martes, 24 de abril de 2012

En la oscura soledad de mi habitación.

De un tiempo a esta parte me sucedía a menudo. Siempre he sido olvidadizo, o tal vez despreocupado para aquellas cosas que juzgaba nimias. Creo que tenía un cuarto en el desván de la memoria adonde iban a parar todo aquello, y del que raramente salían. Pero lo de ahora es distinto. No lo digo por esos olvidos que solemos tener de vez en cuando -¿Qué coño iba a hacer yo ahora?- y das media vuelta y encuentras lo que andas buscando. No. Es más grave.
Cuando me acuesto, en la oscura soledad de mi habitación, suelo hacer planes para el día siguiente o fantasear con historias, para llevarlas al papel a la mañana siguiente. Pero me viene sucediendo, que de esas tramas tan bien urdidas, de esos poemas tan llenos de sentimiento, nada queda por la mañana. Lo recordaré después, decía tras mesarme los cabellos en un esfuerzo ímprobo. ¡Y al principio, algo conseguía! Al menos, la trama, aunque no las palabras correctas. Pero, a poco, tuve que buscar triquiñuelas para recordar. Buscaba palabras clave, que repetía una y otra vez, grabándolas en mi memoria cual si fuese un disco duro. Pero poco a poco, tampoco eso dio resultado. Y sin embargo, recordaba anécdotas de la niñez, cual si hubieran sucedido el día anterior.
A estas alturas, y para aliviar mi propia tensión, nadie sabe, sino el que lo sufre, cuan desesperante es, cambiaré el tema por un momento.
Mi abuelo paterno, que vivió hasta los noventa con extraordinaria lucidez, fue comerciante. De esos que en el pueblo venden telas y vestidos para las señoras, candiles, palas y picos para los buscadores de menas, azadas para los labriegos, comestibles para las casas y espirituosos para los ágapes de los días de fiesta.
Por las tardes, a eso de las seis, solían reunirse a la mesa que había junto al mostrador donde se cortaba el bacalao, el maestro, el fotógrafo y el boticario, que también ejercía de practicante, y mi abuelo. Jugaban unas partidas al dominó y tomaban vino del porrón, comentando las jugadas y alguna que otra de esas anécdotas que os digo.
- Hace cosa de un mes, apareció nuestro párroco con un tal don Senén, deán de la catedral y que había venido a visitarlo. Como quiera que hubiera de llevar para la capital un regalo, don Dimas lo trajo para ver si había modo. El deán, andaba buscando un  coñac, o cualquier otra botella, que ya estuviera entrada en años. Le ofrecí un brandy Duque de Alba con sesenta años, y el muy ladino, al ver el precio marcado, me dijo que se llevaría un par de ellas. Le cobré las veinticuatro pesetas y se marcharon. Una semana más tarde, volvió para comprarme todas las que tuviese tan añejas como las que se había llevado.
- Si señor, tengo una buena bodega y si quiere puede llevarse vino, coñac, ron o ponche con similar antigüedad, pero el precio que le cobré la vez anterior, como usted comprenderá, fue de cortesía; el precio real de cada botella, oscila entre trescientas y seiscientas  pesetas por botella. Usted dirá. Y se marchó por donde había venido. Al parecer, amante de los buenos caldos, recorría los pueblos en busca de chollos para regalarse y quedar bien con sus amistades.
Mi padre, que murió antes de los setenta, comenzó con este padecimiento que yo he heredado, a poco de jubilarse. Fue al médico, y le dijo que estaba empezando a padecer demencia senil. Como quiera que entendiera, que le llamaba loco, lo mando -literalmente- a la mierda, síntoma inequívoco de que el galeno tenía razón.
El también utilizaba sus triquiñuelas, repetía diariamente una rutina de la que casi resultaba imposible sacarlo; levantarse, aseo, desayuno, salida a por el periódico, mirar fecha y tachar el día en el calendario, ojearlo. Salir a tomar un vino, comer, dormir la siesta, ir al parque con mi madre, ver la tele, cenar, acostarse. Y así un día tras otro. Pero con el paso de los meses, hasta la rutina dejó de funcionar; hoy no se afeitó, mañana dejó de ducharse, pasado le aburría el parque y dejó de ir, al otro no volvió al bar porque aquél ladrón le había cobrado de más… Y así se fue retrayendo. No le gustaban las celebraciones con sus hijos y nietos, la televisión era una porquería y constantemente cambiaba "sus cosas" de cajón. Luego discutía con mi madre porque no encontraba lo que buscaba y que necesitaba con imperiosa urgencia… para cambiarlo de cajón.
No he ido al médico, para qué. Ya sé que llevo sus genes y que me ronda el vacío. Para mí es aún peor; soy viudo, y vivo prácticamente solo. En realidad conmigo vive un nieto, pero el puñetero es músico y casi siempre anda de gira.
- ¡Abuelo, he compuesto una buena música, ven, vamos a tocarla! ¿Te atreves a ponerle letra?
- Tócala y veremos.
Y él toca su guitarra, y yo le acompaño con la batería a la que me voy aficionando después de viejo… y me sale esta letra.

Hay vecinita, tienes culito respingón,
piel de cacao, cara de avellana y ojos de gata.
Andar felino de joven pantera
y rotunda la cadera.

Si tú quisieras tener conmigo un porqué
que feliz me harías corazón.

Sonríes cuando me ves y guiñas un ojo de almendra
¿acaso te intereso?, prenda.

De tus senos aspirar el perfume,
mis labios sobre tus labios de nata,
y olvidarnos de quien miente,
cuando digo que, yo treinta y tu veinte.

Si tú quisieras tener conmigo un porqué
que feliz me harías corazón.

- Oye abuelo, me estas saliendo rapero y la canción es melódica. ¿Tanto te gusta la vecina?
- Anda, calla y tócala otra vez Sam.

viernes, 20 de abril de 2012

Reflexiones II.

Decía Confucio: "Cuando conocemos a una persona con la que merece la pena hablar, y nos abstenemos de hacerlo, la desaprovechamos. Cuando conocemos a una persona con quien no vale la pena hablar, y conversamos con ella, desaprovechamos nuestras palabras. El hombre prudente no desaprovecha, ni a las personas de mérito, ni sus propias palabras."

Después de leerlo un par de veces, pienso que yo no soy un hombre prudente; me abstengo, la mayoría de las veces, de hablar con esas personas que merece la pena hacerlo; suelo ser más de oír. Creo que el problema radica en mi timidez, o en esa sensación de inferioridad - que viene a ser lcasi o mismo- que me produce el estar ante una persona inteligente y culta.

Suele suceder también, que alguno de aquellos con los que merecería la pena hablar, pecan de engreimiento al considerar a su interlocutor como inferior, con lo cual, ya no merece la pena hablar con ellos.

Creo también que las palabras no siempre se desaprovechan, incluso cuando hablamos con una persona de quien pensamos no merece la pena; alguien aprovechará algo alguna vez. Se me vienen a la mente aquellos malos estudiantes, que para nada servían, y se convirtieron en Einstein, por ejemplo.

Pero, ¿quién soy yo, para estar hablando de tu a tu con el señor Confucio?

martes, 17 de abril de 2012

Reflexiones.

Alguien dijo muy acertadamente; el dinero puede comprar una cama, pero no las ganas de dormir; libros, pero no la inteligencia; alimento, pero no apetito; una casa, más no un hogar; medicamentos, pero no la salud; lujos, pero no la cultura; diversiones, pero no la felicidad; alguna religión, pero no la salvación; un pasaporte adonde sea, pero no al paraíso.

Y yo me he atrevido a reflexionar sobre el tema, llegando a las siguientes conclusiones: Con dinero en abundancia puedes conseguir un paraíso aquí en la tierra, otros paraísos extraterrestres son cuanto menos muy dudosos.

Una vez que dudas -o niegas- la existencia del paraíso que las religiones prometen, consecuentemente dejas de creer en la necesidad de la salvación.

Siempre se ha dicho que el dinero no da la felicidad, posiblemente, pero… ¿una vida divertida, acaso no conlleva un plus de felicidad?

Hoy en día con dinero se compra la cama y somníferos si hacen falta para dormir hasta sin ganas; puedo comprar libros, y si tengo memoria, aprender de ellos, aunque no sea muy inteligente, así conseguiré hacerme con un bagaje cultural, y como casi todo en este mundo es fachada, el complemento del lujo ayudará a que los demás se quiten la gorra ante mí.

El tema del apetito parece complicado -siempre tengo hambre y todo me gusta- pero jamás conocí a alguien que teniendo a su disposición los más variados y ricos alimentos, no se le apeteciese algo. Es antinatural. Hasta Midas hubo de renunciar al don que Dionisios le concedió por la hospitalidad para con Sileno.

Probablemente, con dinero arruinaría mi salud, pero hoy la medicina ha avanzado tanto que no es difícil cambiar un órgano dañado y salir bien del trance. Y como todo en este mundo ha de finalizar alguna vez, dispondría en mi testamento que me sometieran a la criopreservación para continuar dando la lata si es que consiguen "resucitarme".

En cuanto a lo de la casa y el hogar, que he dejado para lo último, no dejo de preguntarme en que se diferencian casa y hogar. El diccionario en su segunda afección no hace distingos para hogar; casa o domicilio. En la tercera amplía un poco; familia, grupo de personas emparentadas que viven juntas. Yo creo que el diccionario es bastante escueto. Un hogar es mucho más que un grupo de familiares que viven bajo el mismo techo y que a veces ni se hablan. Un hogar son vivencias, afanes, cariño ilusiones, necesidades, preocupaciones, tristezas y alegrías compartidas. Un hogar es seguridad, remanso de paz, alboroto y calma, alianza, y solidaridad. Y en esto si que lleva razón ese alguien, podrás comprar una casa, más no un hogar.

domingo, 15 de abril de 2012

El gato.

¿He comentado alguna vez, que en mi casa comen ocho gatos? Posiblemente alguna vez he dicho que más, pero la azarosa vida de un gato que solamente viene a casa a comer, o a enseñar el producto de su caza, acaba - quisiera creer que en casa de algún vecino- a veces en la boca del raposo. Así, ya sea por enfermedad o accidente, hemos perdido media docena.

Nunca me han gustado mucho los gatos, pero hay que reconocer que en la aldea son necesarios por su habilidad como cazadores. Esta habilidad les dio cabida en los hogares hacia el año 3000 antes de Cristo, para proteger los graneros de roedores indeseables. Domesticado aquel Felis lybica por los egipcios, fueron venerados por los faraones que mandaron plasmarlos en pinturas murales y con su efigie se hacían amuletos. Matar a un gato en la antigua sociedad egipcia, se castigaba con la muerte, aunque hubiera sido de forma involuntaria. Cuentan que un romano que mató un gato, fue linchado por un grupo de airados egipcios.

El culto al gato tuvo sus pros y sus contras, pues mientras Freya, diosa escandinava de la fertilidad, adoptó uno, o Mahoma prefirió cortar la manga de su túnica, antes de molestar a su gato dormido sobre ella, los gatos fueron asociados a brujas. Se extendió el mito de que aspiraban el aliento de los niños dormidos, y aún hoy hay quienes piensan que un gato negro trae mala suerte.

El rey de Gales Howel Dda que reinó entre el año 942 y 950, promulgó un código que protegiera a los gatos, el cardenal Richelieu se acostaba con cinco gatos en su cama, los gatos siameses habitaban los palacios de Siam, los birmanos eran sagrados y habitaban en los templos.

Es cierto que el gato busca nuestra amistad interesadamente, que se apropia - si le dejan- del sillón más confortable, que comerá a capricho a las horas que le de la gana y que si intentas ponerle reglas, maullará incansable hasta aburrirte y no tendrás más remedio que darle de comer. Dotado de un extraordinario equilibrio, caerá casi siempre sobre sus patas, oirá el más leve roce de un ratoncillo a lo lejos, soportará con paciencia horas hasta que su presa salga de su madriguera, tiene el sentido del tacto sumamente desarrollado, ve en la penumbra aunque no distinga los colores, huele por la nariz y por la boca, sabe nadar y partiendo de cero, alcanzan al instante una velocidad considerable.

Si crees que tu gato se frota contra tus piernas porque te quiere, ¡ni lo sueñes!, te esta diciendo que tu le perteneces.

sábado, 14 de abril de 2012

Ochavario.

El ochavario es un instrumento musical de cuerda percutida con dos teclados manuales. Al presionar cada tecla, el plectro, contenido en el martinete o saltador, punza la cuerda emitiendo un sonido determinado en función de la tecla pulsada.

¿Te has enterado bien? ¿Conocías este instrumento? Si no lo conocías, no te aflijas, yo pensaba que era una especie de monedero donde se echaban los ochavos. Si por el contrario crees que alguna vez lo has visto u oído, estas en un error, porque ya fuera de bromas, Ochavario es:

(Del lat. octavarĭus).
1. m. ant. Período de ocho días de una fiesta solemne de la Iglesia.
2. m. ant. Último de los ocho días.

Si te dejaste engañar por mis primeras palabras, o si la ilustración te confundió, (cualquier escusa es buena) que sepas que ellas, las palabras, están colocadas a mi aire, pero, que tanto plectro, martinete, o saltador, hacen la función comentada.

viernes, 13 de abril de 2012

Hablando de bodas.



Con el buen tiempo empiezan a llegar las bodas, aunque al parecer no se debe a la bondad de la temperatura, si no que inconscientemente responde a una antiquísima tradición. Los romanos lo hacían en el mes de Junio, porque tenían la creencia de que Juno -divinidad y patrona del matrimonio- traería prosperidad y dicha a las parejas casadas en "su" mes.

En realidad, más entonces que ahora, que todo se planifica, con la practica del ritual, se conseguía que los primogénitos vinieran al mundo a principios de la primavera. Así, el inactivo invierno coincidía con los últimos meses de embarazo, y la recuperación de la parturienta antes de la recolección.

Hay quien dice -parece ser que fueron los egipcios - que el anillo de boda se coloca en el dedo anular izquierdo, porque una arteria va directamente al corazón. En realidad hay mucha gente que lo lleva en la mano derecha, pero tanto si se lleva en una como en otra, la explicación más convincente es que se debe a un tema de seguridad; el dedo anular es el único que casi nunca extendemos por sí solo.

Las novias espartanas, se vestían con ropas masculinas y se cortaban el cabello con la esperanza de que los espíritus malignos no las reconocieran e hicieran el matrimonio desdichado. La moda de cubrirse la cabeza con el velo nupcial, y las damas de honor, eran también los métodos empleados para distraer y confundir a los espíritus.

En este lienzo de Goya, podemos contemplar una boda donde nadie parece creer en los malos espíritus, a pesar de ser de conveniencia-según los entendidos; la novia no lleva velo, no se le ve anillo en la mano derecha y lleva el pelo recogido en moño.


Continuando con la descripción del cuadro y siempre según los que entienden -yo solamente veo personajes y no me parece demasiado bueno- parece ser boda de conveniencia, porque la chica es joven, pobre, y lleva los zapatos cambiados de pie en señal de protesta. ¡Si a veces una rozadura te hace ver las estrellas, que será el ir con los zapatos cambiados!

El novio sin duda es rico… y feo, aunque por suerte, no le añadió el pintor cara de viejo. Las féminas, ya sean amigas o familiares, la miran con envidia, mientras que el cura y el padre de ella, tienen cara de alegres cómplices. Dicen que también en el cuadro aparece un antiguo y joven novio… ¿jugarán los espíritus a eso del toro?

jueves, 12 de abril de 2012

Rapahel-Adamo.



Hace poco vimos un video de Adamo donde cantaba esta canción. Hoy lo vemos de nuevo -unos años mayor - a dúo con Raphael, que le sacó un buen partido al tema del italo-belga.

miércoles, 11 de abril de 2012

Proverbios.

El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
(Judío)

El poeta puede llegar a donde no llega el sol.
(Hindú)

Ya sea que el cuchillo caiga en el melón, o el melón en el cuchillo, el que sufre es el melón.
(Hindú)

Cuando veas a un hombre bueno, piensa en emularlo; cuando veas a un hombre malo, examina tu corazón.
(Confucio)

El hombre sabio, en su actitud para con el mundo, no tiene predilecciones ni prejuicios. Está al lado de lo que es justo.
(Confucio)

Un libro es como llevar un jardín en el bolsillo.
(Árabe)

El que conoce a su prójimo es erudito; el que se conoce a si mismo es sabio.
(Lao-tsé)

martes, 10 de abril de 2012

El Viatico. (Rescatado de mis primeras entradas)

Hace unos días, prometí a una amiga rescatar algún cuento de esos que se van quedando por atrás y aquí vengo con este. Espero que os guste, si no es así, o ya lo habíais leído, siento dar el coñazo por partida doble.



Anochecía. La vi en el quicio de la puerta desde el otro lado de la plaza. A pesar de la escasa luz que arrojaban las cuatro bombillas, su silueta inconfundible y adorada hizo que se me saltasen las lagrimas. Ella se agachó descalzándose una zapatilla, yo avanzaba lento, las piernas arqueadas y frotándome los llorosos ojos. Notó algo raro en mi. Se colocó de nuevo la zapatilla y cruzó rauda los veinte pasos que nos separaban para fundirnos en un abrazo. El torrente de lagrimas y el hipar continuo, trataba ella de mitigarlo con besos mientras me aupaba a su cuello. Entramos en casa donde me limpió y consoló.

Tenía yo seis años y era miércoles, lo recuerdo bien porque estaba preparando mi primera comunión y todas las tardes a excepción del miércoles iba al catecismo. A las Reverendas Madres Reparadoras, que tenían una capilla muy bonita bajo la advocación de la Virgen de Fátima. Iba contento al salir de la escuela; a primera hora había dado de carrerilla y también salteada la tabla del cinco, luego, casi a las cinco, cuando ya se acercaba la salida, Don Emiliano me sacó a leer. Del Cien Figuras Españolas, leí en voz alta un párrafo bastante grande referente a Don Pelayo. Mientras él rotulaba a redondilla una carpeta, yo me emocionaba con la batalla de Covadonga hasta tal punto, que, por dos veces me mandó respirar en las comas. ¡Si, había sido una tarde fenomenal!. Ahora a casa y a jugar con los amigos.

Mas el destino casi siempre nos depara cosas con las que nosotros no contamos.

Hacía frío. El cielo estaba grisáceo y sin duda de noche nevaría. Me subí la bufanda casi hasta los ojos y apreté el paso. Al llegar a la iglesia de San Pedro, vi un cura en el portón del oeste. Él salió a mi encuentro y yo con toda mi buena educación fui a besarle la mano. Esa equivocación marcó toda mi vida.

- Niño, veo que eres un buen cristiano, ven a la iglesia que has de ayudarme.

Balbucí un par de excusas; me está esperando mi madre, no se nada de monaguillo... nada sirvió. Entramos y nos encaminamos al altar mayor. Abrió el sagrario y cogiendo unas cuantas formas las introdujo en una cajita parecida a la polvera de mi madre. Luego colocó el relicario sobre una patena y le echó por encima un paño. Me dio una campanilla y me dijo que cuando nos cruzásemos con alguien, la hiciera sonar.

No sé si era el frío o el miedo, el caso es que yo caminaba tiritando un par de pasos detrás de aquel raquítico cura de sotana raída. Por la otra acera venía un hombre, moví la campanilla con tal energía que el cura me miró de soslayo en plan de reprobación. El sujeto por el contrario, se paró y quitándose la gorra inclinó la cabeza. Las señoras se santiguaban a nuestro paso y hasta un guardia municipal se cuadró saludando militarmente. Yo estaba cada vez más nervioso, quizá por que a cada paso me alejaba mas de casa. Llegamos a una calle estrecha con casas de planta y piso en la parte vieja de la ciudad. Los portales olían a orín de perro y a potaje de repollo. El cura levantó la cara para mirar el número del portal. Aquel día no se había afeitado y las barbas canas, su delgadez y los ojos hundidos, le daban aspecto de truhán. Con aquella capa sobre la sotana que parecía ocultar un espadón y el chambergo calado casi hasta las orejas, se me antojaba similar a los corsarios que aparecían en los tebeos del cachorro. Aquella era la casa. Entramos en el oscuro portal y subimos a tientas por una escalera de madera cuyos peldaños rechinaban aún siendo ligero el peso del hombre. Llamó a la única puerta que había.

- Ave María Purísima. Traigo los Santos Oleos solicitados...

- Sin pecado concebida - contestó una voz de mujer a la cual yo no veía- a la vez que franqueaba la puerta. Una vez dentro, el cura se quitó capa y sombrero que dejó en una silla, tras besar una estola morada que sacó de un bolsillo, se la colocó al cuello. Me dijo que dejara la esquila y que en su lugar tomara la patena. Solo tendría que colocarla bajo la barbilla del enfermo cuando él le diera la comunión.

Mi temblor era manifiesto, sin embargo el cura no parecía notarlo y mucho menos la dueña de la casa que bastante tenía para ella. Nos condujo a una habitación en la que de momento y por ir en último lugar, no veía mas que el alto techo. Allá arriba, en el centro, un pequeño globo azul ocultaba una mísera bombilla. Las polillas habían penetrado dentro del cristal y ahora yacían muertas en el fondo creando un cerco negro. De sopetón vi la cama y lo que en ella había; cabecero oscuro, casi negro, de líneas rectas y sobrias, roja colcha de hilo con rameados y flores blancas, y entre almohadón y embozo de sabanas blancas, una calavera. De mi mano cayo la patena de dorado metal. La mujer lo vio y se agachó a recogerla poniéndola en mi mano con una mirada de desdén. Yo no podía apartar la vista del almohadón donde reposaba aquella cabeza. El hombre no debía de ser muy viejo si observabas a su mujer, tal vez treinta años. De su corto pelo sobresalía el flequillo que brillante y negro cubría casi toda su frente. Los ojos cerrados estaban desaparecidos en sus cuencas, los pómulos abultados, dos agujeros donde debía estar la nariz, los labios no eran capaces de cerrarse sobre los grandes y amarillos dientes pareciendo que reía, ningún color, ningún movimiento...

El cura murmuraba sus oraciones y él solo se contestaba. Con el hisopo derramaba agua bendita sobre la cama y con los santos oleos ungía frente, manos y pies. Llegado el momento me hizo una seña para que colocara el platillo bajo la barbilla del miserable. A mis suplicas silenciosas respondió con una mirada conminatoria y recalcando las silabas de sus latinajos. Ya se acercaba la Hostia a la boca cuando el enfermo abrió los ojos. Unos ojos tan grandes que parecía imposible cupieran en aquella cara. Sin saber de donde sacó la fuerza, una flaca mano emergió de entre la ropa y aferrándose a la muñeca del oficiante la paró en seco.
- ¡Viva la ceneté!

La cabeza dio un pequeño giro y la vida se extinguió. El cura volvió la Hostia a la caja, los utensilios a los bolsillos y a poco nos marchamos. La mujer quedó llorando en silencio, en su inmensa soledad, sin oír siquiera los reproches del cura, sin mirar a aquel hombre que, rojo de ira, en vez de consolar, se despidió con un portazo.

Del mismo modo en que fuimos, regresamos; en silencio, con las cabezas gachas, uno; mascullando quizás en contra de aquella que se atrevía a pedir los santos sacramentos para un rojo, el otro; con el corazón encogido y muerto de miedo.

Al llegar a la iglesia, se volvió hacia mí el cura y alargando la mano para recoger la campanilla me dijo:

- Niño, hueles mal. Anda, vete corriendo a casa que ya es tarde.

Baje por la cuesta alta y llegue a la plaza. Mi madre me esperaba para zurrarme con la zapatilla, pero ni yo me daba cuenta en aquel momento, ni ella lo hizo.

Cuando mi padre llegó del trabajo, me descolgué del cuello en el que había estado refugiado y corrí a abrazarlo. A él, solo a él le conté lo sucedido y le pedí que me prometiera una cosa que hasta la fecha ha cumplido.

Hoy tengo mas de cincuenta años y dos firmes propósitos que vengo cumpliendo; mi madre no me verá ya hacer la primera comunión y no volveré a ver ningún otro muerto. Como no podía ser menos, soy de la Confederación Nacional de Trabajadores y huelo un cura a mas de cien metros, aunque ahora no llevan sotana.

Mardal.

1. m. Mur. Carnero padre.

La palabra carnero es de sobra conocida, como conocido es ese animal un poco "cabrito" que si te descuidas un poco te "truña". (Truñar en asturiano; embestir)

Lo que puede no sea tan conocido es que en Murcia los llaman Mardal y en Aragón Mardano. En Asturias se les suele llamar Castrón y no necesariamente ha de estar castrado como este nombre parece indicar. También se utiliza Castrón para designar a un niño travieso, pero sobre todo, como insulto o para denominar a una mala persona.

Hace algún tiempo, cuando tuve la osadía de publicar algunas entradas referentes a instrumentos musicales, creo que mencioné el Mardal como instrumento de percusión, utilizado para acompañamiento de las danzas Odissi. Odissi es una de las ocho danzas clásicas de la India, que se combina con el relato de una historia de amor entre los amantes de la mitología india; Krishna y Radha.

Krishna es la forma principal de Dios, de quien los demás dioses emanan. Reinó con sus 16.108 esposas y tuvo miles de hijos, siendo muerto accidentalmente por un cazador que lo confundió con un venado a orillas del río Hiran en Prabhas Patán, a la edad de 125 años, 7 meses y 6 días.

Radha, la pastora amante de Krishna, nunca pudo casarse con él, ya que siendo muy niña, sus padres la dieron en matrimonio a otro pastor de vacas, pero gracias a la energía divina, la pareja nunca pudo consumar su matrimonio, por lo que cada noche, Radha era sólo de Krishna y de nadie más.

domingo, 8 de abril de 2012

Adivinanza.










En este pueblo se rodó una serie de televisión y en la farola está el escudo. ¿Sabes como se llama?

sábado, 7 de abril de 2012

Los magos.

Se llamaba magos a los sacerdotes persas instruidos en las matemáticas y en las ciencias astronómicas. Gozaban de enorme crédito y sus oráculos eran infalibles. Sus enigmáticas prácticas y sacrificios los realizaban en los lugares más elevados, allí donde estaban más cerca del sol y donde era fácil que las multitudes los contemplaran. Consideraban que las almas debían de pasar por siete puertas, constituida cada una de ellas de un metal distinto antes de ascender hacia el sol, al que consideraban la morada de los bienaventurados. Este tránsito duraba millones de años.

Un día determinado, los magos no podían aparecer en público, y si el pueblo los encontraba por la calle, podía matarlos sin temor a represalias o castigos. Esto fue debido a que un mago llamado Gaumata se autoproclamó rey fingiendo ser Smerdis, hijo menor de Ciro II rey de Persia, que designó a Cambises II como gobernador de las provincias orientales. Antes de partir en campaña contra Egipto, Cambises, temiendo que pudiera intentar una rebelión durante su ausencia ordenó matar secretamente a su hermano Smerdis.

Cambises confesó públicamente antes de morir al regreso de Egipto, el asesinato de su hermano, quedando al descubierto el fraude del usurpador Gaumata que se hacía pasar por Smerdis. El reinado del falso Smerdis duró siete meses, durante los cuales destruyó varios templos tratando de eliminar los cultos locales para introducir otra divinidad, hubo alteraciones en el orden económico, social y religioso y provocó el malestar del pueblo al trasladar casas y rebaños,

Gaumata fue ajusticiado por Darío I, sucesor de Smerdis, que queriendo justificar su legítimo ascenso al trono, ordenó la creación de "La inscripción de Behistún".

Esto es un escueto resumen, si te interesa el tema has de investigar algo más. Como decía aquel anuncio ¡aqui hay tomate!

jueves, 5 de abril de 2012

Modrego.

(Quizá del ár. hisp. *ḥaṭráq, charlatán; cf. port. boldrego, sucio).
1. m. coloq. Sujeto desmañado y que no tiene habilidad ni gracia para nada.

Según he leído, hay en España 1297 personas que tienen Modrego por primer apellido, y 1295 que lo llevan de segundo. Supongo que todos y cada uno de ellos estará orgulloso de su apellido - yo lo estaría- aunque el DRAE tenga un significado para el vocablo que a veces resulta un tanto insidioso. Hay quienes se apellidan Capullo, Pijo, Marica, Cabrito y otros más, con connotaciones un tanto "peculiares" y que pueden inducir cuanto menos a error o burla.

Si alguien tiene dudas, que lea lo siguiente y así podrá comprobar que hay quines lo tienen bastante peor:

Antonio Bragueta Suelta
Sandalio Botín Descalzo
Susana Braga Palomino
Perfecto Ladrón Honrado
Mª Mar Barco del Río
Rosario del Cura Sacristán
Alfonso Seisdedos Pies Planos
Natividad Belén Santamaría
Agustín Cabeza Compostizo
Román Calavera Calva
Alberto Comino Grande
Pascual Conejo Enamorado
Jesús Estan Camino
Eva Fina Segura
Margarita Flores del Campo
Isolina Gato Sardina
José Luis Lamata Feliz
Amparo Loro Raro
Miguel Marco Gol
Ana Mier de Cilla
Rosa Pechoabierto y del Cacho
Evaristo Piernabierta Zas
José Sin Mayordomo
Pedro Trabajo Cumplido
Abundio Verdugo de Dios
Miren Amiano Desnudo
Francisco José Folla Doblado
María Concepción Culo Bonito
Fernando Coco Cuadrado

Según he leído, esta lista de nombres y apellidos fue publicada en Muy Interesante, aunque no tengo la fecha, ni el número de la revista.

miércoles, 4 de abril de 2012

El desafío de Aracné a Atenea.

El otro día, mi nieta Ana me preguntó si conocía el mito de Aracne o Arácnea, y le contesté que conocía a una Aracné, y que supondría sería la misma. Entonces me relató su versión, y que más o menos coincidía con la mía. No deja de ser una coincidencia el que yo hubiera preparado esta entrada antes de hablar con ella, aunque conociendo su afición a la lectura, no es de extrañar.


Y ya que he hecho este pequeño preámbulo, quiero pedir disculpas por el silencio que he guardado por un tiempo; me encontraba por los mares del Norte. Trataré de ponerme al día.


Se dice de la diosa Atenea, que era tan generosa en la paz como temible en la guerra. No era para menos; nació adulta y completamente armada. Respecto de la generosidad, la atestiguan los hombres de Cirene, a quienes enseñó el arte de la doma del caballo, también enseñó la construcción de los carros de combate a Erictonio primer rey de Atenas. Erictonio, que según el mito, nació del semen caído sobre el muslo de Atenea cuando Hefesto intentó violarla. Al intentar quitárselo ella, fecundó a la Tierra de donde nació Erictonio (nacido de la tierra).

Hábil tejedora de alfombras, obtuvo de los Inmortales el encargo de bordar el velo de Hera. Como diosa de la salud, curó milagrosamente al arquitecto Mesicles en peligro de muerte a consecuencia de una caída cuando trabajaba en la construcción de los Propileos. Podía prolongar la vida de los mortales y conceder el espíritu profético. Protectora de los valientes y casta hasta el extremo de privar de la vista a Tiresias, que involuntariamente la vio cuando en compañía de la ninfa Cariclo se bañaba.
Diosa guerrera por excelencia, faceta que en otra ocasión veremos, era además celosa de sus habilidades hasta el punto en que no admitía que nadie pudiera superarla.

Así sucedió que existía en Lidia una muchacha llamada Aracné y que había alcanzado gran fama en el dominio de la aguja, hasta el punto en que osó desafiar a la diosa. Presentose ésta bajo la forma de una mujer anciana, y le pidió que renunciara al desafío sacrílego, pero la joven rehusó. Entonces Atenea se presentó en su forma divina y aceptó el reto.

Escogió Aracné un trabajo sobre los amores de los dioses, y cuando hubo terminado, lo sometió al examen de Atenea. No pudo la diosa encontrar imperfección alguna, pero considerando ofensivo el tema, metamorfoseó a Aracné en araña y la condenó a seguir eternamente su tarea y a que sacase de su propio cuerpo los hilos que pusiera en sus telas.