lunes, 21 de octubre de 2013

Bajo la Sombra de los Castaños.


Ya sé que te gustaba el sol, pero el sol de medio día es demasiado fuerte para ti. Por eso te coloqué a los pies de Zar, flanqueados por el naranjo y la figar, bajo los castaños, para que sientas el susurrar de las hojas, para que estés protegido, para que me vigiles desde esa altura la casa.

Ahí en lo hondo, la tierra está seca, no temas, además te dejé el jersey y la mantina, y dentro de unos días, te pondré una lapida bonita, como la quería poner a Espoky y no me atreví para que a Yolanda no se le aflojara el moquillo.


Japittín bonito, mis brazos notan tu falta. Ya no dormiremos juntos la siesta ante la tele, ni oiré tu voz reclamando que te sacara por la mañana temprano. ¡Cuánto te vamos a echar de menos! ¡Cuanto te echamos de menos ya!

6 comentarios:

Maria do Sol dijo...

Alfredo

Fico sem palavras perante um texto tão bonito. Confesso que me fez chorar, porque entendo o tamanho do amor que existe entre um cão e o seu dono.
Abraço , hoje mais forte para ti e para a tua esposa.

Alfredo dijo...

María.
A veces las palabras salen del corazón. Sin pensar, sin tener que rebuscar. Que sean bonitas o no, no importa, lo importante es el sentimiento que puedan encerrar, es esa mancha indeleble que fue lo que las que motivó.
Te agradezco de corazón el comentario como siempre lleno de amabilidad, y en este caso, de comprensión y ternura.
Salu2.

Humberto Dib dijo...

Alfredo, te confieso que vine hace unos días y no me animé a comentar. Me pareció algo tan íntimo que temí ser un intruso, sin embargo, después de pensarlo mejor, a todos nos ha sucedido algo similar o parecido, así que valga mi abrazo y mi afecto en este momento tan triste.
HD

Alfredo dijo...

Hola, Humberto. Ya sé que alguien dirá que solo era un perro. Es cierto que era un perro, pero fueron casi de diez y siete años de convivencia, y el roce dicen que hace cariño.
En mi casa no tenemos mascotas, desde el momento en que pasan por la puerta, entran en la familia y son uno más. Aún nos quedan dos, y como soy demasiado egoísta, desde hace tiempo he decidido que ellos serán los últimos.
Gracias por tu comentario.

Anónimo dijo...

Qué bonito y qué tierno!
Cómo lo entiendo!

Ana

Alfredo dijo...

Ana.

Gracias Ana.