jueves, 26 de enero de 2012

El reto de las tres copas, la transmutación y el tele transporte.

- Camarero, por favor, un sol y sombra con hielo.

- ¿Más anís, o más coñá?

- Como de costumbre.

- Perdone, pero es que no estoy muy acostumbrado a verle por aquí.

- Tienes razón, solo vengo una vez al mes, aunque también voy al barbero una vez al mes, y él me conoce de sobra.

- Tendrá ojo clínico.

- Tal vez, pero ya verás como en cuanto me tome la segunda copa me recuerdas.

- No hace falta, ahora me doy cuenta. Usted es el que a la segunda ya está moña, con perdón.

- Es cierto, ese soy yo. Pero no te creas que soy un alcohólico de esos que pisan un corcho y ya están pedo, es lo primero que tomo desde hace exactamente veintinueve días.

- Cuando lleva el tiempo con tanta exactitud…

- No, es que solamente bebo el día de paga. Lo hago por dos razones que te explicaré ahora que no hay mucha clientela. La primera es que soy químico, hago muy bien mi trabajo y quiero celebrarlo antes de que la bruja de mi mujer le meta mano al sobre. La segunda razón tiene una lógica… mmm está rico ¿le pusiste anís de la María?

- Si señor.

- El motivo de la segunda, es porque quiero llegar a saber, si soy capaz de tomar tres copas sin emborracharme. Es un reto con el que no puedo, pero perseveraré.

- Tal vez si se tomase una todos los días, se acostumbraría… aunque no se lo recomiendo.

- Ya, pero no siendo en este día de cobro, carezco de fondos para ello. Pero eso lo voy a arreglar, tengo un proyecto que ya está dando resultados y que me hará rico y poderoso.

-¡Por Dios, no me diga!

- Pues si te digo. Y, aunque eso de Dios…y lo que sigue, es solamente una expresión, por si eres creyente - no me lo tomes a mal- te diré que Dios no existe. Me puedes decir que crees en Jesús, en Buda, o en Mahoma, por lo que fueron como hombres; profetas si lo deseas, pero jamás como dioses ya que nunca pretendieron serlo.

- En cuestiones de fe, cada cual es libre.

- ¿Tu sabes cuantos soles hay en esta galaxia? ¿Y, cuantas miles de galaxias? ¿Y cuantos millones de planetas como este en el que nos encontramos?

- Supongo que muchos.

- ¿Y piensas que un Dios, hizo eso? No. Los dioses estaban bien en la antigüedad, cuando el invento más ingenioso era la rueda, ahora con la tecnología que hay, lo que sabemos sobre el cosmos etcétera, tenemos por fuerza que pensar de otra manera.

-¿Sabes quien era Darwin?

- Si, ese que decía que todos descendemos del mono.

- El mismo que viste y calza, bueno, que calzaba. Dijo que todas las especies de seres vivos fueron evolucionando a través del tiempo partiendo de un antepasado común. ¡Adiós a la Biblia! ¡Bye, bye, Génesis! Ponme otra copa majete, que hoy me voy a superar.

- No sé, no sé.

-¿Sabes lo que es la trasmutación? Bueno, espera, está mejor dicho transmutación, es igual pero así suena mejor.

- No.

- Si, si, es más correcto decir transmutación.

- Ya, digo que no sé lo que es.

- Vale. Desde antes de Cristo, el hombre, por medio de la alquimia, quiso transmutar metales, es decir; convertir el oro en plomo, digo al revés. Quiso convertir el oro en plomo, ¡coño, que no!,

- Quiso convertir el plomo en oro.

- Eso. Hubo hombres que lo consiguieron, pero no te voy a decir que yo sea uno de ellos. Te diré, que tratando de llegar al mismo resultado, di con la forma de transportar cosas de un lugar a otro, con muy bajo costo… jejeje ahora viene lo bueno ¡sin tocarlas siquiera! Sin camiones, trenes o aviones. ¿Te da cuen?

- Asombrado me tiene. ¿No teme que alguien le robe el secreto?

- Pon otra copa, anda. Casi todo está en mi cabeza, la maquinaria necesaria la tengo en el laboratorio, pero son útiles casi codientes, digo, corrientes. Nadie podrá sospechar nada.

- ¿Y ya ha conseguido algún transporte?

- Si. En las películas y en cantidad de novelas de ciencia ficción, se habla del tele transporte, y eso es lo que yo hago. Con un rayo destitegrador, desintegrador, he querido decir desintegrador - la rubia aquella, que no veas como está - separo las moléculas y las llevo a un lugar previamente definido donde las recostruyo, digo, reconstruyo. El secreto está en el baño al que hay que someter previamente al ojeto, objeto. Esa es mi piedra filosofal, la que he encontrado. Me di cuenta de que al rociar un ojeto, perdón, objeto con un compuesto químico que había preparado, cambiaba de lugar aleatoriamente. Para lavarlo, llevarlo, de un lugar a otro, solamente necesitaba desgregar, ¡jo, como me patina la lengua, disgregar sus moléculas, pues con cosas grandes no funciona bien, y dar unas cordenadas, coordenadas por medio de un… de un… ordenador y ya está.

- Pero eso consumirá mucha energía…

- No. Todo se hace con unas pilas que duran y duran y duran. Jo, que sueño me está entrando.

- Es que ya lleva tres, hoy lo ha conseguido. Mejor será que se vaya para casa.

-Si, mejor será.

7 comentarios:

visadi dijo...

Excelente Alfredo.
Enhorabuena. Me gustaría compartirlo con otras persona en otros foros. (naturalmente citando su procedencia)
Agradeceré me confirmes esta posibilidad.
Un saludo,
Vicente.

Marina-Emer dijo...

Que bueno el relato del borrachete ,menos mal que ya no pasó de tres copasssss
feliz dia y un abrazo
Marina

Ruben dijo...

Alfredo, no te lo vas a creer, ¡eso me pasa a mí!, no se cómo, pero si me lavo por dentro con tres copas, no se como pero aparezco teletransportado a mi cama como por arte de magia sin saber cómo. Eso si, es imprescindible el baño con tres copas.

Alfredo dijo...

visadi.
Encantado de tenerte aquí. Me ha prestado que guste el cuento y te doy las gracias por el elogio. Mis cuentinos son para compartir, si no, no tendrían razón de ser, puedes hacer con ellos lo que estimes oportuno.
Salu2.

Alfredo dijo...

Marina.
Si te has entretenido un poco, me doy por satisfecho. Gracias por tu amable comentario. Te leeré esta tarde, ahora me voy de cuchipanda.
Salu2.

Alfredo dijo...

Rubén.
Te creo. A los que somos "casi" abstemios nos sucede algo parecido.
Salu2.

Vicente Manuel SANCHEZ DIAZ dijo...

Gracias Asfredo.
Un saludo.