miércoles, 27 de junio de 2012

Los ojos de mi pez.



Hace unos días, pesqué un cabracho; nada fuera de lo normal. A pesar de que ya tenía fotos de ésta especie, quise retratar los ojos, pues creo que son muy bonitos. Para mi sorpresa, cuando pasé la imagen del teléfono al ordenador, pude comprobar que en la pupila del pez, aparecía yo, con gorrilla azul y el teléfono en la mano en posición de sacar la instantánea. Esta que muestro es una que hice primero, y no sé si es que veo lo que quiero ver; a la derecha de la pupila hay una sombra que...
Por desgracia algo hice mal, y no encuentro la dichosa foto ni en el teléfono ni en el ordenador. Normalmente, lo que suelo hacer es cortar y pegar. No lo volveré a hacer.
Esta historia, trajo a mi mente otras similares; la primera de ellas, necesita algo de cooperación ya que no la recuerdo bien. No sé si lo leí, si era una película o una información en la tele. Se trataba un método por el que mirando la pupila de un muerto con violencia, podía saberse quien era el asesino. Al parecer, en el momento inmediato al suceso, el ojo retiene por un tiempo determinado la última imagen. Me suena a ciencia ficción o a Jack el Destripador.
La segunda historia trata del milagro de la Virgen de Guadalupe - La Guadalupana- pero solamente me referiré a los ojos. Veamos de modo sucinto el milagro:
La Virgen se apareció al indio Juan Diego. Le  pide que transmita al obispo su voluntad de que se construya un templo a Ella dedicado en el cerro Tepeyac. El obispo, al escuchar el relato del indio, le pide una prueba de la aparición en aquel lugar. María hace crecer entonces un jardín de rosas en un cerro inhóspito y semidesértico, y se las hace recoger en su tilma (especie de poncho o manta) a Juan Diego, luego le pide se las presente como prueba. Cuando el indio abre su tilma frente al obispo, caen las flores al piso y aparece milagrosamente retratada la imagen de la Virgen María en la tela del ayate (rollo de fibra de maguey que utilizan los campesinos para transportar productos a la espalda)
En los ojos de la Virgen, cual si fuese una instantánea,  se encuentra reflejada la escena en la que el indio Juan Diego, mostraba al obispo fray Juan de Zumárraga y a los presentes en la estancia, el 9 de diciembre de 1531, el ayate con la imagen.
En los ojos de la Virgen se encuentran reflejados los testigos del milagro; se puede distinguir un indio sentado, que mira hacia lo alto; el perfil de un hombre anciano, con la barba blanca y la cabeza con calvicie avanzada, como el retrato de Juan de Zumárraga realizado por Miguel Cabrera para representar el milagro; un hombre más joven, con toda probabilidad el intérprete Juan González; un indio de rasgos marcados, con barba y bigote, que abre su propio manto ante el obispo, sin duda Juan Diego; una mujer de rostro oscuro, una sierva negra que estaba al servicio del obispo; un hombre de rasgos españoles que mira pensativo acariciándose la barba con la mano. En el centro de las pupilas, además, a escala mucho más reducida, se puede ver otra escena, totalmente independiente a la primera. Se trata de una familia indígena compuesta por una mujer, un hombre y algunos niños. En el ojo derecho, aparecen otras personas de pie detrás de la mujer.
En mi casa hay una tela de la Guadalupana, de un metro por cuarenta aproximadamente y que a mi mujer le trajeron de Méjico (su padre nació allí de madre mejicana y padre español). Bien, yo no me canso de mirar esos ojos, y se me hace imposible, que en semejantes ranuras, pueda haber tanta gente. Aparte de los apartes, un milagro sin duda.

8 comentarios:

Marina-Emer dijo...

Mi querido amigo Alfredo ...me quedé sin palabras al leer en tu relato del pez que en la pupila del ojo apareces tú con la gorra azul ...bueno que maravilla por lo que luego explicas que en la pupila de un muerto si lo asesinaron puede aparece el asesino y lo que me gusto y yo ya lo sabia el milagro de la Virgen de Guadalupe.
PRECIOSO RELATO
BESOS
MARINA

Rubén Xixón dijo...

¿Dónde leí algo relacionado con esta historia? ¿Una novela de Julio Verne, quizás? Recuerdo que había un asesinato y se descubría al autor precisamente gracias a la imagen fijada en la retina de la víctima.
Me pregunto si ocurrirá algo parecido en la retina de las mujeres, cuando se fijan en un "paisano" que les hace tilín.
Saludos.

Rubén Xixón dijo...

Y una pregunta: ¿En la tela que tienes en tu casa, se aprecian las figuras que comentas?
Saludos bis.

Alfredo dijo...

Marina.
Me alegra que te gustara, o por lo menos que te haya distraído un momento de lo que tienes en mente. Ya sabes; milagros los hay cada día.
Salu2.

Alfredo dijo...

Rubén Xixón.
Pues mira, no pensé en Julio Verne. Quizá sea por que de él recordamos más las aventuras de viajes.

Marta C. dijo...

Bueno, Alfredo, te voy a ser sincera. Yo no creo ni en esos milagros ni en ningún otro. Materialista donde las haya , solo creo en lo que soy ahora, no mucho más allá. El pasado se me desdibuja, el futuro para mí es muy incierto y prefiero no pensar en él.
Aunque francamente no nos vendría mal algún milagro para sacarnos de esta crisis que nos está ahogando. Voy a busca tu relato y te lo comento allí. Besos,

Alfredo dijo...

Rubén X.

Curioso empedernido, me fui a buscar a Google algo sobre el tema. Metí "imagen ojos difunto" y me dio como resultado la página; http://centrodelaimagen.conaculta.gob. En el artículo "En los ojos de los muertos" hallé la respuesta a todas mis dudas. Tal parece que hubiera leído esta entrada antes de hacer la mía, pues coincide desde Jack el Destripador, hasta la foto del pescador en la retina del bacalao.
Es increíble lo que la memoria puede llegar a fijar y lo que puede olvidar. A veces se quedan ocultas cosas transcendentes, y sin embargo, secuencias de algo olvidado permanecen nítidas.

Alfredo dijo...

Marta C.

Es difícil creer en milagros a la antigua usanza, por el simple motivo de que ya no parecen darse. Sin embargo, si miramos la definición del DRAE en su segunda acepción, dice:
"Suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa"
Y no cabe duda, de que todas esas personas, en los ojos de la Virgen, son al menos una cosa rara, extraordinaria y maravillosa.