viernes, 25 de mayo de 2012

Papa Goré.


Se sentó indiferente sobre el muro del malecón. Manipuló unos instantes su móvil y habló con alguien, luego, vino hacia mí y me preguntó:
- ¿No hay más que estos barcos de pesca, en este puerto?
¿De que tamaño?
- Como aquellos dos.
- No lo creo; esos son el Maresco y el Richar III, a lo sumo habrá otro, pero no te lo puedo asegurar, a esta distancia casi no veo los nombres y, como suelen tener la misma forma, ni cuenta me doy.
- Es que soy pescador.
¿Acaso andas buscando trabajo?
- Si.
- Pues me parece que lo tienes difícil. Tendrás que ir a Gijón, al Musel…
-Yo vivo en Gijón y ya he trabajado en algún barco, pero ahora estoy en paro.
- ¿Eres de Senegal?
-¿Cómo lo sabes tú?
- Porque dicen que en Senegal hay mucha pesca y buenos pescadores. ¿Cómo es que viniste de tan lejos?
- Un primo me dijo que había trabajo y buen sueldo.
- ¿Y hace mucho que viniste?
- Siete años.
- Entonces aún había tajo, ahora la cosa está chunga para todos.
- Si.
- ¿Pescabas allí?
- Si.
- ¿En esas barcas tan largas?
- Pateras, si. ¿Cómo tú sabes? ¿Lo ves en la televisión?
- Si, algún reportaje tengo visto.
Mientras bajé la escalera para orinar al agua- estaba que reventaba- se atrevió a levantar una de mis cañas al creer que habían picado,
- Yo nunca he tenido una caña. Pescaba enrollando el sedal en un bote, de esos de pimientos, luego lanzaba el anzuelo con la carnada y un peso, pero tenía una patera. La vendí para venir aquí.
- Se nota que no manejas bien el carrete.
- Es que la pesca en barco es de otra forma. Yo soy pescador, podía buscar trabajo en uno de esos barcos grandes que están tanto tiempo fuera, pero en ellos no hay pescadores, solo son trabajadores que clasifican el pescado. Yo quiero salir a la mar todos los días, pescar y llevar el sueldo. No quiero hacer quince horas diarias de trabajo durante seis meses par ganar ochocientos o mil euros al mes. El tiempo de los esclavos ya pasó.
- Tendrás que ir a Avilés o Cudillero, o a Galicia…
- Mañana voy a seguir esa ruta, veré adonde llego. ¿Tu cómo te llamas?
- Alfredo.
- A mi me dicen Goré.
- ¿Te lo dicen, o te llamas?
- Me llamo Papa Goré, pero me dicen solo Goré.
Y me tendió una mano de palma descolorida, sin callos, pero de piel gruesa como la del elefante, endurecida a fuerza de manejar redes.
- Tengo que coger el Alsa. Adiós.
- Que tengas mucha suerte,  Papa Goré.

Quise saber como se escribía el nombre de este guapo y esbelto mozo, de sonrisa franca que dejaba ver sus blancos dientes, negro como el carbón negro, limpio, amable, educado y simpático, que tan buena impresión me dejó. Entonces encontré la isla de Goreé, e hice un resumen de lo que escrito está en la dirección que doy más abajo:
A cuatro kilómetros de la costa de Senegal, frente a Dakar, se encuentra esta isla que durante cuatro siglos fue una de las principales bocas de abastecimiento de los barcos negreros europeos. Se calcula que por ella pasaron 20 millones de hombres, mujeres, niños y niñas, iniciando un viaje sin retorno al otro lado del Atlántico.
A lo largo de toda la costa se fueron erigiendo las llamadas “Maisons des esclaves” (Casas de esclavos), donde eran concentrados y clasificados los seres humanos “cazados” tierra adentro, en general por otros africanos que se beneficiaban con el tráfico esclavista.
Las “Casas de esclavos” eran regenteadas por europeos. Las familias eran separadas; los hombres, las mujeres, los niños y niñas y las vírgenes tenían celdas diferentes. Los hombres eran clasificados por su robustez, las mujeres por sus pechos y los niños por su dentadura. Las púberes y adolescentes vírgenes eran más cotizadas y se las mantenía aparte. El peso mínimo para ser embarcado era de 60 kilos
Según la información histórica, en esta isla murieron cerca de seis millones de esclavos mientras esperaban ser cargados en los veleros, y es probable que otros tantos hayan muerto en alta mar.
En 1978 la isla de Goreé fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

http://www.rel-uita.org/internacional/dakar-2005/isla_de_goree.htm

6 comentarios:

Vicente Manuel SANCHEZ DIAZ dijo...

Habrá que recordar a Papa Goré.

Marta C. dijo...

Hola, Alfredo. Hace poco que vengo por tu blog, pero creo que me quedaré. Precioso esa conversación entrañable con Goré. ¡Cuántos Gorés van por ahí buscando su sueño! Un sueño roto por los ambiciosos y especuladores que les han devuelto a la lucha diaria por comer. Un placer conocerte y leerte.

Marilyn Recio dijo...

Que interesante!! No conocia este dato. Ha sido un placer venir por aqui. He pasado un rato amenro leyendote. Regreso pronto!

http://cuentosdensueno.blogspot.com

Alfredo dijo...

Vicente.
Me pareció una buena persona, sin duda lo recordaré.
Salu2.

Alfredo dijo...

Marta C.
Gracias por el comentario.
Me decía un amigo, que él trabó amistad con otro senegalés dedicado a la venta ambulante, que posiblemente sean de los extranjeros más educados que por estas tierras andan. Mi amigo, no compra, pero siempre le invita a un café.
Es triste andar por la vida mendigando un trabajo, y hoy, por desgracia, lo mendigan los de dentro, y los de fuera. Esperemos que el derecho al trabajo digno sea pronto una realidad.
Salu2.

Alfredo dijo...

Marylin Recio.
Me alegro de que te haya entretenido. Gracias por la visita.
Salu2.