domingo, 26 de febrero de 2012

Sueldo.

(Del lat. solĭdus).

2. m. Moneda antigua, de distinto valor según los tiempos y países, igual a la vigésima parte de la libra respectiva.

No voy a hablar del sueldo como estipendio, que es una palabra muy en uso, pero si lo haré como moneda que era.

Tengo un apunte sobre el precio de las espadas en tiempo de Carlomagno, rey de los francos, aquel que fuera coronado en la Navidad del año 800, en la Basílica de San Pedro, por el papa León III como Imperator Romanorum.

Según la ley de los francos, una espada con vaina costaba siete "sueldos", precio elevado debido a la escasez de herreros cualificados. Estos herreros, dicho sea de paso, gozaban de prerrogativas que otros artesanos jamás alcanzaron y por sus espadas se pagaba más que por un caballo "sano y que no esté ciego"; seis sueldos.

Quise probar fortuna buscando la equivalencia de aquella moneda con la actual, pero cada vez me enredaba más, hasta el punto en que lo dejé dada la complejidad del asunto. Baste decir que, Pedro III de Aragón acuñó sueldos de plata en 1285. Por entonces un sueldo valía 32 maravedís de vellón en Aragón, 25 y 3/5 en Valencia, y en Cataluña 18 2/5 todo ello en moneda de cuenta. La moneda de cuenta no tiene expresión material, ni en acuñaciones ni en papel moneda, pero sirve para fijar en sus unidades cualquier transacción. Si queremos enredar más el asunto, podemos ver lo que era la moneda de vellón… y los maravedís… que había un porrón, así que mejor dejarlo.

Volviendo al tema de las espadas, Carlomagno tenía una espada llamada Joyeuse, en español la Joyosa, nombre al parecer de una de las espadas del Cid, aunque según algunos historiadores también se dio este nombre a las de Roldán y otros caballeros.

Roldán era sobrino de Carlomagno, hijo de Gisela de Francia, su hermana y que murió en la batalla de Roncesvalles a manos de los Vascones el 15 de agosto de 778. Y es en el Cantar de Roldán donde se hace mención a la espada del rey franco; "nunca hubo una espada comparable; su color cambiaba treinta veces al día". Es de suponer que el valor de la espada sería superior a los siete sueldos. Otra, la Flamígera, o "la que corta las llamas", también era de Carlomagno.

Espadas famosas, ha habido, algunas posiblemente de menos de siete sueldos y otras de muchos más. Lo que no cabe duda es que con vidas tan azarosas como la del Cid, la Tizona o Tizón y la Colada, no debieron de ser suficientes.

6 comentarios:

Marina-Emer dijo...

Eso si que es dinero bueno monedas pero nosotros ya no lo hemos conocido,ahora todo papel y moneditas de cobre.
gracias Alfredo por tu amistad y palabras de afecto.
un abrazo
Marina

Ruben dijo...

Es un placer pasarse por aquí, porque así hago verdad eso de que nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Dadas las equivalencias que das al principio, no parece que una espada fuese asequible para cualquiera.

OZNA-OZNA dijo...

gracias querido y admirado amigo por regalarnos tan interesante e instructiva entrada, muchos besinos y feliz inicio de semana con todo mi cariño.

Alfredo dijo...

Marina.
Las moneditas de cobre también tienen su valor, no las despreciemos como hacíamos últimamente con los céntimos. ¡Quien recuerda ya las cinco y diez, las de dos reales, e incluso la peseta!
Salu2.

Alfredo dijo...

Rubén.
Estos días estoy seco de inventiva y tengo que sacar cosillas del trastero de la memoria, o apuntes en libreta con tapa de hule.
salu2.

Alfredo dijo...

OZNA-OZNA.
Gracias a ti por tus palabras de ánimo.
Salu2.