domingo, 23 de junio de 2013

Tiempos mejores.


Me coloqué delante del abuelo quitándole el sol, tapando la carretera, las vías del tren, el río y los montes de enfrente. Entonces, abrió aquellos ojos tristes, pequeños y bordeados de arrugas. Estaba sentado en el banco, a la puerta de casa, apoyando las manos en el cayado y la barbilla sobre ellas. Levantó la cabeza, y pareció, no sé, como si en un instante se le hubieran quitado veinte años de encima. Sería la sonrisa de oreja a oreja, o los ojos, antes mortecinos y sin brillo que parecieron chispear, o quizá fuera el reflejo de los colmillos de oro nuevo en su boca. No sé.

- ¡Hola abuelo, dame un beso! ¿Que haces tan solo?

- ¡Hola José! Ya ves, dormitando mientras soñaba con tiempos mejores.

- No te quejes, que vives muy bien..,

- ¿Cuantos años tienes, José? Espera, no me lo digas… quince, tienes quince años y pronto cumplirás los diez y seis.

- Abuelo, tienes catorce nietos ¿recuerdas el nombre y los años de todos?

- Creo que sí. Pero no desvíes mi pensamiento y tal vez te cuente una historia. Por ella sabrás el motivo por el que decía que soñaba con tiempos mejores. Te voy a decir un acertijo. ¿Eres bueno para los acertijos?

- No mucho.

- Bueno, veremos. Ahí va: Existe sobre la tierra un ser bípedo y cuadrúpedo, que tiene sólo una voz, y es también trípode. El único que cambia su aspecto de cuantos seres se mueven por tierra, aire o mar, y que cuando anda apoyado en más pies, es mucho más débil.

- A ver si lo entendí; tengo que buscar un ser que tenga dos, tres y cuatro patas, pero que cuanto más patas tiene, más débil es.

- Exacto.

- Déjame pensar un poco. Ya lo sé.

- ¿Seguro?

- Si abuelo, tú eres ese ser.

- ¿Cómo?

- Anduviste a gatas, ahora usas cayado, entre medias, eso que llamas tiempos mejores; una larga vida apoyado sobre tus dos piernas.

- Así que conoces a Edipo hijo de Layo.

- Abuelo, tengo un buen profe que nos enseña Historia. La Mitología nos ayuda a comprender muchas cosas.

- José, ya veo que no necesitas que te cuente la historia.

4 comentarios:

El sastrecillo valiente dijo...

Los abuelos son una fuente inagotable de sabiduría. Muchas veces los despreciamos por contar "batallitas", pero todas tienen enjundia. En el barrio tenemos un abuelo argentino que con su guitarra y su voz desgrana excelentes tangos, y en los intermedios es una gozada escucharle sus experiencias.

Un abrazo.

Maria do Sol dijo...

Não tive o privilégio de conviver com os meus avós, mas os meus filhos foram criados pelos meus pais enquanto eu ia trabalhar. Creio que os valores que eles defendem são os valores que eu recebi , com o mesmo carinho e cuidado. Fui uma bafejada pela sorte pois contei com esses seres maravilhosos que foram os meus pais e avós de meus filhos.Obrigada pela homenagem que o teu texto tem implicita.

Abraços

Alfredo dijo...

El sastrecillo valiente.

La edad da, sino sabiduría, al menos experiencia. Son esas experiencias las que debemos transmitir aunque a veces digan de ti que eres el "abuelo Cebolleta".
Salu2.

Alfredo dijo...

María do Sol.

Hay quienes dicen que a los nietos se les quiere más que a los propios hijos. No estoy de acuerdo. El cariño es algo difícil de medir, de cuantificar. Lo que no me cabe duda, es que los nietos reverdecen el amor que en su día sentimos por nuestros hijos.
Salu2.