sábado, 3 de marzo de 2012

La bofetada de Anagni.


Felipe IV, " el Hermoso", llegó al trono en 1285 cuando contaba 17 años, ocupando el puesto que debía corresponder, a la muerte de su padre, a su hermano Luis y que murió envenenado en 1276 a los once años.

De carácter difícil cuanto menos, algunos dicen de él que era de actitudes duras y despiadadas, llegó a declarar a Enrique II de Inglaterra su vasallo rebelde y negándole la realeza.

Un rey que quiere afirmar su autoridad absoluta, debía terminar con la Orden del Temple, ya que los Templarios eran el ejército del Papa, eran así mismo un importante centro de poder por su fuerza militar en centro Europa, especialmente en Francia, y sobre todo, por sus enormes riquezas que convertía a la orden en el sistema bancario más importante del mundo.

A Bonifacio III le escribió una carta que comenzaba así:

"Felipe, por gracia de Dios rey de los franceses, a Bonifacio, que pretende ser soberano pontífice, con pocos o ningún saludo. Que vuestra suprema demencia sepa que, en lo temporal, nosotros no estamos sometidos a nadie…"

Bonifacio no se quedó atrás, y contestándole en el mismo tono, le amenazó con "deponerlo como a un chiquillo", ofrecer la corona de Francia a Alberto de Austria y excomulgarlo.

Entonces Felipe envió a Italia a su consejero de confianza, Guillermo de Nogaret quien arrestó al anciano pontífice e hizo que Sciarra Colonna lo abofetease con la mano enguantada en hierro.

A este hecho se le denominó como "la bofetada de Anagni", aunque parece que no hubo tal, pero si un ultraje humillante a resultas del cual, Bonifacio, murió de rencor.

Proclamaron papa a Benedicto XI que excomulgó a Nogaret, Colonna y once más por la ofensa a su predecesor y porque, de paso, se habían llevado gran parte del tesoro papal.

Benedicto murió a los ocho meses de ser elegido, no se sabe si de una indigestión de higos o por estar estos envenenados.

El nuevo papa elegido en conclave con el apoyo de los cardenales fieles al rey, fue llamado Clemente V. El apoyo llevaba implícito seis exigencias previas de Felipe: Una en blanco, para validarla cuando estimase oportuno, otra de ellas era el traslado de la santa sede de Roma a Avignon, y la sexta implicaba la liquidación de los templarios.

Para terminar, decir que Clemente V fue coronado en Lyon mientras Felipe le sostenía el báculo, pero al paso del cortejo, doce personas murieron como consecuencia del derrumbe de una pared, el papa perdió en la confusión una piedra de la tiara valorada en seis mil florines. Durante el banquete se formó una riña entre servidores papales y un hermano de Clemente murió apuñalado.

La detención de casi todos los templarios de Francia, se llevó a cabo un viernes 13 de octubre de 1307.

5 comentarios:

Vicente Manuel SANCHEZ DIAZ dijo...

...y de ahí la superstición de la mala suerte de los viernes y trece.

Gracias por tus mini-lecciones de historia.
Un saludo.

Alfredo dijo...

Vicente.
Si señor, y muchos pensando en que era un invento sajón.
Salu2.

Ruben dijo...

¡Vaya joyas! tanto de un lado como de otro.
No tenía ni idea de lo de viernes 13, pero es que no creo mucho en eso, porque entre lo de martes 13 y viernes 13, ya nos han jodido dos días a la semana, al final, vamos a tener que saltarlo como Angel Nieto.
Pienso que esa superstición es cosa de ignorantes, y ´mira por donde, para confirmarlo, los de gran hermano también han optado por el 12+1...

Marina-Emer dijo...

Alfredo aunque algo tarde te vengo a visitar deseandote feliz fin de semana con cariño amigo
un abrazo
Marina

Alfredo dijo...

Rubén.
A mi no me han chafado nada, igual me da que se cruce un gato negro, que pasar bajo una escalera, aunque esto último con precaución, no vaya el pintor a dejar caer la lata.
Salu2.