único café que podría tomar, si lo había, era de pota y manga, pues la cafetera brillaba por su ausencia.

Al sonar la campanilla, la cortina a modo de puerta tras el mostrador se abrió para dar paso a una mujer bastante mayor; pelo moreno con hebras canas recogido en moño, luto casi riguroso del que solo se libraba el mandil que era de raya negra y gris; estatura y corpulencia considerable, enseñando los gordos brazos que llevaba remangados hasta el codo; gafas de pasta de esas redondas tan antiguas como el mismo local, que de manera continua e inconsciente, asía con los dedos pulgar e índice de la mano derecha por el cristal para situarlas en el lugar preciso, y que dejaba una huella que cada poco limpiaba con el mandil. Arrastraba un poco una de las piernas posiblemente debido a que el reuma se le había cogido a la cadera, o tal vez a la rodilla. Con voz grave pero amable inquirió:

- Bonos dies, ¿Qué quier?
- ¿Que puede tomarse señora?
- ¡Ha madre!... Lo que quiera... tengo de too...
- ¿Un cafetín?
- Bueno... eso fágolo de tarde...
- ¿Y un vermú?
- Eso pue que sí, paezme que tenía una botella por equí... ¿Quiérlu enteru o mediu?

Al hombre le pareció que la botella era tan vieja como el chigre, y que los dos dedos de líquido que quedaban, debían de tener hasta zupia, por lo que le entró el miedo y dijo...

- Espere un poco, puede que sea muy fuerte, todavía tengo que conducir... ¿Sidra... tien?
- ¡Home claru! ¿Non y dixi que tenia de too?
- Bueno pues póngame una botellina...
- Mira fiu, y perdona pol tratamientu, si nun te da más ties que dime por ella y hechala tu. Ye que la sidra suelen bebela fuera cuando tan na bolera y téngola na aquel chabolu, asina ta más cerca… ¿nun sabes? Ta peslao solo con una tarabica, cueye lo que quieras qu'equí ta el vasu...

La sidra estaba buena y el lugar era el ideal tanto dentro del bar, como en un sombrajo que había en el prado junto a la bolera. Cuatro manzanos un lloreu y dos piescales daban además una ambientación y un colorido que ni pintado. El hombre preguntó...

-¿Pue cantase?

La mujer miró de arriba a bajo al nuevo parroquiano, luego a la botella. Se extrañó, pues solo un generoso culete se había escanciado y sólo ellos dos estaban allí...

- Canta si quiés fiu, aunque paezme algo temprano... y el chigre nun ta muy animau...
- No señora, no voy cantar, que ni sé, ni ye el momento. Quiero decir que si venimos unos cuantos amigos el sábado de tarde... o el domingo por la mañana... si podríamos cantar.
- ¡Ah bonu! Eso ye otra cosa... creyí que dibes cantar agora... ¡que tonta! Claro, home, claro que podéis, siempre que non se entame demasiáu xareu.

Contagiado por el acento, se atrevió a chapurriar en bable

-Non señora, solo unes cancionines d'un amigu mio que lo fai que lo borda. Y pa pinchar ¿tendría daqué?
-¿Que vos apetez?... Tengo chorizos, quesu... otra cosa... había de preparalo...

Quedó todo dispuesto y aquel mismo domingo a eso de la una comenzaron a llegar al bar: De una furgoneta blanca se apearon dos hombres; el conductor de mediana estatura y generosa barriga, camisa a rayas de manga corta y calzado con zapatillas wamba. El segundo, más o menos del mismo estilo, pero luciendo un rolex de oro en la muñeca y que al ver el resto del atuendo, incitaba a pensar si no sería falso. En la mano derecha, pues si lo hiciera en la del reloj no podría levantarla, llevaba un anillo tan grueso como una nuez y al cuello no una, sino dos gruesas cadenas con medalla y crucifijo que parecía de obispo. Sus pies sin embargo, iban enfundados en unas madreñas con restos de lo que no es menester decir.
Entraron en el recinto en el que no había nadie y pidieron de beber a la mujer, que como siempre, se hallaba atareada con su fogón de donde salió.

- Bones...
- Bones... Ponganos unes botellinas de sidra si nun y da más…
- Teneis que dir por elles al tendeyón...
- Bonu, entós vamos traer un par de caxes pa enpezar... ye que va venir más xente...
- ¿Entós, vós sois de los que diben venir güei a cantar?
- Equilicua, ta usté no cierto...

Fueron por la bebida y se detuvieron un momento a ver como ocho o diez paisanos miraban para el que lanzaban las bolas…

- Cuatro... cantaba uno...

Como quiera que aquello no era lo suyo, y poco o nada entendían, cargaron las cajas y se adentraron en el chigre donde tres hombres una mujer y un niño acababan de hacer su entrada.

- Val más llegar a tiempu que rondar un añu...

Dijo a modo de saludo uno de ellos.

- Güei traigo escanciador porque equí nun lo hai. Esti mozu trabaya en Trasona y como ellí cierren los domingos porque nun hai movimientu... pensé que sería bona idea.

El chaval que ya venía aleccionado saludó con un simple ¡Hola! y empezó a descorchar una caja botellas. Lo primero que hizo fue leer el corcho, las cajas eran de madera y tenían el rotulo muy difuso, luego escanció, observó el contenido, lo olió y bebió el primero al igual que lo hacían los antiguos coperos. Una vez trasegado el líquido levantó el vaso y lo miró al tras luz diciendo...

-Si señor... está pistonuda... rompe, espalma y ta bien fecha...

Cierto es que así era, aún cuando lo de leer el corcho denotaba una propensión a la querencia de marcas conocidas.

Varias rondas se habían servido ya cuando uno tras otro fueron apareciendo dos parejas y otros dos hombres. Saludos, más escanciar y una canción que espontanea salió al aire…

- Si yo fuera picador...
- Esa ye bona pero amás hai que saber dicir el versu...
- ...a mi amor le compraría...
- Hoy tás a la mano, sí señor…
- Callaí coño...

Los aplausos de los presentes, los viva tu padre y otros adjetivos de admiración comenzaron aún antes de haber finalizado. El cantor entre orgulloso, ficticiamente abrumado y plenamente satisfecho dijo...

- Ahí queda eso... hecha sidra chaval, que hoy vamos armala…

Otras cinco o seis canciones fueron escuchadas cuanto más aplaudidas a medida que las rondas de cluletes iban en aumento.

- A ver... xuntar un par de meses que va venir la vianda.
-¿Que foi lo que pidistis?
-Yo quiero una trina de manzana.
-¿Que ye, que non teneis olfatu?

El de la camisa a rayas entró con la dueña del local en la cocina para reaparecer portando dos grandes bandejas de picadillo, volvió a por el pan y por los cubiertos. Las mujeres ya estaban sentadas a la mesa mientras que los hombres permanecían de pie, seguramente para poder saber con certeza el momento en que las piernas comenzaran a fallar.

- Yo quiero un plato para mi solo y mucho pan.

El pan volaba y los tenedores entraban a saco de tal forma, que los motones de adobada carne desaparecieron en un santiamén.

- Esto ta que escoña...
- Va tar fechu pa la ocasión…
- D'eso nada, yo siempre doi la mesma calidá…
- Pués nun tien nin tropiezos y la grasa xusto... caros has vender los chorizos...
- Esti nun fai como'l francés aquel de la farina...
- ¿Que foi lo que fixo?
- Yo nun sé si ye ciertu que-y asocedió a Pedrón, unu que mide casi dos metros, pesa cientu trenta quilos y trabaya na Xunta d'Obres del Puertu, porque ésta historia yá la oyí cuntar más vegaes, pero nun m'estraña que fuera ciertu... Resulta que taben descargando un barcu de farina que venía en sacos d'ochenta quilos. Nun se sabe por que razón, nun había tresporte y taben apilando en suelu. Unu de los mariñanes que yera francés, taba en tierra y entráron-y ganes de mexar; arrimose a una pila y empezó la xera, Pedrón que lo vió foi pa él y díxo-y...
- ¿Que ye lo que faes ahí?
L'otru pregunta...
 - ¿Ui mesie?
- Que tas mexando yá lo veo, pero, ¿porqué?
- No compre pa…
- Pedrón garró una tarrancha y cutiólu nes costielles, tuvieron que llevalo al hospital... Serás mamón... decia... porque to nun merques pan, vas mexar la farina pa faer el que nós comemos... Lu llevaron a la comisaría y a los diez minutos taba fuera... al comisariu éntroy un ataque de risa y nel parte paez que punxeron que fuera un accidente llaboral, qu'el franchute esnidió y que Pedron al tratar de coyelu, fundió-y trés costielles.

-Nun tuvo tanta suerte unu que foi conmigo a la romería d' Ambás, y eso que'l sarxentu de la guardia civil ye amigu mio...
- Seguro que la entamasteis bona...
- Esa romería tien fama porque siempre acaba a palos…
- Nun ye pa tantu, solo l'añu pasáu hubo folixia...
- Bonu cunta lo que pasó d'una vegada...
- Ná, ye poca cosa... xuntámonos unos cuantos a comer unos perniles de xabalín, yeren un inxenieru de l'acería, el dueñu de montaxes Preposa, Manín el de los camiones, el cazador y yo... tomamos cuatro cajes de sidra. Tocábamos a diez botelles más o menos y ya había dalgún abondo calentin, pero dempués empezamos a da-y al güisqui, yo tome seis y taba bien puestu, pero los demás taben tan enfilaos que yá nun había con quién tratar. Marchamos esti que vos digo y yo, y fuimos pa la fiesta. Apalancámonos nel mostrador de la barraca y siguimos bebiendo Yoni Güalker. Xusto al llau nuesu taben dos mozarrones como dos castiellos con dos chavalines bastante apretadinas. Cuando di cuenta, aquél cabritu taba garrándo-y el culu a una d'elles. Creyí que la moza diba dar un berru o a dici-y daqué, pero la mio sorpresa foi que nun dixo nin pio; volvió la cabeza un pocu pa miralo y siguió dando la parpayuela, entós este siguió, pero unu de los mozos dio cuenta y avisó al otru que n'ensin vierbu, soltó-y una maná al que venía conmigo, que lum sapió percima'l mostrador y foi cayer de cabeza nel barcal de llavar los vasos. El compañeru paecía que nun quería quedase tras y viénose pa mi col enfotu de arremangame... pero yo, coyendo una botella de sidra pol gollete estampeila na cabeza. Quedó tirau en suelu remexando sangre y pensé que lu había matao, hubieron de day diecisiete puntos y dos grapes. Nesto llegó la pareya y lleváronos a los trés pal cuartel y al otru pal hospital.

- ¿Y en que quedó la cosa?
- El del hospital como yá vos dixe cola melona cosia, y los otros dos durmiendo en cuartón; unu por haber comenzao la engarradiella y el otru por aguiyador...
-¿Y tu?
-¿Non vos dixe que yera amigu del sargentu?... Yo llibre porque lo mio foi defensa propia... volví pa la romería y entamé amistá con les moces que tovía taben ellí... lo demás ye reservao...

Mientrás el del reloj terminaba de contar su aventura, el de las wambas ya salía nuevamente de la cocina.

- Aparta-y un poco que vien el llacón...
- ¡Yo quiero chipirones!
- Aquí no hay de eso, así que calla.

Una fuente de humeantes patatas y grandes trozos de lacón fue depositada en el centro de las juntas mesas. Alguien dijo que hacía falta más sidra y otro que los pedazos eran demasiado grandes. Ningún problema, del cobertizo se trajeron dos cajas más y la carne fue cortada por el aldeano que portaba una navaja de dimensiones considerables. La dueña del local apareció con una pota y unas tazas por si alguien quería servirse un caldo. Los seis kilos del lacón, los dos de patatas, el caldo y hasta las hojas de berza fueron rebañados.

- Venga, echanos una agora mientres prepara'l cabrales...
- Que cante la la to muyer que lo fai perbién.
-Yo empiezotéla y tu siguesla, o meyor faes la segunda a esta que me gusta muncho…
- Vale, si la se...

- La virxen de Covadonga
la virxen de Covadonga
Santina que se venera...

- Buen duo si señor... tais bien acoplaos..

Alguno de los que en la bolera estaban, al oír cantar dejaron de ver la partida para escuchar más de cerca. La concurrencia fue en aumento cuando terminada aquella canción comenzó aquella de...

Voy pa Llanes voy pa Llanes
voy camin de la bolera nueva...

Antes de finalizar apareció una nueva pareja que tras los saludos pertinentes se sentó de inmediato.

- ¿Que tomais?
- Yo sidra y la compañera, un café.
- Tien que ser de manga...
- Bueno, si está bien pasado por el colete... aunque no sé si me gustará. En casa siempre lo tomo “expresso”... de maquina italiana, vamos, no sé si me comprendes...
- Pués a mí gustame mas a la antigua usanza...
- Que va, chica, donde esté lo italiano...

El hombre animado por el ambiente, presionado por los demás y luego de pedir disculpas -“esquiusmi”, querida, la concurrencia me reclama- comenzó.

- Soy de Mieres del camino
de Villaviciosa vengo y en Villaviciosa vivo...

Los presentes aplaudieron a rabiar, los bolos habían quedado sin recoger y otras tres o cuatro cajas de sidra fueron descorchadas por invitación de los lugareños. A esas horas el camino del retrete era un continuo ir y venir, algunas piernas flaqueaban y algunos ojos estaban un tanto turbios y empequeñecidos. Ya hacía rato que las sillas alrededor de la mesa habían sido ocupadas, señal inequívoca de que el caldo iba haciendo su efecto. La euforia iba tan en aumento que nuestro cantor primero se atrevió con la "Mina y la mar", mientras que el segundo, con la mano le indicaba las vueltas o los sostenidos y por lo bajini no callaba con el dichoso "olrai, olrai" a lo que él hacía caso omiso. Una salva de atronadores aplausos premió al cantante.

El arrancador, viendo que uno de los que hasta el momento había permanecido inédito, bien por que desconocía a parte de la concurrencia, o porque se había estado peleando con un hueso del lacón, le dijo...

- A ver, cambia un poco el estilo, que también nos gusta Antonio Molina…
- Hoy no toy mucho pa ello...
- Nun seas farsante que siempre dices lo mismo...
- El aludido se limpió las manos a una servilleta de papel y dada la concurrencia cantó el "Soy minero" que como las anteriores fue aplaudida
- Lo tuyo ye mucho... Canta conmigo "esa vaquina pinta que ta en el prau"...
- No que voy a cantar yo. A ver quien quiere que cante, a votos. Uno, dos, tres... bueno canto
- En el pozo Maria Luisa...
- Bien, bien, muy bien chavalin

Una tras otra y animados por los presentes fueron desgranándose las canciones. Ya eran las seis de la tarde y a alguno de los del pueblo lo habían tenido que ir a buscar mujer o hijos, extrañados de que no fueran a comer a casa. Los farias se habían apurado hasta atrás, el frío de la sidra y tanto cante empezaba a poner roncas las gargantas y ya se estaba pasando de la tonada a los boleros, las habaneras e incluso a los corridos, por lo que por aquél día se decidió levantar el campo. Uno de los presentes se empeñaba en pagar por segunda vez, sin tener conciencia de que momentos antes, había discutido con los demás de quién era el honor o la obligación de abonar la cuenta. Entre medias se habían acordado tratos de poca monta y que como dice el refrán antiguo no se cumplirían ya que... tratos de taberna, tratos de mierda. Como suele ser de rigor, se había criticado al Gobierno; pues todo lo hace mal. Exaltado la amistad; pues todos éramos amiguinos, unos del momento pero otros del alma. Denostado al equipo contrario; pues el Gijón estaba en primera y el Oviedo no era capaz de subir. Perdido el respeto a las damas; pues ya se soltaban sonoros tacos, cosa a la que no se atrevían en un principio, y por último los puxa Asturies y aquello de... España una; Asturies, y lo demás tierra conquistada.

Arrancaron los coches con su carga de personajillos, que sin duda por el camino iban criticando los unos a los otros. El arrancador pensaría lo que en el trabajo diría a sus compañeros:

-¡Menudo “sou” ayer! Tomamos doce cajas de sidra y comimos a fartar, sobró de too y eso que yeramos lo menos diez o doce. Llacón a esgarrapellejo, picadillo, quesu cabrales... y unes cantaraes...

El cantor primero pensaría la disculpa que una vez más tenía que dar a la mujer...

-Yo preciso algo de folixia compañera, Toy fartucu de cargar col to fiu tol día. Siempre me toca a mi bañalu, vestilu, day de comer. Preciso daqué de distracción. Atacanme los nervios los berros que da y yá nun pueo manejalu como cuando yera nin. Son venti años de la cama pa la siella, de la siella pal bañu y de alli pa la siella otra vegada.

El cantor segundo comentaría con su compañera la falta de estilo del primero, lo bastos que eran el aldeano y el carnicero... Pero el fin de semana próximo, a repetir, que no se puede faltar...
fin.

Billetes de banco; España.



Los billetes de 100 pesetas emitidos el 15 de agosto de 1928, fueron puestos en circulación en febrero de 1937 y únicamente circularon en la zona republicana, no teniendo validez en la zona nacional.

El billete lleva en el anverso el busto de Miguel de Cervantes y una reproducción del monumento erigido en la Plaza de España de Madrid, e inaugurado el 13 de octubre de 1929.

En el reverso figura el cuadro del asturiano nacido en Pajares y considerado como uno de los mejores coloristas de España, Luis Menéndez Pidal (1861/1932) "Encuentro de Don Quijote con los Duques".

Como marca al agua la cara de Don Quijote.

Este billete que presento presenta simplemente la numeración sin letra y su valor aproximado sería entre 15 y 30 euros.

sábado, 22 de enero de 2011

La flor de la… Orquídea.


La historia de las orquídeas comienza en Grecia: en la mitología griega, hijo de una ninfa y un sátiro, Orchis (Testículo), se encuentra con el sequito de Dionisio, ve una esplendida mujer y quiere poseerla. La seducida joven llama a las fieras para que lo maten, pero cuando ve su cadáver, implora a los dioses que lo devuelvan a la vida, ellos conmovidos por su desesperación lo reviven transformándolo en una hermosa orquídea.

Otra versión lo sitúa en una fiesta en honor Dionisio, también conocido como Baco, dios del vino y patrón de la agricultura y el teatro, Orchis, bebió demasiado y en estado ebrio sedujo y violó a una sacerdotisa. Los Dioses le castigaron a morir devorado por las fieras y, por la intervención de sus padres, le devolvieron a la vida transformado en una bella orquídea.

Los griegos creían que comiendo las flores de las orquídeas hacían aflorar el poder erótico y la energía sexual del difunto Orchis.


La orquídea necesita riego una vez por semana y ambiente húmedo. Pulverizar de vez en cuando.

Abonado foliar con NPK 18/18/18. Bastará una vez al mes. Una cucharada en un litro de agua, a poder ser de lluvia.

Temperatura entre 15 y 22º C. con luz de una ventana orientada al sur, sin sol directo.

Acendrar.

(De cendrar).

1. tr. Depurar, purificar en la cendra los metales preciosos por la acción del fuego.
2. tr. Depurar, purificar, limpiar, dejar sin mancha ni defecto.

Esta palabra es de esas que te obliga a continuar investigando. A mí por lo menos, ya que no sabía ni siquiera que existiera. Tal vez sea yo un poco exagerado, pero es que las palabras así, solas y desamparadas pueden llamar a engaño.

Digo que obliga a investigar, por una sencilla razón; si no conoces lo que es acendrar, difícil será - aunque el significado ya te de una pequeña idea - que sepas lo que es la "cendra". Veámoslo pues:

Cendra.

(De cendrar).

1. f. Pasta de ceniza de huesos, limpia y lavada, con que se preparan las copelas para afinar el oro y la plata.

Este nuevo vocablo, ha dado paso a otro también desconocido para este inculto escribidor; "copelas". Así que me veo en la obligación de buscarlo:

Copela.

(Del it. coppella, dim. de coppa).

1. f. Vaso de forma de cono truncado, hecho con cenizas de huesos calcinados, donde se ensayan y purifican los minerales de oro o plata.
2. f. Plaza hecha en los hornos de copela con arcilla apisonada.

Ahora ya casi me he quedado satisfecho. He aprendido tres nuevas palabras que probablemente nunca haya utilizado, y ha estimulado mi ansia de saber o mi "importonería", que sin duda me llevará a profundizar en el tema de la purificación de los metales preciosos.