sábado, 31 de diciembre de 2011

julio



Nada que comentar.
Seguro que alguien dirá algo.
Pero posiblemente, nadie para mal.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La letra, con sangre NO entra.

A menudo me cuesta trabajo expresar mis pensamientos, siendo incapaz de razonar y exponerlos de manera clara y concisa. Sin embargo, hay cosas en las que creo firmemente -auque luego resulten equivocadas- y que en mi mollera aparecen perfectamente nítidas. Creo, que el título de este panfleto  es cierto, aunque aún hay personas  a las que nos invade la nostalgia de tiempos pasados.

Fui a un colegio - perdón, ya comienzo mal- fui a una escuela de aquellas de antes- lógico, pues ya pasé los sesenta-  que ni siquiera tenía rango de "Nacional" y que trataré de rememorar.

La pared que da al norte es donde se halla la puerta, en el centro, a ambos lados, dos grandes ventanales con los cristales translúcidos para que nadie moleste hacia el interior, o entretenga sus miradas hacia la calle.
Al sur, otros tantos ventanales que dejan pasar sol y luz y desde donde se divisan los tejados de las casas situadas en un plano más inferior. Entre ambos, tejados y pared, está el patio de recreo al que se accede por una escalera al fondo de la estancia.

En el lado que da al este, hay una tarima y en el centro, la mesa del maestro. Justo detrás, un crucifijo en lo alto y el cuadro de Francisco Franco debajo. A la derecha, un pizarrón y a la izquierda, distintos mapas cuelgan de un clavo. Bajo el cuadro del "Caudillo", una leyenda escrita en letra gótica de color rojo:
"La Letra, con Sangre Entra" y para aseverar este dicho, sobre la mesa, palmetas de distintos grosores.

Tres pasillos flanquean los pupitres dobles de madera, que a cada a cada lado tienen encastrado su tintero de porcelana. En cada fila se sientan doce chicos - la escuela no está concebida para niñas- y hay ocho filas de pupitres, lo que significa una capacidad de noventa y seis alumnos.

En la pared del fondo, al oeste, varias estanterías contienen libros que ocupan la mitad de esta, y la otra mitad está dedicada a perchero.


El suelo es de tablazón, la calefacción funciona con calor humano y los baños - dos lavabos y tres placas turcas- están ubicados en el sótano, al pie de la escalera del patio.

Los educandos, van desde los seis años a los diez y seis, ocupando las filas primeras los de más edad, hasta llegar a las últimas con los más jóvenes.

Las materias que se imparten, lógicamente, inherentes a cada edad, así, los mayores estudian básicamente mucha matemática y cálculo, física, y literatura, mientras que los pequeños damos mucha lectura, caligrafía, dictado, ciencias naturales, matemáticas, e historia.

Visto a través de los años, no dejo de admirar la capacidad; aptitud, talento, inteligencia, habilidad y experiencia de aquél hombre para manejar tan abigarrado conjunto de mocosos y mozalbetes, tanto unos como otros en su peor edad. Los primeros por inconscientes, y los segundos por contestatarios.

Mientras los primeros se dedicaban a resolver problemas complicados- la mayor parte de ellos pasarían de allí a ocupar puestos administrativos en bancos y empresas- los pequeños leíamos, cantábamos la tabla del cinco, o aprendíamos a voz en cuello los cabos y ríos de nuestra península. Cuando unos hacían dictado, otros cuentas de dividir, raíces, o daban de memoria la lección impuesta el día anterior.

Hasta los diez años, todos los días teníamos lectura, comenzando por libros sencillos y con historias sencillas pero atrayentes. De uno en uno subíamos al estrado, y allí, al lado del maestro, empezábamos una aventura. Corregía los acentos, o la pronunciación, y tenía la habilidad de interrumpir cuando se ponía más interesante, dejando para el día siguiente la continuación.

Por aquellas lecturas supe de lugares, personajes, mitos y leyendas. Supe que había en Escocia un lago donde habitaba un monstruo al que llamaban Nessie, que en las nieves perpetuas del Himalaya se escondía el tímido Yeti. Que Transilvania fue la patria del conde Drácula, y que su mención trae aparejados al Hombre Lobo, y a Frankestein. Que en los bosques americanos se esconde también Pies grandes o Big Foot, y que el Hombre del Saco y el Sacamantecas, correspondían a dos criminales españoles con el que nuestras madres nos asustaban.

También aprendimos de la importancia del paralelo 38 en la guerra de Corea, quien era Chan Kai Check y Mao Zedong, donde estaba Indochina y el motivo de la huida de los franceses de esa su colonia, la batalla de Dien Bien Fu y Ho Chi Minh, el hundimiento del Maine y la guerra de Cuba… que hubo en la antigüedad un tal Homero que nos describió héroes como Aquiles o Ulises, un Cervantes, que relató las andanzas de un loco maravilloso que prometió una ínsula a su escudero, o un bardo que nos regaló Romeo y Julieta, y que escribió este epitafio para su tumba, la que nadie ha osado tocar por miedo a la maldición.

Buen amigo, por Jesús, abstente
de cavar el polvo aquí encerrado.
Bendito sea el hombre que respete estas piedras,
y maldito el que remueva mis huesos.

Aprendimos, para no olvidar jamás, quien fue Pelayo, el Cid Campeador, los Reyes Católicos y aquel moro que lloró como mujer, lo que no había sabido defender como hombre. De las traiciones de Audax, Ditalcos y Minuros, aquellos a quien Roma no pagó por la muerte de Viriato. La de Don Julián a Don Rodrigo, que propició la entrada de los muslimes en España, la de Bellido Dolfos a don Sancho II de Castilla

¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no digas que no te aviso,
que de dentro de Zamora un alevoso ha salido;
llámase Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido,
cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco.
Si gran traidor fue el padre, mayor traidor es el hijo.
Gritos dan en el real: ¡A don Sancho han mal herido!
Muerto le ha Vellido Dolfos, ¡gran traición ha cometido!
Desque le tuviera muerto, metiose por un postigo,
por las calles de Zamora va dando voces y gritos:
Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido.

Con ninguna de las lecturas de estas historias, ficticias o verdaderas, jamás el maestro hizo uso de las reglas y varas de castigo. Esas las empleaba para los tozudos, que como yo no éramos capaces de aprender la tabla del siete.

Por eso digo, que la letra no entra con sangre, tal vez los números si entraran en aquella época, pero no la letra.

Hoy se enseña de forma distinta, y los pedagogos no utilizan la palmeta, pero a mi me queda alguna duda... ¿tan equivocado estaba aquel hombre?

lunes, 26 de diciembre de 2011

Atacir.

(Del ár. clás. tasyīr, curso de los astros).

1. Astr. División de la bóveda celeste en doce partes iguales o casas por medio de meridianos.
2. m. Astr. Instrumento en que se halla representada esta división.

Bonita palabra, como tantas otras que provienen del árabe. De esta cuestión saben bastante los astrólogos, y aunque yo no creo en estas cosas, algo debe de haber; los pescadores buscan siempre la hora en que la luna es propicia, y los agricultores andan a vueltas con el creciente y el menguante a la hora de sembrar sus pepinos.

Ya sabemos que no es lo mismo astrología - relación entre los sucesos del cosmos y los sucesos terrenos- que astronomía - conocimiento por medio del estudio de los cuerpos celestes del universo- aunque hace mucho tiempo ambas iban de la mano.

Ya digo que no creo mucho en la astrología, pero lo cierto es, que me aterra la astronomía. Me gusta ver el cielo, pero sin pensar demasiado; ese concepto de firmamento sin fin, de eternidad, hace que me sienta mucho más ínfimo que la deposición de una mosca entre las arenas del desierto.

Y ahora vienen los científicos y dicen que están a punto de encontrar la "partícula de Dios" y saber la composición del universo. Tal parece que quieren descubrir como Dios se las arregló para crear el cosmos. Con lo sencillo que era aquello que dice el Génesis; "en el primer día Dios creo el cielo y la tierra La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo. Dios hizo la luz y las tinieblas. A la luz la llamó "día", y a las tinieblas, "noche". El segundo día Dios creó el firmamento y al firmamento Dios lo llamó "cielo".

Bigotera.

(De bigote).

1. f. Bocera de vino o cualquier otra bebida, que cuando se bebe queda en el labio de arriba.
2. f. Puntera del calzado.
3. f. Compás provisto de una varilla graduable para fijar su abertura.
4. f. Tira de gamuza, redecilla u otra materia con que se cubrían los bigotes estando en casa o en la cama, para que no se descompusieran.
5. f. Cierto adorno de cintas, en forma de bigotes, que usaban las mujeres para el pecho.
6. f. Asiento estrecho que se ponía enfrente de la testera en las berlinas y otros coches, y podía doblarse, u ocultarse en la caja, cuando no se hacía uso de él.

No tenía intención de añadir esta palabra a la lista que poco a poco vamos engrosando, la razón me parecía obvia; ¿quien no ha utilizado una bigotera para sus dibujos? Es por tanto un vocablo de utilización frecuente. Pero me dio por preguntar; ¿sabéis lo que es una bigotera? Una señora me respondió con la definición 1, alguien más entrado en años, con la 4 y los más con la 3.

Así que me fui directo al DRAE por ver si había otras, encontrando las restantes; a la 6, siempre le he llamado trasportín, y solían llevarlo los autocares antiguamente para aumentar las plazas ocupando el pasillo.

Como no había entre los concurrentes ningún zapatero, a nadie se le ocurrió - o supo- que la puntera del calzado (2) así se llamara. En cuanto a la 5, aún me estoy preguntando si simplemente serían unos grades bigotes cosidos por fuera a la tela, o si quizá fuera un subterfugio inventado por la censura, a fin de tapar canalillo y adyacentes.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mil y un besos.

Tengo diez y nueve años, me atrae enormemente la robótica y estudio para llegar un día a construir algo que pueda hacernos la vida mas llevadera. Creo que no soy feo, pero si tímido e introvertido. Por eso practico el piragüismo, en busca de la soledad que me dan mar, ríos o embalses. Amigos, tampoco tengo.

Quizá esa timidez, esa introversión, hace que aún no sepa lo que es un beso de amor, pero hoy he decidido cambiar; alejar mi timidez, abrirme a los demás y tratar de ofrecer algo de lo que pugna por salir de mí. Me he confeccionado un cartel:

"Ofrezco besos; piquitos inocentes para los inocentes niños y mayores… cálidos y húmedos para los soñadores, fuertes y apretados de esos que quieren decir; ¡Dios, como te quiero! para los limpios de corazón, besos fraternos para los que como yo, ansían amistad, suaves y tiernos para los que sufren una pena…"

He cogido una silla de tijera, de esas de madera que tenía en el desván. Me he ido a la calle Corrida, la he abierto, me he subido a ella para que me vean bien, y me he colocado el cartel al cuello.

Una señora como de cincuenta y con abrigo de pieles, ha leído el cartel y me ha dicho: Baja.

Me ha dado un beso de esos que te hacen cerrar los ojos y soñar. Acto seguido se fue hasta la farmacia de enfrente. Volvió con una caja, abrió el monedero e introduciendo un billete de veinte euros, la dejó en el suelo.

- Señora, no estoy pidiendo…

- En algo lo podrás emplear, tu corazón te lo dirá.

Desde mi atalaya observé como algunos pasaban sonriendo con ironía, pero los más se fueron arremolinando en torno mío. Un niño se soltó de la mano de su madre, buscó en su bolsillo, sacó un euro y me pidió su beso…

- Son gratis cariño, coge tu euro…

- No, quiero dártelo.

Y le di su piquito. Otra señora como de setenta, dos chicas jóvenes, un matrimonio acercó su niño de cuello, aquella como de cuarenta, que cogiéndome la cara entre sus manos me dio uno sonoro y la jovenzuela, que picarona ella, quiso tantearme con la puntita de la lengua.

- No, por favor, de esos, ahora no.

No sé si transcurrieron minutos u horas, pero la caja estaba casi llena de billetes y monedas, las piernas me comenzaban a fallar de tanto sube y baja. Entonces llegaron los municipales.

- Baja de la silla, chico. Este show se ha acabado.

La gente comenzó a abuchear a los urbanos y como señal de protesta, parejas, conocidos o no, todos principiaron a besarse. Cogí la caja, me fui al banco cercano y le dije al cajero:

- Reparta usted este dinero equitativamente entre las cuentas que tenga abiertas para los necesitados.

Y me marché. Un aplauso atronador surgió espontáneamente cuando salía por la puerta, levanté una mano en señal de aquiescencia, y me dirigí a la primera bocacalle que encontré.

Noté como una mano asía la mía, y, al voltear la cabeza, hallé a aquella atrevida chica.

- ¿Nos daremos ahora esos que no quisiste antes?

lunes, 19 de diciembre de 2011

Feliz Navidad.


Como el estado del tiempo y la mar no son propicios para la pesca, quise buscar ayer una postal para felicitaros estas fiestas. Pensé primero en un paisaje nevado -muy típico- y elegí unas cuantas fotos. Tampoco estaría mal la iluminación de distintas ciudades, con esos abetos que rivalizan por ser los más grandes, o los mercadillos que ofrecen multitud de figuritas para los belenes.

Al ver el puñado de fotos "prestadas", me dije; ¿por qué no ponerles música? Y me busqué un villancico, elegí una intérprete que sonara dulcemente, y encadené las fotos que dieron como resultado este video.

No es que sea muy bonito, pero la esencia está en su significado; fiesta, alegría y sobre todo, hermandad y propósito de buenos sentimientos. Para ser consecuente, habría de decir… ¡Que la paz sea con vosotros! pero mejor será un; ¡Felices fiestas!

viernes, 16 de diciembre de 2011

Música africana; Congo.




De Wikipedia
Lokua Kanza (nacido en abril de 1958) es un cantante, compositor y director de la República Democrática del Congo. Es conocido por su sonido soul, folk, soukous música que es común en el Congo.

Lokua Kanza canta en francés, swahili, lingala, portugués, e Inglés

Bayoco1.

(Del it. baiocco).

1. m. Moneda de cobre de escaso valor, que tuvo curso en Roma y en gran parte de Italia.

Bayoco2.
(Del cat. bajoc, bobo, y este del lat. Baianus, bayano).

1. m. Mur. Higo o breva por madurar o que se ha perdido o secado en el árbol antes de llegar a sazón.

Buscando la moneda, he podido saber que se utilizaba en los estados pontificios y que cada papa solía acuñar la propia. También las hay de plata.

Como no he encontrado nada referente a los higos, y a la espera de que algún murciano tenga la amabilidad de hacer un comentario al respecto, volveré sobre el tema del dinero Vaticano.

Conocido casi por todo el mundo, es que el estado Vaticano emite sus propios sellos postales, y que tiempo atrás - ahora no lo sé- le reportaba pingües beneficios. Pero lo que posiblemente no sea tan conocido, es que el "euro", con diseño propio, es la actual moneda vaticana. Lo cierto es que yo jamás he visto uno, lo que denota que hago poco turismo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Amr Diab.




Amr Abdel Basset, Abdel Aziz Diab. Nacido en Puerto Said (Egipto) el 11 de octubre de 1961. Es uno de los cantantes más exitosos del mundo árabe.

Gracias al que lo subió, puedo dedicárselo a mi amiga Marina.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Dante, Alighieri.

Nacido en 1265 y fallecido en 1321. El poeta italiano más grande. Fue magistrado de Florencia de donde se exilió en 1302 acusado de malversación de fondos. A partir de esta fecha residió en Verona, Padua, Rímini, Lucca y, finalmente, Ravena, ciudad donde permaneció hasta su muerte.

Su obra maestra; La Divina Comedia, en tres cantos escritos en tercetos; El infierno, El Purgatorio, El Paraíso.

Epímone.

(Del lat. epimŏne, y este del gr. ἐπιμονή, insistencia).

1. f. Ret. Figura que consiste en repetir sin intervalo una misma palabra para dar énfasis a lo que se dice, o en intercalar varias veces en una composición poética un mismo verso o una misma expresión.

¡Que voy a decir de ésta palabra yo, que soy el rey de las repeticiones! Lo cierto es que al vocablo le encuentro… como nombre de mujer griega; ¡Epímone! que también pudiera pertenecer a hombre. Veamos algunos nombres de los menos corrientes citados por Homero; Eteoneo, Fatusa, Lampetia, Ifimedia, Equeneo, Eretmeo, Anabesíneo…
El busto aquí representado, corresponde a Aspasia de Mileto, otro nombre rarillo.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los pechos de la Katy.

Aquel no era el primer congreso para mí, pero si para algunos de mis compañeros. Los hay que piensan, que por estar lejos de la vigilancia de sus mujeres, pueden quebrantar impunemente el principio de fidelidad mutua, y tal parece una idea grabada en el subconsciente.

Finalizado el trabajo del día, decidimos tomar unas cañas antes de ir a cenar. He dicho finalizado el trabajo, pero es bien cierto que durante las cañas, e incluso en la cena, continuamos con el tema. ¡Así son estas cosas!

Uno de mis compañeros, buen mozo él, como de veintiséis, que a mí me parecía guapo e interesante gracias a las canas que peinaba a pesar de su juventud, me apartó un poco de los demás y me pidió "que ya que yo era veterano, le llevara a tomar una copa a algún sitio de alterne".

- Ten en cuenta que si haces una invitación, la copa por la que a ti te van a cobrar veinte duros, será el doble para ella… y las hay que trasiegan de lo lindo.

Entramos en un pequeño local no muy lejos del hotel. Tras la barra, tres mujeres de generosos escotes y bastante apretadas, con edades en torno a los treinta, aunque la penumbra podía engañar. Los clientes, más bien escasos; uno que parecía habitual, jugaba sobre la barra a los dados con dos de ellas, mientras la otra daba palique a dos jóvenes.

- ¿Que vais a tomar, guaperas?

- Un poco de respeto, cariño, que eso de guaperas no suena muy bien.

- Perdona, hijo, que lo he dicho en plan afectivo.

- Vale, disculpada. Pon dos cubatas de ron.

- ¿Y no invitaréis a una copa?

- Para la siguiente ronda, guapa, que primero hay que ver como se porta el personal.

En estas estábamos, cuando la que atendía a los mozos salió disparada hacia la puerta que debía de comunicar con la cocina. Cuando volvió, uno de aquellos jóvenes, algo tomado, comenzó a increpar a la muchacha.

- ¡Oye puta! ya nos has hecho tomar cuatro whiskys, y no pienses que no me he dado cuenta de lo que haces; tu bebida la vas a escupir al fregadero. Nos has sacado un montón de pasta y ni siquiera te has dejado tocar una teta. ¡Ven acá, que me voy a cobrar!

Tratando de agarrarla por el cuello, se aupaba sobre el mostrador estirando el brazo, entonces, decidí intervenir.

- Oye chico, si aceptaste el trato de tomar e invitar, cumple con el. No creo que ella se haya comprometido a otra cosa.

- Usted se calla, que nadie le dio vela en este asunto.

-Te lo digo por tu bien, si no quieres dormir en un cuarto pequeño, oscuro y con una puerta de barrotes, haz el favor de marcharte.

Yo había dado un paso atrás, encarándole y echando la mano derecha hacia la espalda por debajo de la chaqueta, lo que interpretó clara, pero erróneamente; ¡estos tipos son de la bofia, y va a sacar las esposas o la pistola!

- ¡Pero que morro tienes, se tragó que eras de la poli! ¡Anda que si no se achica, menudo lío tenemos!

- Oye muchacha, te voy a dar un par de consejos; primero, esto no parece lo tuyo, mejor es que lo dejes. Segundo, si el alcohol te sienta mal, toma té, es mejor ganar un poco menos y no tratar de engañar a nadie, y tercero, si tanto lo necesitas, procura tirar la copa con más disimulo.

- La casa invita, dijo la encargada.

A pesar de la invitación, pagamos nuestros cubatas y nos marchamos, el horno no estaba para bollos.


Volvimos al día siguiente, Porriño, mi amigo, estaba obsesionado con aquella chica que parecía un tanto remilgada. Solamente estaban tras la barra, la encargada y "la Katy". El "habitual", como el día anterior, le daba al cubilete. Pedimos nuestras bebidas e invitamos a las mujeres, luego, le dije a la encargada, "la Loren" que continuará con la partida mientras yo los veía jugar. Pero la estratagema para dejar solos a aquellos dos pipiolos, no iba a dar resultado; no habían transcurrido ni cinco minutos, cuando la Katy protestaba quejosa…

- ¡No, te he dicho que no quiero! ¡Tienes la mano muy larga tú!

- Porriño, trata con suavidad a la dama, coño. A las mujeres no hay que avasallarlas y menos ponerles esa cara de deseo; parece que se te van a saltar los ojos de las órbitas.

Y ella confió en mí, me dirigió una sonrisa que devolví acercándome…

- A una mujer, hay que hablarle dulcemente, ponerle las manos con delicadeza en cuello, acariciarle los lóbulos, bajar los pulgares con un suave masaje por la garganta, acariciar estos hombros desnudos, introducir las manos extendidas en las axilas, bajar bordeando el pecho y así sus senos quedarán en las palmas de las manos, libres del sujetador. Mira que bonita forma, que blancura… y esos pezones de canela. Observa como el botón se yergue y endurece, como la respiración se ve agitando movida por el deseo…

-¡Katy, estás tonta o que! ¡Sal de tu ensueño!, le gritó la Loren.

- Tranquila Lorenza, que tan solo era una demostración.

- ¡No soy Lorenza, que me llamo Lorena! respondió de mala uva.

- Perdona. Oye Katy, ayer te dije que no servías para esto; eres demasiado sensual y no tienes malicia. Supongo que no llevas mucho tiempo en este trabajo y me alegraré si lo dejas antes de que te veas en problemas serios. Te voy a dar una tarjeta para que vayas a ver a este hombre de mi parte. Yo hablaré con él mañana, y ten en cuenta, que siempre será mejor fregar portales, a estar al descorche en un bar de mala muerte.

Y Katy comenzó a trabajar para el Ayuntamiento conduciendo una furgoneta. En ella llevaba sus aperos de limpieza con los que eliminaba pegatinas y pintadas de marquesinas, bancos y papeleras.

Durante quince años no supe nada de ella, pero un día, a la salida de una reunión, los periodistas me acribillaban a preguntas cuando uno de ellos me dijo…

- Soy Marco, el hijo de Katy, ¿podría hablar en privado con usted?

Y la figura de Katy se vino a mi mente, y me fui con su hijo a verla a su casa y me llevé una sorpresa.

- Quería darle las gracias por lo que hizo por nosotros. Gracias al trabajo que le proporcionó a mi madre, tanto mi hermana como yo hemos podido estudiar, pero lo más importante es que la sacó del pozo en que se metió cuando nuestro padre nos abandonó.


- Te hubiera reconocido en cualquier sitio Katy, mentí.

- No lo creo Cándido, de aquellos pechos que tuviste en tus manos, hoy no quedan más que unos costurones quemados por la químio y las radiaciones. Parezco un cadáver andante, pero estoy luchando y quiero ganar la batalla. Gracias por lo que hiciste por nosotros.

- No hice nada del otro mundo, y quiero que cuando vuelvas a tener unos pechos tuyos, como aquellos de entonces, me llames para contemplarlos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Música africana. Zimbabue.



Zimbabue está situado al sur del continente africano, entre el río Zambeze, las cataratas Victoria y el río Limpopo. Limita al norte con Zambia y Mozambique, al sur con Botswana y la República Sudafricana, al este con Mozambique y al oeste con Botswana.

Es uno de los dos estados que nacieron como consecuencia de la división en dos regiones, de la antigua Rodesia. Rodesia del norte pasó a ser Zambia, y Rodesia del sur Zimbabue.

Oliver Mtukudzi, o “Tuku” como le apodan sus fans, mezcla en su música diferentes tradiciones del Sur de África, incluyendo el mbira, jit, y los estilos de percusión tradicionales del Korekore, logrando un sonido muy particular.




¿Qué es el daguerrotipo?

Que fácil y que cómodo, nos lo han puesto hoy en día para sacar bonitas fotos. Pero allá por el año 1816, cuando Niépce obtuvo las primeras imágenes fotográficas de la historia, la cosa no resultó tan sencilla. Comenzó sus ensayos en 1813 exponiendo directamente a la luz del sol, ciertas gomas resinosas que fueran capaces de sensibilizarse con la luz. Un año más tarde ideó la cámara oscura, que junto con sales de plata y bañadas sobre un soporte, fijaba las imágenes obteniendo un negativo. A este procedimiento lo llamó Heliografía.

En el año 1839 Louis Daguerre continuó con las experiencias de Niépce, desarrollando y perfeccionando la técnica. Para ello, exponía a vapores de yodo, una placa de cobre plateada y pulida como un espejo, consiguiendo que fuera fotosensible. Al revelar la placa con vapores de mercurio, se producía una amalgama entre plata y mercurio dando como resultado la imagen visible y tras un tiempo variable de exposición en función de la luz.

A este método lo llamaron daguerrotipo, siendo el primer procedimiento fotográfico difundido oficialmente en el año 1839.

Una variante del daguerrotipo eran aquellas "cámaras del minuto", que aún quedan. Al disparar el obturador el papel quedaba expuesto a la luz, obteniendo un negativo. Se revelaba y fijaba adentro de la cámara en dos cubetas distintas, una con revelador y otra con fijador.
El negativo hay que positivarlo, para lo que se fotografiaba dicho negativo. Obtenido el positivo, revelador, fijador y lavado.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Dalí, Salvador

Nacido en 1904 y fallecido en 1989. Artista surrealista español. Sus obras pintadas con meticulosidad y con un gran cuidado para los detalles, expresan generalmente un mundo onírico irracional y parecen apuntar a impresionar.

Río, cañas, puente.






¿Que puede pasar si llueve en abundancia?




martes, 6 de diciembre de 2011

Alhumajo.

(De aljuma).

1. m. Hojas de los pinos.

Como se suele decir, no te acostarás sin saber una cosa más. Entiendo esta palabra como uno de los 4000 vocablos provenientes del árabe -arabismos- y que en España, a nivel de porcentaje, viene a suponer aproximadamente el 8% de nuestro idioma. Lo cierto es, que no recuerdo haber oído o leído la palabra; a las hojas de los pinos, siempre les he llamado pinocha. Así que hoy me voy a la cama con una palabra nueva… y que quizá maña olvide por falta de uso.

Música africana. Uganda



De Wikipedia.
Joseph Mayanja (nacido en 1979) conocido por su nombre artístico Jose Camaleón, Joe Camaleón, Jose Chameleoneo simplemente Chameleone (a veces Chameleon) es un músico de ragga de Uganda. Canta principalmente en Luganda, inglés y Swahili. Jose Chameleone se ha convertido en un ídolo Pop en África oriental y Central y varias de sus canciones se han convertido en frases populares tales como Basiima Ogenze, Shida Za Dunia, Nekolera Maali entre otros. Generalmente se le atribuye el rejuvenecimiento de la Música Popular Local en Uganda en el cambio de siglo.

Es miembro de la Comunidad del músico, una coalición de músicos que usan su fama y fortuna para ayudar a erradicar la pobreza y crear campañas de sensibilización para el VIH/SIDA.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Mi Mercedes.

Voy a contaros un caso, anécdota si se quiere, que me sucedió no hace mucho tiempo y para el que es necesario hacer un preámbulo.

Me nacieron en la bella isla de Cuba, cerca de la calle Obispo, y digo me nacieron, porque mis padres no hicieron como mis abuelos, que solían traer a parir a sus mujeres a España, la tierra donde ellos habían nacido. No ocurrió esto por escasez de medios, mi madre era dueña por herencia de varias casas, una serrería y algún otro negocio relacionado con la caña, que ya habían sido boyantes con los difuntos abuelos mucho antes de Batista. Mi padre, más humilde en la herencia que un tío suyo le dejara, solamente era el dueño de un pequeño cinematógrafo llamado "Capri", que estaba tras el Capitolio, y un coche Mercedes de color rojo vino con asientos de cuero de tinte marfileño. Como ya digo, no fue por escasez de recursos, fue porque mi madre, pragmática en casi todos sus actos, así lo quiso.

Mis abuelos paternos, que aún vivían, habían tratado de ayudar a sus hijos y de casarlos lo mejor posible, cosa que les estaba resultando difícil con mi padre. Era este un tanto pusilánime, a decir de mi madre a la que anduvo cortejando durante siete años, hasta que ella, cumplidos los treinta y seis le dijo;

- Diego, me voy a casar contigo, pero has de tener en cuenta que aquí mando yo.

Y mi padre se pasaba las horas en la cabina de proyección, desatendiendo otros menesteres y haciendo la competencia a su propio empleado. Cuando llegaba la zafra me llevaba en coche hasta los campos o íbamos hasta la serrería, hablaba con los encargados y poco más. Ellos eran los que rendían cuentas en casa a mi madre todos los meses.

A punto de cumplir los catorce, y dado el pánico de mi madre a la revolución de Castro, se malvendieron los negocios o dejaron en manos de familiares que a la postre acabaron por arruinarlos, culpando al nuevo régimen de haberlos expropiado. Con todos los dólares que pudieron y algunas joyas escondidas en el moño de mi madre, Salimos rumbo a España a mediados de diciembre del 59.

Lo que allí fue un gran patrimonio, aquí no lo fue tanto, así que, mi madre manejo el dinero férreamente ante la imposibilidad por parte de mi padre de encontrar un trabajo estable; acomodador esporádico y proyeccionista ocasional en algún cine, y nada más.

Comencé a trabajar apenas cumplidos los diez y ocho gracias a una recomendación y a un título que me saqué por correspondencia de técnico en electrónica, hasta que un expediente de regulación me prejubiló. Para entonces mis padres habían muerto añorando volver a Cuba y desenterrar el dinero que allí dejaran. Yo conozco el sitio, pero aún no es tiempo de ir a buscarlo.

Jamás he tenido coche, y siempre he dicho que cuando lo tenga, ha de ser un Mercedes como el que mi tío abuelo le regaló a mi padre y que se quedó en la isla.

Así, que casado ya, con hijos mozos, y algún dinero en el banco, juzgué llegada la hora de cumplir mi deseo. Me fui al concesionario en la confianza de que aquél mismo día saldría a la calle en mi flamante auto. ¡Craso error! Debía esperar al menos seis meses para conseguirlo. Opté entonces en ir a buscarlo a Alemania, donde según me aseguraron, no había plazo de entrega.

Me instalé en un hotel sin saber ni una palabra de alemán, bueno, ni de inglés o francés, pero en la seguridad que el dinero que llevaba, me abriría cualquier puerta. ¡Ya se las arreglaría el vendedor para hacer negocio!

Y el vendedor se las arregló. Mientras me invitaba a café, mandó llamar a un empleado del taller que era español, al menos de nacimiento, pues del idioma, bien poco recordaba. Pero gracias a él pude hacer comprender a aquel hombre que era lo que yo buscaba. Me enseñó los distintos modelos y sus precios, también de los usados, pues nunca se puede desaprovechar una oportunidad. De los de segunda mano, no me interesó ninguno; eran casi todos de tipo familiar y no me gustan. De los nuevos, no me satisfacían los colores, así que quedé emplazado para el día siguiente, tenía interés en que viera uno de un amigo suyo.

A la hora acordada pasé por el concesionario. El vendedor me esperaba a la puerta y tras el saludo de rigor, nos encaminamos a una calle transversal. Allí, al borde de la acera había un flamante CDI 320 verde esmeralda y un hombre que por la pinta me pareció turco. 45000 Km, navegador, techo solar, llantas de aluminio… y tapizado en cuero blanco polar. ¡Era mi coche! Me enseñó el libro de las revisiones, la garantía por dos años para cualquier parte del mundo, y abriendo la portezuela, levantó el capó para que pudiera ver el motor. Lo puso en marcha y me invitó a subir. El turco se puso al volante y fuimos a dar una vuelta. Quedamos de acuerdo. Al día siguiente él me daría la documentación y yo el dinero acordado.

El auto, recién lavado, relucía cuando me hice cargo de él, y hasta el turco, que parecía emocionado al desprenderse de aquella joya, le pasó una gamuza por el salpicadero, volante y a manecillas de las puertas. Con mi auto y mi navegador salí de la ciudad lleno de emoción. Tras un recorrido no muy largo, y ya en autopista decidí repostar al máximo para no hacer demasiadas paradas y comer algo en una estación de servicio. Aboné la cuenta al tipo que hablaba por teléfono, dejé el vehículo en el aparcamiento y volvía entrar para sacar de una máquina un par de sándwich, un bote de cola y una botella de agua. Pagué el nuevo servicio a aquél hombre que parecía algo receloso, hasta el punto en que pensé si él no creería que le había robado algo. Así, que despacito me fui al coche levanté el portón del maletero para sentarme y allí mismo comencé a comerme mis emparedados.

Un coche de la policía entró en la gasolinera y uno de los dos agentes se fue a hablar con el empleado. Dejé de prestarles atención y me dediqué a lo mío; engullir para salir pitando hacia casa.

- Guten morgen- dijeron a mis espaldas en un momento en que me volví hacia el maletero para tomar un trago de cola que allí tenía depositada.

- Guten morgen, agent, respondí.

- Dokumentation, bite.

Hasta el momento todo iba bien, yo entendía esas palabras elementales, y supuse rutinario el trámite. Alargué los carnets de identidad y conducir, y fui a la guantera a por la carpeta con el resto. Empecé a ponerme tenso, cuando al darme la vuelta, halle al poli detrás con la mano en la pistola, aunque sin sacarla de su funda. ¿Pensará este tipo que voy a sacar un arma?

El agente miró los papeles, transmitió algo por su radio y continuó revisando. Mientras, el segundo agente colocó estratégicamente su vehículo para dificultar mi salida en caso de fuga. Así mismo, otro vehiculo policial hizo aparición colocándose en la salida hacia la autopista.

- Danke, nehmen sie. Dijo alargándome de nuevo la documentación. ¡Menos mal!, pensé dando por finalizado el incidente. Pero apenas si había posado mis manos sobre la carpeta, cuando sentí un grillete colocarse en mi muñeca. Me colocó el brazo a la espalda, y en un abrir y cerrar de ojos, estaba esposado y los papeles por el suelo.

Me metieron en el coche patrulla y de ahí a la comisaría donde tras el cacheo pertinente, me encerraron en un calabozo.

Tenía claro que se trataba de un error, sin duda el la gasolinera me había confundido con algún truhán. Pasaron tres largas horas hasta que me condujeron a un despacho. Dos policías me interrogaban y yo sin comprender respondía invariablemente…

- Ich bin Spanisch, nicht Deutsch sprechen.

Otra vez al calabozo hasta que consiguieron un intérprete. Cuando se presentó, comenzaron de nuevo las preguntas a las que yo no podía responder. El traductor acabó dicéndome que creían que había robado el coche, y ese vehículo, había participado en el atraco de la gasolinera. Había aún más; en el apoyabrazos del asiento trasero, donde se coloca el botiquín, habían encontrado una pistola a la que estaban haciendo la prueba de balística. Relaté a aquel hombre con pelos y señales todo cuanto había hecho desde que cuatro días antes saliera de España. Buscaron a Pietterman, el vendedor, y al mecánico que me ayudó el primer día, los cuales reconocieron haber tratado conmigo para la compra de un auto, pero que esta venta jamás se había llevado a efecto. Al turco, decían no conocerlo ninguno de ellos y nada sabían tampoco, de la transacción efectuada en la puñetera calle.

Todo se puso más negro al día siguiente; la prueba de balística dio como resultado la implicación del arma en un asesinato. Pero había más. El cargador del arma estaba trucado y en vez de balas, contenía un pequeño sobre con un par de docenas de diamantes.

Me iban a acusar de ser cómplice del asesinato, robo de los diamantes y vehiculo del difunto, así como el atraco perpetrado para disponer de efectivo. Yo sería el encargado de hacer llegar la mercancía y el arma a España y solamente faltaba conocer el papel que verdaderamente jugaba; si cabecilla del grupo, o simple colaborador.

Estaba solo, en país extranjero y con un pancho que más parecía panchón gallego por lo enorme. ¡Había que buscar la solución a aquel embrollo cuanto antes! Y me pase la noche recapitulando, hasta que la luz se hizo en mi mente por un breve resquicio.

Tenía el billete de avión, la reserva del hotel hecha desde España, el justificante del dinero traído, lo que aproximadamente había gastado, la carencia de antecedentes, la falta de huellas en el arma… el empleado de la estación de servicio, no me podía reconocer, según la grabación, los atracadores llevaban pasamontañas, pero el coche coincidía con la denuncia presentada y para más inri, el estúpido del turco y su compinche no habían cambiado las matrículas. La documentación estaba falseada, pero sin conocer el idioma, era normal que no me hubiese enterado. Pros y contras, pero me guardaba el tres en la manga ¡quiera dios que el turco no me lo coma con el as!

Llamé a mis interrogadores para hacerles la siguiente pregunta;

- ¿Es cierto, que el señor Pitterman asegura no conocer el coche?

- Ja.

- Por lo tanto, no ha puesto sus manos sobre él…

- Ja.

- Pues yo le aseguro que miente. Verifiquen las huellas de la manilla que abre el capó.

La luz se hizo, pero tuve que volver a España en avión. El dinero que me birlaron tardé un par de años en recuperarlo, aunque me pagaron unas cortas vacaciones cuando asistí al juicio.

No tengo coche... y he decidido no tenerlo.

Perdigar.

Ésta va para los cocinillas, y estoy - como de costumbre- dispuesto a arriesgar medio euro en la apuesta. ¿Cuántos conocéis la palabra?

Tal vez por el final, se asemeje a pedir algo - mendigar- pero en tamaño superlativo -per-.
Aunque también podría ser algo relacionado con la caza; el perro perdiguero que va tras ese ave tan bonita y a la que llaman Perdiz.
Como se observa, yo siempre buscando los tres pies al gato. No tengo remedio.

1. Soasar la perdiz o cualquier otra ave o alimento para que se conserve algún tiempo sin dañarse.

2. Preparar la carne en cazuela con alguna grasa para que esté más sustanciosa.

3. Disponer o preparar algo para un fin.