miércoles, 29 de junio de 2011

Xabier Cugat.



Hoy presento a un gerundense que era simpático y con muy buen humor. Tal vez los aires de la Cuba de su niñez influyeron en ello así como en su música. Con su orquesta participó en las bandas de las primeras películas sonoras, apareciendo más tarde en muchas de ellas. Buen caricaturista, amante de la juerga,  las mujeres y los perros chihuahua, se casó cinco veces. Se vino de las américas, donde fue uno de los más importantes directores de orquesta, a pasar sus últimos años a la tierra que lo vio nacer.

martes, 28 de junio de 2011

La flor del... Kiwi.




Tenemos cuatro plantas que dan bastantes frutos, pero soy incapaz de distinguir por sus flores, cual es el macho y cuales las hembras. Antes creo que había dos más que se secaron, sin duda por una mala poda, así que ante el temor al riesgo, mi mujer me tiene prohibido cortar la más minima caña. Quiero con esto decir, que la maraña es tal, que no se sabe a quien pertenece cada cual. Y yo no soy tan sutil como para distinguir unas flores de las otras.

Cuatezón, na.

Hoy muchas vacas son cuatezonas. ¿Y que es esto?, preguntara alguno, pues ahí va la descripción del DRAE:
(Del nahua cuatezón, motilón)
1. adj. Méx. Dicho de un animal: Que, debiendo tener cuernos por su especie, carece de ellos.

Una palabra más que proviene del idioma Nahua o Nauhatl hablado por los aztecas. Me llama la atención lo de motilón. Hasta el día de la fecha, siempre consideré como motilónes a unos aguerridos indios, hábiles con el arco y las flechas, que andan por la selva en "porrica" y que siempre han estado a greña con el hombre blanco que les ha querido robar las tierras que consideraban suyas.

Por más fieros que sean, o hayan sido, ni son animales, ni jamás han tenido cuernos. Al menos a estos pescadores tan majetes no lo se los veo.

viernes, 17 de junio de 2011

La flor de... Cactus cabeza de viejo.



Nombre científico: Cephalocereus senilis. Conocido como: Cabeza de viejo, Cacto del hombre viejo, Cefalocero, Cacto senil, Viejito.

Está cubierto de una especie de pelos blancos, de ahí el nombre. Crece lentamente llegando a medir hasta doce metros. Es muy longevo, hasta 200 años. El mío tine diez más o menos.
A medida que la planta crece, la parte inferior del tallo pierde éstos pelos, quedando solamente las espinas, mientras que la parte superior queda densamente cubierta por pelos blancos.
He leído que florecen cuando tienen una altura de cinco metros, por lo que se ve en las fotos no debe de ser así. Eso, si esas protuberancias rosadas son las flores, ya que al parecer abren de noche y yo nunca las he visto abiertas.
La planta requiere una posición soleada. Se recomienda regar poco y sin mojar los pelos. También recomiendan transplantar cada dos o tres años, este lleva en la misma maceta desde siempre, bebe de la lluvia y le da el sol de lo lindo.

Respuesta a una pregunta

A groso modo voy a tratar de responderme a mi mismo sobre la pregunta que lancé en la entrada del mito de Ícaro. A ver si lo consigo.

Verdades evidentes:

Toda masa caliente cederá siempre calor al entorno que está más frío.

El aire frío tiene más densidad que el caliente.

El aire frío baja por efecto de la gravedad, mientras que el aire caliente sube.

La transferencia del calor se lleva a cabo de tres únicas formas; Radiación, Convección y Conducción.

Radiación; el calor atraviesa el espacio en forma de rayos infrarrojos. El sol calienta la tierra principalmente por radiación. Dependiendo del ángulo en que se recibe la radiación, se calienta más o menos. El ángulo es distinto en el Ecuador " cae a plomo" que en los polos. La tierra produce un efecto "rebote", devolviendo el calor absorbido y que se irá enfriando a medida que se aleja.

El calor por Convección se produce únicamente en fluidos; Ciclo del agua.

Conducción; el calor se desplaza desde el punto más caliente al más frío.

La temperatura desciende 5º centígrados por cada kilómetro de ascensión.

Como ya he dicho, esta es una explicación para salir del paso, como decía un profe que yo tuve; aquí hay aún mucha más materia.

martes, 14 de junio de 2011

Branza.

Estoy por apostar medio euro, a que la mitad de los que lean esto, no saben el significado de este vocablo. Tampoco es que sea de suma importancia, y probablemente no lo utilizarán en la vida, pero ahí está.

1. f. En las galeras, argolla en que se aseguraba la cadena de los forzados.

Galeras ya no existen, aunque por desgracia forzados aún hay muchos. No sé si los hay, en algún país tercermundista, atados con una cadena y asegurados con una branza. Nosotros, los más civilizados, utilizamos ahora grilletes que atan pies y manos, haciendo caminar al reo como si fuera un pato. O esas bridas de plástico, baratas y eficaces que no fueron inventadas para ese cometido. No quiero decir con esto que a los maleantes y asesinos no los haya que amarrar para evitar fugas o males mayores, pero, ¿no se abusa un poco?

Esta imagen esta tomada de filickr y habla de la expulsión de los sin papeles.

lunes, 13 de junio de 2011

Un chileno; Lucho Gatica.



¿Quién no ha cantado esta canción alguna vez? ¿Y bailado al cachetín?

Voz inconfundible la de este gran cantante de boleros que tiene su estrella en el paseo de la fama.

domingo, 12 de junio de 2011

Ícaro, la falsedad de un mito.

Dédalo fue biznieto de Erecteo - rey de Atenas e hijo de Pandión o Metión. Fue el hombre de mayor ingenio en su tiempo; arquitecto, escultor y artífice de la piedra hasta el punto en que se decía que sus estatuas tenían vida, ya que andaban y se movían. Fue el primero en esculpir esas estatuas con los ojos abiertos y sus miembros en movimiento.

Dédalo tenía un sobrino, hijo de Perdix; Talos, muchacho inteligente que a corta edad inventó el torno de alfarero y la sierra gracias a una mandíbula de serpiente. Envidiado por su tío, lo mató. Sorprendido cuando lo enterraba, fue castigado por el tribunal del Areópago, (nobleza de la región de Ática). Para librarse del castigo, huyo a Creta donde el rey Minos le ofreció asilo a cambio de que creara una residencia para el Minotauro. Construyó Dédalo el Laberinto, edificio de tortuosas curvas donde se extraviaba todo aquél que lo pisaba. En el cetro era donde vivía el Minotauro que se alimentaba con siete mancebos y siete doncellas que enviaba Atenas como tributo cada nueve años.

Dédalo no se encontraba a gusto en aquellas tierras rodeadas de agua y deseaba volver a su patria, pero Minos no consentía. Entonces pensó en huir por el aire y para ello colocó metódicamente un gran número de plumas de ave de distintos tamaños, empezando por las más pequeñas y siguiendo por las más largas. Mediante un hilo de lino las ataba y con cera las unía para después curvarlas. Su hijo Ícaro le ayudaba amasando la cera.

Cuando estuvieron terminadas, Dédalo se sujetó las alas y se elevó por los aires. Luego construyó una más pequeñas para su hijo, adiestrándole en el vuelo y aconsejándole que no volara muy cerca del mar, pues si las alas se mojaban iría al fondo. Tampoco habría de volar muy cerca del sol, pues se podrían encender.

Partieron moviendo suavemente las alas, atravesaron la isla de Samos, Delos y Paros. Ícaro maravillado y envalentonado con su vuelo, se elevó a regiones más altas, tan cerca del sol que se derritió la cera que unía las plumas y se precipitó al fondo de los abismos.

Y ahora pregunto yo: ¿Es esto posible? ¿Por qué las montañas tienen nieves perpetuas si están más cerca del sol? ¿Por qué razón las alas de los aviones se cubren de hielo con la altura? ¿Hace más calor, cuanto más arriba, o al contrario?

A ver si hay voluntarios/as que me den una razón.

sábado, 11 de junio de 2011

Los cuentinos de los sentidos. El olisqueador.

Recordaréis aquella novela de Patrick Süskind "Das Parfum" y que fue llevada al cine con gran acierto. A mí me gustaron ambas, novela y cinta. Lo comento, porque un caso con connotaciones similares le ocurrió a un conocido. Veréis la historia:

Ya de niño Manuel era un tanto singular, sus padres comentaban que todo lo que llevaba a la boca, lo olisqueaba como si de un perro se tratara. Así, y a la edad de tres o cuatro años, era capaz de adivinar con los ojos tapados, cantidad de cosas por mínimo que fuera su olor. Con el pasar de los años dejaron de prestar atención al hecho, tomándolo como cosa natural. Manolo fue ampliando el espectro olfativo, de tal modo, que ya olía el interior de las cosas. Me explicaré con un ejemplo de cuando tenía doce años: En la escuela le dice a una compañera… "estás sangrando". La niña, asustada, levanta un poco su falda para mirarse las piernas, más no viendo nada, va al baño… por si acaso.

La maestra estaba en su mesa colocada sobre un pequeño estrado y leía algo, los niños se aplicaban en resolver una división. Manolo, situado en primera fila percibió un olor nuevo, un aroma parecido al de las sábanas de la cama de sus padres en la que se arrebujaba los domingos por la mañana. Miró a la profe, expresión de gozo en su rostro, quizá por la lectura del libro que mantenía en sus manos, suave roce del empeine sobre la pantorrilla contraria era lo que veía bajo la tabla del frontal de la mesa. Y el olor, imperceptible para todos los demás, fue in crescendo para él.

A Manolo le sirvió su nariz con las mujeres, sabía el momento propicio, el adecuado, el más óptimo para tener una relación con ellas y jamás se equivocaba. Pero aquel don especial, le habría de traer muchos sinsabores. No solo recogía con su apéndice los olores gratos y placenteros. No era lo mismo decirle a una chica joven "vas a tener un niño" que decir a un desconocido en el autobús " vaya al urólogo, tiene algo de lo que le van a operar". Ambos correrán asustados, por si las moscas; la primera a la farmacia y el segundo al médico. Aunque las dos noticias eran malas, la una era mucho mejor que la otra.

Olía aquí y allá, y sin poder evitarlo, se atiborraba con los perfumes, y con la hediondez de la muerte. Llegó a un punto en que era inaguantable. A pesar de que se dejó bigote, que untaba de esa pasta que utilizan algunos que manipulan cadáveres, continuaba teniendo el "clavo" en la nariz y en el cerebro.

Tomó una determinación drástica; Pidió le extirparan el nervio olfativo. La operación, harto complicada, le deformó la nariz hasta el punto en que tuvieron que colocarle un puente de titanio recubierto con carne extraída de las nalgas. Y todo para nada.

Llegado a ese extremo, alguien decidió que lo más práctico sería hacerle un taladro en el cráneo y quemar con láser el bulbo olfatorio. Aguantó estoicamente y por fin se sintió liberado. Solamente le quedaron dos secuelas; no olía absolutamente nada y su nariz estaba siempre como culo de recién nacido.

viernes, 10 de junio de 2011

Los cuentinos de los sentidos. El ciego.

Conozco a un ciego tan pulcro, tan bien trajeado y conjuntado, que parece imposible que lo sea. Nada de extrañar, diréis, lo arreglará su mujer. Pero se da la circunstancia de que vive solo. El hace la comida- es un excelente cocinero- lo que no entiendo es como sabe cuando el huevo está frito. Se afeita ¡con lo difícil que me resulta a mí dejar las patillas a la misma altura!, se limpia los zapatos -¿y como coño distingue el betún negro del marrón?, se viste sin nadie que le diga… el pantalón marengo con la chaqueta azul, la camisa de raya y la corbata roja. Sin embargo él elige y nunca falla.

Lo vi en el restaurante comiendo una parrillada mixta; pescado y marisco. Yo pensaba… este se atraganta con una espina. ¡Y un huevo! Con cuchillo y tenedor las fue apartando, cierto es, que de vez en cuando pasaba la yema de un dedo por encima, y que alguna espina devolvía al plato. ¿Pero quién no? Hata la pinza para el marisco manejaba con maestría inusitada, y no dejó ni gota de carne en las pinzas del bogavante. Eso sí, con la mano mide la distancia a la mesa, coloca el plato, los cubiertos, las copas el vino y el agua, luego se coloca la servilleta y a comer. Jamás ha derramado el vino o el agua, y ni siquiera salpica la servilleta con la sopa.

Cuando va por la calle, cogido del brazo de alguien, con ese bastón que debe de ser milagroso, siempre está al tanto de lo que al otro le pueda suceder; Juan, ten cuidado que ahí falta una baldosa y hay otra suelta. Pepe, el árbol. Y es que conoce a la perfección todos los baches y los impedimentos de su barrio. Milagroso parece también que pueda reconocer la voz de las personas, aunque haga mucho tiempo que no las "ve".

Y dicen que la mujer le dejó - no es ciego de nacimiento- cuando se entró de que irremediablemente perdería la vista. Temía tener que hacer de lazarillo.

Supongo, que esa moza que va por su casa de vez en cuando, le hará la limpieza a fondo -la personal y la casera- pues la pelusilla que tiende a formarse bajo las camas, no creo que la detecte el milagroso bastón.

Esto no es un cuento, es una anécdota, la pura realidad que traigo aquí, porque habrá muchos que ni siquiera les ha dado por pensar en la forma en que se desenvuelven los invidentes. Una realidad que yo empecé a descubrir, cuando me presentaron al ciego.

jueves, 9 de junio de 2011

La flor del... Ligustrum.




Nombre científico: Ligustrum lucidum Ait, nombre vulgar: Aligustre arboreo, Ligustro disciplinado. En Asturias; Sanjuanín.

Árbol perenne, de hasta 15m. de altura, de hojas simples, opuestas, ovadas o elípticas de hasta 15 cm. de largo, ápice acuminado y con el haz verde oscuro y el envés verde pálido. Las flores, hermafroditas, dispuestas en panojas piramidales que generalmente sobresalen del follaje, muy perfumadas. Florece a fines de primavera y comienzos del verano dando como fruto una baya esférica de color azulado.
Soporta bien la poda por lo que se emplea para setos. Puede causar alergias por el polen.

martes, 7 de junio de 2011

Los cuentinos de los sentidos. El tacto de la vecina.

Tenía yo una vecina cuyo marido era tratante de ganado, razón por la cual, pasaba bastante tiempo fuera de casa. El indicio más claro de que no estaba, era la falta del pequeño camión donde transportaba las vacas.

Aquella mujer, siempre estaba a la puerta cuando venía de vuelta de la escuela y me miraba con ojos de deseo. Yo, un niño tímido y crecido para mi edad, al que en la clase todos llamaban gordito relleno, le tenía un poco de miedo.

- Hola Robertin ¿ya saliste de clase? Un si, y apretaba el paso.

Poco a poco me fue acosando, y un día me dijo… ¿ya te salieron los pelillos en esa parte? Yo, que aun ni tenía bozo, cuando estuve solo me fui al cuarto de baño, cogí jabón, la brocha y la navaja de afeitar de mi padre. Mi mano temblaba, pero me afeité el pubis y no dejé ni un pelo.

Lo malo fueron los días siguientes con los picores del rebrote, pero nuevamente tiré de navaja, y así ha venido sucediendo durante muchos años.

La culpable fue ella. Me engatusó diciendo que tenía queso de Villalón y dulce ¡con lo que me gustaba! que pasara. Me atraqué de dulce y queso, pero eso fue después de que ella, con delicado tacto, acariciara todo mi cuerpo, de que me metiera sus voluminosos y caídos pechos por la cara… y de que hiciéramos "cuchi cuchi".

Con el pasar del tiempo comencé a exigir regalos que siempre complacía, y, aunque me causaba repelús, me fui haciendo el dueño de la situación; ¡hoy lo haremos así! y se convirtió en mi esclava. Ella fue la culpable de que hoy sea un vulgar chulo, que ya no se afeita el pubis, porque ha querido dejar de ser niño.

lunes, 6 de junio de 2011

Los cuentinos de los sentidos. El sordo.

De pequeños nos enseñan que los sentidos son; vista, oído, tacto, gusto y olor. Pues bien, no recuerdo ahora, que me dio la pista para escribir unos cuentinos relacionados con el tema. Es posible que el protagonista, haga uso en ocasiones de esos sentidos en forma figurada, es decir; gusto se refiere a papila gustativa, pero quien no ha dicho ¡mucho gusto! y no por eso pensamos que lo cató. Hay otros gustos; ¡Hay Manolo, sigue, que me muero de gusto! Podría decir placer, pero las más de las ocasiones dirá gusto. De semejante modo podíamos hablar de los demás; el tacto es el que aprecia con los dedos, pero hay circunstancias en que no tocamos, pero que hay que tratar con mucho tacto. ¡Oído al parche! ¡Oído cocina! y ni la cocina oye, ni el tambor suena, pero ponen en prevengan para lo que se va a decir.

En fin, tras este pequeño introito, ahí va el primero de los cuentinos que espero tratéis con benevolencia.

El sordo.

Todos decían en aquella familia, que el patriarca estaba sordo, que no se enteraba de nada. Lo cierto era que ellos hacían sus planes, comentaban sus cosas sin preocuparse demasiado de él; ¡cómo no oía bien! Luego le reprochaban… ¡ya comentamos eso el otro día! ¡Pero si hablamos de ello! ¡Tú como siempre; a higos! Y era cierto, lo habían comentado, habían hablado, pero a él, nadie le decía nada.

Tomó una determinación; se fue a la tienda y se compró un aparato para sordos. El más barato. Se lo colocó en la oreja, y sin batería, se dispuso a hacer la prueba. Cuando lo vieron, todos se alegraron.

Las cosas comenzaron a ir mejor; bajaban el volumen de la tele cuando veían aquel programa donde los maricones se jactaban de serlo y hacían proselitismo. Ese, en que una de las colaboradoras, lo era por el mero hecho de haber sido la querida de un torero. Otra, con pocas luces, porque había ganado un concurso, y los demás, que contaban sus miserias, con derecho a opinar sobre gente a la que de poco conocían.
Hablaban bajito cuando escuchaba los telediarios y ya no necesitó subir el volumen hasta el infinito.

A partir de aquél día, empezaron a contar más con él… ¡Papi, que te parece si esto o lo otro! ¡Marido, sabes que…! y se le ponían delante, hablando de frente, vocalizando bien para que no se perdiera una silaba. Algo había cambiado, aquel ¡estás sordo! en plan de reproche por lo que creían un mal solo achacable a su persona, pasó a ser, en virtud del audífono, una desgracia de la que había que compadecerse.

Y es que ya lo decía mi abuelo; una sordera bien administrada, vale un capital.

domingo, 5 de junio de 2011

In memorian.



Esto no es un panegírico al uso, los que me leen ya saben como soy, y tal vez el título sea un tanto rimbombante, sin embargo, solamente quiere ser un simple recuerdo para alguien que se fue, que formó parte de nuestra vida, que nos pudo causar sinsabores o momentos agradables y placenteros, con quien disfrutamos y que guardaremos ya en nuestra memoria. Al final, lo que cuenta siempre será lo positivo, y las más de las veces, quedará el cariño forjado durante tantos años de convivencia.

Llega un momento, en que nuestros mayores se van. Según se dice, es ley de vida. Una ley injusta a decir de mi tía Pilar, que cuando con ochenta años le empezó a ver las orejas al lobo, decía: ¡hay Dios! ¿Por qué tenemos que morir? Jamás le oí decir tal cosa antes de esa edad, a pesar de que mis abuelos, primero él y luego ella, no llegaron a los sesenta. Mi tía aguantó hasta los noventa y dos.

Lo cierto es, que cuando los que te preceden van desapareciendo, nos dejan a los que venimos detrás en la primera línea de fuego, somos - y con mucha suerte, pues hay quines cayeron primero, sin atender la ley- los próximos. Y eso posiblemente nos marque; ya somos "los viejos". Aunque nuestro espíritu siga siendo joven, aunque pensemos que aún nos quedan muchas cosas por hacer, aunque creamos mantener nuestra fuerza vital.

Ángeles, la madre de mi mujer, o "suegra" como yo la llamé durante mucho tiempo para hacerla de rabiar, era la última de nuestros mayores y que ahora me deja a mí en vanguardia. Otra que alargó la vida hasta los 91 y eso que como ellos decían, "somos los del tiempo la fame". Seguro es que pasaron privaciones, que pasaron por momentos difíciles, antes, en, y después de la guerra, pero yo siempre les he oído contar, primando sobre todo esto, la alegría con que vivieron su juventud, su madurez y la tranquilidad de la vejez.

Viviste bien "guela", como siempre digo, lo tuyo. Eso nadie te lo pudo quitar. Te fuiste rodeada de tu familia, en tu habitación, en tu cama y posiblemente sin dolor. Aunque ese trago tan amargo, tú sola lo pasaste. Espéranos por allá siquiera otros 30, así estaremos a la par, pues también a nosotros nos tocó algo de aquella "fame", y quiera Dios, si es que hay otra vida, que en ella te encuentres con los tuyos y goces de las bienaventuranzas. Descansa en paz.

sábado, 4 de junio de 2011

La flor del... Sauco.


Nombre latino: Sambucus nigra, nombre vulgar: Saúco.
Arbusto caducifolio, grande y muy ramificado, de hasta 10 m de altura y que proviene de Europa, Asia Menor y norte de África.
Tronco con corteza suberosa (parecida al corcho). Ramas con médula blanquecina muy desarrollada y hojas caducas de forma aovada y algo pelosas por el envés.
Las flores son de color blanco cremoso muy aromáticas, agrupadas en inflorescencias de 10-20 cm de diámetro y que aparecen en primavera y comienzo del verano de donde nacerán los frutos agrupados en racimos colgantes, de 6-8 mm, de color negro y que se emplean para elaborar aguardientes y depurativos. La corteza es purgante y diurética, y la madera dura y fuerte, la utilizo para mangos de herramientas por su ligereza.

Se utiliza en sahumerios para problemas de la piel y en infusión para calmar la tos, como sudorífico, lavar los ojos, manchas en rostro, en gargarismos para las anginas y las encías inflamadas.

Placido y Manzanero.




Un marco incomparable para dos artistas inconmensurables.

viernes, 3 de junio de 2011

Morcón.

(Quizá voz prerromana).

1. m. Tripa gruesa de algunos animales que se utiliza para hacer embutidos.
2. m. Embutido hecho del intestino ciego o parte más gruesa de las tripas del animal.
3. m. Persona gruesa, pequeña y floja.
4. m. Persona sucia y desaseada

Hay quienes confunden botillo con morcón, quizá por la forma externa muy similar y debido a la tripa y a la forma de atado. La composición de ambos es distinta y no voy a entrar en gastronomía, ambos están muy buenos. Lo digo yo que soy bastante "tripero".
Tripero en sentido coloquial, lo llamamos por aquí a aquel que come mucho y sin llegar a "fartón", que no es un dulce valenciano, y que para mí está un punto por encima en la escala de los buenos comilones.

Chateubriand, Francois René, Vizconde de

Nacido en 1768 y fallecido en 1848. Escritor francés y diplomático que durante la revolución emigró a Inglaterra. De sus obras destacan: El Ingenio del Cristianismo, Atala, René y las Memorias de ultratumba, que le proporcionaron rentas de las que vivir en su vejez.

Tuvo gran influencia sobre el movimiento romántico.