lunes, 30 de enero de 2012

Mitridatismo.


Desconozco si Frank de la Jungla, quería ser de chico lo que es de mayor. De ser así, debía haber tenido presente, que para oficio tan arriesgado, es necesario cubrirse las espaldas. ¿De que modo? Pues de modo semejante a lo que hizo el rey llamado Mitridates, que temiendo ser envenenado, comenzó la ingesta de veneno hasta desarrollar la inmunidad.

Dice la leyenda, que después de haber sido derrotado por Pompeyo, Mithridates trató de suicidarse utilizando veneno, pero a causa de su inmunidad tuvo que recurrir a un mercenario para hacerse atravesar con su espada.

Lo que la leyenda no cuenta es cual era el veneno, pues no creo que todos sean iguales.

A ninguno de los dos, Frank y Mitridates, les hubiera servido la ingesta del veneno X, si luego te pica una cobra.

Frank, no leerás esto, pero si por casualidad te llega la onda, ten en cuenta que estos comentarios míos sobre las palabras, son puro entretenimiento. Ya sé que te guardas las espaldas con los antídotos necesarios.

Mitridatismo.
(De Mitridates VI, rey del Ponto, 132-63 a. C., por alus. a la inmunidad al veneno atribuida a él).
1. m. Biol. Resistencia a los efectos de un veneno, adquirida mediante su administración prolongada y progresiva, empezando por dosis inofensivas.

domingo, 29 de enero de 2012

El camarero, el químico y el indigesto pulpo.

- Buenas tardes, camarero.

- Dámaso, me llamo Dámaso, para servirle.

- Pues que quieres que te diga, el nombre no acompaña al oficio.

- ¿Cómo dice?

- Que no te va el nombre para ser camarero, suena más para escritor. Yo sin embargo me llamo Arturo, que es nombre para cualquier oficio.

- Si usted lo dice…

- ¿Me recuerdas verdad?

- ¡Como no! Señor Arturo, el químico e inventor. ¿Un sol y sombra?

- Vale, veo que sí. No, voy a cambiar de bebida. En un vaso con dos piedras de hielo, me pones; dos chupitos de vermú, uno de vodka y media botella de cola.

- ¿Y no será demasiado fuerte?

- Ya veremos. Es que creo que el anís me sienta mal. Aunque también pudiera ser el pulpo.

- ¿El pulpo?

- Si. Es que el otro día había comido pulpo… pero mejor será que comience por el principio. En el trabajo tengo una hora para comer. Mi mujer, tacaña hasta decir basta, me manda la tartera todos los días pensando que así evita el que coma en el bar. El último día que estuve aquí, me mandó cocido de garbanzos. Los hace bien, pero a mí no me gustan. Cuece la leguminosa, con su tocino ibérico, su carne, su jamón, su longaniza, un hueso con bastante tuétano, una zanahoria, puerro y un par de patatas. A parte, prepara repollo, que después de rehogado con ajo y pimentón, añade unos minutos antes de retirar del fuego. Para entonces ya ha hecho el relleno, que añadirá junto con la verdura. El relleno, es como una tortilla francesa que en su interior guarda parte de las materias cárnicas extraidas del cocido y muy picadas, ligando todo ello con miga de pan y perejil. Es lo único que me gusta. Odio el repollo, y los garbanzos me dan alergia, así que, me como el relleno como pincho hacia las once, y tiro lo demás. Esta muy bueno este combinado, oye.

- Creo que lo dulce le gusta en demasía.

- Posiblemente, de ahí el vodka. Bueno, lo que te decía; Yo le suelo distraer del sobre, las horas extras que realizo, para lo que he de falsificar la nómina. Se me da de maravilla. Con ese dinero, de vez en cuando voy a comer a un bar allí al lado. En esa fecha de la que hablamos, celebraban "las jornadas del pulpo". Ensalada de pulpo de primero; varios tipos de lechuga, algo de maíz para dar color, brotes de soja y pimiento rojo y verde finamente cortado, aceite y vinagre de Módena. De segundo, pulpo con patatines, y de tercero, pastel de pulpo, que es un hojaldre al que en el momento, y para que no se ponga patoso, le ponen por encima unas chalotas confitadas, con los rayos más finos del pulpo. Yo creo que meten chipirón.

- Hoy está muy gastronómico.

- Hombre, de alguna manera he de justificar que fue el octopus el que me sentó fatal. El caso es que cuando llegué a casa, allí mismo, en el pasillo, me dio una arcada con lo que los rayos del cefalópodo quedaron esparcidos a troche y moche.

- ¿Y si la culpa la tuvo el pulpo, por que cambiar la bebida?

- Hay que explorar nuevos caminos. Anda pon otro de estos "verwodcata" que está de rechupete.

- ¿Y como va el invento? Parece que aún no se hizo rico.

- Calla, por dios, que me trae loco.

- ¿El ateo mentando a dios?

- ¿Quién te dijo que yo fuera ateo?

- Dijo que no había dios.

- Y lo mantengo. No creer en ningún dios o negar su existencia, no implica necesariamente no pertenecer a ninguna religión; existen religiones, como el budismo que niegan la existencia de dios. Aunque este no es mi caso, soy de una religión especial. Mira, ¿Qué ves?

- Un crucifijo, luego usted es cristiano. ¿Qué tiene de especial?

- Bien, como suelen, o solían, rellenar en algunos documentos en el apartado referente a la religión, yo era CAR; católico, apostólico y romano practicante. Por entonces era demasiado joven, pasó el tiempo, dejé de practicar y comencé a negar como tantos otros, que sin embargo, en los momentos de apuro, ruegan con fervor para que el trance pase rápido y con bien.

- Si, es que hay mucho ateo de boquilla.

- Tú lo has dicho, soy cristiano, es decir, seguidor de Cristo, que era solamente un hombre. No creo en ese dios todopoderoso que creó el cielo y la tierra, creo en Jesucristo, que fue concebido por María y gracias a José, su padre. Que padeció bajo el poder de Poncio Pilato, que fue crucificado, muerto y sepultado, que es imposible que descendiera a los infiernos, puesto que de allí, siendo coherentes, si lo hubiera, nadie sale. Que resucitó de entre los muertos y que cada día nos da pruebas de ello. Que no creo, vista su manera de obrar, juzgue ni a vivos, ni a muertos. Creo en el perdón de los pecados, en los pobres de espíritu, en los mansos, en los que lloran, en los que tienen hambre y sed de justicia, en los misericordiosos, en los limpios de corazón, en los pacíficos, en los que sufren persecución por la justicia. Creo en él porque perdona nuestras ofensas, esperando que nosotros perdonemos a los que nos ofenden, en eso creo, y en algunas cosas más.

- Hasta más ver, Dámaso. Hoy me voy sobrio y serio, la ocasión así lo ha requerido. El mes que viene te diré como va mi invento.

- Adiós, señor Arturo. Me ha emocionado usted.

Bob Azzam.



Hace tiempo, mucho tiempo, escuchaba en la radio a Raúl Matas y su programa Discomanía. Matas presentó esta canción a la que auguré una buena acogida, como así ocurrió.

jueves, 26 de enero de 2012

El reto de las tres copas, la transmutación y el tele transporte.

- Camarero, por favor, un sol y sombra con hielo.

- ¿Más anís, o más coñá?

- Como de costumbre.

- Perdone, pero es que no estoy muy acostumbrado a verle por aquí.

- Tienes razón, solo vengo una vez al mes, aunque también voy al barbero una vez al mes, y él me conoce de sobra.

- Tendrá ojo clínico.

- Tal vez, pero ya verás como en cuanto me tome la segunda copa me recuerdas.

- No hace falta, ahora me doy cuenta. Usted es el que a la segunda ya está moña, con perdón.

- Es cierto, ese soy yo. Pero no te creas que soy un alcohólico de esos que pisan un corcho y ya están pedo, es lo primero que tomo desde hace exactamente veintinueve días.

- Cuando lleva el tiempo con tanta exactitud…

- No, es que solamente bebo el día de paga. Lo hago por dos razones que te explicaré ahora que no hay mucha clientela. La primera es que soy químico, hago muy bien mi trabajo y quiero celebrarlo antes de que la bruja de mi mujer le meta mano al sobre. La segunda razón tiene una lógica… mmm está rico ¿le pusiste anís de la María?

- Si señor.

- El motivo de la segunda, es porque quiero llegar a saber, si soy capaz de tomar tres copas sin emborracharme. Es un reto con el que no puedo, pero perseveraré.

- Tal vez si se tomase una todos los días, se acostumbraría… aunque no se lo recomiendo.

- Ya, pero no siendo en este día de cobro, carezco de fondos para ello. Pero eso lo voy a arreglar, tengo un proyecto que ya está dando resultados y que me hará rico y poderoso.

-¡Por Dios, no me diga!

- Pues si te digo. Y, aunque eso de Dios…y lo que sigue, es solamente una expresión, por si eres creyente - no me lo tomes a mal- te diré que Dios no existe. Me puedes decir que crees en Jesús, en Buda, o en Mahoma, por lo que fueron como hombres; profetas si lo deseas, pero jamás como dioses ya que nunca pretendieron serlo.

- En cuestiones de fe, cada cual es libre.

- ¿Tu sabes cuantos soles hay en esta galaxia? ¿Y, cuantas miles de galaxias? ¿Y cuantos millones de planetas como este en el que nos encontramos?

- Supongo que muchos.

- ¿Y piensas que un Dios, hizo eso? No. Los dioses estaban bien en la antigüedad, cuando el invento más ingenioso era la rueda, ahora con la tecnología que hay, lo que sabemos sobre el cosmos etcétera, tenemos por fuerza que pensar de otra manera.

-¿Sabes quien era Darwin?

- Si, ese que decía que todos descendemos del mono.

- El mismo que viste y calza, bueno, que calzaba. Dijo que todas las especies de seres vivos fueron evolucionando a través del tiempo partiendo de un antepasado común. ¡Adiós a la Biblia! ¡Bye, bye, Génesis! Ponme otra copa majete, que hoy me voy a superar.

- No sé, no sé.

-¿Sabes lo que es la trasmutación? Bueno, espera, está mejor dicho transmutación, es igual pero así suena mejor.

- No.

- Si, si, es más correcto decir transmutación.

- Ya, digo que no sé lo que es.

- Vale. Desde antes de Cristo, el hombre, por medio de la alquimia, quiso transmutar metales, es decir; convertir el oro en plomo, digo al revés. Quiso convertir el oro en plomo, ¡coño, que no!,

- Quiso convertir el plomo en oro.

- Eso. Hubo hombres que lo consiguieron, pero no te voy a decir que yo sea uno de ellos. Te diré, que tratando de llegar al mismo resultado, di con la forma de transportar cosas de un lugar a otro, con muy bajo costo… jejeje ahora viene lo bueno ¡sin tocarlas siquiera! Sin camiones, trenes o aviones. ¿Te da cuen?

- Asombrado me tiene. ¿No teme que alguien le robe el secreto?

- Pon otra copa, anda. Casi todo está en mi cabeza, la maquinaria necesaria la tengo en el laboratorio, pero son útiles casi codientes, digo, corrientes. Nadie podrá sospechar nada.

- ¿Y ya ha conseguido algún transporte?

- Si. En las películas y en cantidad de novelas de ciencia ficción, se habla del tele transporte, y eso es lo que yo hago. Con un rayo destitegrador, desintegrador, he querido decir desintegrador - la rubia aquella, que no veas como está - separo las moléculas y las llevo a un lugar previamente definido donde las recostruyo, digo, reconstruyo. El secreto está en el baño al que hay que someter previamente al ojeto, objeto. Esa es mi piedra filosofal, la que he encontrado. Me di cuenta de que al rociar un ojeto, perdón, objeto con un compuesto químico que había preparado, cambiaba de lugar aleatoriamente. Para lavarlo, llevarlo, de un lugar a otro, solamente necesitaba desgregar, ¡jo, como me patina la lengua, disgregar sus moléculas, pues con cosas grandes no funciona bien, y dar unas cordenadas, coordenadas por medio de un… de un… ordenador y ya está.

- Pero eso consumirá mucha energía…

- No. Todo se hace con unas pilas que duran y duran y duran. Jo, que sueño me está entrando.

- Es que ya lleva tres, hoy lo ha conseguido. Mejor será que se vaya para casa.

-Si, mejor será.

miércoles, 25 de enero de 2012

La música de los 60 y la Formula.



Estos también comenzaron en los sesenta. ¿A alguien le suenan?

lunes, 23 de enero de 2012

Darío, Rubén.

Nacido en 1867 y fallecido en 1916. Poeta nicaragüense que dirigió La Unión en el Salvador y en Guatemala fundó El Correo de la Tarde. Entre sus obras más importantes se encuentran: Azul, La Caravana pasa, Canto a la Argentina, Peregrinaciones.

La foto muestra la escultura situada en Mallorca donde se alojó en la cartuja de Valldemosa. En esta isla empezó Rubén la novela El oro de Mallorca, autobiografía novelada escrita poco antes de su muerte.

De Canto a la Argentina he entresacado esto;

Hombres de España poliforme,
finos andaluces sonoros,
amantes de zambras y toros,
astures que entre peñascos,
aprendisteis a amar la augusta
Libertad, elásticos vascos
como hechos de antiguas raíces,
raza heroica, raza robusta,
rudos brazos y altas cervices,
hijos de Castilla la noble
rica de hazañas ancestrales;
firmes gallegos de roble;
catalanes y levantinos
que heredasteis los inmortales
fuegos de hogares latinos;
iberos de la península
que las huellas del paso de Hércules
visteis en el suelo natal:
¡he aquí la fragante campaña
en donde crear otra España
en la Argentina universal!

sábado, 21 de enero de 2012

Música de... Rumania.



Bien parece que estos bailarines no padecen de perlesía.
Posiblemente muchos de los rumanos que pisan o viven en España, desconocen que sus antepasados fueron conquistados y gobernados por un emperador Español. En efecto; Marco Ulpio Trajano, más conocido como Trajano y nacido cerca de Sevilla en el año 53, fue emperador romano desde el año 98 hasta su muerte en 117. Y debían de saberlo puesto que en su himno hay una estrofa que dice…


Ahora o nunca demos pruebas al mundo
de que por estas manos aún corre una sangre de romano,
y de que en nuestro corazón conservamos con orgullo
un nombre que triunfa en la lucha, ¡el nombre de Trajano!

viernes, 20 de enero de 2012

Curiosidades sobre los signos de puntuación.

Aquellos que hayan leído alguna historieta atrasada de este blog, veránqueavecesescribotodojuntosinespaciospuntosnicomas. La idea- lógicamente- no es mía, pues en 1962 apareció una novela de un polaco llamado Jerzy Andrzejweski, en la que sus primeras 40.000 palabras se suceden sin interrupción. El argumento de esta novela trata de las cruzadas y su titulo; "De los Niños", hace referencia a los chicos enrolados en la cruzada y que fueron vendidos como esclavos a su llegada a Oriente.

El escritor, fue propuesto para el Nobel de literatura, y dos de sus novelas llevadas al cine por Andrzej Wajda; Cenizas y diamantes y Semana Santa.

Excentricidades parecidas fueron las de Ernest Vincent Wrigth, que publicó una novela; Gadsby, con cincuenta mil palabras que no contenían ni una sola E. Otra excéntrica fue Gertrude Stein, que sentía verdadera aversión a los signos de puntuación, y solamente utilizaba el punto y aparte.

martes, 17 de enero de 2012

¿Quien fue el inventor del signo &?

El año 63 a. de Cristo, un esclavo romano, toma por encargo de su amo todas las diligencias referentes a la denuncia en el Senado del conspirador Catilina.

Cicerón pronuncia la primera Catilinaria y el esclavo; Marco Tulio Tirón, toma sus notas con gran exactitud gracias a un sistema de escritura abreviado. A este sistema se le dio el nombre de Notas Tironianas, una caligrafía formada por casi cinco mil signos que aún en la Edad Media se enseñaba en las escuelas.

Entre los signos utilizados por Tirón, figuraba el símbolo & como abreviatura de la palabra ET, correspondiente a la conjunción copulativa española Y.

Al parecer, Cicerón premió a su esclavo con la libertad, como gratitud por tal invento.

lunes, 16 de enero de 2012

El primer paso.

- ¡Ave María Purísima!

- ¡Sin pecado concebida!

- Verá usted, señor cura. Yo fui monago hasta los catorce años, luego, me aparté de la iglesia y no he tenido necesidad de ella, hasta ahora. En realidad tampoco la necesito en este momento, solamente quiero una persona que me escuche. He perdido todos mis amigos y he pensado que un confesor era la persona más indicada, o al menos, el único que me escucharía.

- Habla, hijo mío.

- Paternalismos no, por favor.

- Empecé a trabajar desde abajo; era auxiliar administrativo y mi sitio estaba en el sótano de un gran edificio, pero siempre he sido un trepa. A base de aprovecharme de ideas de otros, pisando a aquellos que me impedían el paso, con una fidelidad rayana en el servilismo hacia el jefe supremo, fui subiendo de categoría y de pisos en una empresa en la que cuanto más arriba, mejor despacho y mejor sueldo. Cierto es, que tenía, tengo aún, un don especial; embauco a la gente que no me conoce mucho y escurro el bulto, haciendo parecer culpables de mis errores a los demás. Con el paso de los años, subordinados y compañeros, al referirse a mi persona, lo hacía despectivamente con "ese", y en el techo de los lavabos podía leerse; S = HP.

- Treinta y siete tenía y permanecía soltero, lo que aprovechaban algunos malintencionados para poner en duda mi sexualidad. Temeroso de que aquello llegará al último piso, donde un fervoroso católico manejaba los hilos de la empresa, opte por buscarme una novia y casarme. Antes de tres meses, Amelia y yo celebramos nuestra boda civil. Ella también era asidua de la cervecería a la que, solitario, casi a diario acudía a la salida del trabajo.

- El motivo principal de mi casamiento, ya está explicado. A esto hay que unir que Amelia tenía buena figura y no era fea, hablar suave, no muy entretenido, pues se limitaba a seguir la conversación que siempre había de iniciar yo, y una sencilla elegancia.

- Sus motivos; posiblemente me consideraba buen partido, ameno… y ella tenía ya cuarenta.

- Pero ya desde el inicio aquello no iba a funcionar. Lo que yo juzgaba una excesiva timidez -¡No, siempre he deseado llegar virgen al matrimonio!- no era más que una frigidez recalcitrante.

- Comencé a reprocharle esto y aquello, pasando más adelante a la falta de respeto y al insulto. Ella aguantaba estoicamente, procurando amoldarse a mi forma de ser. Jamás levantaba la voz, no discutía ni se defendía, solo callaba. Empezó a beber a escondidas y abiertamente un tiempo después. Dejó de arreglarse y no le importaba que la encontrara borracha al llegar del trabajo.

- No hace mucho, me extraño que al llegar, la casa estuviera a oscuras. Pensé que me había abandonado harta de mis groserías, de mi mal proceder. Sentí como una punzada en el hígado, sin acertar a discernir si el motivo del dolor era por causa de mi orgullo ofendido, o por la soledad en que me dejaba. Recordé aquello de "donde las dan, las toman", pero esto no tenía ni punto de comparación con lo que yo había hecho tiempo atrás. Tuve una novia cuando tenía veinticuatro años. Ella estaba muy enamorada, yo ya era un indeseable. La dejé embarazada, pero no estaba preparado para cargar con las consecuencias. Quise que abortara, más ella, horrorizada por todo cuanto aquello significaba, me miró con desprecio, y se fue. Ni siquiera me molesté en seguir su pista, ahora si, para no verme envuelto en semejantes situaciones, me hice una vasectomía.

- Estaba sentado en la cama quitándome los zapatos. Me vi reflejado en el espejo del armario y me levanté para ver de cerca aquel rostro vil que en todas partes causaba el mal. Una arcada nació en lo profundo y corrí al baño a vomitar. Entonces la vi. Una botella de güisqui vacía en el suelo y un brazo ensangrentado fuera de la bañera. El agua estaba tinta de un rojo claro y en sus muñecas la sangre había formado una leve costra.

- Levanté su cabeza arrimándola a mi oído, respiraba levemente. Para que no se abrieran, ceñí con dos toallas las heridas que no eran muy profundas, y sacándola del agua, la llevé a la cama. ¡Por Dios, no te me mueras! musitaba mientras la frotaba. Me di cuenta de que aquel ruego no se debía al miedo por las consecuencias que el hecho me pudiera acarrear; la quería de veras y era el rencor hacia todos, el causante de la ceguera que me había impedido reconerlo.

Con el movimiento vino el vómito y la resurrección. La sangre no había sido demasiada.

- Triste historia. Espero que el resultado sea feliz. ¿Vienes en busca de consuelo, a pedir perdón por tus pecados, o simplemente para ser escuchado?

- Ya le dije que necesitaba desahogarme. El perdón no he de buscarlo aquí, y consuelo, tal vez lo halle si soy perdonado.

- Bien, tu mismo tienes la solución, y como yo soy ministro de Dios, y esto es un sacramento, te absuelvo de tus pecados, y te impongo un padrenuestro como penitencia. Ahora quiero darte un consejo; la paz de tu espíritu la hallarás si reconoces de todo corazón que obraste mal. Busca a los que ofendiste y arréglalo, acabas de dar el primer paso.

sábado, 14 de enero de 2012

Cuja.

(Del lat. coxa, cadera).
1. f. Bolsa de cuero asida a la silla del caballo, para meter el cuento de la lanza o bandera.
2. f. Anillo de hierro sujeto al estribo derecho, en el que los soldados lanceros colocan el cuento de su arma.
3. f. ant. muslo.

Cuja2.
(Del fr. couche).
1. f. Am. Cama de distintos tipos y materiales.
2. f. desus. Armadura de la cama.

Ya tengo dicho más de una vez, que no entiendo de caballos, lo que es una pena por lo mucho que me gustan- así que dejaré a un lado las definiciones procedentes del latín y me centraré en las francesas.

No hemos visto demasiados vocablos provenientes de esta lengua, y tal vez el motivo sea que los franceses - en comparación con los árabes- estuvieron dos días en España, o simplemente porque el francés también es una lengua romance, aunque fuera una de las primeras en separarse del latín.

Para aquellas personas que han estudiado francés, aunque solamente sea el básico que se daba en los institutos, seguro, seguro, que la palabra "couche" les es de sobra conocida. Otra cosa es que se sepa que "cuja" proviene de ese idioma. Yo, un tanto ignorante, siempre he relacionado cuja con catre, con cama simple, sencilla y pobre.


Aquí presento una "cuja" muy especial. Se utilizaba para hacer a las personas más altas a base de estiramientos.

viernes, 13 de enero de 2012

Otro problema más.

Llevo dos días tratando de contestar a los comentarios, pero no sé si es esta máquina infernal, el señor gooogle, o el señor bloooger los que fallan. El caso es que la pantalla se me va blanco y así permanece durante horas. Lo dejaré para más adelante. Lo siento.

jueves, 12 de enero de 2012

Mikis Theodorakis.



Ya que hablamos ayer del compositor Mikis Theodorakis, quiero que por favor os pongáis los cascos y subáis el volumen. Que participéis como lo hace todo el auditorio con palmadas, llevando el ritmo con los pies… y si sabes griego, con la letra.
Bueno, quizá sea demasiado, pero no me negaréis que la cosa es emocionante.

Estonce.

(De la prep. lat. ex y el adv. tuncce).

1. adv. Entonces (en tal tiempo u ocasión).

Ya dice el DRAE, que la palabra está en desuso, y me gustaría saber si alguien la utiliza.

Esto de las palabras en desuso, es como tantos inventos sobrepasados por la tecnología, que quedan arrinconados cogiendo polvo y estorbando. Al final, se las regalamos al chatarrero para que aproveche lo que pueda, pero, de este vocablo, nada se puede aprovechar. Ni siquiera merece estar en la cárcel de la duda.


Dejo este invento raro que he encontrado, muy acorde con la "estación" de gripe que cominza esta semana.

miércoles, 11 de enero de 2012

Gloria Lasso.



Este es el mejor video que he encontrado, en vivo, de dos grandes artistas, aunque la sincronización de las voces no es muy ajustada. Yo os recomendaría oír esta canción por separado a ambas intérpretes si es que os gusta el tema de Mikis Teodorakis.


Al compositor lo conocí con la película Zorba y a Gloria Lasso, cantando con Luis Mariano cuando yo era un imberbe.

Gloria Lasso murió en 2005 a los 83 años.

El otro lado.


Estaba adormilado, calentito entre aquellas suaves sábanas y sin ganas de levantarme. Posiblemente, afuera, la escarcha producida por la helada, teñía de blanco la hierba haciéndola parecer cana. O tal vez estuviera lloviendo. Pero no. Hasta mis oídos no llegaba el ruido característico golpeando los cristales. Aunque tal vez la lluvia fuera de esa tan fina, tan húmeda, que cala hasta los huesos. No sé. Lo que no dudaba es que debía de hacer tanto frío como corresponde a esta estación del año.

Ni siquiera había amanecido, y mientras esperaba a que el sol se colase a través de la persiana para levantarme, mi perro comenzó a aullar. Era ese aullido con el que de un tiempo a esta parte, llamaba para decirme… ya es la hora, he de hacer mis necesidades mayores y menores, además, tengo hambre, baja a sacarme y dame de comer. ¡Pobre cieguito mío! Aunque aún sea de noche para mí, tu reloj funciona a la perfección y en tu noche sempiterna, intuyes que un nuevo día ha llegado.

Quisiera incorporarme raudo he ir a su lado, pero estoy aletargado. Es uno de esos momentos en que uno se encuentra tan laxo, que más de una vez me ha dado por pensar… que dulce sería ahora la muerte. Sin sufrimiento, solo cerrar los ojos, parar esta leve respiración, dejar de pensar.

Pero no es cierto. Pienso así porque estoy vivo. Lo estoy viendo desde este lado y este lado, nada tiene que ver con el otro. Pero, ¿como es ese otro lado? ¿Frío, húmedo, silencioso, alegre, luminoso, aterrador? ¿O simplemente no hay otro lado, y eso es lo terrible?

martes, 10 de enero de 2012

Nat Kig Cole.



Boleros en español con la inolvidable voz de un hombre que provenía jazz. Esta canción -también en español a partir del 58- alcanzó el nº 1 de ventas en 1950.

Enechar.

(De en- y echar).
1. Abandonar a un niño en la casa de expósitos.

A la vista del significado del vocablo, he de decir que no me gusta en absoluto. Me viene a la memoria Oliver Twist y aquellas monjas encargadas de recoger a los enechados. Con sus albas tocas, sacando de paseo a los niños y el pelo cortado al rape, todos de mandilón a rayas. Y es que tanto "casa de expósitos", como "inclusa", "orfanato", y "hospicio" suenan rematadamente mal, no por la palabra en si; por su significado. Por eso ahora se les suele denominar con el eufemismo "instituciones de protección de menores".

Supongo que las cosas han cambiado mucho desde que Charles Dickens allá por 1837, denunciara con su novela el trabajo infantil y la comisión de delitos por parte de los pupilos. Menos ha transcurrido desde aquellos tiempos de posguerra, época en que yo, también niño, veía con el corazón encogido, y sin saber muy bien el porqué, los paseos de los incluseros.

lunes, 9 de enero de 2012

La caca del perro.

Su representante decidió llamarlo John, pues su nombre verdadero, Crisóstomo, no era muy comercial para aquello del cine. Lo había encontrado por pura casualidad recitando el conxuro en una queimada, y se lo llevó desde Galicia a las calidas tierras de Almería.

Eran los tiempos del espagueti western y tenía un papelillo para él; haría de chamán en una película de pieles rojas, soldados y colonos. Su dicción era buena, su físico poderoso, su tez y su larga cabellera morenas. No necesitaba de aditivos. Montaba bien a caballo sin falta de silla, acostumbrado como estaba a participar en "a rapa das bestas".

Los tipi estaban dispuestos en forma de corro, dejando la parte interna como lugar donde se celebraban las reuniones y ceremonias. A cada lado de la tienda del chamán habían colocado dos tótem; búfalo, cuervo, coyote y águila.

Formando semicírculo, y comenzando por la izquierda de la tienda del hombre medicina, estaban colocados por este orden, percusión; tambores y panderos, a continuación, los guerreros, enfrente, el jefe y los ancianos y a la derecha las squaw, los niños y algún perro. En el centro una hoguera.

Aunque el diseñador de producción no estaba muy de acuerdo con el director, por aquella componenda que no se ajustaba a los cánones establecidos, quien manda, manda y más si la película es de bajo costo.

La escena era importante, en ella se consultaría al Gran Espíritu de la Pradera, si era el momento propicio para la guerra, o si habría que abandonar la idea y retirarse lejos del hombre blanco.

Y John Carballeira se dispuso a salir de su tienda para dirigirse a la fogata, centro del ritual. Portaba un penacho de plumas mediano- que era patrimonio de los guerreros o los jefes, a decir del diseñador- un chaleco que dejaba ver su musculoso torso, al que habían colocado dos bolsillos -en algún sitio había de colocar los pequeños envoltorios de pólvora-. Unos pantalones de piel de gamo y mocasines. Completaba su atuendo una especie de maraca adornada con abalorios.

- Cuatro y… ¡Acción!

Comenzaron a sonar suavemente los tambores. John se agachó y salio moviendo su maraca. No había dado dos pasos, cuando ¡oh contrariedad! pisó una caca de perro. Su instinto natural le llevó a levantar el pie para ver que era aquello blandurrio, mientras que los percusionistas y los niños comenzaron a reír a carcajadas al percatarse del incidente.

- ¡Corten! ¿Que coño es lo que miras?

- Es que he pisado una caca. Trató de disculparse el actor.

- ¡Si ya decía yo que los indios no tenían perros, que se los comían! Murmuró el diseñador que creía saber de lo que hablaba.

- Que le den otros mocasines.

- No hay. Se los hicimos ex profeso, calza un cuarenta y seis.

- ¡Pues que vaya descalzo, coño!

- Cuatro y… ¡Acción!

Carballeira rodeaba la hoguera recitando su melopea. Para dar más énfasis, había de lanzar unas de aquellas bombas cargadas de pólvora, que habrían de producir humo y chispas, pero el de efectos especiales se pasó. Salió una llamarada que le chamuscó las plumas, y a poco más, casi se queda sin coleta.

-¡Corten! ¡Me cago en la! ¡Que venga el de efectos!

Probaron un montón de bolas y todas dieron el resultado apetecido. Entre pitos y flautas, la fogata había bajado de intensidad y fue necesario añadir más leña de pino que tenían apilada.

- Cuatro y… ¡Acción!

Esta vez todo iba de cine… hasta que una piña recalentada dio una pequeña explosión saltando fuera de la pira. John ni se inmutó, pero tuvo la mala suerte de pisar una de las escamas incandescentes, y, aunque trató de aguantar la quemazón, la resina exudada hizo que se quedara pegada. Trató de zafarse de ella restregando el pie desnudo contra el suelo, cual si fuera un paso más de aquella coreografía. Pero no coló.

-¡Corten!

- ¿Pero es que esta puñetera escena de tres minutos, va a durar todo el día? Anda que no tiene grandes los pies este tío, todo se lo encuentra.

La mala suerte de Crisóstomo era notoria y se estaba poniendo nervioso. Se juró a si mismo que aunque se cayera la cámara de la grúa, continuaría su actuación hasta el final.

- Cuatro y… ¡Acción!

Y en la repetición, la maraca perdió la parte superior que cayó al suelo, quedando en su mano solamente el mango.

- ¡Corten! ¡Utilero! ¡Maldita sea, este tío está gafado! ¡La última, esta toma va a ser la última, si no sale, suprimo la escena!

John había añadido de su cosecha un adminículo sin importancia y del que nadie se había percatado. En uno de los bolsillos del chaleco llevaba un reloj con una cadenilla que prendía con un alfiler. En un momento dado y ya a punto de finalizar la escena, el reloj, impulsado por un golpe de la maraca ya recompuesta, salió despedido quedando colgando del chaleco No hubiera tenido demasiada importancia, pero los músicos cesaron de aporrear, la tapa se abrió y comenzó a sonar una musiquilla que todos reconocieron…

Help, ayúdame
en tu amistad he puesto toda mi fe…

Y hombres y mujeres al unísono respondieron con la letra de la pegadiza música comenzando a danzar…

Help, ayúdame
y tiéndeme la mano de un hermano…

- ¡Se acabó, no quiero ver más a este tipo!

Pero la historia no acaba aquí. El productor ejecutivo convenció al director para cambiar el argumento de la película, y lo que iba a ser una cinta más o menos seria, se convirtió, por arte del montaje, en una disparatada sucesión de tomas falsas intercaladas entre el argumento, en las que no solo John Carballeira había incurrido.

Carballeira llegó a hacerse un lugar en el cine internacional gracias a la buena acogida del público.

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La puesta en escena tiene siempre un responsable, pero el criterio del director puede variar a su conveniencia; decorado, luces vestuario etc. Por eso me he permitido añadir estas curiosidades que difieren de las opiniones que en el cuento se dan.

El tipi (lugar para vivir) tenía entre otros, dos sentidos; el místico; debía de levantarse orientado siempre hacia el sol al que se ofrendaba cada mañana un pequeño sacrificio y una oración a "los cuatro ancianos" (cuatro direcciones, cuatro elementos). Obedecía además a un factor utilitario; ser despertado por el sol al amanecer

Para muchos indios, las plumas de los tocados solamente debían ser de águila. Las mismas indicaban el número de toques o muertes realizadas en el curso de un combate.

Para hacerse con las plumas, se excavaba un hoyo arriba en la montaña. Se esparcía la tierra para disimular, cubriéndose con ramas una vez el cazador se había metido dentro. Se ponía el cebo sobre ellas. Cuando el águila se lanzaba sobre la carne, saltaba veloz sobre el ave a la que procuraba agarrar por una pata. Una vez dentro del agujero, le rompía el espinazo con el pie. Para que en el transito del pájaro al más allá, fuera propicio para ambos, le colocaba un trozo de carne en el pico.

Los hombres-medicina o chamanes eran quienes danzaban pidiendo a los dioses la protección para sus tribus, gozaban de gran consideración y enormes privilegios; por ser el medico de los miembros de la tribu, el danzarín y cantante de todas las ceremonias, y el verdadero intermediario entre los indios y la divinidad.

A ello dedicaba toda su vida, y normalmente, sus conocimientos de herboristería eran heredados de su padre y otros antepasados.

Hasta la llegada del caballo, el perro era el mejor aliado del indio. Le ayudaba en la caza y en el rastreo, sirviendo como animal de tiro, para acarrear los palos de los tipi.

domingo, 1 de enero de 2012

¿Dónde está la verdad?

El.

Unos leves golpes sonaron en la puerta. Bajé el volumen del televisor y abrí.

¡Y allí estaba ella!

Como en esos trances peligrosos, en que uno ve aparecer toda su vida en décimas de segundo, así rememoré circunstancias, y palabrería de la semana anterior.

Estábamos en aquella oficina tres hombres y cuatro mujeres; un momento de charla mientras tomábamos el café mañanero. Marta y yo planificábamos el viaje que emprenderíamos en unos días por motivos laborales, los demás, interviniendo en una conversación que poco les atañía. Unas nos lanzaban indirectas y los otros  no se cortaban un pelo...

- Oye, que vais a trabajar, no de ligue.

- Eso, que la distancia es larga, las noches de hotel solitarias… y nadie os vigila.

- Roberto es formal, no hay cuidado ¿verdad vida?

- Ya, pero tras una buena cena y unas copas…

Yo, callaba mientras aquellos mentecatos daban por sentado lo que iba a suceder, tal vez por que en alguno de ellos era costumbre, y los otros, en su fuero interno, ansiaban tener la oportunidad de ese ligue.

Y Marta decía que yo era formal. ¿Acaso en esta afirmación, no iba implícita cierta aquiescencia?

La respuesta a aquel augurio estaba ante mi puerta.

- Soy yo, ya estoy aquí.

Pero mi menda no estaba para líos de esos que, aún estando a más de mil kilómetros, se llegan a conocer. Y no es que importara, que me importaba, es que yo era… no sé si decir, demasiado formal, o tonto de remate. Pero ambos estábamos casados, y yo enamorado de mi mujer. Me fastidiaba enormemente engañar a un hombre al que conocía, consideraba buena persona, y que confiaba en una mujer, que a la vuelta de la esquina se la quería pegar.

Tenía la puerta entreabierta; la mano derecha sobre el pomo, el brazo izquierdo apoyado en el marco. Le estaba indicando con mi actitud, que aquel espacio era mío, y que por allí no pasaría.

Ella lo comprendió al instante. Los nudillos de sus manos, que asían los laterales del tres cuartos, se colorearon por la rabia contenida. La estratagema de exhibicionista que intuí pretendía, no le iba a dar resultado. Cruzó los brazos bajo el pecho y dijo…

- Oye, como soy muy dormilona y tú te levantas temprano, ¿me podrías dar un toque para el desayuno?

- De acuerdo, no te preocupes.

Tonta escusa, pero había de mantener su dignidad mientras se alejaba por el pasillo en busca de su habitación. Los zapatos rojos de aguja y el corto abrigo que dejaba ver sus desnudas piernas más arriba de las corvas, era, a buen seguro, la única vestimenta que portaba.

Varios taxis nos esperaban por la mañana para llevarnos al lugar de la reunión. En el nuestro se acomodó también Pili, una compañera de otro centro a la que conocíamos de antiguo.
Cuchicheaban atrás mientras yo prestaba atención al tráfico y hablaba con el taxista. En un momento determinado, Marta se inclinó hacia delante y colocando su mano sobre mi hombro, me dijo…

- Oye vida, ¿me despertarás un poco más temprano mañana? Es que apenas si me dio tiempo a peinarme.

Contesté un de acuerdo sin prestar atención a la celada, pero Pili creyó que allí había contubernio. Lo notaba en sus miradas de los días posteriores.

Aquella especie de acoso cesó. Aunque la tranquilidad total no vino a mí, tenía la sensación de que aquella victoria pírrica suya, me traería funestas consecuencias.



Ella.

Tomé aire antes de llamar a la puerta de su habitación. Tenía que tranquilizar aquella quemazón que había comenzado unos días antes allá en el trabajo. Todos eran culpables del incendio, pero sin duda Tere fue la principal:

- Será un buen amante, no desaproveches la ocasión.

- ¡Jesús, que cosas dices! ¿Recuerdas que estoy casada y tengo dos niños?

- ¿Y? Una semana es muy larga, las noches frías y él está de toma pan y moja. Yo no lo dudaría.

- Que cosas se te ocurren, vida.

- Dale gusto al cuerpo aunque solamente sea por esta vez. Olvida unos días al muermo de tu marido, las ocasiones hay que pillarlas aunque sean por los pelos.

- Roberto nunca se propasaría, es demasiado serio para estos temas. ¿Acaso a ti te ha piropeado en alguna ocasión? ¡No! No es su estilo, eso son cosas del babas de Juan o de Pepe.

En el avión quise hacer una tentativa. Sabía que Roberto no daría el primer paso, pero tampoco yo estaba segura de querer darlo. Con la disculpa del miedo, le dije que me tomara de la mano, luego, cerré los ojos y recosté mi cabeza contra su brazo. Noté como se ponía tenso. Por la rendija de mis párpados vi como su humanidad aumentaba. Del respaldo del asiento delantero cogió un folleto publicitario que colocó sobre las piernas, abrió el aire a tope sobre su cabeza, llamó al timbre y pidió un whisky con tres piedras de hielo, a continuación bajó la bandeja para cuando vinieran con la bebida, ya más tranquilo, estiró las piernas.

La primera reunión comenzó por la tarde tras la asignación de habitaciones en el hotel y el encuentro con los otros participantes. Luego, todos juntos, cenamos en un restaurante, tomamos unas copas, se formaron grupos, y cada cual se dispuso a disfrutar de la noche a su modo.

Esperé en mi habitación durante veinte largos minutos, y como él no llamó a mi puerta, me decidí a hacerlo yo a la suya. Abrió no más de un palmo para ver quien era, luego, la puerta quedó franca. Estaba desnudo, con una toalla alrededor de la cintura y el pelo mojado. Lo había pillado en la ducha. Yo con mis zapatos rojos y la trenca sobre la piel. Cruce una pierna para tapar la parte baja del pubis y dejé ver el resto de mi cuerpo. Cayó la toalla al suelo, me agarró por una muñeca y me introdujo en la habitación. Nos abrazamos con pasión y fuimos cayendo hasta el suelo.

- ¡No! sobre la moqueta no, aunque sea de cinco estrellas, siempre hay ácaros.

Y la noche transcurrió voluptuosa. Tere tenía razón.