martes, 9 de julio de 2013

Morir De, o Morir Por.


El perfume del floripondio se entreveraba con el jazmín y el azahar. La noche era cálida, estrellada y el viento bonancible. Estas sensaciones sentían sentados en el balancín de la veranda, más, el ciego, tentaba y creía que veía. Ella se dejaba tentar, por ver que él viera con sus dedos. Y viendo como veían y tentando como tentaban, la calidez iba en aumento.

-¿No es cierto ángel de amor
 que en esta apartada orilla
 más pura la luna brilla
y se respira mejor?

- Oye Germán, no es por romper el encanto, que si, pero ¿como sabes que la luna brilla?

- Rosa, estamos en julio, 29, y hoy corresponde plenilunio o luna del heno. Anda, volvamos a lo que nos interesa.

- No, no quiero, que se me ha pasado el calentón al compararme a la mema de doña Inés.

- Mujer, era por darle romanticismo a la cosa.

- Pues ya sabes que la cosa salió mal.  Tampoco me gusta que seas el don Juan.

- ¿Te imaginas un don Juan ciego? ¡Calla¡ Mi bastón será la espada.

Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé,
y en todas partes deje
memoria amarga de mí.

- Germán, deja de hacer el tonto, estás al borde de la escalera y te vas a caer.

- ¡Bah, que son cuatro peldaños! Oye Rosa, quiero preguntarte algo, pon mi mano entre las tuyas, colocaré la otra en tu rostro, y así podré saber como reaccionas.

- ¿Tratarás de conocer mis secretos más íntimos?

- Más o menos. Ahí va la pregunta: ¿Morirías de amor si yo faltara?

- ¡Quita para allá, necio! ¿Qué pregunta es esa?

- Has llamado mema a doña Inés ¿dime el motivo? Ella estaba tan enamorada de don Juan, que su vida no tenía sentido sin él; murió de amor.

- La vida real es distinta a como la cuentan los escritores.

- ¿Y no crees, que para escribir tales cosas, algo debe de haber de verdad en ellas?

- Los hombres seríais incapaces de morir de amor. Imaginación, si, tenéis bastante.

- Romeo murió por Julieta, Cyrano por Roxana, Marco Antonio por Cleopatra, Diego de Marcilla por Isabel de Segura… Yo moriría si me faltases tú.

- Germán, eres ciego, yo te quiero mucho. Si un riñón mío, la mitad del hígado u cosa semejante necesitaras para salvar tu vida, sería tuyo. Si alguien, en un atraco te disparase o tratara de acuchillarte, seguramente me interpondría. Lo primero sería un acto de amor, lo segundo, un acto reflejo. Cualquiera de estos dos actos podrían costarme la vida; en ambos casos moriría por amor. Pero morir de nostalgia, de melancolía, no, no lo creo.


5 comentarios:

Alfredo dijo...

Llevo unos días un poco pachucho, disculpad si solo publico lo que tenía guardado y me voy corriendo.
Salu2.

Maria do Sol dijo...

As relações entre as pessoas são complicadas. Já conheci gente que morreu por amor, gente que morreu de tristeza, gente que morreu de solidão. Contudo às vezes penso que todos morreram foi de egoísmo...

Abraços

Marta C. dijo...

Alfredo, tesoros así hay que desenpolvarlos y regalárnoslos. No te disculpes, es un placer leer relatos tuyos antiguos. Sin embargo detecto en él algo que siempre me ha maravillado de ti, el enorme bagaje léxico que posees, los famosos palabros o palabrejas.Siempre aprendo alguna o recuerdo alguna que rescatas del olvido. ¡Qué pobe estamos dejando nuestra bellísima lengua! Ánimo con esos achaques, un beso.

Alfredo dijo...

María do Sol.
Es muy posible que el que murió solo, lo hizo porque no aguantaba a los demás. El triste, por mirar solo a su ombligo y el que murió por amor… este, has de ser tú la que diga donde estaba el egoísmo.
Salu2.

Alfredo dijo...

Marta.
Mi cuentin no es antiguo, solamente llevaba una semana como borrador. Al igual que el que pondré a continuación.
Espero estar recuperado en unos días, luego tendré que leer lo atrasado.
Gracias y salu2.