viernes, 28 de septiembre de 2012

Matar es fácil.


Hace tiempo que tenía abandonadas mis palabras fuera de uso, por ello, he querido en esta especie de cuentin aunar un montón de palabras o expresiones antiguas. Las he remarcado en negrita, y para que aquellos que no las tengan muy claras, ahí va el significado que he querido darle.

Desatiento = Alteración.
Fucia = Confianza.
Lueñe = Distantes
Empecerme = Dañarme.
Cedo = Al instante.
Bermejo = Rubio.
Desmejado = Muy feo.
Recuesto ayuso = Pendiente abajo.
De duro = Difícilmente.
Galfarro = Perdido, ladronzuelo.
Bujeta = Caja.
Zonzo = Mentecato.
Ledo = Contento.
Cativo = Desgraciado.
Finestras = Ventanas.
Tremas = Tiembles.
De consuno = A la vez.
Ayuso = Abajo.
Desafuciado = Desahuciado.
Obituario = Inscripción en registro difuntos.
Guarir = Curar.
Empacho = Estorbo.
Desgaire = Con descuido.
Maguer = Aunque.

Matar es fácil.

¡Que mirarán esos! En casa tengo gran desatiento, más, en cuanto salgo a la calle, es aún peor; comienzan a fisgarme y pierdo toda mi fucia. Seguramente están conchabados con aquellos que más lueñe están esperando acosarme y empecerme. Cedo les irán con el cuento; que si ha salido, que si va a aquí o allá... ¡Malditos! He de mirar bien por si me sigue alguien, hoy es un día importante… espera, aquél bermejo parece que viene en pos de mí. No, correr, no, mejor me detengo ante un escaparte y veo que actitud toma. Rodeado de gente no se atrevería. ¡Bah!, ni siquiera se ha fijado y pasa de largo. Pero podía ser una estratagema, seguro que por aquí cerca tiene el relevo. Si, mira como aquel desmejado se lleva la mano a la oreja, sin duda le están diciendo que ahora es su turno. ¡Canallas, que bien lo tienen planeado! ¡Pero de duro lo tenéis, no me cogeréis! Voy a seguir recuesto ayuso, si me sigue, es que estoy en lo cierto. No, allí se queda… ¡Cuidado, patán, mira por donde vas! ¡Coño! ¿Y si me han engañado, y este estúpido, me ha pinchado con algún veneno en el tropezón? No, nada percibo ni me siento diferente… en los bolsillos no me ha introducido ningún emisor que delate mi posición… sin duda ha sido casual. Ya llego al callejón y parece que cada cual va a lo suyo.

- ¡Hola mi amigo! Hace rato que te esperaba.
- Yo no soy amigo tuyo, y tú, solo eres mi proveedor, un galfarro cualquiera. ¿Lo llevas en esa bujeta?
- Vale, solo era una forma de hablar. Aquí lo tengo, ¿donde está la pasta?
- Quiero tenerlo en la mano.
- Y yo ver el dinero.
- Déjame el arma primero y no seas zonzo. Me incomoda que estés tan ledo.
- ¿Eres desconfiado, eh?  Y hablas raro. Aquí tienes.
- Vale, toma el dinero.
-  ¿Y no quieres la munición?
- ¿No la tiene?
- ¿Por qué me habría de fiar yo de ti? Anda trae, te enseñaré a cargarla. ¿Ves? Así se hace, espera que repito, le das aquí y sale el cargador, tiras de esto y sale la bala de la recámara. Esto otro es el seguro, ¿de acuerdo?
- Si.
- Pues muy bien, ahora dame toda la pasta que llevas y ya te estás largando.
-¡Maldito cativo cabrón, me has engañado!
- Que no, tonto, que es broma. Toma, es tuya, espero hacer nuevos negocios contigo.
- Bien, ahora tengo yo la pistola, dame toda la pasta, la que te di y la que llevas encima.
- Anda colega, que ya no cuela.
- Suelta el dinero o morirás aquí mismo. Ya escogí este callejón donde las cámaras no llegan, no hay finestras, no hay mirones.
- ¿Va en serio? Mira que me estoy empezando a mear los pantalones, tío.
- ¡Que lo sueltes digo! No tremas tanto, nada te sucederá si cooperas. Bien, ahora métete en el contenedor, así no iremos de consuno y tardarás más en seguirme.
- ¡Joder, voy a oler a pura mierda! Te juro que no te seguiré.
- ¡Que te metas ya, coño! Vale, ahora adiós.

Puñetero de mierda, te creías que iba a ir dejando huellas por ahí. Aquí está un casquillo… y allá ayuso el otro. Ya estas desafuciado y listo para el obituario. Te desangrarás entre los desperdicios y con un poco de suerte, directo al camión sin que nadie se entere, sin que nadie te pueda guarir. ¡Un empacho menos!
¡Ah, como me duele la cabeza! Saldré al desgaire, pero solamente en apariencia, no vayan a estar esperándome, maguer ahora tengo con que defenderme. ¡Que vengan, que ya les daré yo!

9 comentarios:

Marta C. dijo...

Hola, Alfredo. He hecho una escapadita por aquí y realmente ha valido la pena. Eres un pozo de sapiencia de vocabulario y de qué manera tan hábil has colocado las palabras en el relato, además con sorpresa final. Si lo que yo digo, eres un buen escritor desaprovechado.
Supongo que todas esas palabras vienen del bable ¿no? Qué pena que se pierdan lenguas tan bonitas y expresivas. ¿Sabes si aún quedan personas que lo hablen?
De las que has utilizado tres me suenan:
Zonzo, curiosamente lo utilizan en Colombia con el mismo significado.
Finestras, es la misma palabra que se usa en catalán y en francés tiene la mísma raíz.
Obituario, porque es como antes ponían la relación de muertos en los periódicos, creo que ya no, nunca los leo.
Ya ves qué cosas interesantes tiene la lengua. A mí me apasiona.
Bueno, me voy antes de que me pesquen.
Por cierto, buena señal que hayas escrito, eso es que andas con mejor ánimo. Me alegro. Un beso fuerte y a seguir así.

Alfredo dijo...

Marta.
Amiga Marta, aunque sé que para ti es contraproducente, me alegran mucho tus escapadas; quiero creer, que aunque sea solamente un poquiñin, algo te aliviará.
Las palabras de este cuento, son en su mayor parte español antiguo, aquel que se hablaba tiempos ha y del que aún quedan reminiscencias. Son vocablos de los que no se debe perder su significado, pues sin ellos resultaría muy difícil comprender lecturas valiosas, amenas e interesantes.
El bable, aunque mejor estaría decir asturiano, es, como todos los idiomas autóctonos que en España se hablan, una lengua romance derivada del latín que los romanos trajeron, con aportaciones prelatinas como el celta, germanismos, arabismos, galicismos y otras. Y si, lo habla mucha gente, aunque aquí no existe el tesón que en tu tierra hay.
Se te ha olvidado que finestra - ventana- es de uso continuado en Italia. Tremer - temblar-, Suso y Yuso - arriba y abajo- Fucia -confianza- se utilizan en asturiano, pero yo no las puse aquí por ese motivo, las puse porque ya se utilizaban en el siglo XVI como se puede comprobar en Amadís de Gaula, el más famoso libro de caballerías admirado no solo por Alonso Quijano; recordemos que el cura y el barbero del Quijote, libraron a este libro de la hoguera a la que echaron casi toda su biblioteca.
Oye, me estoy calentando y temo cansarte. Mejor lo dejo. Todo mi agradecimiento por tu lectura e interés por mi salud. Quisiera poder escribir algo que te gustara de veras y que a la vez te reconfortara. Dame una idea.
Un fuerte abrazo.

Marina-Emer dijo...

hola mi querido amigo Alfredo...en cuanto he visto tu comentario me he vevido a tu casa para darte ese abrazo de bien-venida y espero que tus vacaciones hayan sido como solemos decir ...cortas por haber sido muy felices,me alegro mucho ...
en tu post nos has puesto un sin fin de bocaburarios que parece mentira el Español lo extenso que puede ser en muchos escritos como yo en mi poesia que no lo rebusco mucho para que todos lo entiendan pero hay infinidad de palabras que desconocemos y mira que larga tira tu nos dejas.
gracias por visitarme tan rapido eres un gran amigo mio...feliz fin de semana
besosssssssss
Marina

Rubén Xixón dijo...

Ya veo que estás mejor de salud, de lo cual me alegro, aunque vuelves demasiado "guerrero" con un relato que nos obligas a leer dos y tres veces para entenderlo bien...
¡Menuda faena!
Saludos.

Alfredo dijo...

Rubén X.
Me gusta poner a prueba de vez en cuando a los amigos que tienen a bien leerme, aunque tú no necesitas de pruebas; tampoco creo que lo hayas leído tres veces, eres demasiado agudo.
Salu2.

Ruben dijo...

No es tan fácil, matar, digo, ni tampoco la lectura y el glosario... un montón de palabras nuevas y desconocidas que asimilar...

Humberto Dib dijo...

Alfredo:
Llegué hasta aquí gracias al blog de Marta.
He leído tu texto y te digo que me encantó aprender algunos términos nuevos (otros los conocía), es una lástima que la lengua haya cambiado para mal... para la simplificación.
Hace 3 años, encontré en una pila de basura de la calle, un diccionario de 1870, me pareció hermoso, lo tengo guardado como un de mis tesoros más preciados, cada tanto lo leo y me parece increíble que no se usen más ciertas palabras... en fin. Con tu permiso, me quedo como seguidor.
Un abrazo.
HD

Alfredo dijo...

Rubén.
Amigo Rubén, para nosotros, que parecemos dos almas cándidas, es decir; sencillos, sin malicia ni doblez como indica el diccionario en su primera acepción, nos resultaría imposible matar. No así para otros que no dan ningún valor a la vida de sus semejantes. Pero no van por ahí los tiros. La historia es, que a menudo suelo decir, que resulta más fácil matar en la ficción, que hacer reír. Por lo menos, y por mucho que me empeñe, yo no sé hacer un relato chispeante, alegre o divertido. Creo que es una ciencia para unos pocos y les tengo sana envidia.
Es cierto que no resulta fácil de leer, el problema radica, en que la gente corriente utilizamos un vocabulario muy restringido. Si desconocemos el significado de vocablos que están a la orden del día, ¿cómo vamos a conocer los que se utilizaban hace quinientos años? De ahí mi esfuerzo por traer a la memoria de aquellos que me leen, palabras más o menos fuera de uso.
Todos, de niños, al leer alguna palabra que no entendíamos, o la preguntábamos o íbamos directamente al diccionario. Era esta una sana costumbre que no sé si se seguirá utilizando, pero que debíamos de utilizar también los mayores. Pero no te preocupes Rubén, a pesar de predicar, a mi se me olvidan más que al que más. ¡No te creerás que esa ristra que ahí coloque, me la sabía de memoria!
Un saludo amigo.

Alfredo dijo...

Humberto.
Hola Humberto, encantado de hablar contigo. Tengo que darle las gracias a Marta por ser tan buena propagandista.
Verás, bajo la etiqueta de palabras fuera de uso, quise hacer al inicio de este blog, un juego que consistía en que los lectores propusieran una palabra para que los demás hicieran los comentarios que estimasen oportunos. ¡Inocente de Dios, a donde iba yo, si apenas tenía los de casa! (ahora, dos años después, casi me sobran cuatro dedos de una mano para contarlos, pero estoy muy contento con ellos). Así, que me quedé más solo que la una, y comencé a hacer comentarios chorra sobre los significados menos usuales de aquellas palabras que estimaba de muy poca utilización. Mi deseo era, y sigue siendo, que alguien se interese, aprenda o investigue, sobre aquella palabra que le resulte chocante.
Mira, a mí siempre me ha gustado leer, y he llegado al extremo, de buscar nombres y apellidos en la guía telefónica cuando no tenía otra cosa. Créeme que se aprende.
He tenido y tengo mis luchas con el diccionario, sobre todo con los de antes, pues como tenían que ser aprobados por la censura -esto lo digo yo, que no lo sé- era imposible saber el significado de una palabra guarra: Puta = Ramera. Ramera = Prostituta. Prostituta = Meretriz. Meretriz = Prostituta. Fulana = Prostituta. Y de ahí no te sacaban. ¿Pero que es una puta, ramera, prostituta, fulana o meretriz? Eso no lo decían.
Mi vana lucha con el diccionario actual, es a cuenta de algunas palabras que aprueba. No porque cuatro paletos digan almóndiga por albóndiga, se ha de subir al diccionario. ¡Corrija usted al que habla mal y no nos hagan ustedes hablar mal a los que tratamos de hacerlo bien!
En fin Humberto, me estoy pasando. Si no te has arrepentido ya, que seas muy bienvenido. Lógicamente te he fisgado un poco el blog y me ha gustado mucho ese último relato. Te haré una visita luego.
Salu2.