viernes, 9 de marzo de 2012

Los sesenta y siete nombres.


Mira por donde, he encontrado algo con lo que posiblemente algunos no estén de acuerdo, pero ahí lo dejo.

Hablábamos el otro día de una palabra, "Manfla" cuyo significado ya sabemos, y decía un compañero de fatigas (si es que se puede llamar fatiga a escribir en un blog) que quizá fuera una de las que tienen más sinónimos. Pues bien, tengo delante de mí un libro en el que asegura que los gitanos se llaman de sesenta y siete modos diferentes. La pena es que el escritor solamente menciona, a modo de ejemplo, los más usuales y yo desconozco la mayoría.

Pero esta entrada se quedaría muy corta, si me limitara a hacer esta mención. Ya sé que a veces es preferible lo breve, pero soy como soy; lo voy a alargar un poco; hablaremos de gitanos.

A mi me parece, que los gitanos ya no son lo que eran. No ha mucho, llegaban a una ciudad y acampaban con sus carromatos en la periferia, desde donde iban las mujeres con sus churumbeles al cuello y los pies descalzos, a la búsqueda de la limosna, eso sí, a cambio casi siempre de echar la buena ventura. Solamente la reina de la tribu interrogará al destino por mediación de las cartas de Toth; el Tarot, ese libro hermético de 77 cartas y cuatro colores, como las cuatro estaciones.

Los hombres entre tanto se dedicaban a disimular las mataduras de los jumentos que luego venderían, a trabajar el hierro y el latón, o a hacer cestos de mimbre.

Hay quien dice que los gitanos pudieron haber llegado a Europa tras la caballería de Tamerlán, aquel al que se tiene por el último de los grandes conquistadores del Asia central. Lo cierto es, que llegar, llegaban a cualquier lugar, pero de todos eran expulsados. Así que un buen día, cuando la teta ya no daba más leche, y sin esperar a que esto sucediese, cargaban sus bártulos y seguían camino hacia otra ciudad.

Aunque su origen es desconocido, no lo es su lengua; el romaní que en España se denomina como romaní español o caló, y que difiere dependiendo de los modismos de la zona donde habitan.

Para aquellos gitanos de antes - gran parte de los actuales profesan la fe evangélica- el padre y la madre de los hombres son el Sol, Sur, y la Luna, Ciandi, que son hermano y hermana nacidos en la parte del cielo donde se halla la estrella polar y donde Dios los custodia. El Sur sale todas las mañanas, mientras Ciandi permanece encerrada durante siete días al mes. El Sol y la Luna se aman y se buscan, corriendo uno en pos del otro por los caminos del cielo en busca de su hijo, el hombre, caído a la Tierra.

No, creo que los gitanos ya no son lo que antaño eran. Ahora, y se ha hecho algo por la integración, han dejado, en parte, su nomadeo para vivir en "guetos" de casas prefabricadas, levantadas por algunos Ayuntamientos. Les quedan los mercadillos para ir de un pueblo a otro, y de ciudad en ciudad, buscando las ferias con sus barracas y atracciones, eso si, en buenas caravanas que han sustituido al carromato. Tampoco se ven ya aquellos gitanos que con cabra, escalera y algo de música, recorrían nuestros barrios pasando la gorra. Y es que la vida cambia hasta para los gitanos, aunque ellos se sigan rigiendo por la ley ancestral que gobierna el clan.

8 comentarios:

Vicente Manuel SANCHEZ DIAZ dijo...

Leyendo algo sobre el tema, a raíz de la lectura de tu post, me he encontrado con algo que parece interesante (naturalmente aún no lo leí) tras una rápida ojeada.
Aquí os dejo el enlace :

http://es.scribd.com/noblezadeolmos/d/61210261/19-NOMBRES-DADOS-A-LOS-GITANOS

Ruben dijo...

Hago una ruta de transporte escolar, dos paradas, una dos hermanas, payas, segunda parada, 9 gitanos y dos marroquís.Alfredo, te juro que no soy racista, pero si la administración viera por una cámara el recorrido hasta el colegio, creo que me obligaría a sacar el carnet de MERCANCÍAS PELIGROSAS... es indescriptible.

Vir dijo...

Han perdido su romanticismo, pero todavía tienen esa esencia que tanto me gusta. Yo he trabajado con ellos y lo recuerdo como algo muy especial. Un saludo.

Marina-Emer dijo...

lo que si te diré que ya parecemos gitanos todos ya que en las ciudades ahora acampan todas las razas y de naciones incluyendo la nuestra mendigando por ceras y calles ...una verguenza...te deso una feliz semana con cariño
besos
Marina

Alfredo dijo...

Vicente.
Lo he leído hace unos días y si, es interesante.
Salu2.

Alfredo dijo...

Rubén.
Te creo. Los chicos son unos trastos ya de por sí, si a esto les añadimos lo desinhibidos que son los gitanos...
Salu2.

Alfredo dijo...

Vuir.
Cuando hice la mili, llegó a la compañía del campamento donde serví, un nuevo reemplazo. Entre los reclutas venía un gitano; gordito y moreno él, con su precioso pelo moreno y ensortijado. Lo primero que se solía hacer por entonces, era proveerles del uniforme y pasarlos por el barbero. De los doscientos cuarenta hombres en trasquilarse, él fue el último, y lloró como la Magdalena desde que vio las maquinillas en acción.
En diez y ocho meses que estuve allí, solamente conocí a ese gitano - y pasaron aprox. 25.000 hombres- pues en aquella época, los gitanos solían no registrar los nacimientos.
Salu2.

Alfredo dijo...

Marina.
Como se suele decir... todos somos hijos de Dios. El pan hay que ganarlo como se puede, y mejor es pedir que robar.
Ya sé que hay mucha mafia. pero hay que olvidarse de eso. Unos centavos, que poco significan para el que los tiene, nos alivian del peso material y espiritual.
Salu2.