lunes, 11 de noviembre de 2013

El Gusano de Seda.


Buscando por la red, encontré un blog que me pareció interesante y de muy buen gusto. Pero sucede, a veces, que cuando menos lo esperas salta la liebre. Ya dijo en su día Fernando de Rojas, en la tina no todo es harina, aunque sea más utilizado aquel otro, no es oro todo lo que reluce, pues bajo una bella apariencia, se mostró la picardía. 
Tampoco es que yo sea un puritano, ni que me molesten escritos escabrosos, ni imágenes provocativas. A estas alturas, ya casi estoy curado de espantos, pero no por ello dejan de admirarme algunas cosas, lo que me molesta es que el que hace eso, lo haga de manera subrepticia. Y es que aquél bonito blog, ofrecía, sin ton ni son, una sola imagen, sin comentario ni relación alguna con los temas tratados, imagen que pasaré a describir.

La chica era hermosa, tenía esa cara con expresión deleitosa de entre ¡Ho, sorpresa! y la inocencia más absoluta. La encontré cierto parecido a Marilyn; rubia casi platino, pícaros ojos agua marina, boca sensual, un poco entreabierta, enseñando los paletos, y perfecta figura. Estaba desnuda y solamente un leve tul cubría su ombligo. Estaba sentada en el suelo recostada contra una pared, con las piernas abiertas, rodillas flexionadas, la mano derecha acariciaba su seno izquierdo mientras que la izquierda jugaba con aquello que parecía haber encontrado por casualidad, el tesoro objeto de su sorpresa y que nos dejaba ver a todos aquellos que como yo ya habíamos andado un trecho por la página.

El demonio me tentó; pues vale, me dije, ya que lo quieres, servirás de reclamo en mi taquilla al igual que lo hacen las chicas en los calendarios que llevan los camioneros. Y encendí el Plóter para sacar una copia bien grande, de 40x50 cm. así se quedarán embobados los compañeros.

¡Maldita estúpida idea! Aquella imagen guardaba un regalo envenenado. Cual gusano de seda roe y se come la hoja de la morera, así el virus fue corroyendo la placa base, las tarjetas de sonido y video, el disco duro, la fuente de alimentación... Solamente las memorias permanecieron inalterables hasta que hubieron enviado sus señales a la impresora. Entonces, cuando ya el papel se estaba imprimiendo,  observé como la caja de la CPU emitía fogonazos azulados, verdes y rojos. El botón de parada no respondía y para desenchufarlo debía de mover la mesa que tengo contra la pared. Para cuando quise hacerlo, la copia ya estaba fuera y el ordenador, con un pitido ensordecedor, dejó de existir.

Pero mi castigo aún no había terminado, recogí la copia de la bandeja y pude contemplar, como una vieja arpía desdentada, me miraba con una sonrisa malvada. Con asco, asiendo el papel por una esquina, lo mantuve en alto mientras que por la contraria aplicaba la llama del mechero. Al suelo fueron cayendo las cenizas que se juntaron formando lo que me pareció una oruga negra, gorda y peluda que pisé sin contemplaciones.

3 comentarios:

Alfredo dijo...

Entre pitos y flautas, he podido reaparecer un momento para subir este cuento que casi refleja lo que me sucedió con esta máquina infernal. Doscientos pavos me costó la broma y aún me estoy peleando él.

Será hasta la semana que viene en que trataré de ponerme al día con todos vosotros, Gracias por estar ahí.

Maria do Sol dijo...


Hola Alfredo
Como sempre, brindas-nos com um conto que deixa perplexos os leitores pois finaliza de forma não esperada. Parabéns pelo talento.
Abrazos

Alfredo dijo...

María.
Solo es un cuentin que se me ocurrió como consecuencia de los problemas que tenía con el ordenador. Aún tengo algunos, ya que me cambiaron el sistema operativo y hay cosas que no funcionan como antes.
Gracias por el comentario.
Salu2.