viernes, 18 de mayo de 2012

Siempre habrá más de un Salomón.


Dicen, que dos amigos beduinos, guardaban juntos sus rebaños de camellos. Un día, se perdieron dos hembras preñadas, una de cada rebaño. Los dueños las encontraron tres días después; la dos camellas habían parido, pero uno de los recién nacidos había sido devorado por un león, y las dos amamantaban al otro. ¿Cuál de ellas era la verdadera madre? Los amigos se dirigieron al juez para dilucidar el problema.
El juez ordenó dejar al pequeño camello en la orilla de un río, y las dos hembras en la otra orilla. Una de ellas gruñó un poco, pero no hizo intento alguno de cruzar la corriente. La otra hembra, se arrojó al agua sin titubear, por lo cual el juez dictaminó que ella era la verdadera madre.

5 comentarios:

Rubén Xixón dijo...

El instinto maternal nunca falla.
Saludos.

Vicente Manuel SANCHEZ DIAZ dijo...

Es el juicio salomónico, pero menos cruento.

Luján Fraix dijo...

Hola Alfredo
Vengo del blog de Marina.
Precioso relato, conmovedor.
El instinto de una madre es indiscutido.

Un beso
Me quedo por acá.

lujanfraix.blogspot.com

Te dejo este sitio porque tengo varios pero en éste escribo todos los días.

Cariños

Alfredo dijo...

Rubén.
Vicente.
Parece cierto eso de que la sangre tira, pero lo que a mi me llama la atención, no es el instinto maternal, es el juicio de un hombre al que se le supone falto de recursos de toda índole; vive en el desierto, o en una pequeña población donde la "civilización" parece que no llega, pero aplica la justicia, basada tal vez en la experiencia, de forma JUSTA Y HONESTA.

Alfredo dijo...

Luján.
Me alegra conocerte. Pasaré a visitarte esta tarde.
Salu2.