domingo, 15 de abril de 2012

El gato.

¿He comentado alguna vez, que en mi casa comen ocho gatos? Posiblemente alguna vez he dicho que más, pero la azarosa vida de un gato que solamente viene a casa a comer, o a enseñar el producto de su caza, acaba - quisiera creer que en casa de algún vecino- a veces en la boca del raposo. Así, ya sea por enfermedad o accidente, hemos perdido media docena.

Nunca me han gustado mucho los gatos, pero hay que reconocer que en la aldea son necesarios por su habilidad como cazadores. Esta habilidad les dio cabida en los hogares hacia el año 3000 antes de Cristo, para proteger los graneros de roedores indeseables. Domesticado aquel Felis lybica por los egipcios, fueron venerados por los faraones que mandaron plasmarlos en pinturas murales y con su efigie se hacían amuletos. Matar a un gato en la antigua sociedad egipcia, se castigaba con la muerte, aunque hubiera sido de forma involuntaria. Cuentan que un romano que mató un gato, fue linchado por un grupo de airados egipcios.

El culto al gato tuvo sus pros y sus contras, pues mientras Freya, diosa escandinava de la fertilidad, adoptó uno, o Mahoma prefirió cortar la manga de su túnica, antes de molestar a su gato dormido sobre ella, los gatos fueron asociados a brujas. Se extendió el mito de que aspiraban el aliento de los niños dormidos, y aún hoy hay quienes piensan que un gato negro trae mala suerte.

El rey de Gales Howel Dda que reinó entre el año 942 y 950, promulgó un código que protegiera a los gatos, el cardenal Richelieu se acostaba con cinco gatos en su cama, los gatos siameses habitaban los palacios de Siam, los birmanos eran sagrados y habitaban en los templos.

Es cierto que el gato busca nuestra amistad interesadamente, que se apropia - si le dejan- del sillón más confortable, que comerá a capricho a las horas que le de la gana y que si intentas ponerle reglas, maullará incansable hasta aburrirte y no tendrás más remedio que darle de comer. Dotado de un extraordinario equilibrio, caerá casi siempre sobre sus patas, oirá el más leve roce de un ratoncillo a lo lejos, soportará con paciencia horas hasta que su presa salga de su madriguera, tiene el sentido del tacto sumamente desarrollado, ve en la penumbra aunque no distinga los colores, huele por la nariz y por la boca, sabe nadar y partiendo de cero, alcanzan al instante una velocidad considerable.

Si crees que tu gato se frota contra tus piernas porque te quiere, ¡ni lo sueñes!, te esta diciendo que tu le perteneces.

9 comentarios:

Rubén Xixón dijo...

"Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre" (Víctor Hugo).

Vir dijo...

Mmmm... discrepo!! Yo tengo 3 gatos, antes 5, y son de lo más amorosos que he visto nunca. ¡Claro que me quieren! ;)

Rubén Xixón dijo...

Hay que distinguir entre los gatos "útiles" que se tienen en casa para cazar ratones y que caminan por ahí con más o menos libertad, y los gatos estrictamente de compañía que pueden llegar a ser verdaderamente cariñosos. Nosotros rescatamos un gato de dos meses de la calle, lo criamos en casa y es como un miembro más de la familia. Aunque parezca que se me ha ido la "olla", estoy convencido de que el animal nos está agradecido por todo el cariño que le hemos dispensado, porque se nota, de verdad.
Miauuuu!!!

Ruben dijo...

estos días en la 2, ví un documental en el que intentaban explicar las plagas de Egipto, parece ser que hubo una plaga de ratas, provocada por la falta de costumbre de limpiar a fondo los graneros una vez vacíos (costumbre que si tenían los judíos)... Me ha venido a la cabeza si tal vez, algún tipo de plaga de ratas, será lo que dio lugar a dar ese valor a los gatos en Egipto...

Vicente Manuel SANCHEZ DIAZ dijo...

Es muy posible que sean cariñosos y agradecidos; lo que si es cierto, es que el gato es un animal muy presente a lo largo de la historia y en distintas partes del mundo.
A mi me parecen señoriales y orgullosos, y estoy convencido que se creen superiores...

Alfredo dijo...

Vir.
Pregunta: ¿Están castrados? Si la respuesta es Si, esa puede ser una buena explicación.
Yo tuve un gato siamés, se hacía querer, siempre estaba en mi cuello y tenía la costumbre de lavarme; se colocaba sobre mi hombro y me lamía la calva. Es cierto que nuestros gatos no entran en casa, sería demasiado (tenemos tres perros) y que unas razas son más cariñosas que otras. También creo que si a partir del nacimiento se "soban" a menudo, el gato se hace más sociable. En cuanto a que él cree que nosotros somos de su propiedad, te diré que el gato "marca" (a parte del pis) "sus posesiones" frotándolas con la mejilla y con la base de la cola donde tienen unas glándulas odoríferas.
Salu2.

Alfredo dijo...

Rubén Xixón.
Nuestros gatos, (debiera decir gatas, ellas son 7 y él 1) son de esos útiles, y no siendo un par de ellas, son bastante ariscos a pesar de que se zampan una bolsa de cuatro kilos de pienso y catorce botes de chicha de cuatrocientos gramos a la semana, aparte de alguna que otra golosina.
La cita, es buena y bien traída.
Salu2.

Alfredo dijo...

Rubén.
No te puedo contestar algo que no sé a ciencia cierta, pero creo que los egipcios domesticaron al gato salvaje africano, antes de que el pueblo judío fuera llevado a Egipto.
Salu2.

Alfredo dijo...

Vicente.
Estoy de acuerdo contigo, y tal vez tenga un motivo para ello: el gato, y ya hemos dicho muchas de sus aptitudes, es el más autosuficiente de los animales domésticos, pudiendo sobrevivir con poca ayuda humana, y él lo sabe.
Salu2.