viernes, 28 de diciembre de 2012

El robo.


- Doctor Mateo, pase por reanimación, llamaron al altavoz.

 - ¿Ha vuelto en sí?


- Se está despertando, doctor.

- Hola, hola ¿cómo se siente?

- ¿Estoy en el hospital? ¡Ah, si! ya recuerdo…el choque…

- Tranquilo, está en buenas manos. Le voy a mirar los ojos, siga por favor la luz que moveré hacia un lado y a otro. Bien, muy bien. Ahora va a hacer lo que le diga, no se preocupe. Voy a levantar mi mano, usted ha de llevar su dedo índice a mi dedo índice, pero tocándose primero la punta de la nariz, ¿ha comprendido? Bien así, eso es, perfecto. Ahora ya puede contarme que cree que le ha sucedido.

- Venía de viaje, una luz se abalanzó sobre mí y me parece que chocamos. No, no fue así. Venía cansado, paré en la gasolinera a repostar, luego me tomé un refresco y dos bollos y me quedé en el coche a dormir un rato para proseguir viaje. Desperté sobresaltado por el ruido cuando el otro coche se me echó encima. Los cristales del parabrisas me salpicaron la cara. No, espere, ese cristal estaba entero, recuerdo que antes de desmayarme vi las luces de la estación de servicio apagadas. Tan solo quedaban un par de ellas encendidas. Si, la luz no vino de frente, vino por mi izquierda, sentí un fuerte golpe y como se me clavaba un cristal en el cuello, luego me desmayé. Nada más. ¿Le ocurrió algo al otro?

- No, solamente usted resultó herido. Y, ¿cuando sucedió eso?

- Supongo que anoche, ¿no es hoy sábado?

- No señor, hoy es lunes, hace tres horas que le encontraron en el aparcamiento de la gasolinera.

- ¿Y es grave? Me duele bastante este costado.

- Le hemos hecho análisis, radiografías y demás. Dentro de lo que cabe, está bien; tiene usted una herida, pero no fue un accidente de tráfico; le han robado.

5 comentarios:

Marta C. dijo...

Cierto, muy cierto que la memoria traiciona cuando uno recibe un fuerte shock. Creo que se escribe así, ¿podrías buscarme una palabra española que exprese lo mismo? Vas a acabar siendo mi diccionario de dudas en el blog. Pues eso, que la realidad después de un shock se transforma, pero ¿por qué ese empeño en haber tenido un accidente? No recuerda el robo a pesar de haber sido herido, probablemente por arma blanca. Nunca conoceremos los caminos inescrutables de nuestro cerebro. Buen relato, Alfredo. Un beso.

Humberto Dib dijo...

El robo y tráfico de órganos se ha vuelto demasiado común en América del Sur, es un mal que sólo se conseguirá erradicar castigándolo de la peor forma.
Bueno, es al menos lo que yo entendí, tú sabes, Alfredo que cada lector tiene su particular punto de vista.
Un fuerte abrazo.
HD

Alfredo dijo...

Humberto.
Ya sabes que hemos tenido un amplio debate entre Marta y yo. Supongo que cuando cobre mi apuesta, estarás presente. Yo invito (con tu pasta Marta). La cita es en 222 en la muralla China.
El cuento es sencillo y da pistas suficientes, cosa que al parecer, no han visto aquellos que lo leyeron y no se atrevieron a opinar. El que cree conocerme, debiera haber pensado que algo más que un cuento simple había.
Gracias Humberto.

Esilleviana dijo...

Realmente será así: tomaran a personas desorientadas, dormidas en su coche o bien las adormecen con alguna sustancia que les haga olvidar lo sucedido. Da miedo enfrentarse a todo lo que hay ahí fuera... robo de órganos, tráfico de niños/as robados o de chicas o chicos para la prostitución, es mejor no pensar mucho en ello.

un abrazo

Alfredo dijo...

Esi.
Yo pienso que es al contrario, nadie debiera olvidarlo. La presión ejercida por la gente de a pie, hace que los gobiernos tomen más conciencia de aquello que está mal. Estamos viendo como se manifiestan -cosa rara según dicen- en la India por la violación y muerte de una chica. Es un inicio para algo que hasta ahora quedaba impune la mayoría de las veces.
Salu2.