viernes, 20 de abril de 2012

Reflexiones II.

Decía Confucio: "Cuando conocemos a una persona con la que merece la pena hablar, y nos abstenemos de hacerlo, la desaprovechamos. Cuando conocemos a una persona con quien no vale la pena hablar, y conversamos con ella, desaprovechamos nuestras palabras. El hombre prudente no desaprovecha, ni a las personas de mérito, ni sus propias palabras."

Después de leerlo un par de veces, pienso que yo no soy un hombre prudente; me abstengo, la mayoría de las veces, de hablar con esas personas que merece la pena hacerlo; suelo ser más de oír. Creo que el problema radica en mi timidez, o en esa sensación de inferioridad - que viene a ser lcasi o mismo- que me produce el estar ante una persona inteligente y culta.

Suele suceder también, que alguno de aquellos con los que merecería la pena hablar, pecan de engreimiento al considerar a su interlocutor como inferior, con lo cual, ya no merece la pena hablar con ellos.

Creo también que las palabras no siempre se desaprovechan, incluso cuando hablamos con una persona de quien pensamos no merece la pena; alguien aprovechará algo alguna vez. Se me vienen a la mente aquellos malos estudiantes, que para nada servían, y se convirtieron en Einstein, por ejemplo.

Pero, ¿quién soy yo, para estar hablando de tu a tu con el señor Confucio?

4 comentarios:

Rubén Xixón dijo...

Somos de mil maneras, y todas son respetables. Las palabras sirven en el momento en que se pronuncian.

Vicente Manuel SANCHEZ DIAZ dijo...

Coincido en gran parte de tu reflexión, Alfredo. Yo también soy más de escuchar, sobre todo cuando mi interlocutor "sabe", "transmite" e "ilustra"; naturalmente solo "si vale la pena", es decir si su actitud no es de superioridad chulesca.
También coincido en que a veces nos encontramos con verdaderos tesoros de reflexión, conclusión y punto de vista, en personas que en un principio (siempre por motivos culturales inapropiados), creíamos "que no valían la pena"
Un saludo.

Vir dijo...

Yo soy de poco hablar. Prefiero escuchar, y, hasta cuando crees que no va a merecer la pena, puedes encontrarte con alguna lección. Los oídos abiertos, ;)

Alfredo dijo...

Ya veo que somos todos casi mudos, que no sordos.

Perdonad si algo se me pasa por alto, estoy tratando de aprender a manejar el "cromo" y los correspondientes cambios -que yo al menos- he sufrido con el "bloger".
Salu2 a tod@s.