miércoles, 13 de febrero de 2013

Zurrusco.



Zurrusco.
(De la onomat. zurr).
1. m. coloq. churrusco.
2. m. Mur. Viento muy penetrante.

A mi me gusta el currusco, el cuscurro o el churrusco, esa parte del pan, que aunque sea de mala educación, tenemos la costumbre de ir comiendo antes de empezar a servir la mesa.

En cuanto a los vientos, veamos:
Vientos del Norte:
El mistral o cierzo de Aragón, es un viento del noroeste -a veces del norte-. Se trata de un viento frío y seco. Llamado gregal por los antiguos navegantes a vela catalanes y aragoneses que lo utilizaban en sus viajes a Grecia. El viento de tramontana (más allá de las montañas) sopla sobre las costas del archipiélago de las islas Baleares (sierra de Tramontana) y Cataluña (Ampurdán)

Vientos del Sur:
En el levante, al viento que sopla del suroeste, se le da el nombre de; Lebeche o Garbí.
Ostro es el nombre tradicional italiano del viento del sur en el Mar Mediterráneo y que a veces se identifica con el Libeccio y Siroco. En el Levante español se le denomina Migjorn o Mediodía. Se llama Siroco o Jaloque si sopla de sudeste a oeste

Vientos del Este:
En general, en todo el mediterráneo occidental, al viento procedente del este se le dice de levante.

Vientos del Oeste.
Los vientos que soplan del Oeste, se les dice, lógicamente de Poniente. Los ponientes conducen las borrascas atlánticas a la península ibérica. Son vientos húmedos y lluviosos que al llegar a las costas de levante, han perdido el agua y aumentado la temperatura.

El viento Zurrusco, no sé de donde viene, ni a donde va, pero quizá a los murcianos tampoco les importe venga de donde venga, el caso es que ellos tienen un nombre para un viento.
También nosotros en Asturias tenemos un nombre para el que sopla en otoño del suroeste, se le dice "de les castañes".

lunes, 11 de febrero de 2013

Matar es fácil: La Araña.



Mi carácter fue cambiando desde que hace dos años me divorciara. Los compañeros, unos al poco, y otros más tarde, me fueron dando de lado. Ellos no tenían la culpa, era yo el que con mi introspección se apartaba de ellos en un trabajo que necesita estar coordinado, en el que es primordial la confianza mutua y el trabajo de equipo.

Comprendí que algo no rulaba en mi cabeza y me fui a médico. Tras un montón de preguntas, me medicó, me dio la baja y me mandó al loquero - Es una pequeña depresión que puede ir a más y hay que tratarla convenientemente.

Ahora llevo meses, no sé cuantos, sin salir de casa; las persianas bajadas, excepto dos rayitas, la basura amontonada y comiendo el menú que me suben del bar. Me paso el día en el ordenador, jugando a la araña, compitiendo con la máquina.

Esta carta de puño y letra, facilitará la investigación, pues yo sé que es lo que va a suceder, cuando de nuevo empiece esa pesadilla que solamente por breves momentos me abandona.

En un principio, el juego me distraía, pero poco a poco se convirtió en una obsesión: Dita sea, he perdido y ha bajado un punto el porcentaje.

De seis mil juegos, había logrado el 91%, pero de un tiempo a esta parte, ese tanteo bajaba al fallar más que ganaba. Me causaba ansiedad y muy mal humor. Llegué a bajar al 51%, y cuando me acostaba, la pantalla y las cartas estaban en mi cabeza. Mentalmente las distribuía y colocaba, aún sabiendo que era imposible recordar todos los movimientos. Quería apartar de mi cabeza aquel juego estúpido, pero no lo conseguía. Cualquier cosa, por muy distinta que fuera, revertía en el juego. Si pensaba en la familia, mi madre se convertía en la Reina, que debía de ir bajo mi padre el Rey, luego la putana; mi mujer. Llegado a este punto, los rostros se difuminaban y las cartas tomaban su lugar. No podía dormir y esa pastilla pequeñita no surtía efecto; igual era que cerrase los ojos o los mantuviera abiertos, el maldito juego siempre estaba presente.

Me decidí a jugar por última vez, si subía un solo punto en el porcentaje, lo dejaría. Comencé tranquilo. Perdí tres partidas pero el porcentaje no varió. Gane una y perdí unas cuantas más; no importa, al principio siempre sucede, estoy frío. El porcentaje marcaba el 50%.  Entonces el ordenador comenzó a escribir a su aire: Estás chaveta, jamás lograrás ganar, mira y aprende.
Y comenzó a mover cartas con la velocidad del diablo, a ganar partidas una tras otra, y a reírse cuando los fuegos de artificio daban por finalizada la partida. Lo deje jugando mientras iba a la habitación. Cuando volví, estaba a punto de ganar un nuevo juego, saque mi USP e hice un par de disparos. Las cartas rojas, empezaron a deslizarse a la parte baja de la pantalla, se salieron de ésta arrojando sangre, y quedaron tendidas sobre la horizontalidad de la mesa. La sangre cayó pringándome la bata, pantalón y zapatillas, encharcando el suelo. Mientras, las cartas negras fueron desapareciendo a la par que entre chispazos la luz de la pantalla se extinguía.

¿Quién puede creer esto? nadie. Mi suerte está echada, de ahí mi carta en pasado; antes muerto que loco de remate. Apoyaré mi arma por encima de la nuez y adiós.

domingo, 10 de febrero de 2013

Aljuba.


(Del ár. hisp. alǧúbba, y este del ár. clás. ǧubbah).

1. f. Vestidura morisca usada también por los cristianos, consistente en un cuerpo ceñido en la cintura, abotonado, con mangas y falda que solía llegar hasta las rodillas.

Hay una villa en Portugal llamada Aljubarrota, y no creo que el nombre proceda -todo puede suceder- de algún hecho notable, por el que la aljuba de algún noble fuera rota.  Y ya que estamos, en Aljubarrota se celebró una batalla muy importante para los intereses de Portugal y de Castilla. De haber vencido Castilla, tal vez hoy la península estuviera bajo un solo Rey y una sola Bandera. Quien sabe.


En conmemoración de la victoria, Juan I de Portugal mandó construir un monasterio; Santa María da Vitória, más conocido por Monasterio de Batalha. Las obras comenzaron en 1386 y "finalizaron en 1517". Por unas u otras causas, hasta principios del siglo pasado, se vinieron haciendo restauraciones. La imagen muestra parte de las "Capelas imperfeitas" a las que falta por terminar la bóveda central.

jueves, 7 de febrero de 2013

Pelayo, su hermana, y el moro Munuza.




Cuenta la leyenda, que un moro de renombre, participante en la conquista del Reino Visigodo, llamado Otman ben Neza, y que llegó a ser el gobernador del norte de Hispania, se prendó de la hermosa Ermensinda, Ormesinida o Adosinda, que por cualquiera de estos nombres se la reconoce.

Era la cristiana Adosinda hermana de Pelayo, noble visigodo a quien Otman, más conocido por Munuza, envió a Ihsbiliya (Sevilla) con el objeto de alejarlo y conseguir su propósito; casarse con ella, más bien por fuerza que por grado. La excusa era llevar los tributos recaudados.

Adosinda, estaba más de acuerdo en casarse con otro noble visigodo; don Alonso, al que Munuza encerró en lóbrega mazmorra, con el propósito de cortarle la cabeza si su amada no accedía al casorio, y a ella encerrarla en el serrallo. Ante aquella situación, optó Adosinda por la boda, y fiel a su palabra el moro, lo libertó.

Ya se van a celebrar los esponsales. Pelayo llega de incógnito, pero hecho una furia; a más de casarse con el moro, su hermana y pupila, le ha deshonrado, pues se ha faltado a la palabra que le dio a don Alonso.

Cómo tantas otras veces, la historia-leyenda tiene varias versiones. Hay quienes opinan- todo es posible, aunque un tanto teatral- que cuando el cortejo iba hacia la mezquita, ricamente vestidos y dejándose admirar, la moza, con semblante macilento se viene al suelo. Pelayo, emboscado entre la gente, la recoge y ella le confiesa que se ha envenenado. Entonces Pelayo salta sobre Munuza y lo acuchilla matándolo también.

En realidad Pelayo no pudo llevar a cabo nada contra su hermana -tampoco sería necesario, pues ya no existía ofensa- ni contra el gobernador, amparado por las azagayas y cimitarras de su escolta.

Lo "cierto" es, que Adosinda se ha envenenado, y que este hecho debió de suceder en el palacio, donde Pelayo mata a Munuza, y junto a don Alonso, huyen hacia los montes de Covadonga con el cadáver de Adosinda para darle sepultura.

Cuatro años más tarde, y con el inicio de la reconquista, Munuza, que debía tener más vidas que el gato, se ve obligado, por la presión ejercida por Pelayo y sus hombres, a retirarse hacia León, y muere (una vez más) en el Valle de Santa Olalla (Langreo) tras cruenta lucha.

¿Acaba aquí la leyenda? No. Hay quien dice que Munuza y Adosinda, se casaron y fueron felices con la aquiescencia de Pelayo. Que se fueron a Sevilla, que el moro combatió allá por los Pirineos... Sea como fuere, en Gijón hay una "Calle de los Moros", una "Calle Munuza" y una "Calle Adosinda". De Pelayo no hablamos, todo el que conoce Gijón, sabe que Pelayo "está"·


miércoles, 6 de febrero de 2013

Lo escrito, escrito está.




Seguramente aún no es el tiempo para esta entrada, aunque falta poco para la Semana Santa. Pero algo me incitó a ello. Tal vez, el que por cada herido judío, haya treinta o cuarenta muertos palestinos. Quizá sea, el  reconocimiento de justicia para aquellos que soportan invasiones de asentamientos en tierra confiscada. No sé, pero recordé esta Historia.

Lo escrito, escrito está.

Pilatos o Pilato, de nombre Poncio, fue un funcionario designado por Roma en calidad de procurador de Judea. Nadie sabe como era físicamente, pues aún siendo gobernador, y hombre que ha pasado a la historia, ni un mal retrato suyo queda.
Mandaba una fuerza de ocupación de cuatro mil hombres, que habían de mantener a raya a casi un millón de hijos de David, y que más o menos como ahora, estaban dispuestos a armarla por un quítame allá aquellas pajas.
Parece que el tal Pilatos era un tanto blandengue, pues ya a poco de llegar, hubo de enviar un destacamento de soldados a Jerusalén -él vivía en Cesárea- para colocar el busto o los emblemas del emperador en lugar público. Pero, ¡con la ley mosaica hemos topado! La ley prohibía imágenes religiosas de cualquier tipo y el emperador era llamado "el divino". Los hebreos, se manifestaron bajo las ventanas del gobernador que se hizo el sueco durante cinco días. Al sexto, mandó a los soldados que rodeasen a los manifestantes conminándolos para que volviesen a Jerusalén so pena de castigo. Los judíos se arrodillaron ofreciendo entre voces sus cuellos, pues antes preferían la muerte. Y Pilato se acojonó enviando los emblemas al trastero.

El problema del agua en Jerusalén, había sido siempre eso, un problema. Pilatos tratando de remediar su escasez, y queriendo a la vez dejar una magna obra para la posteridad con la que fuera recordado, concibió la idea de construir uno de esos maravillosos acueductos que aquí y allá iban dejando los romanos. La financiación no debía de ser un obstáculo; el Templo guardaba un tesoro destinado a las necesidades de la ciudad. Y aquello era necesario. Pero una vez más, el proyecto iba a fracasar:  diez mil judíos se manifestaron en Jerusalén vociferando insultando y amenazando. Pilatos, que ya se imaginaba lo que podía suceder, de sacar los soldados a la calle, colocó a estos camuflados entre el pueblo. A una señal, sacaron las macanas que llevaban ocultas y se liaron a palos con ellos. Los muertos se contaron por decenas.

Los ánimos, como se puede apreciar, estaban calientes, así que Pilatos se fue a una Jerusalén atestada por la celebración de la Pascua. Debía de estar in situ para ponerse al mando de una posible revuelta.

En la noche del jueves, un tal Jesús había sido detenido en el Huerto de los Olivos y presentado al consejo supremo; el Sanedrín, donde lo enjuiciaron. Admitido por el acusado que él era el Mesías, el veredicto fue la muerte. Pero los judíos no podían aplicar la pena sin la aprobación de los romanos, y acudieron a Pilatos.
En la mañana del viernes, presentaron al gobernador un hombre como de treinta años, que había sido vapuleado durante toda la noche, y condenado a muerte por la ley judía como blasfemo. Tras un breve interrogatorio por parte de Pilatos, decidió que aquél hombre era un predicador inofensivo.

- Yo no hallo en este hombre ningún crimen - voceó al pueblo desde la escalinata de su palacio.

La multitud grita enfurecida alentada por los sacerdotes: "Subleva al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí".

Y Pilatos, que podía ser pusilánime, pero no tonto, ve la forma de evadirse de aquél asunto; Galilea está fuera de su jurisdicción. Le corresponde a Herodes impartir justicia.

Herodes, que sentía una manifiesta inquina hacia Jesús, que le había mentado como "raposa" (Sal y márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte. El les dijo: Id a decir a esa raposa: mira, yo arrojo los demonios y obro curaciones hoy y mañana y al tercer día soy consumado. Pero hoy, mañana y el día siguiente debo marchar, porque no conviene que un profeta perezca fuera de Jerusalén) quiso que obrase algún milagro. Pero Jesús se mantuvo en silencio. Herodes montó en cólera, renunció a su jurisdicción y lo envió de nuevo a Pilato.

El gobernador, convencido de la inocencia de Jesús, quiso de alguna manera apoyarse en Herodes. Nuevamente salió a la escalinata; "Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, y habiéndole interrogado yo ante vosotros, no hallé en él delito alguno de los que alegáis, Y ni aún Herodes, pues nos lo ha vuelto a enviar".

Trató, para ver si con ello se contentaban, de castigarlo con los azotes y así conseguir su libertad. Más los sacerdotes se mantuvieron firmes. Nuevamente  buscó Pilatos una estratagema para salvarle la vida. Era costumbre por la Pascua soltar aun reo judío y por ello les propuso: "¿A quien queréis que os suelte, A Jesús, o a Barrabás? El enorme griterío del pueblo pidió indultar al criminal.

- ¿Entonces, que queréis que haga con Jesús? preguntó de nuevo Pilatos temiendo lo peor.

- ¡Crucifícale!, rugió la muchedumbre.

Es de suponer, que Pilatos estaba sumamente decepcionado, ninguna de sus propuestas, salía adelante, pero aún se atrevió a preguntar; ¿Y que mal ha hecho?

- Si sueltas a ese, no eres amigo del Cesar; todo el que se hace rey va contra el Cesar.

El gobernador no puede correr riesgos; el Cesar es Tiberio. Así que, como indica el Deuteronomio, Pilatos pide agua, y ante ellos, se lava las manos. Aún le queda una última obligación; escribir un letrero para colocarlo en la cruz. "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos". Y los pontífices nuevamente están en desacuerdo: Has de poner "Jesús que dijo: Yo soy el rey de los judíos". Pero Pilatos, harto ya, respondió: Lo escrito, escrito está.

Barrabás ha sido en esta historia el único beneficiado a pesar de ser un criminal. Jesús, la víctima inocente, y Pilatos, tras diez años más en el cargo, fue reclamado por Roma para explicar el motivo de una matanza acaecida en Samaria. Aunque a su llegada Tiberio había muerto, Pilatos acabó suicidándose un tiempo después a resultas de otros fracasos. Triste final para un hombre cuyo nombre se repite a diario en todas las partes del mundo.

domingo, 3 de febrero de 2013

Cosas de chigre: Relación amor/odio.



La terraza del chigre está casi llena, parece que a todos les ha dado hoy por fumar. Mala suerte, esa mesa que casi considero de mi propiedad, está ocupada. Bueno, me iré para la del rincón. En realidad está muy bien situada, veo todo el muelle, aunque verdad es, que solamente se pueden sentar a ella un par de personas y que la esquina es el receptáculo donde se concentran los olores de la sidra derramada, la fritanga de calamares, y el refrío del tabaco. A pesar de que todos los días se baldea, el tufillo se nota. Pero solamente es un momento, luego te acostumbras. ¡Es un chigre!

- Que si, María, que te lo digo yo - decía un tipo como de cincuenta y tantos y un poco bebido- que ese es un badulaque, un camándula, al que conozco desde que nacimos. Toda la puñetera vida ha hecho lo mismo; cuando éramos pequeños, lo ponían como ejemplo en el pueblo; Rafa, dime la alineación de Barcelona, ahora dime la del Oviedo. Conocía las alineaciones de todos lo equipos de futbol de primera, segunda y hasta los de categoría regional. ¡Este va para ministro! decían.

- Eso ya me lo has contado muchas veces, Manolo.

- Ya lo sé, la espina de la comparación la llevo clavada de toda la vida, pero me da rabia que ese estólido presuma de intelectual.

- Manolo, que ahora eres tú el que presume…

- ¡Ministro! En Londres, a donde fue a "estudiar filología inglesa", se dedicó a gastar los cuartos tocando todos esos rojos timbres de las "lumis". Y luego, a la vuelta, consigue un trabajo de traductor gracias a un penalti en toda regla; gemelos.

- ¡Manolo, que te estás pasando!

- María, tú sabes que es un zoilo, que si no fuese porque tangó a su suegro, a buenas horas iba a estar restregándome el Aurora.

- A ti solo te gusta la mar desde la orilla, así que no envidies lo que además podías tener si quisieras, para eso eres ingeniero. Y deja ya de criticar a tu hermano, que por ahí va.

Esta vez fueron ellos los que se marcharon y yo el que me quede. Desde mi mesa vi como ambos saludaban, alzando los brazos con vigor, a los que en el velero Aurora, regateaban.

sábado, 2 de febrero de 2013

Fundo.



(Del lat. fundus, fondo).
1. adj. ant. profundo.
2. m. Der. Heredad o finca rústica.

He de reconocer, que siempre he llamado finca, predio y también heredad a casas o tierras, sin embargo, he encontrado que es muy corriente en;
 Méjico;
Fundo legal es un cuadrado que tiene por cada lado mil y doscientas varas, y su área  o superficie es de un millón y cuatrocientas cuarenta mil varas cuadradas.
Dos de los lados de cuadrado que forma el fundo legal, deben tener la dirección de Oriente á Poniente, y por consecuencia forzosa los otros dos lados han de estar en la, de Norte á Sur.
El fundo legal lo estableció la ley para fundar pueblo, y se mide de modo que la iglesia quede en el centro del cuadrado.

En Perú;
En la sierra es común chacra (alquería o granja) pero en la costa es sustituido por fundo (usual en Chile, Colombia o Venezuela)
La palabra es muy frecuente en la literatura regional y parece distinguir los términos; hacienda, fundo y parcela, basada simplemente en el tamaño.

Miradas.



El metro va lleno. Una chica siente que la manosean. A su derecha, hombro con hombro, un hombre mayor, de mirada impertérrita, va cogido a una de las correas que penden de la barra. A la izquierda, dos senegalesas sentadas hablan en su idioma animadamente. Delante, bueno, delante no importa, no van por ahí los tiros. La joven se gira atrás, otra, más o menos de su edad, pelo azafranado y un piercing en el labio superior, junto a la comisura, sonríe y guiña un ojo. Ella hace lo propio, y vuelve a su posición inicial.
Las yemas de los dedos buscan, ella abre un poco las piernas. Llegan a la estación y el toqueteo cesa. Nuevo giro y una muda pregunta en sus ojos, ¿por qué has parado? Entonces se da cuenta, la del piercing se coge con la mano izquierda a una de las barras, la otra está asiendo fuertemente el bolso que lleva bajo el brazo. El impertérrito ha desaparecido.