domingo, 26 de febrero de 2012

Sueldo.

(Del lat. solĭdus).

2. m. Moneda antigua, de distinto valor según los tiempos y países, igual a la vigésima parte de la libra respectiva.

No voy a hablar del sueldo como estipendio, que es una palabra muy en uso, pero si lo haré como moneda que era.

Tengo un apunte sobre el precio de las espadas en tiempo de Carlomagno, rey de los francos, aquel que fuera coronado en la Navidad del año 800, en la Basílica de San Pedro, por el papa León III como Imperator Romanorum.

Según la ley de los francos, una espada con vaina costaba siete "sueldos", precio elevado debido a la escasez de herreros cualificados. Estos herreros, dicho sea de paso, gozaban de prerrogativas que otros artesanos jamás alcanzaron y por sus espadas se pagaba más que por un caballo "sano y que no esté ciego"; seis sueldos.

Quise probar fortuna buscando la equivalencia de aquella moneda con la actual, pero cada vez me enredaba más, hasta el punto en que lo dejé dada la complejidad del asunto. Baste decir que, Pedro III de Aragón acuñó sueldos de plata en 1285. Por entonces un sueldo valía 32 maravedís de vellón en Aragón, 25 y 3/5 en Valencia, y en Cataluña 18 2/5 todo ello en moneda de cuenta. La moneda de cuenta no tiene expresión material, ni en acuñaciones ni en papel moneda, pero sirve para fijar en sus unidades cualquier transacción. Si queremos enredar más el asunto, podemos ver lo que era la moneda de vellón… y los maravedís… que había un porrón, así que mejor dejarlo.

Volviendo al tema de las espadas, Carlomagno tenía una espada llamada Joyeuse, en español la Joyosa, nombre al parecer de una de las espadas del Cid, aunque según algunos historiadores también se dio este nombre a las de Roldán y otros caballeros.

Roldán era sobrino de Carlomagno, hijo de Gisela de Francia, su hermana y que murió en la batalla de Roncesvalles a manos de los Vascones el 15 de agosto de 778. Y es en el Cantar de Roldán donde se hace mención a la espada del rey franco; "nunca hubo una espada comparable; su color cambiaba treinta veces al día". Es de suponer que el valor de la espada sería superior a los siete sueldos. Otra, la Flamígera, o "la que corta las llamas", también era de Carlomagno.

Espadas famosas, ha habido, algunas posiblemente de menos de siete sueldos y otras de muchos más. Lo que no cabe duda es que con vidas tan azarosas como la del Cid, la Tizona o Tizón y la Colada, no debieron de ser suficientes.

jueves, 23 de febrero de 2012

La hija de Ciáxares.

La ciudad más importante mencionada en la Biblia es Jerusalén. El nombre de la segunda, evoca recuerdos de esplendor y opulencia y albergó una de las siete maravillas de la antigüedad.

Esa maravilla, fue construida para la hija de un rey de Media llamado Ciáxares, o Uvar Kshatra, con la cual se había casado un hombre de vital importancia para la ciudad.

Alejandro Magno la designó como capital de su imperio asiático, y Sadam Husein mandó levantar una replica de la ciudad en el emplazamiento original.

Ya he dado muchas pistas, ahora pregunto Yo: ¿Cómo se llamaba su impulsor, la ciudad y cual era la maravilla de la que hablamos?.

No pregunto el nombre de la hija de Ciáxares, por la sencilla razón de que no lo sé y algún pillin me podría dar gato por liebre. Lo que no cabe duda, es que algo debía tener aquella mujer para ser complacida de tal modo, tal vez era sabia, inteligente al menos, quizá fuera buena esposa, hermosa, amante fiel… En realidad esta debiera ser la pregunta, pues las otras no entrañan gran dificultad.

lunes, 20 de febrero de 2012

Otario.




1. adj. Arg., Par. y Ur. Tonto, necio, fácil de embaucar.

No creo que este vocablo sea muy usual en España, de hecho, ya dice el DRAE donde se utiliza habitualmente. No obstante, muchos de los que ya tenemos unos años, hemos repetido cantidad de veces la palabra sin percatarnos quizá de su significado. Y es que a menudo, cantamos por puro placer, sin prestar demasiada atención a esas letras que siempre cuentan una historia.

Así ocurre con el tango "Yira" (ramera), donde podemos encontrar además: Grela (puta, mala, suciedad, mugre), tamangos (zapatos), mango (dinero), morfar (comer), cinchar (trabajar, esforzarse), manyés (veas, te des cuenta), vocablos todos del lunfardo; habla que la gente de clase baja, empleaba en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.
Cuando la suerte, que es grela,
fallando y fallando
te largue parao....
Cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao...
Cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol....
Cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar...
la indiferencia del mundo
que es sordo y es mudo
recién sentirás.

Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor...
que al mundo nada le importa
Yira...Yira...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor...

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao
después de cinchar,
lo mismo que a mí...
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar...
¡Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
se puso a ladrar!

domingo, 19 de febrero de 2012

La tía Irene.

Estábamos casi toda la familia en el salón de la casa. Era el cumpleaños del abuelo y esperábamos a que él y mi padre, que en la habitación le hacía un nudo moderno a la corbata, se incorporasen al grupo para ir a celebrarlo.
Estaba mi tío Armando y su esposa Laura, con sus dos hijas; Rosa y Laura. Mi tía Lola, soltera y hermana de mi padre y de Armando, mi madre Ester, los gemelos "TBO" - Te por Teófilo, Be por Benito, O por cachondeo, y yo; Nando, por Fernando para distinguirme de mi padre, ya que nunca nos ha gustado eso de Junior.

Solamente faltaba Irene, la benjamina de mi abuelo, y que llegó al poco repartiendo besos y abrazos. Me dejó para el último, aún sabiendo, o quizá por eso, que no me podía levantar fácilmente; tenía el talón roto y mi pierna descansaba sobre un taburete. Se agachó para besarme, pero yo la cogí de manera tal, que vino a parar a mi regazo; las piernas sobre uno de los brazos del sillón, su pecho contra el mío. Risas, un "que me tiras, burro" y sus labios en mi mejilla, cerca de la comisura de los míos.

Nuestros ojos quedaron por un instante prendidos mientras hacía ademán de darme un piquito, pero entreabrió la boca lo suficiente para hacerme dueño de aquél labio gordezuelo que destilaba ambrosía.

Del ensueño nos sacó mi madre - Bah, bah, cuanto besuqueo para solo seis meses que no os veis - tal vez inocentemente, posiblemente molesta, quizá queriendo atajar algo que no le gustaba.

Los verdes ojos de Irene cambiaron de color, ahora eran marrones, como la piel de las castañas viejas, pues gracias a ella, a mi madre, comprendimos al instante dos cosas se suma importancia.

A partir de aquél instante la actitud de la pelirroja Irene cambió. En el banquete se colocó en un sitio alejado de mí, siendo sus miradas huidizas o a hurtadillas. Pero ahí no acabo todo.

- Irene es diez y seis años mayor que tú. La quiero y le estoy agradecida por cuidarte mientras estuve postrada en cama para que tus hermanos no se malograran. Pero es además tu tía. ¿Sabes lo que significa? ¿Has oído alguna vez la palabra incesto? Si, eres buen estudiante. Ten cuidado.

El cariño de tantos años había dado paso a algo más profundo y ambos lo habíamos percibido. ¿Porqué nuestro comportamiento - hasta ahora intachable- estaba prohibido? ¿Que culpa teníamos nosotros de las costumbres sociales? ¿Qué nos importaba una ley injusta?

Cuantas más preguntas me hacía, menos respuestas hallaba.

Una necesidad imperiosa se anteponía a todo lo demás; había de preguntar a Irene, si estaba enamorada como yo lo estaba. Si lo que percibía era verdadero… allá el mundo, sus prejuicios y sus tabúes.

Pero Irene se marchó nada más acabar el ágape, apenas sin tiempo para preguntarle. "Ya hablaremos, sobrino". Y recalcó aquél "sobrino" de forma que no cupiera duda de cual era el rol que cada uno había de interpretar. Yo entendí algo más; "siento algo por ti, pero no es posible".

Tal vez los que percibieron que allí había materia, suspiraron aliviados; la distancia cura el mal de amores, es el olvido, brinda otras oportunidades. ¡Que ciegos estaban!

Yo tenía diez y nueve y las abejas me rondaban o se insinuaban, pero la flor estaba cerrada y de ella nadie libaba. Mi rendimiento académico bajó y entré en el abatimiento. Irene respondió al teléfono por fin; "Siempre te he querido como algo más, pero lo que es imposible, es imposible y además, no puede ser. Pongamos fin a lo que no tuvo inicio, ya que, de tenerlo, sería nuestro fin".

Y en mi casa, que no soportaban verme de aquel modo, hablaron con el abuelo. Y el abuelo reunió a la familia.

- Me veo en la necesidad de revelar un secreto solamente conocido por Armando y Fernando.

- Junto con mi difunta esposa, estimamos en su día que era la mejor solución, el tiempo me ha dado la razón, Ahora es tiempo de volver las cosas a su sitio, aunque nada cambiará para mí. Todos vosotros, hijos, os habéis tratado como buenos hermanos, sin embargo, uno no es hermano de los demás. Irene, eres hija de mi primo Antonio y de su mujer de quien tomaste su nombre y que murieron como sabéis en accidente de ferrocarril. El color de tu pelo y de tus ojos, son los de ella. Tenías entonces un año, te adoptamos y tratamos como hija y hermana. Posiblemente debiera haberte comunicado este hecho, pero hasta ahora jamás hubo motivo. Los que creíste tus hermanos, y sobrinos, no lo son. ¿Te facilita algo saber esto, hija?

El grado de parentesco había cambiado sustancialmente, y aquella losa que pesaba sobre unos más que sobre otros, saltó hecha añicos. Aún quedaban reticencias, reserva, desconfianza… pero se disiparon pesares y se abrió paso el amor.

viernes, 17 de febrero de 2012

Dos verdades y un imposible.

En esta entrada se consignan dos verdades, de las cuales una de ellas, lleva consigo un imposible:

Primera verdad.

William Shakespeare escribió en 1599 Julio César, considerada como una de sus cinco mejores tragedias y que recrea la conspiración en contra del dictador romano y su homicidio acaecido en los idus de marzo del año 44 a. C.

Segunda verdad.

El primer reloj construido sobre principios de mecánica es el de Richard Wasigford, abad de San Albano, que vivió en Inglaterra hacia 1326. El segundo es el que Santiago Dondis mandó construir en Padua hacia 1344 y en el cual se veía el curso del sol y de los planetas.

El imposible.

En uno de los escasos diálogos mantenidos por César con Bruto, Cesar pregunta: ¿Qué hora ha dado ese reloj? a lo que Bruto responde: César, son las ocho.

Escena 2ª, acto II, línea 114.

Ahora pregunto Yo; ¿está claro?

Sobre el mecanismo de la ilustración, hablaremos otro día. Es muy interesante.

jueves, 16 de febrero de 2012

Acial.

(De aciar).
1. m. Instrumento con que oprimiendo un labio, la parte superior del hocico, o una oreja de las bestias, se las hace estar quietas mientras las hierran, curan o esquilan.

Creo que en Asturias tenemos un instrumento para este menester, que si no es el del enunciado, parece similar. Por ir colocado en la ternilla de la nariz se denomina "ñarigón".
Normalmente, los destinatarios de este antiguo invento, son los toros - los de lidia no, los otros- pero vengo observando, que desde hace tiempo, a muchos nos tienen, o nos quieren agarrar por el ñarigón. Voy a poner un ejemplo y si alguien quiere añadir; es libre.

Jubilación a los 67. (Por suerte o desgracia, según se mire, no me ha cogido)

martes, 14 de febrero de 2012

El cuarto de los ratones.

Aquella casa era… como casi todas las de aquél tiempo, con cuarto de los ratones adonde iban a parar castigados los niños malos. No es que yo fuera un mal niño, travieso si, pero no malo. El problema era que no me gustaban las verduras, y mi padre, sargento "chusquero", era bastante quisquilloso con las cosas de comer. ¿Qué no quieres repollo? Al cuarto de los ratones. Y yo, que me agarraba unos berrinches de aupa, condicionaba a mi madre a la hora de preparar el condumio; nada de verde, ya fuera crudo, frito o cocido. Pero el sargento se dio cuenta de la estratagema, y convenció a mi madre de que aquello no era sano. Así que volvieron los fréjoles, y yo, a paso de marcha, hacia aquél cuarto tenebroso.

En el pasillo de la casa, había pintado un trampantojo simulando la profundidad de otro pasillo perpendicular y tras el que se escondía una puerta. Estaba ésta como a cincuenta centímetros del suelo, y se abría por medio de una "tarabica". Dentro, una escalera de dos peldaños que se sacaba para salvar la altura.

El desván abuhardillado, no parecía muy grande, aunque la escasa luz que entraba a través de los sucios cristales, tampoco daba un fiel reflejo de las dimensiones del espacio. Los objetos allí depositados, a saber desde cuando, constreñían aún más el recinto.

A mi la oscuridad, siempre me ha dado miedo, pero también arañas, cucarachas y sobre todo los ratones. Quizá fuera porque de vez en cuando, veía a mi padre sacar la ratonera con algún roedor pillado por goloso. ¡Y era lo primero con lo que te topabas nada más entrar allí! Me sentaba de espaldas a la puerta, con las manos tapándome los ojos e hipando desconsolado, a la espera de que los minutos pasaran rápido. Luego de un rato, retiraba mis manitas despacio, entreabriendo los dedos al principio, trataba de taladrar la penumbra y reconocer los objetos; una cómoda con espejo, un perchero, un baúl grande, una jofaina…

Tras visitar a menudo el cuarto de los ratones, fui cogiendo confianza. Ya no lloraba, sabía que no era el remedio y por tanto me dediqué a husmear aprovechando lo positivo que la situación me podía brindar. Encontré un paño con el que limpie los cristales desde una silla, y con un palo de cortina, quité cuantas telarañas pude. La luz ganó en intensidad hasta el punto que pude leer lo que el baúl tenía escrito a cada uno de sus costados; misterio, acción, saber, educación. Aún no me había atrevido a levantar la tapa por miedo a encontrar un nido de ratones, pero mi curiosidad pudo más. ¡Y total para qué, solamente había libros! ¡Tooodos llenos de letras! Algún dibujo, pero no muchos. Los saqué uno por uno hasta llegar al fondo. Entonces mi curiosidad si se vio recompensada. Un libro de gruesas pastas azules, tan ancho como el baúl, y que tenía escrito en letras de oro; Álbum de Ciencias Naturales.

Los cromos allí pegados eran poco más que estampillas de correos, y debajo de cada uno, la leyenda correspondiente; nombre y breve historia. Las Plantas, Las Flores, Los Árboles, Los Mamíferos, Los Peces, El Universo… todo estaba allí… y al completo; no faltaba ni uno solo.

No dije ni pío aquél día, no fuera ser que me privaran del entretenimiento. Pero un niño es un niño, y una madre, una madre. A los dos días me comí la coliflor con patatas y trocitos de chorizo y jamón ante la extrañeza de mis progenitores. Cuando se hubo ido mi padre, le dije el secreto a mi madre. Ella subió al desván con escoba y bayeta y lo dejó como los chorros del oro. Coloco los muebles; la mesa bajo la ventana, el sillón orejero de frente, y años más tarde, cuando yo ya me había leído la mayor parte de aquellos libros a la luz de una lámpara de pie, me confesó que le se lo había dicho a mi padre, de allí que él hubiera subido un cable y colocado dos enchufes.

Hoy sigo trabajando en el desván de mi casa, adonde, de vez en cuando, sube mi madre a coser. Los ratones no volvieron, se asustaron al ver su cuarto tan lleno de gente.

lunes, 13 de febrero de 2012

De burros y tal.

Lo prometido es deuda y yo la tengo con Rubén. Voy a contar dos anécdotas sobre burros. La primera la viví cuando tenía unos diez u once años, estamos hablando del año 54/5 más o menos y me dejó un recuerdo muy desagradable. En cuanto a la segunda, la conozco por boca de mi hermano y la cuento tal y como me la contó él.

Quiero resaltar la actitud de los dueños respecto de sus jumentos y que como veréis es dispar en grado sumo.

El burro del panadero.

Había un panadero, que repartía su mercancía con un burro. Era el asno de esos de gran alzada y que no se sabe si son grises con manchones blancos, o blanco con pelos grises. El pan iba colocado en dos grandes banastas, aunque a pesar de su aparatosidad, el peso no debía de ser excesivo. El burro caminaba cansino, y, aunque las paradas eran frecuentes, cada vez agachaba más la cabeza. Su dueño lo arreaba con una gruesa vara y sin miramiento, hasta que en un momento dado, se desplomó cuan largo era. El panadero arreció en sus golpes, hora en las ancas, hora en la cabeza. Pero el burro no se levantaba. Con el hocico pegado a tierra, resolló cuatro o cinco veces y murió.

La gente que se había arremolinado, gritaron al hombre, que estaba muerto, que dejara de golpearlo, y hubo un entendido, que propuso sangrarlo si es que quería aprovechar la carne.

Dicho y hecho. El panadero entró en un bar cercano y a poco salió con un gran cuchillo. Tentó por debajo del cuello y lo hundió hasta en mango. Un chorro de sangre oscura, casi negra corrió mezclándose con la tierra. Luego lo cargaron en una camioneta y lo más probable es que lo picaran para chorizos.

El burro del Antoñico.

Antoñico era un gitano con gran predicamento en Gijón, y no se vaya a pensar alguien, que el nombre denotaba una persona de baja estatura, al contrario; era alto, garboso, con el pelo algo cano bajo la boina, alegre y hablador.

Tenía un carro al que enganchaba un burrillo vivaracho, de esos marrones que parecen llevan pintada sobre la cruz una franja transversal negra, y con el que pasaba casi a diario por delante de mi casa. Dada la estatura de gitano y burro, Antoñico se sentaba en uno de los varales sobre la pierna derecha y dejaba colgando la izquierda con el consiguiente desgaste de la zapatilla por su roce con el suelo. Llevaba un mimbre en la mano que no utilizaba, pues al burro le encantaba trotar y el carro casi siempre iba vacío.

Revisaba de motu propio los trabajos que su parentela realizaba en la carretera, allá por la Universidad, y todos los días iba a cobrar. Cobraba por todos ellos y a diario, nada de esperar un mes o una semana, a diario. Eran los tiempos en que las carreteras se hacían a base de riegos de alquitrán y paletadas de grava que luego asentaría la machacadora.

De vuelta para casa y con el bolsillo caliente, solía parar en un bar -posiblemente Casa Gandoy- cerca del Paseo de Begoña, en un erial que había por bajo del cine Goya. Se tomaba una cerveza y servía otra al burro en una pequeña palangana. Un día, el burro cayó como fulminado tras la ingesta, quizá por el calor o la frialdad de la bebida. El caso es que Antoñico empezó a dar voces llevándose las manos a la cabeza…

- ¡Hay mi burrico! ¡Hay mi burrico que se ma muerto! ¡Hay mi burrico probecito!

Y con las mismas trataba de levantar al burro tirando hacia arriba de los barandales del carro. A poco, el burro se recuperó y Antoñico, más contento que unas pascuas, no dejaba de darle besos en la testuz.

Estas dos historietas, verdaderas, me han dado pie para rendir un pequeño homenaje a Antoñico y su burro, del que me hubiera gustado saber el nombre.

Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
con una vara de mimbre
va a Sevilla a ver los toros.

Moreno de verde luna
anda despacio y garboso.
Sus empavonados bucles
le brillan entre los ojos.

A la mitad del camino
cortó limones redondos,
y los fue tirando al agua
hasta que la puso de oro.

Y a la mitad del camino,
bajo las ramas de un olmo,
guardia civil caminera
lo llevó codo con codo.

El día se va despacio,
la tarde colgada a un hombro,
dando una larga torera
sobre el mar y los arroyos.

Las aceitunas aguardan
la noche de Capricornio,
y una corta brisa, ecuestre,
salta los montes de plomo.

Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
viene sin vara de mimbre
entre los cinco tricornios.

Antonio, ¿quién eres tú?
Si te llamaras Camborio,
hubieras hecho una fuente
de sangre con cinco chorros.

Ni tú eres hijo de nadie,
ni legítimo Camborio.
¡Se acabaron los gitanos
que iban por el monte solos!

Están los viejos cuchillos
tiritando bajo el polvo.

A las nueve de la noche
lo llevan al calabozo,
mientras los guardias civiles
beben limonada todos.

Y a las nueve de la noche
le cierran el calabozo,
mientras el cielo reluce
como la grupa de un potro.

El casco del Titanic ¿estaba soldado o remachado?

La soldadura por arco eléctrico con electrodo desnudo, fue patentada en 1892 por un tal Salvanoff. En 1907 la marca sueca ESAB empezó a fabricar el electrodo revestido.

El Titanic se construye a partir de 1909, pero no emplearon este método de unión. Utilizaron tres millones de remaches fabricados con hierro de baja calidad, motivo por el cual el trasatlántico se hundió tan rápido según un equipo de científicos estadounidenses.

domingo, 12 de febrero de 2012

Whitney Elizabeth Houston.



Una verdadera pena que La Voz de una reina se haya apagado. Descansa por fin en paz.

Manual de urbanidad.

Como de costumbre, soy un jubilado, me apostaré medio euro, que se llevará aquel que sepa a quien pertenece la siguiente norma de urbanidad extraída del libro que publicó:

"Si durante un banquete fuera preciso matar a uno de los invitados, los criados deberán retirar con presteza el cadáver para no angustiar a los presentes".

La norma añade que se ha detener preparado otro invitado de repuesto para que ocupe el sitio del difunto, a fin de que los comensales olviden tan lamentable suceso.

sábado, 11 de febrero de 2012

El Mulo.

Podría jactarme de haber sido un buen futbolista; no lo haré. A pesar de que hasta los 37 estuve en activo, no voy a presumir. Me siento orgulloso de ser conocido en la ciudad y tengo amigos en todas partes. Bueno, lo cierto es que siempre milité en el mismo equipo de tercera división, lo que ayuda. Creo que debía de haberme dedicado al futbol americano, mido 1.95 y peso 110kg., aunque no por esto, sino por la máxima de la que siempre he sido defensor -nunca mejor dicho- "la pelota puede pasar, el hombre, no". Me decían "el mulo", por las patadas que le daba al cuero desde el borde del área donde defendía mis colores y que obligaban a mis compañeros a jugar siempre al ataque. Hemos renunciado varias veces a la categoría superior, pues para un pueblo pequeño, resultaría difícil de afrontar. Hace tiempo que soy el presidente del club, y he reunido simultáneamente los cargos de presidente, entrenador y jugador. Para ver el motivo, es preciso hacer un poco de historia.

Mi abuelo paterno, con constancia y tesón, logró reunir una vacada bastante importante la cual heredó mi padre. Este, mi padre, al que no le gustaba ni estudiar ni la ganadería, se dedicó a la construcción, primero como albañil, "el oficio hay que mamarlo desde abajo" y luego como maestro de obras con almacén propio de materiales.

Se casó con mi madre esperando tener larga descendencia, y en ello, parece ser, puso todo su empeño. Sin embargo, solamente transcurridos catorce años logró tener un hijo; Yo. Mi madre murió en el pos parto y a mi me tuvo que criar un ama.

Como hijo único, mi padre no se volvió a casar, tuve todos los caprichos, pero poco padre; no era dado a demostraciones de cariño paterno filiales y tampoco tenía demasiado tiempo.

Comencé a jugar al futbol en el colegio, convirtiéndose la afición en pasión. A trancas y barrancas logré terminar aparejador, más por complacerlo que por interés. ¿Para qué? Jugaba al futbol, iba de caza, si se me antojaba un coche lo tenía, vestía bien y jamás me faltaban cuartos en el bolsillo.

El club no andaba sobrado de recursos; poca taquilla y muchos gastos. Mi padre era el "benefactor" en la sombra. Por esa razón llegué a presidente. No, no seáis mal pensados. El cargo estaba vacante y nadie quería cargar con el enfermo. Toda la junta, egoístamente, me señaló con el dedo tras ofrecérselo a mi progenitor, que declinó la oferta. A lo sumo habría visto media docena de partidos.

Es posible que aquella largueza de mi padre, se debiera a un sentimiento de culpabilidad, aunque jamás me percate de ello hasta que se murió. Y fue tras el entierro, que el notario, viejo conocido, se acercó a mi y me dijo "tenemos que leer el testamento, señala día".

¿Y para qué coño había hecho testamento? No había familia cercana, aunque tal vez quisiera dejar algo a Juan, el viejo encargado de las vacas, o al ama de llaves, fiel guardiana de la casa. Si, tal vez fuera eso.

Amanda, preparó el despacho a petición de notario. Él ocuparía el sillón que hasta hacía cuatro días ocupara mi padre, luego, frente a la mesa, cinco butacas. Esas las ocuparíamos; Amanda, ama de llaves, Felicia, la secretaria que llevaba el almacén, Remedios, mi antigua ama, Juan el caporal, Jacinto, un hijo que Amanda había tenido de soltera y que era la mano derecha de Juan, y Yo.

No me sorprendió la presencia de ninguno, pues todos habían participado activamente en los quehaceres de la casa y los negocios.

- Antes de dar lectura al testamento de Manuel, según su disposición, he de leer esta carta. Queden para el final las preguntas aclaratorias, si las hubiese.

"Quiero como primer paso de este acto, donde espero estén todas las personas que me han importado en la vida, pedir perdón. He sido un hombre huraño desde que mi esposa falleciera. No huraño en cuanto a las relaciones con los de fuera, pero si al cariño que les profesaba a los míos y que no he sabido demostrar.

A ti Juan, mi amigo querido, que desde siempre estuviste a mi servicio por encima de cualquier vicisitud.

A ti Felicia, que aguantaste estoicamente mis malos humores y berrinches sin culpa.

A ti, mi querida Amanda, el sostén de esta casa, que me lo diste todo sin pedir nada a cambio. Que mantuviste en silencio el secreto que te mancillaba y que no fui capaz de reparar. Tú, única amante y madre de mi ilegítimo hijo Jacinto, perdóname.

A ti Jacinto, por el silencio compartido, por la vergüenza de ir por la vida sin poder decir quien era tu padre. Por mantenerte lejos de todo lo que te pertenecía, por considerarte un bastardo cuando era yo el que te deseaba.

A ti, Armando mi hijo tan querido, que te culpe de la muerte de tu madre y negué el cariño que te profesaba. Por ocultar mis sentimientos con dádivas, por no decirte que tenías un hermano".

"Armando, legítimamente eres mi único heredero y así lo hago constar, pero es mi deseo, aunque conociéndote no hiciera falta ponerlo por escrito, que tras la firma de los documentos que te hacen acreedor de mis bienes, hagas lo siguiente:

a) Darás los pasos necesarios para que se reconozca a Jacinto como hijo mío y hermano tuyo, si alguna duda se suscitase sobre la declaración jurada que hago más abajo.

b) Reconocerás que es dueño al cincuenta por ciento de la fortuna que te dejo, una vez detraída la parte correspondiente a los demás herederos que se citan. Si así lo hicieres que Dios te acompañe, si no, que te lo demande".

Y no hizo falta que Dios me lo desmandase; Juan acabó feliz sus días con nosotros. Felicia se convirtió en su propia jefa. Amanda se quedó en su casa, la nuestra, como siempre. Mi hermano, siete años mayor que yo, se dio una vuelta por el mundo, obligado, más que por gusto - creo que llegó a Valladolid- y a los cinco días se volvió con sus vacas. Y yo, como ya os dije, soy el presidente del club Amanecer, pero no penséis, ahora que no juego, trabajo algo; mi hermano me lleva a las ferias y Felicia está emperrada en que revise las cuentas a fin de mes.

viernes, 10 de febrero de 2012

Faldistorio.

(Del b. lat. faldistorĭum).

Medio euro me juego a que ni el cincuenta por ciento de los que lean esta palabra, tienen idea de su significado. Advierto, no se vale mirar la enciclopedia, tampoco está permitida la participación a monaguillos, curas y monjas, y si pensaste en faldas, vas por mal camino.

La foto es mala -es mía- pero da una pista. Es la sillería de La Cartuja de Valdemosa.

Si pensaste que el asunto va de iglesias, dada la pista, vas bien, pero ten en cuenta que faldistorio no son los paños que se ponen sobre el altar. Esos se llaman:

Corporal: Lienzo que se extiende en el altar, encima del ara, para poner sobre él la hostia y el cáliz.

Purificador: Paño de lino, con el cual se enjuga y purifica el cáliz.

Palia: Lienzo que se pone sobre el cáliz.

Manutergio: Lienzo con que se enjuga los dedos el sacerdote en el lavatorio de la misa.

Antipendio: Velo o tapiz de tela preciosa que tapa los soportes y la parte delantera de algunos altares entre la mesa y el suelo.

Faldistorio es:

1. m. Asiento especial que usan los obispos en algunas funciones pontificales.

jueves, 9 de febrero de 2012

Las cerezas, las vacas y el Rolls.

Tengo entendido, que los huesos de cereza molidos hasta conseguir un fino polvo, se utilizan como pulimento. Lo que no sé es si antes se ha extraído la semilla.

Da la casualidad, que una tía mía, tiene una especie de calcetín lleno de huesos de cereza, que utiliza como calentador para las cervicales y una rodilla en la que lleva una prótesis. En fin, a lo que vamos. Con el polvo abrasivo de la cereza, según he leído, se pulimentan a mano las estatuillas de la diosa alada del Éxtasis, que los coches Rolls Royce llevan sobre el radiador.

No sé si creerlo, pero no parece tan inverosímil, dado que para el tapizado de los asientos se utilizan las pieles de diez vacas, y que solo una de entre quinientas pieles, pasa el exhaustivo control de calidad. Es decir; se necesitan cinco mil pieles para un solo coche.

Adamo.




Salvatore Adamo nació en 1943 en Comiso (Italia), y comenzó su carrera en Bélgica donde está afincado. Tuvo gran éxito comercial durante las décadas del 60 y 70, en toda Europa, América Latina, Japón y Estados Unidos.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Monster Soup.

Posiblemente suene raro, pero es cierto; en 1911 se celebró en Dresde, Alemania, la Primera Exposición Internacional de la Higiene, y aunque nos parezca más raro aún, cinco millones de personas la visitaron.
Tengo constancia de que en Lima, se celebró otra exposición de estas características y fue en el año 1913.

Y es que el problema de la suciedad -ya traté algo sobre el tema en piojos y piojosos- era tan serio, que unos años antes, en 1849, quince mil personas murieron en Londres a causa del cólera. Esta enfermedad, que por entonces pensaban se transmitía por el aire, se contrae por la ingesta de aguas con residuos fecales. En las calles abundaban los desperdicios que también contaminaban el Támesis, hasta el punto de que el verano de 1853 fue denominado como "El gran hedor".

La ilustración corresponde a una caricatura de W. Heath de 1828, en ella, una señora arroja su taza de té al comprobar la "Sopa de Monstruos" en una gota aumentada, del agua que la compañía surtía del Támesis.

Por el contrario, una de las ciudades más limpias del S.XVII parece que fue Delft, (Pises Bajos). Aquí nació Johannes Vermeer van Delft, en 1632, que en su obra refleja con extrema pulcritud los interiores de las casas. Me llaman la atención esos solados romboidales o cuadrangulares inmaculadamente limpios y los cristales de las ventanas.



Arrepentido, desdicho… Voyeur.

Se jactaba alguien de que jamás se había arrepentido ni se desdecía de nada. Y yo decía para mí; este tipo, o es sabio y puro, o una mala persona. ¿Acaso lo sabes todo? ¿Nunca has cometido una falta? ¿Jamás dijiste blanco cuando era negro, y así te lo hicieron ver?
Yo tengo mucho de que arrepentirme y muchas veces dije no, para luego decir si.

Te voy a contar una anécdota que me sucedió en cierta ocasión.

Mi padre me envió a estudiar a Gijón. Le pidió a una prima segunda que me alojase, manutención incluida, a cambio, lógicamente, de la pensión correspondiente.

La "pensión"

El piso era lóbrego, a pesar de ser un cuarto, quizá porque las ventanas eran pequeñas y del edificio de enfrente solamente nos separaba una calleja.
Tras subir por aquellas escaleras de madera, que siempre olían a repollo o a berza con tocino rancio, y abrir la puerta, te encuentras en un pasillo casi siniestro; papel pintado color vino Burdeos, con una especie de ramos de flores en azul oscuro y que a mi se me antojaban demoníacas caras. Tres puertas pintadas de color marrón, las del frente corresponden a dos dormitorios y la de la derecha, a un minúsculo baño, si es que se puede llamar baño a un retrete y un lavabo; el alicatado a media pared, con azulejo verde claro uno sobre dos, la cisterna casi en el techo, dos repisas de cristal y un botiquín cuya tapa sirve de espejo. No hay bañera ni ducha.

En el pasillo no hay ningún mueble, falta sitio, pero si un teléfono colgado en la pared y dos cuadros de polichinelas. Una desnuda bombilla pende del techo. Cinco pasos hacia la izquierda y desembocas en la cocina comedor. La única ventana está en la pared de la derecha. Un aparador, un cuadro de la Ultima Cena, un aparato de radio, una mesa cuadrada bajo la que se esconden cinco sillas. En la ciega pared de enfrente, los cuadros de la familia, un pájaro disecado y un armario de cocina. En la pared del fondo, a la izquierda, una cocina de carbón, el fregadero de marmolina verde, y dos mesetas. El alicatado, como en el baño; uno sobre dos y en color blanco en el frente y pintura amarillo claro en el resto. Sobre la cocina el bombo del agua caliente, y bajo las mesetas, la carbonera y el espacio para guardar un barreño, la tabla de lavar y dos potas grandes.

Una "habitación" más tiene la casa, y está justo al lado de la cocina. Seguramente era la despensa dada la situación y la estrechez; una cama de 90, una mesilla, un perchero de pared y la silla que falta en el comedor para la media docena. La puerta es una simple cortina de color crema con un rameado de hojas verdes.

"La habitación más caliente de la casa, con cama, mesilla y colchón nuevos a estrenar para la ocasión" ¡Y era la mía, que horror! Solamente el baño de la casa de mi padre era la mitad que aquél piso y, a pesar de que en el pueblo no hacía más de diez años que metieran el agua corriente, teníamos una bañera de metro ochenta.

Decidí escribir a casa para decirle al patrón que me buscase otra cosa con la mayor celeridad.

Los moradores.

La prima de mi padre tiene un marido que trabaja en el horno alto de la fábrica. Es el encargado en su turno de pinchar el horno para sangrarlo, mantener limpio el canal por donde fluye el arrabio y retirar las escorias que pueda llevar. El trabajo no es demasiado duro, pero si ingrato; carga con un pesado traje de amianto y el asfixiante calor le da sed que mitiga trasegando un par de botellas de vino.

Tienen una hija como de diez y ocho años. Es manicura y trabaja en una peluquería de señoras. No está asegurada y las ganancias ha de repartirlas con la dueña.

Juana, la prima, no gasta ni un céntimo más de lo imprescindible, la mayor parte de lo que se ingresa va destinado al ajuar de la niña- que aún no tiene novio- y al nuevo piso en construcción del que ya llevan adelantada casi la mitad.

Como nuevo habitante de aquel piso, tengo a mi disposición la habitación antes mencionada. Puedo colgar mi ropa en el perchero y en el respaldo de la silla, las mudas deberán quedar en la maleta, que puede estar sobre la silla o bajo la cama, y para mis libros me colocarán una repisa sobre la mesilla. Tengo la mesa del comedor a mi entera disposición para estudiar o dibujar, eso si, siempre fuera de las horas de comida.

La convivencia.

No es demasiado difícil convivir con ellos. ¡Faltaría más! Salgo de casa antes de las ocho y no regreso hasta las nueve de la noche, cenar y para la cama. Y es que él, empedernido oyente de la radio, y sobador de bota lastrada con vino peleón; noticias, partidos de futbol, concursos… y su mujer, folletines lacrimógenos y canciones dedicadas, hacen imposible la concentración del más paciente.

Como un bocadillo en cualquier bar, y las horas que no estoy en clase, las paso en la biblioteca. He de saber a que turno trabaja el "rey de la casa", pues cuando va de noche o de mañana, se cena a las nueve y cuando lo hace de tarde, a las once.

Lo más problemático es el aseo personal, y a la vista de cómo lo solucionan ellos, opté por apuntarme a un gimnasio; una hora de ejercicio y una buena ducha.

Esperando la respuesta a la carta enviada a mi padre, llegó el sábado. Tenía ante mí dos días en los que no sabía como matar el tiempo fuera de la casa, así que me puse a planificar; para el primer día biblioteca por la mañana y gimnasio de tarde, luego una vuelta, llamaría a algún compañero, aunque aún no había intimado con nadie, o me iría al cine. El domingo… ya veríamos.

Al final, el sábado me acosté sobre las diez, una vez se hubo ido Julio que trabajaba de noche. Juana quedó fregando los platos y la niña llegó casi a las once. Su madre le dio la cena, le preguntó por el trabajo y se acercó a espiar por un lado de la cortina si yo dormía. Luego, en voz baja le dijo…

- Oye niña, ¿no sería buen partido para ti este Ramón?

- Que cosas tienes mamá, cuatro días lleva en casa y apenas si lo he visto media hora.

- Tienes todo el domingo para ir conociéndolo. Su padre tiene dinero… y en terminando la carrera…

- No seas tan material, ni tengas tanta prisa, a su tiempo tendré novio.

Una vez más Juana se acercó a la cortina y yo dí un par de pequeños ronquidos.

- A tus años ya me cortejaba tu padre y pasados tres, ya habías nacido.

- ¡Menudo badanas!

- Un respeto, niña.

Durante un buen rato continuaron hablando casi en murmullo y ya estaba a punto de dormirme de veras, cuando sentí sacar el balde y comenzar a llenarlo con agua, allí mismo, delante de mi cortina.

Luz en la cocina, penumbra en mi habitación y la figura de la joven, casi como sombra chinesca. La veo pasar nítida por las rendijas en los extremos de la cortina; ha terminado con el agua. Coloca una silla delante del barreño de zinc. Se descalza. Se quita la camisa y el sujetador, luego, la falda y la braga. Se sienta en la silla y mete los pies en el agua. Se enjabona hasta las rodillas o poco más, luego saca las piernas y las seca. Acto seguido, con cuidado se sienta dentro de la bañera, las piernas fuera, apoyados los pies sobre el piso. Con un cazo se echa agua sobre la espalda y el pecho. Con ayuda de la esponja se enjabona; bien los sobacos, mejor las partes pudendas, más agua para aclarar, se pone la toalla sobre los hombros y se levanta. Por la rendija de la derecha alcanzo a ver sus prietos glúteos, y el velludo pubis. Un solo instante para contemplar tal belleza.

Por la mañana llamó mi padre por teléfono para decirme que estaba conforme con que buscase otra pensión. Y yo le dije; "no hace falta padre, ya me encuentro mucho mejor aquí".

martes, 7 de febrero de 2012

Darwin, Charles Robert

Nacido en 1809 y fallecido en 1882.
Naturalista inglés que propuso la teoría de la evolución por selección natural. En 1859 publica su obra "Del Origen de las Especies por Vía de la Selección Natural" y que tras veinte años de trabajo para establecer esta teoría, suscitó una gran controversia.

Los indios Lenapes.

La isla de Manhattan fue comprada a los indios Lenapes en 1626 por el holandés Peter Minuit. El precio abonado fue; un montón de cuentas de cristal, botones de cobre y telas rojas cuyo valor total no excedía de 24 dólares.
Y es que los indios, no valoraban la tierra del mismo modo que los europeos.

Podemos corroborar esta afirmación en el siguiente párrafo entresacado del las palabras que del Jefe Indio Seattle, responde al Presidente de Estados Unidos, que quería comprar la tierra de lo que hoy es Washington, de la siguiente forma:

"¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja"

A pesar de todo, y temiendo lo peor, parece ser que accedieron.

lunes, 6 de febrero de 2012

Un buen día.

Me fui hasta León con un par de amigos. El objeto era celebrar un banquete para homenajear a un antiguo profesor muy querido. Llegamos en el tren sobre las once de la mañana y tras recorrer sus calles, nos tomamos unos vinos por el "Húmedo" para hacer tiempo. Luego nos fuimos hasta el Universal donde se celebraba el evento. Otros vinos, saludos, los discursos, entrega de placa, la comida… y se acabó. Cada mochuelo a su olivo y nosotros que pensábamos estirar la juerga, nos encontramos más solos que la una.

Como digo, hacia las cinco ya no quedaba nadie, la estación quedaba al otro lado del puente, y hacia allá nos encaminamos. Tras sacar los billetes entramos en la cantina. El vino de antes, el de la comida, las copas tras el café… y otro par de ellas en la espera, ofuscaban un tanto nuestras mentes. El altavoz anunciaba algo a lo que no hice demasiado caso dada la turbiedad de pensamiento…"el tren procedente de Monforte de Lemos y con dirección a Gijón, hará en breve su entrada en esta estación por vía primera andén primero". Pero si acerté a ver por la ventana como se ponía en marcha. ¡Nos quedamos en tierra!

Había que buscar rápidamente una idea, pues el siguiente no pasaba hasta las nueve y media.

- Cojamos un taxi para que nos lleve hasta La Robla. El coche corre más y lo adelantaremos.

Y dicho y hecho. Subimos a un 1500 que estaba a la puerta y le contamos al conductor lo que había sucedido. El tipo tenía como sesenta años, llevaba una zamarra con cuello pelo de gato negro - a pesar de que no hacía frío- y boina. Me pareció un cazurro de pocas palabras, pues lo poco que dijo respondiendo a un comentario fue… "mi abuelo decía… lo que quita frío, quita calor". Salimos de León a paso de entierro, y lo mejor hubiera sido pagar la carrera y bajarnos cuando íbamos por el cuartel de Almansa. No lo hicimos en la creencia de que a partir de entonces correría sabiendo que había prisa. Pero los pensamientos del individuo iban por otros derroteros; esperaba hacer el día llevándonos hasta Gijón.

Naturalmente, cuando llegamos a la estación, el tren hacía tiempo que había volado, ¡como no, si la velocidad máxima no pasó de 50!

Para entonces ya estábamos bastante sobrios. Pagamos la carrera, y el muy cabrito, que se hizo el remolón sabiendo que nos dejaba en medio de la nada, esbozó una sonrisa y nos aseguró que si íbamos hasta Villamanin, seguro que lo adelantaríamos.

Yo tenía mis dudas, si en las rectas antes de la Robla no había pasado de sesenta, ¿lo haría con la subida a Pola de Gordon, la bajada a Santa Lucía y las curvas y túneles de La Gotera?

Así, que continuamos viaje. Comenzó lo que parecía una loca carrera, dando bandazos de derecha a izquierda para dar la impresión de que iba a más velocidad, pero aquel trasto jamás llegó a rebasar los setenta.

Esta vez alcanzamos a ver desde la estación como se alejaba el convoy. El taxista, desde dentro del coche gritaba; ¡venga, aprisa, vamos hasta Busdongo! Pero lo mandamos a la mierda, y si no sale pitando, seguro que le hinchamos un ojo.

Nos metimos en Casa Ezequiel a tomar algo y dilucidar el asunto. La cuestión se reducía a hacer auto stop, o esperar estoicamente en la estación la llegada del próximo. La primera opción no era buena, ¿quien iba a llevar a tres pasajeros cuando ya las sombras de la noche se cernían? Optamos por llenar la "boldrega" con buen embutido y unos cubatas de acompañamiento. ¡Y otra vez nos pilló el toro! Cuando nos dimos cuenta, el tren ya silbaba. A la carrera logramos subir, menos mal, pero no llevábamos billete. El revisor, que se percató de la maniobra, vino directo hacia nosotros; Billetes, por favor. Un montón de disculpas que no sirvieron de nada, había que pagar doble. Gracias a Dios que se apiadó de nosotros y nos extendió el billete como si hubiéramos subido en Pola de Lena. Apenas nos quedaron dos duros en el bolsillo.
Sin duda un buen día.

Luis Sancho Monleón.



Con el nombre artístico de Jorge Sepúlveda triunfó en la década de los 40 y 50 con boleros tan bellos como este. Creo que este video es de los 70.

Nacido en Valencia en 1917 y fallecido en Mallorca en 1983.

viernes, 3 de febrero de 2012

Rubén Blades.



Rubén Blades Bellido de Luna, nacido en Panamá en 1948. Cantante, compositor, músico, actor, abogado y político.

Pedro Navaja es un tema del segundo álbum de salsa (Siembra) realizado en conjunto por Willie Colón y Rubén Blades que fue lanzado en 1978.

Cilampa.

(Del quechua tzirapa, llovizna).
1. f. C. Rica y El Salv. llovizna.

Orvallo, en gallego; Orbayo, en asturiano; Sirimiri, en vasco; Calabobos, en castellano; Garúa, en portugués; Plugim, en catalán… y si sabes alguna más, me la puedes escribir. Yo he encontrado Cilampa en el diccionario, y lo cierto es que me sonaba a campo, algo parecido a chinampa o milpa, tal vez porque cilampa proviene del quechua y milpa y chinampa del nahua. Quechua- azteca, Nahua- inca, vecinos al fin y al cabo, aunque no iguales, recordemos:

Los aztecas dominaron en Méjico Central entre 1325 y 1523. Era una raza extremadamente guerrera, que desarrollaron no obstante, una fina técnica de agricultura. Mantenían tierra en balsas de juncos y las plantaban con semillas. A estos jardines flotantes los llamaban Chinampas.

Por otro lado los Incas vivieron en el suroeste de las costas de América del Sur, en lo que ahora es el Perú moderno, de 1450 a 1535. Idearon un ingenioso sistema de cultivos en terrazas, que regaban con agua de arroyos y canales.

jueves, 2 de febrero de 2012

El regreso del Viajero.

"Mañana día 3 de febrero de 2012 regresará a la tierra el Viajero lunar"

Según asegura alguien, que dice conocer al Viajero, este regresará mañana a la tierra tras una alocución retransmitida por el canal 56 de HUF. Veremos si es cierto, o se trata simplemente de un aprovechado con afán de notoriedad.

A pesar de que la duda subsiste, el informador, que desea permanecer en el anonimato, nos cuenta a groso modo quien es el Viajero, y como se ha llevado a cabo tan inverosímil aventura.

Según lo relatado, un licenciado en física y química por la Universidad de Santiago de Compostela sería el hombre que se halla en la luna. Al parecer, ha logrado sintetizar en un compuesto secreto, las materias necesarias para conseguir el primer paso en la tele transportación. Con este hallazgo, se abren infinitos caminos a la exploración del Universo, consiguiendo superar la velocidad de la luz, y tirando por tierra teorías de sabios y Premios Nobel.

No son necesarios los llamados transportadores que en las películas de ciencia ficción como "La Mosca", Star Trek", o los dibujos de la Familia Simpson se utilizan, pero si, aparte del compuesto básico, un desmoleculador cuántico del tamaño de un secador de pelo y que funciona con un generador-acumulador tipo Li-Po+. El + significa otro compuesto no especificado.

Básicamente, el funcionamiento del invento parece sencillo: Se rocían los elementos a transportar con el compuesto, a continuación se disgregan las moléculas, que se llevan al punto establecido y recomponen mediante un barrido de ondas, para que todo vuelva a su estado inicial.

Parece sin embargo una quimera imposible de realizar… pero lo que es innegable, es que nuestro Viajero está en la luna.

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Mensaje a la tierra.

Hoy podía decir aquello de Armstrong, al pisar el suelo a las 2:56 del 21 de julio de 1969 "Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad", pero estoy convencido de todo lo contrario; hoy es un gran paso para un hombre, y nulo salto para la Humanidad. Mis logros no serán conocidos más que por esta retransmisión, y con el tiempo, tal vez se olviden. Tengo el propósito de dejar en el espacio mis fórmulas y cachivaches, ya que de regresar con ellos, tanto las potencias, como los criminales más rastreros, se enzarzarían en luchas soterradas al principio y de funestas consecuencias después. A fuer de ser sincero, también lo hago por mi propia seguridad.

El don de la ubicuidad, pues al fin y al cabo, de esto se trata entre otras cosas, no estará a disposición del hombre; le falta preparación, ecuanimidad y juicio para ello. No quiero tener el complejo de culpabilidad que Nobel tuvo por el mal y la destrucción que sus inventos pudieran haber causado a la Humanidad.

Alguien, alguna vez, encontrará los medios. Espero que para entonces un mundo mejor, se haga acreedor a todo lo positivo que semejantes inventos representan.

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- Buenas tardes Dámaso.

- ¡Señor Arturo, que alegría el verlo! Nos tomaremos un verwodcata a su salud. Cuando en la televisión vi su alegato, pensé que había obrado correctamente, luego, cuando desapareció, el alma se me encogió.

- ¿Y creíste todo lo que dije? Algún día, más adelante, te llevaré de excursión. Vete eligiendo el sitio.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El viaje de Arturo.

- Buenas tardes, Dámaso.

- ¡Que milagro para usted, señor Arturo! Estamos a quince y no le esperaba por aquí.

- Es que tengo una nueva y quiero que tú tengas la primicia. Pero ponme un verwodcata, que el otro día el segundo ni lo probé.

- ¿Acaso hay mono?

- No, ya te digo que tengo una noticia y que quiero que tú seas el primero en conocerla. Con lo del mono estás en un error, he pensado que el reto era una estupidez. A partir de ahora me tomaré mi copichuela, la disfrutaré, y si me apetece otra, la tomaré.

- Me parece muy sensata la nueva forma de proceder. Dígame, ¿a caso su invento funciona?

- Tal vez no me veas en una temporada, quizá no vuelva más, y en ambos casos quiero que le digas al mundo cuales eran mis planes. Si dan resultado, serás noticia de primera plana junto conmigo. Aprovéchalo bien y saca toda la tajada que puedas. Si el resultado me es adverso, y alguien se interesa por mí, cuenta lo que sabes.

- Como mande señor Arturo.

- Pasado mañana partiré en un viaje largo y peligroso para los que lo hicieron antes que yo, pero espero sea corto, aunque incierto.

- ¿Sabes a que velocidad viaja la luz?

- Si no recuerdo mal, y aunque fui poco a la escuela, si; trecientos mil kilómetros por segundo.

- Más o menos, en realidad es algo menos, pero esta aproximación es la habitual. Y, ¿sabes cuanto tardaría en llegar a la tierra, la luz de un candil que se encendiera en la luna?

- En este momento, ni idea. Habría que dividir la distancia entre la velocidad, ¿no?

- Exactamente, y dado que esa distancia es de 384.000 kilómetros, la luz del candil tardaría 1,28 segundos. Eso es lo que durará mi viaje.

- ¡Imposible, no hay nave que viaje a esa velocidad!

- La mía si. Escucha las noticias que aparecerán sin duda dentro de unos días… a no ser que alguien piense en que existen los selenitas, o que los extraterrestres de otra galaxia ya están cerca.

- Señor Arturo, hoy invito yo a la copa, me temo que no le volveré a ver.

- Ten confianza.

- ¿No se da cuenta, de que si lo logra, todos querrán su secreto?

- Esa es mi mayor preocupación.

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Filtraciones provenientes del Observatorio Monte Palomar, han dado hoy a conocer una extraña noticia. Al parecer, hay un artefacto en la Luna que semeja ser un helicóptero, sin aspas, con un sombrajo tipo caravana bajo el que un cosmonauta está leyendo un periódico.

El Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico, ha confirmado la filtración asegurando que el diario que lee el astronauta es el "El Comercio", editado en Gijón, Asturias, España, y que está fechado hoy miércoles 1 de febrero de 2012. Los Jefes de Estado de las grandes potencias, incluido el español, se reunirán mañana en París para tratar de averiguar su procedencia, dado que todos niegan estar implicados en algo que se ha descartado sea una broma de mal gusto.

Observatorios de todo el mundo reportan avistamiento tan singular y hacen mención a la tecnología desconocida en la tierra, mediante la cual sus telescopios pueden captar esas imágenes. Al parecer, lo que se creía un sombrajo, no es sino una delgada pantalla capaz de aumentar los objetos miles de veces. Seguiremos informando en próximos boletines.