martes, 10 de enero de 2012

Enechar.

(De en- y echar).
1. Abandonar a un niño en la casa de expósitos.

A la vista del significado del vocablo, he de decir que no me gusta en absoluto. Me viene a la memoria Oliver Twist y aquellas monjas encargadas de recoger a los enechados. Con sus albas tocas, sacando de paseo a los niños y el pelo cortado al rape, todos de mandilón a rayas. Y es que tanto "casa de expósitos", como "inclusa", "orfanato", y "hospicio" suenan rematadamente mal, no por la palabra en si; por su significado. Por eso ahora se les suele denominar con el eufemismo "instituciones de protección de menores".

Supongo que las cosas han cambiado mucho desde que Charles Dickens allá por 1837, denunciara con su novela el trabajo infantil y la comisión de delitos por parte de los pupilos. Menos ha transcurrido desde aquellos tiempos de posguerra, época en que yo, también niño, veía con el corazón encogido, y sin saber muy bien el porqué, los paseos de los incluseros.

2 comentarios:

Vir dijo...

Yo trabajo en una antigua inclusa, ahora residencia de ancianos, y todavía casa de muchas de esas niñas abandonadas. Y oigo historias terribles, no hay que irse tan atrás en el tiempo. Un lugar muchas veces escalofriante...

Alfredo dijo...

Olvidando por un momento a Dickens, quiero suponer, que la las monjas no tratarían mal a los niños. Otra cosa sería el desarraigo con que los expósitos crecían; la falta de cariño y vínculos afectivos, tan importantes en esas edades, y que pudieran causar algún trauma.
Salu2.