lunes, 6 de agosto de 2012

De la convivencia de vivos y muertos.

No hace mucho, una amiga que escribe relatos, quiso probar como andábamos de reflejos sus lectores. En la historia, si no recuerdo mal, debíamos de adivinar cual era la solución al enigma planteado. Desgraciadamente, hechos como el del relato, suceden de vez en cuando y por motivos distintos. En este caso, los familiares vivían con el cadáver del abuelo para continuar cobrando su pensión.

Hay quienes, como Norman Bates, viven con la momia de su madre, a la que había envenenado, y a quien achaca los crímenes que él comete. Recordamos Psicosis ¿verdad?

Otras veces, "la locura de amor", hace que una persona inestable por los celos - Juana I de Castilla- a la muerte de su esposo Felipe I el Hermoso, trate de cumplir con lo que este dejó dicho antes de morir. Para ello, Juana, exhuma el cuerpo de Felipe enterrado en Burgos, para llevarlo hasta Granada. La procesión, siempre de noche, tardó ocho meses en llegar a destino, sin separarse Juana del féretro y con un parto a mitad del camino.

La razón de Estado (no se quería que fuese reina de Portugal) hizo que Inés de Castro muriera a manos de los consejeros del padre del heredero de la Corona, Pedro I el Cruel.
Había sido Inés amante del infante heredero del que tuviera cuatro hijos, considerados ilegítimos, ya que fue declarada esposa de manera póstuma.

La leyenda dice que, mandó Pedro exhumar el cadáver de Inés, la sentó en el trono, y la hizo coronar. Obligaba así a los cortesanos a que le rindieran los honores debidos a una reina, entre los que se contaba el tradicional besamanos. Luego, ante la curiosidad de la multitud, llevó en carroza el esqueleto de ella vestido de blanco y él saludando al pueblo. Ochenta kilómetros desde Coimbra hasta Alcobaça.  

En realidad, estos dos últimos casos se apartan un tanto del tema con el que empecé, pero al fin y al cabo, tratan de la convivencia de vivos y muertos..


5 comentarios:

Rubén Xixón dijo...

La convivencia es posible, hay que temer a los vivos y no a los muertos.
Saludos.

ana dijo...

Muy curioso tu post, hay gente para todo. La mejor forma de vivir con los muertos, es recordándolos.

Un saludo desde Jaén.

Ruben dijo...

Me has recordado una comedia española, la peli se titula "carne de gallina", y está ambientada en Asturias.

Marta C. dijo...

Alfredo, estás un poco tétrico hoy. Vuelve a tus maravillosos cuentinos, por favor. Besitos.

Alfredo dijo...

Perdonad que no haya contestado a tiempo, ando algo pachucho y me falta ánimo.
Marta; es posible que eso sea la causa de estar tan tétrico, pero te recuerdo que tú fuiste la que me dio la idea.
Rubén; lo cierto es que no recuerdo la peli. Trataré de indagar algo sobre ella.
Ana;la historia es la que es, y aunque a veces se mezcle o se derive a leyenda, algún poso de verdad suele tener. La realidad es dura a veces, y aunque tienes razón en lo del recuerdo, no por ello deja de haber casos singulares. Recuerda el Satí en la India, el entierro Stupa de los tibetanos o aquellos que acompañantes enterrados en vida cuando faraón fallecía.
Rubéb X; los muertos pueden dar canguelo, nada más. Los vivos... hasta quitarte la vida.
Salu2. a todos.