miércoles, 30 de marzo de 2011

La flor del... Jazmin.




Conocido como Jazmín común, Jazmín morisco, Jazmín blanco, Jazminero, Jazmín de verano, Jazmín oficinal.

Nosotros lo tenemos en la fachada que da al oeste, recibiendo por tanto el sol desde medio día hasta el anochecer. En realidad no a pleno sol, ya que está protegido en parte por un floripondio.

De hoja perenne y gran trepador por lo común, también crece como rastrera - los nuestros- por lo que solemos someterlos a una poda severa. De ahí la cantidad de flor que da.

Lo riego de vez en cuando en verano y me olvido de él el resto del año. No creo haberlos abonado nunca, y tampoco le he conocido enfermedades ni plagas.

Dicen que se puede hacer un té aromático con sus flores, pero a mi no me gusta el té. Prefiero oler su perfume penetrante, suave y delicado.

martes, 29 de marzo de 2011

Peplo.

(Del lat. peplum, y este del gr. πέπλος).

1. m. Vestidura exterior, amplia y suelta, sin mangas, que bajaba de los hombros formando caídas en punta por delante, usada por las mujeres en la Grecia antigua.

Posiblemente nadie recuerde, que hace unos días vimos la palabra Pepla. Posiblemente nadie recuerde, que también hace unos días, comentamos la diferencia del significado con el cambio de una sola letra. Pues, abundando en lo dicho, hoy traigo el vocablo Peplo.

Tratando de ampliar la descripción que del Peplo hace el DRAE, diremos que es una pieza rectangular de grandes pliegues doblada en dos unidas por una fíbula sobre cada hombro y ceñido a la cintura por un cinturón. Se confeccionaba por lo general con lana.

Podemos ver que esas figuras femeninas llamadas Cariátides, del templo Erecteión en la Acrópolis ateniense, los portan. Los habitantes de la ciudad de Caria- de ahí el nombre- que fueron aliados de los persas durante las Guerras Médicas, fueron exterminados por los otros griegos y sus mujeres convertidas en esclavas. Condenadas a llevar las más pesadas cargas, se las esculpe a ellas, en lugar de columnas, para que estén condenadas durante toda la eternidad a aguantar el peso del templo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Filacteria.





(Del lat. phylacterĭa, pl. de phylacterĭum, y este del gr. φυλακτήριον).

1. f. Cada una de las dos pequeñas envolturas de cuero que contienen tiras de pergamino con ciertos pasajes de la Escritura, y que los judíos, durante ciertos rezos, llevan atadas, una al brazo izquierdo, y otra a la frente.

2. f. Cinta con inscripciones o leyendas, que suele ponerse en pinturas o esculturas, en epitafios, escudos de armas, etc.

3. f. Amuleto o talismán que usaban los antiguos.

Todas las religiones tienen sus ritos. Algunos nos parecerán extraños, pero sin duda para cada cual tienen su explicación. Los cristianos rezan el rosario, los árabes pasan las cuentas del suyo, los budistas tocan campanillas y cuencos para iniciar la meditación o recitar mantras…

Siempre me llamaron la atención esas tiras de cuero que se mencionan en la primera definición de la palabra, aunque nunca me dio por averiguar el motivo de su uso. Hoy he aprendido algo; como se llaman, tal vez dentro de un rato, quizá mañana, ahondaré en la cuestión para saber algo más.

Lámparas Herméticas.




Cuenta Conyers Middleton en la Historia de la vida de Marco Tulio Cicerón, que a éste le causó gran consternación la muerte de sobreparto de su hija Tulia a los 35 años de edad. Era según Middleton “de carácter y mérito extraordinario. Amaba a su padre con la mayor ternura y respeto. Poseía todas las gracias mujeriles y las realzaba con la inteligencia de las bellas letras: de suerte que pasaba en el público por la más instruida y espiritosa de las damas Romanas". El propio Cicerón, contesta a la carta de pésame que le envió Sulpicio, manifestándole que para él Tulia fue la mejor compañía en los años de la ruina de la República romana: “Tenía a quien acudir, con quien descansar: tenía a mi Tulia, cuya compañía y dulce conversación aliviaban y hacían olvidar todos mis trabajos".

Se cuenta que, entre los años de pontificado de Pablo III (1534-1549), se halló en la tumba de Tulia, una lámpara perpetua que ardía y daba una luz viva, aunque la tumba no hubiera sido abierta desde hacía 1550 años.

Esta lámpara que debió en cargar Cicerón, era una de las llamadas ardientes, perpetuas o incandescentes que se colgaban en las sepulturas de las personas ilustres. Estaban hechas con el elixir líquido en estado radiante ý mantenidas bajo vacío. Los herméticos, por medio de su ciencia las fabricaban, y a decir de Fulcanelli, los ignorantes curiosos las estropearon tratando de averiguar de donde procedía exactamente le fuego que veían relucir.

Cuenta Thomas de Corneille en su "Dictionnaire des Arts et des Sciencies, París, 1731, que en 1401 "un campesino desenterró cerca del Tíber, a alguna distancia de Roma, una lámpara de Palas que había ardido durante más de dos mil años sin que nada hubiera podido apagarla. La llama se extinguió en cuanto se practicó un pequeño orificio en la tierra". Es decir, en cuanto perdió el vacío.

viernes, 25 de marzo de 2011

Guilla.

(Del ár. hisp. ḡílla, y este del ár. clás. ḡallah).

1. f. Cosecha copiosa.
1. loc. adj. De buena granazón.
2. loc. adv. A satisfacción, en abundancia.

Mira por donde he encontrado una palabra procedente del árabe hispano que comienza por G. Esto lo digo en plan coña, los que me leéis sabéis el porqué.

Lo cierto es que - y esta vez es verdad- no conocía el significado del vocablo. Es más ni la palabra, ni siquiera como emplearla… de momento. Todo se andará.

Pero busca buscando, resulta que los catalanes, no sé si en toda Cataluña, llaman "Guilla" a nuestro "Raposu", vamos, al denostado y perseguido comedor de gallinas que todos conocemos por Zorro.

Me ha parecido raro, que el DRAE, que a menudo se refiere a vocablos de aquí, con significados distintos en otros países, no tenga en cuenta los idiomas autóctonos españoles.

¿Qué cuesta decir; Guilla; en Cataluña, zorro?

El secretillo de don Jesus.

Es casi normal que cada cual tenga sus secretillos, incluso sus grandes secretos. "Secreto de uno, secreto de Dios, secreto de dos, guárdete Dios; secreto de tres, ya no lo es".

Descubrí a don Jesús en el bar de aquél pueblo al que fui unos días por motivos de trabajo. Mesas con tapa de mármol, como debe de ser para jugar a la garrafina y cuatro jugadores, entre ellos, don Jesús.

Ahora peinaba canas, pero su barba, luenga y poblada, como de costumbre. ¿Quien diría que aquel paisano que removía las fichas era cura? Nada lo hacía denotar, a no ser aquella pequeña cruz en la solapa de su chaqueta. Pero insignias y pins se han llevado siempre.

Si yo tengo ahora treinta y seis… hará algo más de veinte años que no lo veía. Fue cura en mi pueblo. Franciscano de esos que van vestidos como el de aquellos almanaques que pronosticaban el tiempo. Sandalias, sin calcetines, que con ellos los hombres están muy horteras. Habito de tela basta, con su rosario de gruesas cuentas haciendo de cinto. Capirote a la espalda por si hace frío, que los pies lo pueden sufrir, pero las ideas igual se congelan. No más de un año lo llevó puesto, luego vistió sotana, no sé la razón del cambio, y más tarde, comenzó a vestir de paisano. Posiblemente reconviniendo todas las directrices eclesiásticas, pero con motivos suficientes a su entender y, que yo os contaré.

Cuando me fumaba alguna clase del instituto, era para acudir con un compañero al juzgado. ¡Cosa más tonta, madre! Pero a él le gustaban los juicios, pensaba ser abogado, y yo, que siempre me he dejado dominar, lo acompañaba. Nos colábamos entre la gente cuando el ujier decía aquello de "Audiencia pública", sentándonos al lado de algún matrimonio como si hijos suyos fuéramos. Para mi era un tostón del que nada entendía…

- ¿Eleva el ministerio fiscal sus conclusiones a definitivas?

- Las elevamos.

- ¿Eleva a definitivas sus conclusiones la defensa?

- Las elevamos.

Más o menos así era la jerigonza, que como digo, no entendía.

Pero un día, el ujier dijo; "Audiencia a puerta cerrada". E intuimos que algo gordo se iba a dirimir allí dentro.

Nos quedamos dando vueltas por los pasillos por ver si nos enterábamos de algo, y nos entramos de mucho. Don Jesús era el encausado, lo supimos cuando abandonaba la audiencia y una mujer, posiblemente la abuela de un niño que sostenía en mantillas, comenzó a gritar, dirigiéndose a él…

- ¡Miradle, miradle, es igualito que su padre, canalla, sinvergüenza!

En aquella época no había pruebas de ADN y el cura negó la paternidad sin duda por no verse obligado a la manutención o quien sabe el motivo. Tampoco supimos el motivo por el que don Jesús vestía de seglar, conjeturando nosotros, que el obispo le había obligado a ello.

De ahí su rebeldía, rebeldía y secretillo que le costó la parroquia de un pueblo importante, para ir a dar con sus huesos a aquél otro alejado de la mano de Dios.

jueves, 24 de marzo de 2011

De las traducciones y la esencia.

El otro día un lector, tuvo a bien comunicarme un error que había detectado en una de mis entradas. Me fastidia, por cuanto estoy seguro de haber leído en un libro español, de un tema de España, lo que escribí, cuando en realidad era lo contrario. Tampoco la cosa era demasiado importante; cambié "mayor" por "menor". Claro, que la importancia puede ser relativa; mayor es lo contrario de menor o viceversa. Es como si al reo en vez de condenarle a morir, lo condenasen a vivir, lo que no estaría mal.

Esta tarde estaba leyendo un libro de Fulcanelli, y me dio por contrastar unas palabras. Sin problemas, significaban lo que realmente querían decir. Una vez puestos a ello, busque el siguiente texto: Valor y frutos de la Sabiduría. Salomón (Proverbios III, 13 a 19) y encontré unas nimias diferencias que nada significan, pero ahí están.

A) 3:13 ¡Feliz el hombre que encontró la sabiduría y el que obtiene la inteligencia!
B) "Bienaventurado el que alcanza la sabiduría y adquiere inteligencia;

Feliz; Que tiene o causa felicidad.
Bienaventurado; Que goza de Dios en el cielo. (Feliz)
Encontrar; Dar con alguien o algo que se busca.
Alcanzar; Llegar a juntarse con alguien o algo que va delante
Obtener; Alcanzar, conseguir y lograr algo que se merece, solicita o pretende. Tener, conservar y mantener
Adquirir; Ganar, conseguir con el propio trabajo o industria.

A) 3:14 porque ganarla vale más que la plata y ella rinde más que el oro fino!
B) "porque es su adquisición mejor que la de la plata y es de más provecho que el oro.

A) 3:15 Es más preciosa que las perlas y nada apetecible se le puede igualar.
B) "Es más preciosa que las perlas y no hay tesoro que la iguale.

A) 3:16 En su mano derecha hay larga vida, y en su izquierda, riqueza y gloria.
B) "Lleva en su diestra la longevidad, y en su siniestra la riqueza y los honores. De su boca brota la justicia y lleva en la lengua la ley y la misericordia.
A) 3:17 Sus caminos son caminos deliciosos y todos sus senderos son apacibles.
B) "Sus caminos son caminos deleitosos y son paz todas sus sendas.

A) 3:18 Es un árbol de vida para los que se aferran a ella y los que la retienen son felices.
B) "Es árbol de vida para quien la consigue; quien la abraza es bienaventurado.

A) 3:19 Por la sabiduría, el Señor fundó la tierra, por la inteligencia, afianzó los cielos;
B) "Con la sabiduría fundó Yavé la tierra, con la inteligencia consolidó los cielos"

Y es que cada traductor, procura acoplar las palabras a su estilo, a su modo de escribir, conservando la esencia.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El fotógrafo.


Entré en aquel bar cansado y sediento. Tal vez una cerveza o una botella de sidra con un pinchin no me vendría mal. Había estado toda la mañana trabajando de acá para allá; soy fotógrafo de profesión y tenía un encargo que ahora os contaré.

Soy del interior, y los prebostes del pueblo acordaron que se debía hacer una campaña para que los aldeanos conocieran "mundo". Creían que podía establecerse una relación de reciprocidad; los unos conocerían la mar - increíble estando tan solo a setenta kilómetros- y los otros la gastronomía y los paisajes casi vírgenes. Al fin y a la postre todo se reducía a… negocio.

Después de cavilar, los sesudos magnates del pueblo, llegaron a la conclusión de que debían hacer una exposición fotográfica. Con ello mostrarían a los ciudadanos de dos ciudades próximas, las excelencias de sus respectivos terruños. Y aquí entro yo. Como único fotógrafo del pueblo - y bastante bueno por cierto, a decir de algunos- fui comisionado para hacer el trabajo.

Llegué en el primer tren de la mañana tras algo más de una hora de trayecto. Comenzaría por el extrarradio, y aunque había pensado desplazarme en tranvía, vi que no era una buena opción; posiblemente la idea fuera romántica, pero lenta y cansada. Pondré un ejemplo; desde la Guía, donde debía abandonar el amarillo medio de transporte que se dirigía a Somió, hasta la Universidad, había un buen trecho para caminar. Así que tomé un taxi y me llegué a la Laboral, maravillosa en su pujanza. Tiré un rollo entero acompañado por un alumno guía que me mostró todos los rincones y a quien agradecí el gesto con una invitación en la cafetería del centro.

Luego, de nuevo al taxi, subimos hasta Villamanin, y del el Infanzón a la Providencia haciendo breves paradas para retratar paisajes y casas señoriales. Luego al parque Isabel la Católica, orgullo de la ciudad, bajé hacia la playa, al paseo del muro con sus pérgolas, el Náutico, la iglesia de San Pedro, la Pescadería, el Ayuntamiento, el Palacio de Revillagigedo, el Muelle, la Rula casi vacía a esa hora…

VillamaninNi siquiera había comido, así que despedí el taxi y busque el bar más cercano. Al entrar ya me dí cuenta de que no era lo que andaba buscando, que estaba equivocado; una mala interpretación de las instrucciones del encargado de la lonja, con el que había estado hablando.

Pero no me eché atrás. El lugar era ¿pintoresco? Es posible, vosotros juzgaréis. La barra quedaba a la izquierda de la puerta y tras ella un hombre en mangas de camisa enseñaba los tatuajes de sus brazos. Capisqué que el barman había sido legionario; en el derecho un corazón azul anegratado en el que se leía " Tuyo siempre Madre." y en el izquierdo, una calavera y la leyenda " Soy el novio de la Muerte". El hombre debía padecer hidropesía, pues su barriga parecía la de mujer preñada en el séptimo mes. Pelo negro, posiblemente teñido, y con brillantina suficiente para engrasar los ejes de un carro del país. De comer, nada de nada.

Una puta hacía tratos con dos mozalbetes, el uno retraído y tomando un Corales, el otro tratando de meter mano; ora pellizco al culo, ora sopesando teta. A una mesa, un tipo enclenque; Katiuskas, pantalón, chaquetilla y gorrilla blancos, con restos de sangre, y otro fortachón con pantalones de mahón y bata del mismo tejido, bebían unas pintas. Estime serían repartidores de carne; conductor el fuerte y cargador el débil. Ningún misterio en mi adivinanza; no lejos de allí, una camioneta, casi a la puerta de la Comandancia de Marina, llevaba inscrito el rótulo "Matadero Municipal".

Dos putas más estaban a otra mesa tomando algo, pero se levantaron de inmediato al yo entrar, y se arrimaron a hacer zalamerías a los carniceros, solo por "enguadar" al nuevo y posible cliente.

Pedí una cerveza al barman, y pregunté sin dirigirme a nadie en concreto y a todos en general, si les importaría que les sacase unas fotos. Los niñatos, pagaron sus consumiciones y salieron como alma que lleva el diablo, los demás encogieron los hombros en señal de aprobación. Una de las mujeres se adelantó un paso y trató de abrir la boca para decir algo, pero yo me anticipé y dije…

- La primera y la segunda ronda, corren de mi cuenta. Y saqué el paquete de Whiston de contrabando para que todos se sirvieran. Con aquello, la pelirroja de bote se dio por satisfecha y se sentó sobre las rodillas del grandote, pidiendo "lo suyo" al camarero.

Ya estaba preparando la reflex, cuando por un pasillo que creí daba a los lavabos, apareció un vejete, que echando mano a la gorra, se dirigió con prisa a la puerta despidiéndose con un "buenas tardes". Tras él apareció la mujer más guapa y tentadora que yo había visto jamás.

- Pide lo que quieras, Mora, que aquí el "repoter" invita- dijo la pelirroja dándoselas de fina e instruida.

Y la Mora, de agarenos ojos, respondió; Yo aún tengo mi té, caliéntalo Manolo, por favor.

Instantánea va, instantánea viene, no quedó rincón ni pose por retratar. Me tome mi segunda cerveza de la Estrella, fume el último pitillo del paquete, y exhalé el humo con placer, como cuando acabas una cosa bien hecha.

La rula anunció la llegada de los pesqueros, pagué la cuenta, tal vez un poco abultada, di las gracias y salí para recoger la llegada de las lanchas. Por la cuesta bajaban dos hombres con carros de mano, intuí que para llevar las cajas de pescado. Me llamó la atención el contoneo de uno de ellos, parecía un poco sarasa. Nuevamente la Leika entró en funcionamiento. Los pescadores  aupaban las cajas de madera rebosantes de salmonetes, abadejos, pínfanos, tiñosos, mirlotos, golondros, aligotes, besugos, cabras, lenguados… hasta el piso del muelle y de donde, mediante un gancho, arrastraban hasta el interior de la lonja. Luego la subasta; las mujeres arriba, la salmodia del subastador abajo; "catroce, noventa y cinco, noventa, ochenta y cinco, ochenta…" bajando el precio hasta que alguien "tiraba la bola". Ya me estaba quedando sin rollos para la máquina y aún me faltaba el rito del hielo; una vez subastado el pescado y acomodado como más convenía al comprador, se rellenaban las cajas con el hielo que allí mismo se fabricaba, luego la carga en las camionetas, en los carrillos de mano o simplemente en la cabeza de las mujeres que de inmediato saldrían a pregonar "les sardinones y los hombrinos o bocarte" por los barrios de la ciudad.

Cuando ya iba a dar por finalizada mi labor, vi venir hacia mí a "La Mora". La gente ni siquiera le daba aprecio, y solo algún pescador le echaba algún requiebro, a los que ni caso hacía.

- Hola, soy Rocío, la que llaman la Mora, me dijo.

- ¿Lo eres?

-No, que va. Soy andaluza, pero me lo dicen por mi tez morena y la costumbre que tengo de llevar el pañuelo como si fuera un hiyab. Oye, quería hablar contigo.

- Pues aquí me tienes.

- Verás, me dijeron que eras fotógrafo profesional, no un turista como yo pensaba. Quisiera que me hicieras unas fotos artísticas.

- ¿Y que entiendes tú por artísticas?

- Pues de cuerpo entero, de medio cuerpo, cara, los ojos que dicen son bonitos…

- ¿Vestida?

- Claro, ¡por quien me tomas! El que yo sea puta, no quiere decir que sea una guarra. Son para promocionarme, quiero que me elijan para hacer el anuncio del "Saquito"… el jabón ese, ya sabes… quiero cambiar de vida.

- ¿Tienes dinero?

- ¿Cómo?

- Mira, yo no vivo aquí. Tendrías que venir a mi estudio y buscarte una pensión por unos días. O ir de mañana y volver de noche, si lo prefieres. Eso cuesta dinero, luego está la manutención y el importe del trabajo, ¿quieres que te lo calcule?. Seguro que te saldría más a cuenta si te buscas uno aquí. Yo puedo recomendarte varios, y muy buenos.

- ¿Vives solo? y su mirada fue en busca de anillo en mi mano.

- Si.

- ¿Y no me podrías alojar? Soy buena cocinera, te limpiaría la casa, y si quieres…

- ¡Vamos, que no tienes una lata! ¿Me quieres pagar con carne?

- ¡Oye, yo cobro a cinco duros el polvo! ¡No soy como las de "Les Casetines, los Tres Doses o el Alba, que lo dan a tres! No tengo chulo ni necesidad de empeñar en el Monte, pero… si nos arreglamos… mejor.

Era tarde y decidí quedarme a pasar la noche en un hotel allí cerca, mirando hacia el muelle de Oriente. Me tomé unos vinos, cené bien en un pequeño bar centenario de la Plaza Mayor y para la cama.

Al día siguiente me estaba esperando a la puerta del hotel. En una maletilla de cartón debía de llevar sus mejores galas. Estaba radiante, se la veía feliz, risueña y animosa. Por un instante y sin saber el motivo, pensé en Isadora Duncan.

Imagen
Durante el viaje en tren no paró de hablar. Gracioso resultaba aquél ceceo imposible para mí saber si de Cádiz o Jaén, de Granada o de Sevilla. Me contó parte de su vida, seguramente la más amable. Por ella supe que no le gustaban las casas donde tenía que respetar normas, trabajar sin poder elegir y hacer lo que no quería. Por eso iba por libre en aquel tugurio donde cobraba el doble que las otras y todo era para ella. Pero quería otra vida.

Le enseñe la casa. Casi en el centro, junto a la Escuela de monjas y a tiro de piedra del Ayuntamiento, la Plaza y la Iglesia. Para un hombre solo, cocina, habitación, una sala pequeña, estudio, cuarto de revelado y baño, sobraba. Tenía además un pequeño patio. Justo al lado hacía tiempo tenía una tiendecita donde vendía artículos relacionados con mi oficio. Quería tirar una parte del tabique para comunicar el estudio con la tienda, pero era alquilado y la dueña se resistía sin saber yo en que la podía perjudicar.

A Rocío le encantó la casa. Sobre todo el patio que estimaba ideal para tener unas gallinas y unos conejos. La dejé que paseara por el pueblo para conocerlo, y mientras, me metí en el cuarto oscuro a revelar los rollos que traje.

La cama era grande, pero me daba reparo que creyera que me interesaba su cuerpo, así que aquella noche me quedé a dormir en el sofá. No por mucho tiempo. Hacia la una se encendió la luz y yo, que permanecía en un duerme vela, no sé si por las ideas que me rondaban, o por lo incómodo y desacostumbrado, desperté. Su camisón transparentaba todo lo que había de transparentar, me cogió de la mano y me deje llevar a la habitación.

Cierto es que era buena cocinera, por la mañana preparó un copioso desayuno, hizo la limpieza y se fue al mercado mientras yo entraba y salía de la tienda a casa y de casa a la tienda.

Lista como era, se dio cuenta de aquello era molesto y me restaba clientes - los que querían comprar un rollo para la máquina o un marco, se iban a la librería que me hacía competencia- así que ni corta ni perezosa, tras arreglar en un periquete casa y comida, comenzó trabajar en el negocio; cortaba las fotos con la guillotina, entregaba los revelados, conducía al estudio a los que querían retratarse, marcaba precios o adornaba el escaparate.

Los días se sucedían, el patio se convirtió en corral, yo avanzaba en la preparación de la exposición, de las que ya había presentado una copia… y de las fotos para el anuncio del Saquito, nadie se volvió a acordar.

Mi Rocío, mi Mora, me trata a cuerpo de rey ¿o debía decir de moro? y ambos somos felices, con bastante disgusto del cura, que nos tilda de amancebados.


martes, 22 de marzo de 2011

Respuesta a una pregunta.

Ayer hice una pregunta que hoy responderé. Pero antes permitidme reentrar en la cuestión con unas notas básicas de todos conocidas

El hidrógeno es un elemento químico representado por el símbolo H. En condiciones normales de presión y temperatura, es un gas incoloro, inodoro, insípido, no metálico y altamente inflamable. El hidrógeno es el elemento químico más ligero y también, el elemento más abundante, constituyendo aproximadamente el 75% de la materia visible del universo.

El oxígeno es un elemento químico de símbolo O. El oxigeno O2, es un gas a temperatura ambiente incoloro, inodoro e insípido. Representa aproximadamente el 20,9% en volumen de la composición de la atmósfera terrestre. Es uno de los elementos más importantes de la química orgánica y participa de forma muy importante en el ciclo energético de los seres vivos, esencial en la respiración celular de los organismos aeróbicos.

La pista que daba, estaba en Prometeo.

En la mitología griega, Prometeo es el Titán amigo de los mortales, que robó el fuego de los dioses para darlo a los humanos.

Es, o era en mis tiempos, bastante usual, que a los alumnos se les hicieran demostraciones en el laboratorio. Una de ellas trataba de separar el agua líquida, en sus gases componentes por medio de la electricidad (electrolisis). Luego se revertía el proceso, provocando una chispa que inflamaba el hidrogeno con un estruendo.

La flor de la... Azalea.


Las azaleas deben estar en terrenos ácidos, ricos en materia orgánica y con buen drenaje. Mejor a media sombra, aunque también se pueden dar al sol siempre que el suelo esté humedo.

Al comienzo del verano se debe dar una poda ligera para las plantas de maceta y más severa a los arbustos. No es dificil conseguir la reproducción por acodo.
Las azaleas representan elegancia y salud, y en China las graban en las monedas de un centavo.

Tres morillas.




Hoy traigo un video que debemos a Belarmo.

Cuando hablamos de Jaén, se nos viene raudo a la imaginación olivos y aceite. En el video podemos escuchar una bella pieza del Cancionero de Barbieri, acompañada por imágenes de Úbeda, que junto con Baeza fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad el 3 de Julio del año 2003.

lunes, 21 de marzo de 2011

¿Quién era El Cosmopolita?

Aunque ya publiqué algo sobre la alquimia, no recuerdo que, y no lo voy a buscar ahora, al comentar la palabra azófar, pensé en estos hombres que tuvieron en su mano tanto poder. Se puede entender el poder como riqueza, como posesión del vil metal que casi todo puede conseguir. Pero también es poder, esa forma de engatusar, de comer el coco a los demás haciendo ver blanco donde hay negro.

Permitidme que me extienda un poco más en este preámbulo para recordar a aquel francés que allá por los años ¿70? apareció en televisión española y a la vista de todos transmutó el plomo, apareciendo en su mano una pequeña barra de oro. Yo creo que aquél que se decía conde o marqués -tal vez lo fuera de verdad- lo que hizo fue un juego de manos, y como yo no creo ni en la piedra filosofal, ni en la fuente de la eterna juventud, prefiero los juegos de manos de mí mago preferido; Tamariz.


Hubo un hombre que viajaba por toda Europa realizando transmutaciones. Como quiera que en este mundo, muchas de las cosas que hace la mano derecha, no deben de ser conocidas por la mano izquierda - o viceversa- él tuvo la mala fortuna que, de sus trabajos quedara constancia clara. Fue pues prendido y torturado para que revelara el secreto, muriendo a causa de las heridas, a pesar de que su discípulo Sendivogio le salvara de la cárcel. Este hombre, escocés y alquimista, se llamaba Alexander Seton que vivió y murió en el año 1604.

A Sendivogio no le fue mejor, casado con la viuda de Seton, consiguió de ella "La piedra" que El Cosmopolita le dejara en herencia, logrando la trasmutación y consiguiendo oro en abundancia. Perseguido y despojado del resto del catalizador, murió en la miseria, aunque ya viejo.

¿Cuál es el catalizador que se necesita para la obtención del agua?

Todo el mundo sabe -bueno, casi todos- que el agua está compuesta por dos átomos de hidrogeno y uno de oxigeno. Es decir y dicho groseramente; cojo dos átomos de hidrogeno, los meto en un frasco, le añado uno de oxigeno y… ¡zás! ya tengo agua. Pues no. No es tan sencillo. Medio euro me apuesto a que no lo conseguís. Y es que, a veces, la unión química de dos elementos para que se de con resultados óptimos, ha de contar con un elemento más y que nunca está en la fórmula. Este elemento que no dejará residuo alguno, que no contaminará, se llama catalizador.

¿Que quiero decir con esto? Sencillo. Supongamos que enviamos un cuadernillo con la fórmula H2O a la luna, o cualquier país sediento de África y que a los selenitas, o a los africanos les decimos que pueden fabricar agua uniendo estos dos elementos gaseosos. Puedes dotarles de los medios necesarios, pero como falte, como no digas nada del catalizador, seguirán sin obtener agua. Por lo tanto la fórmula es falsa, o cuanto menos está coja.

Y ahora, pregunto yo: ¿Cuál es el catalizador que se necesita para la obtención del agua?


 
Trabajé en una fabrica donde se elaboraba acido nítrico. A grandes rasgos se hace por medio de la Oxidación de Amoniaco. El proceso consiste en inyectar aire al amoniaco gasificado en presencia de un catalizador (platino+rodio), luego los gases se pasan por unas torres de absorción donde se hidratan los óxidos de nitrógeno y se convierten en ácido nítrico. Sin las redes de platino, el oxigeno y el amoniaco no se combinarían, o lo harían de forma tan lenta, que no sería rentable. Así que esta fórmula NO3H, como la del agua, solamente dice "que es lo que lleva el compuesto", para fabricarlo, necesitamos algo más.
Daré una pista. Iba a titular esta entrada, El fuego de Prometeo, pero me pareció que así, de principio, era aclarar mucho la pregunta.
(En el diagrama se puede ver la obtención de acido nítrico a partir del nitrato de sodio y el acido sulfúrico)

domingo, 20 de marzo de 2011

La flor del... Nashi.



Sus flores son blancas con cinco pétalos en grupos de 5 a 7  que aparecen cuando la temperatura aún es baja y el árbol está sin hojas. Hojas ovales con la base redondeada o cordada, aserradas y de textura gruesa.
El principal componente del fruto es el agua, y gracias a ella el nashi posee un jugo y una pulpa muy refrescantes similares a las de la pera. Mucha gente piensa que es mitad pera mitad manzana, en realidad es un cruce de peras chinas, japonesas y coreanas. Después del agua, el azúcar es el componente mayoritario.
El Nashi, Pero o Pera de Arena, es de forma casi redondeada y piel dura y áspera. Su textura es algo leñosa y su contenido en fibras como la pectina lo convierte en bueno para las dietas para perder peso. El contenido en azúcares es idóneo para los diabéticos.
Regar en verano para que los frutos no se sequen. Abonar con complejo.
Ojo con el peso de los frutos, las ramas son bandas y pueden desgajarse.

Azófar.

(Del ár. hisp. aṣṣúfr, y este del ár. clás. ṣufr).
1. m. latón.

Leí un día a uno que sabía menos que yo, que todas las palabras que comienzan por A, son árabes. Me pregunté quien sería el zopenco que le enseñó tal cosa. No cabe duda de que tras ochocientos años en España, muchas de nuestras palabras provienen del árabe. Como este bonito vocablo que me recuerda esos trabajos con latón al que son tan aficionados. En mi casa tengo un almirez - nuevamente palabra del árabe hispano- naturalmente de latón. También me recuerda otra como alquimia, muy relacionada con el azófar ya que como todos sabemos, en la transmutación de los metales, intervenía de tal modo, que más de uno se llevó gato por liebre, o por mejor decir, latón por oro.
La imagen es del alambique donde mi hija prepara las destilaciones para los perfumes.

Algunos que tenéis la paciencia de leerme, habréis apreciado que suelo condenar a la cárcel del olvido, a muy pocas palabras. Que yo tenga noción, a ninguna procedente del árabe hispano, todas me suenan dulce y suavemente.

viernes, 18 de marzo de 2011

La flor de... ¿ ?




Mi amiga Esilleviana dirá que esto es nuevamente el truco del almendruco, pero no es cierto. Me explico: hace un tiempo, a mi hija le regaló una compañera de trabajo unos bulbos que yo planté. Como tengo por costumbre, no los saco de la tierra y siempre al finalizar el invierno, o comenzar la primavera, vuelven a aparecer. La cosa es que ahora no recuerdo su nombre, y mi amiga piensa que es una escusa para que los demás investiguen por mí.

He buscado; Narciso, Jacinto, Anémona, Ranúnculo, Crocus… y soy incapaz de saber a ciencia cierta cual es.

Sapiencia.

1. Sabiduría.

Desde luego yo carezco de sabiduría, o de sapiencia, que al fin y al cabo son la misma cosa. Tan bajo es mi grado de conocimiento, que pensaba que lo contrario de Sapiencia, era la INSAPIENCIA. Craso error como se puede comprobar:

Insipiencia.

(Del lat. insipientĭa).
1. Falta de sabiduría o ciencia.
2. Falta de juicio.

Ésta es la palabra que traigo hoy; INSIPIENCIA. Tampoco es que se utilice demasiado, pero ahí está, para que todos los Insipientes, que no Insapientes, empecemos a ser un poco más Sapientes.

La flor del... Almendro.


Como casi todos los frutales de hueso que he plantado, mas pronto que tarde acaban dando problemas. Tuve un melocotonero, los tres primeros años bien, luego la gomosis me lo acabó matando. Igual me sucedió con un nectarino y ahora con un cerezo y un almendro. No es cuestión de poda, yo creo que es el clima y la contaminación. Como a mi mujer no le gusta dar tratamientos con productos químicos, el tratamiento que les he dado consiste en limpiar y cortar ramas secas. Tras el limpiado le doy cicatrizante a la espera de que mejore.

Al almendro le doy una poda de formación cada dos años, y las flores como se puede apreciar son escasas. En esta zona aún es temprano, y aunque dicen que el almendro es de los más tempranos en florecer, las piescales ya están cuajadas.

La flor del almendro puede ser solitaria o en grupos de 2 ó 4, con cinco sépalos, cinco pétalos, colores variables entre blanco y rosado dependiendo de las especies.

El fruto siempre se da sobre madera del año anterior y ya no vuelve a florecer, por lo que es necesario renovarlo.

jueves, 17 de marzo de 2011

El sueño de la abuela. 4ª y última parte.

Acabamos de enterrar a la abuela. Reposa junto a los restos de su querido Juanito. Estamos todos reunidos para que Lola y Ataulfo, nos expliquen que ha sucedido desde que hace menos de dos meses, la internaran.

- Vuestra madre, mi suegra - comenzó él medico - ha muerto de causas totalmente naturales. No quiero disculparme por mi proceder, que a alguno le puede parecer egoísta o ambicioso. La ciencia, como he dicho en numerosas ocasiones, tiene la imperiosa necesidad de avanzar, y si ello comporta riesgos, debemos asumirlos. Yo asumo la parte que me corresponde, si de algo se me quiere culpar. Pero he dejar bien claro, que una persona con noventa y tres años, ha llegado ya al fin de su existencia. Esto y no otra cosa, es lo que le a ocurrido a la abuela. Que nadie diga que lo que ha acabado con su vida, ha sido la intervención a la que la sometimos para extraer el nódulo que ahora se está analizando. Todos somos testigos de que no aparentaba más de sesenta, pero los que tenía, nadie se los podía quitar. Ella ha tenido la inmensa fortuna de vivir una inusitada juventud. Siempre ha estado en pleno uso de sus facultades, tanto físicas como mentales, y ese milagro, para sí lo quisiéramos todos. Quizá eso era lo que deseábamos en el fondo, pero yo no he sido capaz de hallar el origen de donde provino esa savia revitalizadora.

Lola al ver que su cuñado daba por finalizado su discurso de justificación, carraspeó y con voz un tanto temblona, comenzó a hablar.

- Esta vieja libreta de tapas de hule, es el diario de mi padre. Hasta hace unos días desconocía su existencia. Madre, viéndose en las últimas, me dijo donde lo tenía guardado y me previno para que no me deshiciese de él.

- Hay una fecha, ocho de mayo de mil novecientos cincuenta y seis, en la que padre relata lo que sucedió aquél día y cuestiona o formula unos interrogantes que nunca después pudo despejar. Leo ...

"El día de hoy ha sido un tanto extraño, y por más vueltas que le doy, no sé que pensar. Nada digno de mención en lo que a mí respecta. Me levanté a las cuatro de la mañana, aparejé la mula y la tartana para ir a por el vino. Traje cuatro pellejos del áspero y uno del dulce además de varios quesos. Sobre las seis de la tarde, ya estaba en casa "

"Dolores se levantó cuando ya casi me iba. Me calentó un poco de café y preparó las cestas para llevar unos conejos y unos huevos al mercado. Como de costumbre cuando hace el camino sola, sale de casa al pasar el rápido, a eso de las siete y media. A las dos ya está de vuelta. Sin embargo este día en que jura haber salido a esa hora, no ha llegado al mercado hasta las once. ¿Que le ha ocurrido, para que ese trayecto que a menudo hace en menos de media hora... le llevase cuatro? No se detuvo en ningún lugar, no dejo de caminar y no obstante, tarda todo ese tiempo. ¿Porqué?

- Hasta aquí lo que escribió ese día. Pero hay más, durante otros siete relata lo que madre le va contando del sueño que tuvo la noche del siete al ocho. Así el día diez dice...

"Dolores cree haber soñado que encontró a alguien camino de la ciudad, pero que todo está muy confuso en su mente. Esa podría ser la explicación a las horas en blanco, más ella insiste en que nada tiene que ver lo uno con lo otro"

"Día once. Dolores dice que el sueño se va aclarando. Dos hombres bajan del cielo en su carro de fuego y hablan con ella"

"Día doce. Vuelve a hablarme del sueño. Salió de casa con sus cestas, los Profetas Ezequiel y Daniel bajan, hablan con ella y la llevan al cielo donde ve a Dios. Está confundiendo sueño y realidad sin duda. Ya no sé que pensar. Duerme mal despertándose a veces con gran agitación. Nosotros no somos unos beatos, aunque ella tiene a San Nicolás como santo de su devoción, no logro ver si hay alguna relación"

"Día trece. Está un tanto rara. Por un lado no quiere comentar nada del tema, pero por otro, hay algo que la impulsa. Teme cometer alguna herejía. Dice que cuando estaba en el cielo la colmaron de atenciones y que vio la tierra desde lo alto. Que nuestro Señor es afable y bondadoso "

"Día catorce. Está pensando si no será verdad que la llevaron allí. Yo trato de quitárselo de la cabeza. Solo ha sido un sueño. Trato de convencerme a mí mismo, pero aquella duda subsiste. ¿Dónde están aquellas horas que faltan en su vida?

"Día diecisiete. Hemos tomado la decisión de que Eladio, el enganchador, pinte un cuadro con todo lo que cree haber soñado. Seguro que cuando lo veamos, nos reímos de ello y se aliviará la tensión"

- Ya no hay otra mención hasta dos meses después en que una sola línea dice que se ha pintado el cuadro y que lo han colocado en su habitación.

- Que pensar de todo esto? No lo sé. Cada cual que saque sus propias conjeturas. Yo solo quiero decir que me siento culpable de algo. Me siento culpable de no haber sido capaz de impedir que madre entrara en la clínica. Tal vez habría ocurrido lo que ocurrió, pero estaría más tranquila. Como vosotros, he pecado de ambición.


Volvemos a estar todos reunidos. Ha pasado casi un mes del óbito y el resultado de los análisis obra ya en poder de Ataulfo. Después de leído el dictamen, y viendo caras de extrañeza por el tecnicismo del lenguaje, aclara alguno de sus términos.

- La abuela Dolores, tenía localizado un pequeño bulto en el intestino como todos ya sabéis. Tanto los rayos X como las ecografías, eran bastante anormales. Tratando de evitar males mayores, se decidió hacer una biopsia lo más amplia posible y con lo que se extrajo el núcleo central del nódulo. La intervención fue sencilla y rápida, sin embargo toda la vitalidad que antes poseía comenzó a decaer de forma continuada y no se pudo atajar por ningún medio. Era como si los órganos principales se empezasen a gastar con una aceleración inusitada. Como si quisieran recuperar el tiempo perdido.

- ¿Que hay de la muestra que se analizó?

¡Nada! No era más que un nódulo, una concreción, un quiste sebáceo al que de ninguna de las formas se le puede achacar, ni el brote de inesperada juventud, ni el de su acelerada muerte.

María, mi esposa, fue la única que habló.

- Todos nosotros la hemos matado. Le quitamos las ganas de vivir con nuestro egoísmo. Ella vio que continuaríamos siempre igual hasta encontrar la fuente de esa juventud en que se hallaba, y se dejó morir.

Yo pienso que aquél pequeño bulto, mucho influyó en la abuela y otro tanto en Ataulfo. El, que nunca había bebido, comenzó a darle con ahínco y dos años después, la siguió a la tumba. El día del entierro del médico, mientras que el oficiante resaltaba las virtudes del difunto, yo deje volar mi imaginación.

¿Porqué aquel bulto no podía ser un temporizador conectado por seres extraños con finísimos hilos a los centros vitales? ¿Un relé de tiempo que al llegar a un determinado punto, diese marcha atrás y luego adelante, y así por los siglos de los siglos?.

fin.

A mi padre, que hoy cumpliría 94.




Podía dedicarte uno de los monólogos de Axelu que tanto te gustaban…
Possa dedicare a uno dei monologhi Axelu quanto ti è piaciuto ...

O alguna de las canciones de Angelillo…
O alcune delle canzoni Angelillo...

O aquella otra canción que tu aprendiste en la guerra… y que aún no sé si es; Biondina Gapricciosa Garibaldina, La rivista dell ármamento o, E le Stellette.
O altra canzone che apprese in guerra ... e ancora non so se: Biondina Gapricciosa Garibaldina, La rivista dell ármamento o, E le Stellette.

Mejor hablamos. En tu boca pondré las palabras de Quevedo. ¿Porque? Por que en tus últimos días recordabas los nombres de tus compañeros, de tus amigos, y decías; " tutti morti, anche io"

Miglior parlare. In tua bocca mettere le parole Quevedo. Perché? Perché nel tuo ultimi giorni ricordato i nomi dei tuoi compagni di classe, i tuoi amici, e hai detto; "todos muertos, también yo"


«¡Ah de la vida!»... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la Salud y la Edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; Mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el Hoy y Mañana y Ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.

Quevedo, Parnaso español

Yo te respondo Pa, aquí estoy, a tu lado, como en casa.
Sin duda muchos fueron, más, cortos se me hicieron
No solo tus tiempos, los demás, en pos vamos del que otros recorrieron
¡Vil Salud, que se agota! ¡Villana Edad, que tan callando se pasa!
Pero tú lo viviste, ¡quien sabe si lo disfrutaste!
Cierto, el ayer se fue, mañana no habrá, el hoy no existe.
En el Ayer, Hoy y Mañana, junto a tu mortaja quedaste.
Eres y serás un fue, al menos mientras yo esté.

miércoles, 16 de marzo de 2011

El sueño de la abuela. 3ª parte.

Tardamos  casi dos meses en verla de nuevo. Estaba desconocida. Del gotero y las sondas había pasado a una vitalidad asombrosa. Se la notaba más gruesa, sonrosada y parlanchina. A todos los clientes saludaba, y de vez en cuando regañaba a Lola y al cocinero por cosas que no estaban a su gusto. La verdad es que no parecía la anciana de ochenta y siete años que tenía.

Asombro nos causó, como a toda la familia, el que dejara su dentadura postiza, empeñada en que le estaban saliendo dos o tres dientes.

- ¡Mira. Mira! ¿Los ves aquí? Decía señalando con el dedo unas inflamaciones con unos puntitos blancos.

Era cierto como se pudo comprobar. Un año más tarde poseía toda su dentadura. Para entonces, Ataulfo se apuró a requisar todas las bolsas de suero que no se habían utilizado, pensando tal vez, que el fenómeno había que investigarlo a fondo. Más no fue solo eso. El pelo completamente cano desde casi hacía treinta años, fue adquiriendo el negrísimo tono natural de su juventud. Las arrugas se suavizaron tremendamente. Las huesudas manos se encarnaron, y toda la piel en general, estaba volviendo a la tersura de la mocedad.

Las hijas quisieron saber el porqué, pero mucho más que ellas sus maridos, y sobre todo Ataulfo.

Análisis de sangre y orina no dieron con ello. Todo normal. La abuela Dolores había consentido en aquello, pero no iría más lejos. Ella se encontraba bien y no quería saber nada de médicos. No más análisis. No más pruebas fuesen del tipo que fuesen. Cada uno que viviese su vida y que la dejasen en paz.

Pero todo no iba a ser tan sencillo. Día a día se le notaba el rejuvenecimiento y con ello las envidias y el malestar, de los que día a día éramos más viejos, se hacían patentes. Todos querían saber el misterio y las discusiones eran continuas. Ataulfo pedía pruebas y el internamiento. La abuela se defendía con ayuda de Lola, que luego a solas, la abroncaba.

- La ciencia no puede ser ajena a este cambio antinatural que se está produciendo en vuestra madre, gritaba Ataulfo.- Me he dedicado a conseguir todos los frascos de suero que he podido hallar del mismo lote de los que se le pusieron hace dos años. Yo mismo me inyecté, por el bien de la humanidad, tanto como a ella se le administró. He probado, siguiendo paso a paso toda la medicación y el resultado ha sido negativo como podéis comprobar. Sigo siendo calvo y continúo teniendo un hueco, donde debería tener una muela. ¡Hay que ingresarla en la clínica para hacer pruebas complejas y descubrir que es lo que está pasando!

- Ata tiene razón Lola, síi se llegase a descubrir eso... ¡Seríamos ricos, y quizá eternamente jóvenes! ¡No hay derecho a que te opongas! También es mi madre y puedo opinar y si ella se niega, la podemos obligar.

- Mira Amparo, el que seas su hija, te da derecho a opinar, pero a nada más. Tú no puedes obligar a nada a nadie, lo primero por que ya hace cuarenta años que saliste de esta casa y solo vienes por Navidad y eso... cuando no estás esquiando. Lo segundo, por que madre está en su sano juicio y no quiere ni oír hablar del tema. En cuanto a que tu marido ha hecho un gran sacrificio en bien de la ciencia... ¡Ja, ja! Me río yo de la investigación. Seguro que si hubiese encontrado algo positivo, a estas horas estaba en Suiza u otro lugar vendiendo en frasquitos el elixir a precio de oro y esperando el Nobel. Nadie ¿me entiendes? nadie le tocará un solo pelo mientras ella no quiera y yo viva.

Las discusiones fueron en aumento según transcurría el tiempo. Aquella casa antes alegre y en la que solo se pensaba en trabajar, parecía ahora un polvorín a punto de estallar. Miradas inquisidoras y aviesas se cernían sobre la abuela que continuaba su vida anormalmente normal de rejuvenecimiento. Sin embargo su tozudez comenzó a ceder ante el chantaje de Ataulfo de comunicar a la prensa todo lo ocurrido.

Ante todo esto, trataba de imaginarme lo que podía suceder. Quizá el médico tuviese la razón. Tal vez se descubriese el porqué y nos pudiésemos conservar jóvenes para siempre. ¡Ser inmortales! ¡Que maravillosa fantasía! Pero, ¿Cuantas muertes podía causar aquello? ¿Es que los ricos y poderosos, no iban a pelear por conseguir la formula? ¿Acaso no se entablaría una batalla entre los querían y los que podían? ¿No daría paso a un nuevo nazismo, donde solo unos cuantos fueran participes del hecho?

Lo mejor era dejar las cosas como estaban. Ella había tenido esa suerte o esa desgracia, y los demás debíamos olvidarnos de ello. ¡Que difícil lucha se entabla dentro de cada uno de la familia! Los hay que parecen tenerlo claro como Ataulfo. Los demás nos debatimos en un mar de dudas, pero creo que si todos son como yo, débiles, acabaremos cediendo al ansia de querer vivir más.

La flor del... Kalanchoe.


Es una planta muy fácil de cultivar. Se puede encontrar durante todo el año a la venta en flor por unos céntimos. 

Admite el cultivo en interior colocándola donde reciba abundante luz y se puede tener todo el año plantada en el jardín, floreciendo desde enero a abril y refloreciendo en otoño. 

En exterior, a la sombra o semi-sombra, el sol fuerte no le conviene. Deja secar el compost entre riego y riego y en invierno riega poco o, si está en el jardín, nada. Cambia de maceta después de la floración a una un poco mayor para conservarla.

¡Ojo! El exceso de agua acompañado de bajas temperaturas marchitan las hojas y pudre los tallos.

martes, 15 de marzo de 2011

El sueño de la abuela. 2ª parte.

Bajamos al bar. Al salón del ferrocarril que era mi estancia preferida en toda la casa. Normalmente este pequeño comedor, solo estaba abierto a la familia y a los empleados de la RENFE que desde los primeros tiempos, fueron los encargados de pregonar las excelencias de la cocina de la abuela. Allí, y como homenaje a estos hombres, se podían contemplar numerosas fotos enmarcadas y ya amarillentas por el paso del tiempo. Locomotoras de carbón con los mecánicos subidos al tender o sentados sobre las bielas. Maquinistas y fogoneros con sus gorras de visera o boinas. En alguna, el abuelo Juanito entre ellos, otras mostraban el Ventorro tal y como era hace cincuenta años.

Sobre una repisa descansaban distintos faroles de señales. El uno de pulido metal que funcionaba a carburo, el otro de simple chapa de hierro más antiguo y cuyo combustible era el aceite. Por las paredes, distintos tipos de señales, banderines, placas con números de máquinas famosas hoy chatarrizadas... En una vitrina junto a distintos silbatos, varias gorras; la de maletero o mozo, sencilla y algo grasienta. Las de revisor y jefe de estación con su rameado bordado y rojo copete... Posada en el aparador, la pieza más valiosa para mí; una reproducción a escala de una vieja locomotora "Montaña" y cuyas ruedas al natural, eran más altas que un hombre.

Me senté a una de las redondas mesas de roble con una cerveza y las viejas fotos que mostraban el antiguo local desde la loma tras la que se encontraban los talleres. Era esta una edificación rectangular, de tosco y grisáceo granito sin más trabajo que el de haber sido cortado en piezas todas iguales y unidas por argamasa. Estaba situada de norte a sur. En la fachada que daba a oriente, dos entradas, una para la casa y otra para el establo. La casa se componía de amplia cocina-comedor y dos habitaciones. En la de poniente otra puerta comunicaba con el corral que estaba cerrado por un bajo murete, luego la huerta. Había un emparrado, y bajo él, una larga mesa con un par de bancos, algo más alejado, el pozo.

El abuelo Juanito había sido transportista. Con la guerra los negocios fueron mal. Perdió sus camiones y con el poco dinero que le quedó, compró aquella casa con algo de terreno. Lo que el anterior dueño utilizaba como establo, él lo transformó en bar. En el corral metieron todos los animales domésticos que pudieron. Preparó un cobertizo para una mula que enganchaba a una vieja tartana, y con ella se desplazaba dos veces al mes a un pueblo famoso por su vino. Traía provisión de este así como de buenos quesos de oveja.

La abuela Dolores iba todos los viernes al mercado a vender huevos y conejos, y con el producto de la venta, traía las carnes o el pescado. Juanito la llevaba en la tartana a no ser que coincidiera tener que ir a por el vino.

Los que primero se enteraron de la apertura del local, fueron los mecánicos de los talleres del ferrocarril. Como lo tenían a tiro de piedra, alguno se escurrió un día a por una botella de vino. ¡Era buen vino! La voz se fue corriendo. Un domingo se acercaron otros con sus mujeres y los chicos, y comieron una tortilla. Luego probaron el conejo o las perdices, el jamón y el embutido casero o el queso manchego. Así el Ventorro se fue animando. Los maquinistas comentaban en otras estaciones lo barato y lo bien que se comía en el Ventorro del Sol. Otro tanto pasaba con la gente de la ciudad y pronto se vieron en la necesidad de aumentar el local.

Dos días después de aquella visita, nos avisaron que la abuela estaba en coma. Ataulfo que era médico y esposo de Amparo la tercera hija, no daba esperanzas.

Lola insistió en le colocasen el gotero y al fin lo consiguió. Su cuñado lo consideraba una tontería, pero como aparecía por allí solo de tarde en tarde, trató de mostrarse condescendiente.

Durante cuatro días, el estado de la abuela apenas había cambiado. Noté sin embargo que sus mejillas estaban teñidas de un suave carmín. Las ojeras habían cedido y respiraba mucho mejor. Al cabo de ese tiempo y contra toda opinión, Dolores abrió los ojos para decir...

- Lola, quiero un caldo y un poco de pescado.

Fue el inicio de una mejoría que a todos nos iba a traer de cabeza. Totalmente recuperada un mes después, quiso ir al cementerio "a hablar con Juanito” ya más de quince años fallecido. María y yo nos ofrecimos a llevarla en el coche y pasamos con ella una tarde muy amena. Al salir decidimos tomar algo en un café donde nos relató mil peripecias y anécdotas de forma incansable. Yo que sentía una curiosidad grande desde que estuve en su habitación, le pregunté...

- Abuela, ¿Qué significado tiene el cuadro que hay en la cabecera de su cama?

- Veras hijo. Lo mandé pintar a Eladio Cuevas, un enganchador muy aficionado al pincel - el pobrecito Dios lo tenga en gloria - y que era cliente nuestro como todos los ferroviarios. Él materializó un sueño que tuve y que más o menos era lo siguiente; Arriba en el cielo, muy alto, muy alto, estaba Dios observándome - él lo reflejó como el triángulo con el ojo que hay en el borde superior - Yo estaba aquí en la tierra y llevaba mis conejos al mercado, pero entonces... Ezequiel y Daniel me dicen que el Señor me quiere ver y me llevan a su presencia - de aquí que ves esa nube roja como que quiere subir al cielo y a los dos Profetas sobre ella conmigo en el centro y un poco más abajo, el Ventorro y a mi camino del mercado. El cuadro es simple, pero expresa la realidad del sueño.

Jeme.

(Del lat. semis, mitad).
1. m. Distancia que hay desde la extremidad del dedo pulgar a la del índice, separado el uno del otro todo lo posible.
2. m. coloq. palmito2. Tiene buen jeme.
3. m. Hond. Medida de longitud para plantas, equivalente a unos doce centímetros.

Llevamos comentadas un montón de palabras, no es por presumir, pero lo cierto es que excepto unas pocas las conocía todas. Durante bastantes años estuvimos en casa suscritos al Selecciones. La primera cosa que yo hacía cuando caía en mis manos, era ir a la página aquella en que había que saber de entre tres, cual era el significado correcto de la palabra dada. No quiero decir con ello que el Selecciones fue el que me enseñó, simplemente era un pasatiempo que me ayudaba a recordar. Repito una vez más que soy de memoria frágil.

Este vocablo que hoy traigo, no sé si lo conocía. De ser así, lo tenía totalmente olvidado, y ni por todo el oro del mundo habría dado con la solución. Es más, ni idea tenía que la distancia entre dos dedos, tuviera nombre.

lunes, 14 de marzo de 2011

¿Diez, o doce trabajos para Heracles?

Heracles para los griegos, Hércules para los romanos, era hijo de Zeus y Alcmena. El más fuerte, el más famoso y el mayor de los héroes, fue condenado a cumplir diez trabajos para expiar el asesinato de su esposa Megara, de sus hijos Terímaco, Creontiades y Deicoonte, y a dos de sus sobrinos con sus propias manos en un arranque de locura provocado por Hera.

Euristeo, encargado de marcarle los trabajos, no tuvo en cuenta el trabajo de la Hidra por la ayuda recibida de Yolao, ni el de los establos de Augías, por el dinero que cobró a cambio. Así los diez trabajos se convirtieron en doce, fueron estos;

1 -Matar el león de Nemea.

2- Matar la Hidra de Lerna, la serpiente de varias cabezas.

3- Capturar la cierva de Artemisa.

4- Capturar el jabalí de Erimanto.

5- Limpiar los establos de Augías en un día.

6- Matar los pájaros del lago Stymfalo que se alimentaban de hombres.

7- Capturar el toro furioso de Creta.

8- Capturar las yeguas de Diomedes que se comían a los hombres.

9- Obtener el cinturón de la amazona Hipólita.

10- Matar al monstruo Gerión.

11- Coger las manzanas de oro del jardín de las Hespérides.

12- Liberar a Teseo del infierno.

Cualquier día de estos los iremos viendo con detalle.

Cugnot, Joseph


Nacido en 1725 y fallecido en 1804. Fue un ingeniero francés que construyó el primer vehiculo de tracción mecánica para viajeros en 1770; un tractor a vapor que alcanzó la velocidad de 3,6 Km/h.

Posiblemente alguien haya leído al entrada de hace unos días sobre el significado de la palabra Narria, pues bien; a este invento se le llamó Narria, y al parecer fue el primer vehiculo a motor en la historia, causante de un accidente al estrellarse contra un muro.

domingo, 13 de marzo de 2011

Otra de la guerra civil.



El Santuario no se rinde.
Esta película es del año 1944 y trata el tema de la guerra civil española. Concretamente el asedio por parte de los republicanos al Santuario de la Virgen de la Cabeza. Patrona de Andujar, Jaén, la imagen que se venera fue tallada en 1944, ya que la original desapareció durante el asedio.

Dice la leyenda que esta primitiva imagen fue traída a España por San Eufrasio y que cuando los árabes tomaron Andujar fue escondida entre las peñas de Sierra Morena. Un pastor la encontró en 1227, obrándose en él el milagro de la recuperación de un brazo que tenía tullido.

En el reparto de la cinta- al estilo de El Alcazar no se rinde- figuran; Alfredo Mayo, Beatriz de Añara, Tomás Blanco, Mary Lamar, Carlos Muñoz, Fernando Fernández de Córdoba, José María Lado, Eduardo Fajardo, Antonio Casas, Ángel de Andrés, Arturo Marín, Rafael Bardeme.

El sueño de la abuela. 1ª parte.

Conducía en silencio. En el asiento contiguo, mi esposa miraba el paisaje con aire ausente. Su pensamiento estaba sin duda con su abuela a quién íbamos a visitar. La carretera, con suaves curvas y ligeras pendientes, dejaba a un lado campos de amarillo trigo salpicados por oscuros borrones de rocas graníticas. El olor a mies y tomillo se introducía por la abierta ventanilla del auto. A lo lejos el reflejo del sol del atardecer en los cristales de la casa a donde nos dirigíamos, nos hacía guiños de vez en cuando. Algunos chopos de encalado y grueso tronco, bordeaban la carretera de trecho en trecho, y su alto y tupido ramaje, daban sombra y frescor en el cálido verano.

Por éste camino cien veces recorrido, pensaba en lo poco que en años había cambiado el paisaje. Quizá se acercó un poco más la ciudad. Sin embargo y a pesar del aumento del trafico, unos metros fuera de la calzada aún se respiraba la paz. El silencio solo era roto por los jilgueros, el croar de las ranas en el riachuelo, el graznido de alguna pareja de cuervos, o el silbido de alguna locomotora del cercano pero invisible ferrocarril.

Dejamos el asfalto para introducirnos por un camino de rojiza tierra apisonada. Unos gruesos guijarros colocados en forma de pirámide y unidos por cemento, eran la base sobre la que se asentaba el indicador.."El Ventorro del Sol".


En el aparcamiento, varios coches denotaban la presencia de clientes que sin duda acudían a cenar. Aparqué junto a ellos, y dando la mano a mi esposa, nos introdujimos en el restaurante. Saludamos al mozo tras la barra y sorteando las mesas, nos dirigimos directamente hacia la cocina. Mi suegra Remedios vino presurosa a nuestro encuentro. Besó a su hija a la par que decía..

. - Subir, que está Lola con ella. Luego iré yo.

- ¿Cómo está? - Pregunté a modo de saludo.

- Muy mal. Yo creo que de esta no sale. Lola se empeña en que hay que ponerle suero, que eso, otras veces, le ha venido muy bien.

- Mamá. Son muchos los años que tiene ya para que con un poco de agua en la vena la saque del atolladero - argumentó la hija.

Subimos. La habitación estaba en penumbra. La persiana bajada casi totalmente, apenas si dejaba pasar algo de luz por las rendijas superiores. Al enfocar la puerta me sobresalté. Aún esperando lo que esperaba, el cuadro no dejó de impresionarme. Las paredes encaladas, el embozo y almohada blanquísima, prestaban todo su albor a la flaca cara que reposaba. Con un ronquido gutural, dejaba exhalar por la desdentada boca un poco de aire que movía casi imperceptiblemente el labio superior. Los ojos hundidos con los párpados semicerrados, la nariz afilada y el cabello blanco amarillento, despeinado y sin brillo. Fue la impresión de aquél que se halla ante un moribundo. Lola se levantó de la silla situada a los pies de la cama, dejó sobre un comodín el punto que estaba tejiendo y nos saludo.

- ¡Hola sobrinos!

- ¿Como tejes sin luz?

- No la necesito. Así me calma los nervios.

- ¿Está dormida?

- Sí, sí. Pero la despertaré.

- Deja, deja. Si necesita dormir ....

- No, que luego por la noche nos trae en danza de acá para allá. ¡Madre, madre, mira quién ha venido a verte!

El zarandeo en el hombro y las voces sacaron a la anciana de su letargo. Poco a poco la luz se fue haciendo en su mente. Miró las figuras que tenía ante sí, y sin hacerles demasiado caso, desvió la mirada hacia el quicio de la puerta donde yo me encontraba.

- ¡Tomás!

La chispa de sus ojos y la leve sonrisa me impulsaron hacia ella. Aparté un poco a hija y nieta y cogiendo con calor las huesudas manos, la besé en el descarnado pómulo.

- ¡Hola abuela! ¿Que tal se encuentra?

- Mal, hijo, mal.

Lola casi no la dejó responder. Con voz un tanto áspera que denotaba lo mal que le había parecido que se fijase más en mí, que en su sobrina, dijo...

- ¡Mira tu nieta, madre! ¡Mira tu nieta! ¿Que pasa? ¿Ya no la conoces?

La besé de nuevo y discretamente volvía la puerta. Desde allí observé en silencio como las dos mujeres comentaban la mirada huraña de la abuela a su nieta. Sin duda no la había reconocido. Le decían que aquella era su nieta, más no era verdad. Sin duda la engañaban. Lo noté en aquella forma de rehuir sus ojos. En aquellas miradas huidizas que la lanzaba cuando creía que nadie la veía. Estaba un poco acobardada por las recriminaciones que Lola le hacía, pero aún así, no se molestó en hacerle ninguna pregunta o comentario. Era una extraña. Fue a mí a quien preguntó por la familia y por sus biznietos.

¿Que pasaba por aquella mente, que no era capaz de reconocer a quién era de su propia sangre y sí a mí? ¿Acaso yo, que tantas veces la había tomado el pelo y gastado bromas, había establecido un vinculo afectuoso, mayor que las zalamerías que mi esposa le prodigaba?

Salí de la habitación con un revoltijo de sentimientos en mi corazón. Por un lado, la alegría de saber del cariño y el afecto que la pobre mujer sentía por mí. Por otro, la pena por la vida que se extinguía. Aún quedaba otro sentimiento; el de culpabilidad. En cierto modo me sentía culpable ante mi esposa por haber sido el foco de atención de la abuela a la que ella tanto quería.