martes, 28 de enero de 2014

Los Idiomas del Insti.


Aquél era un buen Instituto, de él salieron lumbreras para casi todas las ramas de la ciencia.

Eran tiempos en que los estudiantes podían elegir idioma con más variedad que hoy, y uno de ellos, un mozuelo al que le gustaba leer y sobre todo la Historia, sopesó cual de los que se impartían le podría gustar más. Estos eran sus pensamientos:

La opción del inglés no le seducía. Juzgaba a los habitantes de la pérfida Albión como unos estirados de bombín y paraguas, que levantaron su imperio como piratas y corsarios que saqueaban o hundían los navíos españoles cargados con el oro y plata, que los esclavos del Nuevo Mundo arrancaban a base de sudor y sangre. Además, estaba muy concienciado con el tema de la devolución de Gibraltar, que en esos tiempos se reclamaba en la ONU.

Podía escoger alemán, muchos españoles buscaban trabajo en Alemania, pero a los alemanes se les tildaba con el tópico de cabezas cuadradas, a pesar de que tenían una buena industria, con la cual desarrollaron un buen armamento que habría de servir a Hitler para tratar de tomar la revancha por la pérdida de la Gran Guerra.
Nada tenía que ver el tópico en la no elección del idioma, pero si de lo que se supo por los juicios de Núremberg; los crímenes y abusos contra la Humanidad.
En honor a la verdad, y hablando de judíos, también Isabel la Católica los expulsó de su Sefarad, aunque esto era otra cosa.

También podía escoger griego. Pero aquella tierra de dioses que los romanos copiaron, aquella tierra de la Odisea y de la bella Elena causante de la guerra de Troya, no dejaba de ser un país de cabreros como España lo era. Poco porvenir había con ese idioma.

Contra los franceses también tenía Ángel reparos; a aquel prepotente de Napoleón: "Desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos os contemplan" más le hubiera sido ser humilde, al fin y al cabo eran ellos los que contemplaban una obra inmensa e inigualable de imitar. Pero, de aquel hombre de impresionante personalidad, algo hay que decir a su favor no obstante; el mundo volvió sus ojos hacia las maravillas de Egipto semienterradas en la arena y sobre todo, la adopción o imitación de su Código Civil por parte de los países europeos y americanos.

Si, a pesar de la batalla de Trafalgar, a pesar de la invasión de España para instaurar su propia monarquía, a pesar de tanta guerra y tanta muerte, Napoleón le caía bien. Estaba decidido; elegiría francés, además, el grueso de la clase también lo había elegido.

Al principio, aquella señora gordezuela que era la profesora, les enseñaba canciones como Au clair de la lune o Sur le pont d'Avignon con las que perfeccionaban la pronunciación, y a Ángel le resultaba entretenida la clase aplicándose con ahínco.

Era el chico sin embargo, malo para si mismo, pues la rabia que sentía por las injusticias se volvía contra él mismo como veremos.

Llegó el primer examen. Muy ufano con su diccionario sobre la mesa, comenzó a traducir el párrafo impuesto. La profesora deambulaba por los pasillos que las mesas dejaban, mirando como iba la cosa. Llegó a Ángel y exclamó:
 - Oh mon dieu, avec ce visage d'âne et il a traduit trois lignes!

Y dio la casualidad de que el joven la entendió, pues sabido es, que cuando se tiene a mano un diccionario, aunque sea de francés, lo primero que se buscan son las palabras malsonantes aunque burro no lo sea.
La profesora dejó de ser una señora gordezuela para pasar a ser "la vieja gorda de moño que tiene una verruga como un garbanzo sobre el bozo del labio superior", la que para decir "cochon" ponía el morro tal cual los cochinos tienen el hocico.

A resultas de aquello que él consideraba un insulto, Ángel le dijo a su madre que no volvería más a esa clase, aunque le castigaran, lo que iba en detrimento propio. La mujer buscó una estratagema; se fue al médico de la familia, don Fernndo, que le hizo un justificante para fumarse la clase; los lunes, miércoles y viernes a esa hora, tenía que acudir al fisioterapeuta por haber tenido polio en la infancia. No obstante, le buscó un profesor particular, y en junio aprobó con notable a pesar de que el francés ya no le interesaba.



2 comentarios:

Marta C. dijo...

¡Vaya fama tenemos! ¿Eh?Pero yo no era de esas, telo aseguro. Me ha encantado el método para la selección de idioma.
Un fuerte ABRAZO.

Alfredo dijo...

Marta.
Supongo que algo de ojeriza si se coge a algún alumno.
Salu2.