martes, 19 de junio de 2012

Trébede.






(Del lat. tripes, -ĕdis, que tiene tres pies).
1. f. Habitación o parte de ella que, a modo de hipocausto, se calienta con paja.
2. f. pl. Aro o triángulo de hierro con tres pies, que sirve para poner al fuego sartenes, peroles, etc.


Pregunta: ¿Alguien ha oído la expresión, "me tienes hasta los trébedes?.

El trébede es un artilugio, una herramienta sencilla y eficaz, indispensable en la cocina de antes, y que forma parte del menaje de pastores trashumantes y gentes en general, que aun lo utilizan cuando es necesario preparar el papeo a fuego abierto.
Cuando era chico, muchas casas tenían una meseta donde se instalaba el llar alto, una simple hornilla que funcionaba con carbón principalmente y casi parecía fragua de herrero. Algunas menos, aún utilizaban el llar bajo, en el suelo, donde los peroles se ponían al fuego colgados de la chimenea o asentados sobre el trébede. El material comburente era/es leña. Luego vinieron las "Bilbaínas", que básicamente seguían siendo hornillas, con una buena chapa de hierro fundido, y que hicieron innecesario el trébede. A estas se les añadió el horno con un depósito anejo para el agua caliente. Más tarde, una paila; tubo cuadrangular que rodea el hogar, con entrada y salida de agua, que se almacena en un depósito alto para suministro a toda la casa. Fueron las precursoras de las actuales cocinas calefactoras.
El trébede, como la cocina de carbón, ya casi son reliquias de museo etnográfico. Las cocinas de carbón, a pesar de su modernidad, van camino de jubilarse con más de cien años. El trébede, mucho más antiguo, seguirá funcionando por mucho tiempo, aunque la competencia de su prima, la parrilla, es grande.

2 comentarios:

Rubén Xixón dijo...

Aún recuerdo, siendo chiquillo, algunas casas de la aldea con el llar en el suelo y la trébede sobre el fuego para sostener las potas. Todo aquello desapareció pero me dejó un recuerdo muy bonito, como de tiempos antiguos.
En la cocina de leña de la casa de mi padre aún conservamos la trébede para poner sobre el fuego.
Saludos.

Alfredo dijo...

Rubén Xixón.
Mis recuerdos son todos de casas extrañas. En las de mis abuelos paternos y maternos, solo creo haber visto las de carbón.
Salu2.