viernes, 13 de julio de 2012

Caña voladora.



Llevamos, al menos yo, una temporada de "sequía pescatera" de muy señor mío, lo cual no indica que no haya peces. Haberlos haylos. Que se lo pregunten a Enrique, uno de los habituales del Gallo al que la semana pasada un pez le llevó la caña.
La cosa no es tan fácil; el muro sobre el que apoyamos las cañaveras, mide sobre un metro, están inclinadas a 45º más o menos, y con el carrete pesan lo suyo. Para salir lanzada al agua,  y recorrer unos 70 metros hasta que se hundió, tiene que ser un pez grande.
En broma le dije que yo la sacaría, el sitio del "naufragio" está enfrente de donde me suelo colocar, y la distancia de lanzamiento está dentro de los límites. Por azares del destino, en verano hay que llegar pronto para encontrar aparcamiento y sitio en el muro, tuve que colocarme varios días en otro lugar. Pero, un pescador que aparece por allí esporádicamente, la enganchó y arrastro hasta cerca de los bloques. El inocente, que nada sabía, creyó que había atrapado un pulpo de al menos cinco kilos. Hasta que la vio, pues la sacó a flote, pero su sedal se rompió y la caña se fue nuevamente a lo profundo.
Un par de horas más tarde,  pasó una zódiac con dos buceadores, a los que pedimos viesen si se podía recuperar. A la segunda inmersión, salio el rana con la cañavera, y una vez en el bote, comenzaron a girar el carrete para recuperar el hilo. O el pez estaba muerto en el fondo, o había un enronche de tres pares; la zódiac comenzó a avanzar impulsada solamente por la tensión del sedal. Llegaron al punto del hundimiento inicial, donde ya era imposible recuperar lo que había en el fondo, y como allí hay bastante profundidad, optaron por cortar el hilo.
Kike, que sepas que la caña la tengo yo, la he lavado para quitar el fango y he engrasado el carrete Con un tapón, arreglado.





2 comentarios:

Marta C. dijo...

Hola, Alfredo. Vaya historias entretenidas de pescadores, para que luego digan que pescar es aburrido. Sí, sí anda que no os divertís. Gracias por tus visitas, tus palabras, tus canciones y tu cariño. Ya ves que ando mejor y esta vez, entre todos, no me habéis dejado desanimarme. Muchos besos.¡Tenía unas ganas de volver!

Alfredo dijo...

Marta C.
Hoy no me dejaron sitio para aparcar, no hay pesca.
Os dejo un cuentin; cuentin, que no cuentino.
Me satisface mucho el ánimo que se te nota.