lunes, 17 de junio de 2013

Cosas de chigre: Chu Lin y Chu Lon,


El día estaba triste, desapacible y hasta frío. Soplaba con fuerza 15/20, el gallego, es decir; oeste-noroeste, lo que para la terraza del bar era letal. Me metí dentro a tomar mi carajillo y rabiando por no poder fumar.

En la esquina, junto a la ventana, cuatro jugaban al "subastao", mientras, uno que miraba, no dejaba de dar su opinión sobre las jugadas.

Acodado en la barra, otro parroquiano tomaba un chupito de güisqui mientras miraba con atención las maniobras de un oriental en las máquinas tragaperras.

Me senté a una mesa y cogí el periódico buscando el crucigrama. Nada hay tan gratificante y enaltecedora del ego, que la sensación que da el remarcar las palabras que el patán de turno equivocó. Luego, cuando lo has terminado, escribes ¡Ahí queda eso!

El chino, japonés, filipino, vietnamita o lo que fuera, que con ellos yo nunca acierto, sacó premio. Entonces el de la barra le dice:
- ¡Vaya suerte, tío!

- No tío, yo llama Chu Lin.

- ¡Coño! - dije yo para mi, igual que el oso panda del zoo.

 -¡Coño! - dijo el de la barra, somos casi tocayos. A mi me llaman Chulón.

- ¿Tu vivil de mujeles?

- No, hombre. Me lo llaman porque soy guapo, elegante y grandón. ¿Comprendes? chulón, grandón. A ti te llamarán chulin por ser un poco "esmirriao".

- Tladuce esmi… esmiliao.

.- Que estás flaco, que pesas poco, que eres pequeñín, vamos, esmirriao.

- Ya, pelo sel cintulón neglo cualto Dan de Yudo y Kalate. Si dal una ostia, sacal lodando pol puelta a Chulon.

- Vale, vale, no te enfades, no te he querido ofender. Venga, te invito.

- No quiele invitación. Yo toma café, tú toma JT, yo tenel colespondel; café, 1,10, chupito 2,50. Pieldo dinelo.

Y en estas, la otra tragaperras suelta premio. Recoge el chino su dinero, le pide al camarero que se lo cambie por billetes, y se larga no sin antes levantar las cejas como diciendo; ¡Ahí te queda eso!

Yo me marcho también, llevo casi el mismo camino, pero él se mete en otro chigre. Sin duda aquí también ordeñará la máquina.

3 comentarios:

Maria do Sol dijo...

Olá Alfredo
Os pequenos nadas do quotidiano resultam bem se forem descritos ao pormenor, encadeados em forma de conto ou como lhe chamas, cuentino.
"Chu Lin y Chu Lon" é um "trocadilho" que resulta e torna o teu texto interessante.

Abraços

Alfredo dijo...

Maraí do Sol.
Este cuentin no pretendió tener mucha miga, fue para quitar los malos sabores que pudo dejar el anterior.
Gracias María.
Sali2.

Vir dijo...

Como estoy especialmente sensible con el tema me he saltado tu entrada anterior, y esta me ha sacado la sonrisa, ¡muy simpática! Un saludo.