jueves, 5 de septiembre de 2013

Mi vecino Mino.

Acodado en la barra del bar, está mi vecino Mino, como cada día. Él se dedica a libar con deleite su ginebra con tónica, que no tónica con ginebra, posiblemente la segunda o tercera del día. Es la una y cinco, y yo voy a comer al mismo sitio, al restaurante del polígono.

Abandonamos juntos el local, él se monta en su Gimson para ir a comer a casa, mientras yo me echo la siesta en el coche media hora, hasta las dos en que vuelvo al curro.

Siempre creí que su nombre era Belarmino, y su esquela, en los sitios de costumbre; el escaparate de la Antonia y en los postes de la luz, me sacaron de mi error. Se llamaba Palomino. Quizá alguien le tomó el pelo por aquello del peyorativo, razón por la que tenía engañado a todo el pueblo.

Era Mino hombre alto, flaco, turnio y trasojado. Como de setenta, con una psoriasis acentuada en la frente y vete a saber en que otros sitios. Él decía que solamente lo tenía allí, y que era por culpa del casco de la moto. Lo cierto es que Angustias, mujer de armas tomar, apenas si le hablaba y dormía en habitación separada. La comida en la mesa, a las dos, si Mino no estaba, aguantaba el plato diez minutos, transcurrido ese tiempo, el contenido iba para la cochiquera.

Tres paquetes de tabaco diarios y otros tres o cuatro combinados de tarde, tras dormir la siesta. A las ocho y media, cena… o ayuno, igual que a medio día.

Cuatro gallinas y una pareja de conejos le daban abundante trabajo, así que, cuando le venía en gana… ¡me voy por vianda para el ganao! Cogía la Gimson y se largaba para el bar. ¡Jamás nadie lo vio borracho!

La mujer no le iba a la zaga; estaba apuntada a la Asociación de Mujeres Rurales, y por lo menos una vez al mes hacían excursiones; a ver una quesería, la apicultura de monte, o al parque temático, para conocer la azarosa vida del escarabajo pelotero. Las tardes las pasaba en el local de la asociación; partidas de parchis, cursillos de macramé, y sobre todo, de cocina y repostería. Buena disculpa para mantener el "bandullu" y echar unos "cantarinos" con las amigas ya fuera en el autobús o en el local de la asociación.

Dice un refrán asturiano: Muere Corri-Corri y queda Morri-Morri. Ahora sabréis por qué.

A Mino tuvieron que amputarle los dedos de un pie; mala circulación, nada de tabaco y menos de alcohol. Pero el médico no lo conocía; cojear, cojeaba, pero continuaba con sus pequeños vicios. Le volvieron a cortar más arriba, por el tobillo. Luego, por debajo de la rodilla. Pata de madera y arreglado. Pero comenzó con los mismos síntomas en la otra pierna. Esta vez cortaron por lo sano; por encima de la rodilla. Dos patas de madera era demasiado; flamante silla de ruedas idónea para andar por las "caleyas", es decir; que no salía de la antojana.

Se acabó el "bebestorio"; Angustias tiró todas la botellas, pero no el "fumatorio" a escondidas; cualquier vecino que pasara por delante de su casa era inmediatamente sableado, y si no era fumador… -por favor, cómprame una caja pitos en la gasolinera.

Penando, penando, llevaba sus días, de casa para el hospital y del hospital a casa. Y en estas, que a la Angustias le da un ictus y palma. 

¿Salió él ganando? Aparentemente si; una hija se vino a vivir con él. Lo bañaba y afeitaba todos los días, y hasta lo de la frente le había mejorado. De comer; lo que quisiera y cuando se le antojara. Partida diaria de tute con el yerno, algún lingotazo entre mano y mano, y el pitillo casi de continuo en el labio… -déjalo que disfrute, pa cuatro telediarios que le quedan, que viva a su gusto.

Los cuatro telediarios pasaron, y cinco años después que Angustias, las esquelas nos dijeron que se llamaba Palomino.


4 comentarios:

Maria do Sol dijo...

Hola Amigo Alfredo:
Já me aconteceu olhar as pessoas e achar que têm determinado nome. "Aquele tem cara de António, aquela deve chamar-se Teresa...) ". Parece-me que às vezes o nome não combina com a pessoa.
Acho fantástica a capacidade que tens de nos contar as trivialidades dos quotidianos.
Abrazos

Alfredo dijo...

María do Sol.
En mi tierra, a un Belarmino o a un Maximino se les suele decir Mino, pero también Palomino tendría la misma consideración, aunque Palomino suele ser apellido y no nombre.
Si miras en el diccionario de español, verás el motivo por el que nuestro Palomino no quería que lo conocieran por tal.
Salu2.

Maria do Sol dijo...

Acabo de consultar o dicionário de Espanhol/português e não encontro a palavra...

Alfredo dijo...

María do Sol.
María,el significado de las palabras en español lo encontrarás de manera fácil y exacta en el Diccionario de la Real Academia Española. Tu solamente escribe rae en el explorador e introduce la palabra, verás que palomino es:

1. m. Pollo de la paloma brava.

2. m. coloq. Mancha de excremento en la ropa interior.

A esta segunda acepción es a la que me refería.

Hay también palabras en el cuento que no son muy usuales:
Turnio; que tiene un ojo extraviado.
Trasojo; macilento, con ojeras.

Gimson; marca de una motocicleta.

Perdona que no te contestara ayer, el ordenador anda algo chungo.
Salu2.