martes, 3 de septiembre de 2013

Un Segundo de Duda.


El partido había acabado con la victoria de nuestros colores. Con un par de copas en el buche, me despedí de los amigos que se quedaron en el bar a tomar la espuela; eran las doce. La noche estaba lluviosa, las ráfagas de viento barrían las calles, apenas había tráfico y menos aún transeúntes.
A lo lejos, el semáforo del cruce estaba en verde. Apreté el acelerador. Tenía que hacer un giro a la derecha para incorporarme a la avenida de tres carriles, así que una vez rebasado el semáforo en intermitente, tomé el más cómodo, el de la izquierda.
Apenas enderezado el coche, vi un bulto oscuro que me dio de lleno en el parabrisas. Solté una de las manos del volante para cubrirme el rostro, pero el cristal no se rompió. Miré hacia atrás por el retrovisor, un paraguas empujado por el viento se perdía calle arriba. Sobre la mediana yacía un bulto. ¡Había atropellado a un peatón¡

Seguí mi camino mientras mi cabeza trataba de asimilar lo que había pasado y la forma de resolverlo. Di la vuelta en la rotonda. El cuerpo permanecía inmóvil, solamente el aire levantaba los bajos del gabán del hombre como queriendo despertarlo. Ni un solo coche, la avenida estaba desierta.
Me dirigí a la autopista con una intención, hacer creer a todo el mundo que había equivocado el camino, las copas serían la coartada. Saldría más adelante para dar la vuelta en dirección a mi casa. Para ello había de pasar por la carretera que va junto a la ría, allí estrellaría el coche lanzándolo al agua. Las pistas quedarían borradas; el cristal en el que la cabeza del hombre dejara su huella, la aleta y el faro de la derecha.

Pero aquella noche todo se aliaba en mi contra. Al caer, el morro del coche golpeó una roca y el parabrisas saltó quedando sobre el talud en un lugar inaccesible para mí. La huella que me atormentaba resultaba ahora más visible si cabe mientras el vehículo quedaba en equilibrio, columpiándose antes de ir al fondo del agua. 


- ¿Señor Juan Domínguez?
- Yo soy.
- Queda usted detenido por el atropello de un peatón en un paso de cebra, por no prestar el socorro debido y huir del lugar de los hechos. Por la simulación de accidente e intento de estafa al seguro; el coche estaba en punto muerto, no había frenada, y le faltaban las llaves de contacto, lo que significa que usted lo empujó.

Mi conciencia, tal vez mi miedo, no podía con aquello. Frené en un segundo, corrí hasta donde estaba el accidentado mientas llamaba a emergencias y trataba de hacer algo por aquel miserable. Lo cubrí con la manta que siempre llevo en el maletero, mantuve el paraguas abierto a pesar de las ráfagas de viento, mientras que con la otra mano apretaba la suya tratando de confortar... en demanda de perdón también.

- ¡Estaba en verde, estaba en verde para mí! - repetía una y otra vez.

A Dios gracias, la cosa no fue para tanto; una pierna y un codo rotos. Nada para lo que pudo haber sido.


6 comentarios:

Marta C. dijo...

Así es, Alfredo. La vida puede dar un vuelco de 360º en un segundo, en ese instante de duda en que tenemos que elegir entre el bien o el mal la decisión correcta o errónea. Como decía un queridísimo amigo que murió hace poco, un segundo puede ser la eternidad. Un beso saludable.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
ecos
de
la
tarde
callada
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


COMPARTIENDO ILUSION
ALFREDO

CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...




ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE ZOMBIS, EXCALIBUR, DJANGO, MASTER AND COMMANDER, LEYENDAS DE PASIÓN, BAILANDO CON LOBOS, THE ARTIST, TITANIC…

José
Ramón...


fus dijo...

La vida pasa y las decisiones a veces atropellan a las propias circunstancias.

un abrazo

fus

Alfredo dijo...

Dicen que una fracción de segundo puedes recordar toda una vida, hasta lo que creías olvidado. Pero eso no tiene demasiada importancia, la importancia está en decidir lo adecuado antes de que el segundo transcurra.
Salu2.

Alfredo dijo...

José Ramón Santana.
Gracias por dejar tú comentario, pasaré a visitarte aunque las HORAS estén ROTAS.
Salu2.

Alfredo dijo...

fus.
Gracias por leerme fus.
Salu2.