jueves, 20 de febrero de 2014

Las Pistolas del abuelo. (Parte IV de IV)

Desde que comencé a navegar, había mandado dinero a mi hermano para que construyera una casa allá en el terruño. A la falda del Picu San Martín, pero bien arriba, desde donde con el catalejo pudiera ver la mar, la bahía de San Lorenzo, el barrio de Cimadevilla... Para que plantase una buena pomarada al norte, limoneros y naranjales en torno a la casa que perfumaran el ambiente, laureles y nogales hacia el oeste para que nos preservaran de los húmedos vientos... y todo eso se lo contaba a Tyye que emocionada lo sentía como suyo... ¿Y me querrá aquella gente? preguntaba. Nosotros somos distintos, no juzgamos a las personas por el color de la piel. Ya, pero tu comerciabas con personas de otro color...  Es cierto, pero aún no te había conocido a ti.

En Mayo de 1841 Abigail y yo nos casamos. Con aquella boda gané  en estima de los vecinos, también resulto más fácil vender el tabaco y se inició una vida social que hasta entonces no tenía, pero que tampoco deseaba. Aun y así, siempre me reprocharon, más o menos encubiertamente, mi actitud hacia los esclavos.
 Abigail sabía que las noches pertenecían a Tyye, todas menos aquella primera. Tyye me amaba de noche y se difuminaba de día. Sin embargo había un acuerdo tácito entre ambas; si teníamos visita, para ir a los oficios religiosos y actos de sociedad, Abigail era el ama. En condiciones normales, se mantenía en segundo plano. Se llevaban bien, congeniaban, y puede decirse que eran amigas. Aprendieron, la una, porte, distinción, maneras, idioma... La otra, que todos los seres humanos somos iguales ante Dios y que debemos serlo ante nosotros mismos, aprendió a dar sin esperar recibir, a comprender los anhelos legítimos de cada cual...
Ambas me amaron a su manera, con pasión Abigail, como temiendo que aquello se acabara, serena y dulcemente Tyye, sabiendo que nuestro amor sería eterno.
El roce hace cariño, y ese roce hizo que yo amase a Abigail, sobre todo, porque su actitud áspera de aquellos primeros momentos en que nos conocimos, había cambiado radicalmente. Tampoco yo era un marido jugador y pendenciero. Tres años después de la boda, nació nuestro primer hijo. Fue un parto duro, tanto, que le causó la muerte sin llegar a disfrutar de aquello que más deseaba. Tyye, había dado a luz apenas seis meses antes una niña, nadie mejor para convertirse  en su ama de cría. Ahora tenía tres hijos, y, sabiendo que aquél que no era suyo, era el legítimo para los demás, lo alimentó, cuidó y quiso a todos por igual.

Aunque la plantación estaba a dos días de Charleston, los rumores de lo que pasaba en la ciudad no tardaban en llegar. En el año 1849, cuando se empezó a construir la casa de Comercio nueva, el mismo año, en que Harriet Tubman, la libertaria de esclavos escapó a Filadelfia, Ty, a la vista de que los acontecimientos políticos y los problemas raciales aumentaban, consiguió que yo cediese en algo que venía insistiendo: Irnos a España, 
Palop se quedó a cargo de la plantación - era dueño de una parte de cuatro en que yo la repartí-  y nosotros embarcamos no sin problemas y comprando voluntades para permanecer todos juntos a bordo. Mi intención era volver al año siguiente, pero eso es otra historia.  Ya he prolongado ésta en demasía, pero no puedo dejar de decir, que el capitán de aquel buque, hizo lo que nadie se atrevió; nos caso.

- ¿Volvieron?

- Solamente el abuelo y Jhony, el hijo de Abigail que para entonces iba a cumplir diez y siete años. Era 1860 y la guerra civil se cernía en el horizonte, pero el chico insistió, y, llegado allí, logró alistarse con la Unión.

- ¿Siendo del sur, se alistó con el norte?

- Si, había mamado leche Kasinga.

- Un día me contará en que terminó esa historia.

- Cuando me encuentre esas pistolas.

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- ¿Señor Pelayo?

- Yo mismo, diga.

- Soy Jorge, de la armería. He encontrado un estuche con dos pistolas de 1836. Las hizo un armero de Amberes, la casa aún existe.

- Pasaré a verle en breve, tal vez la semana que viene.

- Yo creo que vendrá primero, están grabadas con las iniciales T P R y el armero dice que esa marca no es de la casa, que fue grabada posteriormente. Bien se pudieran corresponder con el anagrama de su casona, ¿podría ser: Ty Siempre Amor?





26 comentarios:

Cronista Imaginario dijo...

La ultima palabra de ete asombroso relato es AMOR. Realmente sobrecogedor, joder, casi lloro. Ya te he dado la enhorabuena más veces por ahí arriba, así que no insistiré, simplemente que descanses un poco y no nos machaques con relatos tan emotivos, que pueden acabar haciendo pupa. ABRAZOS.

jose luis dijo...

Querido hermano; leido el ultimo episodio de tu nueva historia me da
la impresión de que te influyen los cometarios al respecto y digo esto porque a mi personalmente me parece que a una historia como esta le faltan varios capitulos que sin duda completarian un hermoso libro.
Dicho esto y como me pides una opinion he de decirte que que tiene un estilo narrativo poco común y a la vez hermoso. La historia como tal es muy interesante y a la vez y dentro de ella con una carga romantica muy bien llevada.
En cuanto al entorno donde se recrea ,me gusta y a la vez me asombra la capacidad que tienes para relaccionar unos lugares con otros. El conocimiento de fechas, de la historia y tambien de la mar y de los barcos. Si lo terminas, un 10.

Alfredo dijo...

Cronista imaginario.
Amigo, eres un sentimental. Pero ya te dije yo que el relato no iba de piratas, al final, son los protagonistas los que mandan, así que salió lo que te decía; va de sentimientos.
Gracias por tu paciencia, por la comprensión y por estar ahí.
Salu2.

Alfredo dijo...

jose luis.
El relato, que no lo quiero llamar cuentin como otras veces, ha de terminar aquí. La historia comienza con dos pistolas, han cumplido su misión. Alargarlo más supondría que el título ya no sirve. De todas formas, quiero dejar la puerta abierta, nunca se sabe.
Creo que para llegar a un sitio, lo mejor es trazar una ruta, solamente tienes que ir enlazando los puntos donde quieres que esa acción transcurra y ya está. En cuanto a las fechas, también es fácil, te buscas un antepasado y raro ha de ser que en doscientos años no hayan sucedido cosas importantes.
Otra cosa es la historia; hay que dotar de vida a los personajes, que luego salen por donde salen, puesto que cada cual tiene su carácter, añadirle algo de picante, un mucho de romanticismo - la época contribuye- algo reivindicativo, y se acabó.
Lo malo del asunto, me refiero a que sea bueno, es que cuando vuelvas a escribir has de igualarlo o mejorarlo, y eso es sumamente difícil. Pero eso pensaba cuando escribí Magia, y honestamente pienso que este salió un poco mejor.
Gracias por el comentario, manín.

Cronista Imaginario dijo...

Alfredo, yo también pasé por ese síndrome de "jodido va a ser superar esto" y luego resulta que lo que crees mediocre a otra gente le flipa. García Marquez se pasó 20 años para terminar de redondear "12 relatos pelegrinos" y para mí es su peor libro. Así son las cosas...

jose luis dijo...

Alfredo me atrevo a decirte que antes de que las pistolas terminen su mision podrian pasa cosas intersantisimas , dada tu capacidad..........

Alfredo dijo...

Cronista Imaginario.
He mirado en etiquetas cuantos cuentos tengo publicados; 349. De entre ellos muchos no valen el papel en que se escribieron, unos pocos están bien, otros menos; bastante bien, pero ahí están todos. No se puede pretender, yo al menos no lo pretendo, aunque lo quisiera, que cada nuevo cuento fuera mejor que el anterior. Por ese motivo no me agobio, lo que haya de salir saldrá.
Salu2.

Alfredo dijo...

jose luis.
Aunque este relato lo escribí casi del tirón, he tenido que consultar cosas. Elegí Charleston porque era un puerto importante, del sur, con muchos esclavos y muchas iglesias en las que repicaban las campanas; naufragio-campanas-ciudad. El nombre Tyye y apellido Kasinga son de donde digo que son, los datos sobre los barcos, de los esclavos y negreros catalanes son ciertos, el juego del 21 o black jack lo puse porque es parecido a la siete y media. Hace tiempo escribí un cuento Papa Goré sobre un negro que vino a hablar conmigo cuando estaba pescando, leí sobre esa isla y ya me empezó a entrar comezón, tenía que escribir sobre los esclavos. Tenía que ser algo diferente, el tema está muy trillado, y así fue saliendo.
Quiero decir, que no se puede dejar al albur de la memoria todas esas cosas y hay que documentarse. Eso lleva tiempo.
Salu2.

Elda dijo...

Me ha parecido fascinante. Al final es una historia de amor, amor del auténtico.
Simplemente me ha encantado.
Bajo mi humilde punto de vista, eres un estupendo escritor.
Un abrazo.

Marta C. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marta C. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marta C. dijo...

Si no hubieras tenido el condicionante del espacio y la hubieras contado con la extensión que realmente requiere, el resultado habría sido muy diferente. Por eso te animo a que retomes esta historia y la cuentes con la extensión y profundidad que requiere.
Es un relato de aventuras en el que has introducido de manera muy hábil la relaciones amorosas.
Si bien, como te decía al principio, es un relato verosímil, también te diré que los diferentes temas están tratados, por imposición del espacio, con superficialidad. Cada una de las partes en que narras las aventuras del antepasado del narrador, te daeía para escribir varias páginas. Cuentas los hechos tan por encima que no vemos realmente las situaciones en su justa importancia. Te pongo ejemplos: un naufragio, es un hecho suficientemente trágico como para que te hubieras parado en él y lo hubieras contado con todo el dramatismo, la fuerza y la tensión que necesita. Tampoco describes a penas los lugares por los que pasan, te limitas casi a citarlo. Por último y lo más importante para mí es que los personajes, siendo también verosímiles carecen de la necesaria profundización en sus sentimientos, descripciones, relaciones, etc. Ese triángulo amoroso que despachas en una entrada, te habría dado juego para varias páginas. Es una situación muy conflictiva en la que no puedes profundizar y sin embargo es imprescindible para que el lector se identificque con ellos los "conozca" por dentro y por fuera. El personaje de Abigail juega un papel decisivo en la vida de los otros dos personajes, pues aceopta una situación anómala. Luego en tres líneas nos dices que se casan, tiene un hijo y muere en el parto.
En fin, Alfredo, mi conclusión es que esta estupenda historia de aventuras y amor, bien vale que le dediques tiempo y páginas, sin tener como objetivo publicarlo en el blog, no es una "historia de blog". Te repito que ahí tienes material para una estupenda novela corta de 10, 12 o 15 capítulos, los que te pida la historia, que no son 4.
Otra cosa que me ha parecido un gran acierto es cómo intercalas breves diálogos con el armero, que le dan un ritmo especial al relato.
También creo que le daría más verosimilitud y variación si intercalaras algún diálogo. A través de ellos, puedes hacer avanzar la historia igualmente, pero rompes un poco el ritmo narrativo que, en ocasiones, se hace monótono.
Acabo de leer "El corazón de las tinieblas" magnífica historia de Joseph Conrad que me ha recordado a la tuya. Si no la has leído, te lo aconsejo, te encantará. Ahí verás cómo Conrad traza un perfil psicológico de los personajes, de lo que sienten, lo que viven, lo que aman.
Menos mal que me duele el brazo, que si no, te hago una tesis doctoral, ja, ja!
El relato se merecía pedirle un pequeño esfuerzo a mi brazo.
Mi más efusiva felicitación junto con mis ánimo apara que escribas esta historia como se merece.
Un fuerte abrazo.

Marta C. dijo...

He tenido que cortar el comentario en dos, porque no me cabía. No sé porqué una de las partes sale repetida, si puedes elimínala por favor.

Marta C. dijo...

¡Qué putada, Alfredo, he borrado la primera parte del comentario. Me había salido repetida y he borrado los dos. Lo siento, pero soy incapaz de repetirlo. Espero que con lo que te digo te hagas una idea. La primera parte era de una extensión como la segunda. No sé si tú podrás recuperarla y publicarla, ojala!
Otro abrazo.

Alfredo dijo...

Marta.
He de preguntar a alguien que sepa más que yo para tratar de recuperar los comentarios que borraste por equivocación.
En cuanto a la tesis doctoral, la sacaré en papel para leerla más a gusto. Ya te diré, que tengo que hacer la cena para la patrona.
Siento que te esté dando guerra el brazo, tendrás que hacer pesas.
Salu2.

Alfredo dijo...

Marta.
Vayamos por puntos:
El abuelo, ha dejado unos cuadernillos donde relata sus andanzas. Él es pues, el narrador. El nieto simplemente lee.
¿Cómo puedes decir que esta tratado con superficialidad? El relato comienza con un marino que explica c por b como era el barco, la ruta que siguió, lo que transportaba, cómo lo hacía, y a que se dedicaba cada cual. Hasta lo que cobraban.
Podía haber descrito la isla de Gorea- Goree; la isla de los esclavos, pero, siempre ha sido una pretensión mía que el lector investigue por su cuenta. Si eso hiciera, podría comprobar el infierno que era. Allí se acababan las esperanzas de los que iban a embarcar, se desmembraban familias por segunda vez; la primera fue cuando los apresaron y sometieron. La salida de las celdas donde eran alojados, se hacía a una plazoleta, una puerta se abría a la mar... y a un futuro desesperanzador y sin retorno.
Aunque piratas siempre ha habido, se explica la razón de la persecución para abordar la Favorita y liberar a los esclavos. El tema de los abolicionistas también puede ser investigado, no cabe que el abuelo de una charla sobre ello.
Naufragios ha habido a montones, y todos son similares; el barco choca contra los arrecifes, tiene una vía de agua, los vientos huracanados los desarbolan... en fin; se hunden. Sin embargo, no reparas en algo importante; el mito del ahogado. Eso no lo sabe cualquiera.
El barco tiene una misión; carga utillería, que vende o cambia por esclavos. La singladura no ha de producir, en condiciones normales, recalada en puerto alguno, lo hacen en Fortaleza porque están cerca y desean dejar al muerto en tierra y no que se lo coma la mar. El desembarco de la carga en Cuba, ha de ser rápida, sigilosa, no pueden ir a la taberna del puerto a tomarse unos chatos, llevan mercancía prohibida.

Alfredo dijo...

Marta.
Sobre los sentimientos: Yo, al menos, entiendo que Tyye se sienta atraída por el capitán -nadie me ha preguntado por su nombre y a nadie le extrañó que no lo pusiera- la trata bien, no abusa de una prerrogativa que los demás si ejercieron. Por eso, ante una situación de peligro para él, ella está dispuesta a jugarse la vida. El se siente atraído por ella... en la penumbra del camarote, con las tetas y el culo a al aire... -más o menos, que no quiero releer- pero se contiene. Las mujeres que han sufrido la ablación, son vírgenes hasta que el día en que se casan son descosidas por el marido.
El sentimiento es mutuo, ambos se ayudan en el naufragio, tras encontrar en una plantación al tipo que los quiere llevar a la ciudad, él prefiere ir andando porque le abochorna que la mujer que ama, no puede subir a la carreta.
Acabado el duelo a pistola y habiendo curado sus heridas, las de él y las de ella, van en busca de lo que ganaron, son dos días de camino, se supone que entonces, cuando ya se puede, hacen el amor. ¿Y cómo se sabe? Sencillo. En la primera conversación con Abigail, ella se arrima al capitán, coge su mano, está defendiendo su territorio, su amor.
Estás equivocada, es Tyye la acepta una situación anómala -nosotros nos amamos, que pinta ésta aquí- el crápula del marido se jugó toda su hacienda sin pensar en su mujer. ¿Por qué lo había de hacer ella? Sin embargo es Tyye la que influye sobre el capitán para que se case con la otra. ¿No es suficiente prueba de amor?
Abigail cambia, vive una vida paralela a la de Tyye, pero no la envidia, no desea su mal, sabe que es la segunda y lo acepta. Los tres han tenido casi un año para pensar y llegan a la mejor conclusión. La vida transcurre casi monótona, ¿qué habría de contar en esa carta, en ese cuadernillo el abuelo? Nada más. Solamente las cosas importantes que ocurrieron, así, a vuela pluma.

No he leído ese libro, tengo uno a medias, cosa rara en mí, y otro sin empezar. Son dos tochos y ando escaso de tiempo.
Te agradezco sinceramente el doble esfuerzo, el de la crítica y la de la incapacidad, pero ya sabes, difícilmente doy el brazo a torcer, tengo una visión de las cosas muy particular.
Un Besote.

Alfredo dijo...

Se me había olvidado una cosa, las reivindicaciones.
No sé si implícita o explícitamente, pero está ahí, se reivindica la libertad de las personas, física, mental y sexualmente. Sería impensable en aquella época, liberar a un esclavo a esa edad, la boda de negro y blanca o viceversa. La figura de Harriet Tubman, es real, y real, solamente con mencionarlo, me parece el alegato en favor de las mujeres que sufren desde niñas la ablación.
No me olvido de la querencia por la propia tierra, y doy una prueba más del amor del abuelo por Tyye; el anagrama grabado en el dintel de la puerta dice "Ty Premies Roma", Ty Siempre Amor.
Sí, cómo le dije a Cronista Imaginario, mi relato, ya digo que ésta vez no he querido llamarlo cuentín- cosa banal y sin importancia- va de sentimientos, unos sentimientos profundos a mi entender.
Bueno, lo dejo, que tengo que hacer, ya me dirás que te pareció la contra-tesis.
Besotes.

Humberto Dib dijo...

Alfredo:
Leí las cuatro partes de una vez, creo que eso fue positivo, pues si lo hubiera hecho de otra forma, me habría perdido en la maraña de cientos de relatos de otros blogs.
Me gustó mucho, ya una vez te dije que me atrapan los relatos que involucran la historia, sea ésta ficticia o real, pero la ambientación histórica es perfecta.
De entrada no imaginé que sería un relato de amor, pero al final es lo primero que me viene a la mente.
Leí también los comentarios, y hay ciertas coincidencias con algunos amigos, por ejemplo, creo que bien vale que fuera más extenso, lo cual no significa que hayas dejado abiertos ciertos temas, creo que los trataste muy bien teniendo en mente cuál iba a ser la extensión.
Sí me parece que deberías echarle una ojeada a ciertos 'descuidos' ortográficos o de estilo, sólo para mencionar un par, si te fijas vas a notar que hay muchos verbos que están en PPS y, sin embargo, les falta la tilde (caso en vez de casó), lo cual hace ver injustamente desprolijo el texto. También me llamó la atención el arcaizante 'diez y siete' en vez de 'diecisiete', aunque tal vez hayas usado esta forma para que fuese acorde a la época del relato... Bueno, esas cosas, ya que tampoco es éste el espacio para 'destripar' un relato.
Te dejo un fuerte abrazo.
HD

jose luis dijo...

Mano. ya te dije que el relato era bueno, no hay más que ver los comentarios que suscita. Lo peor que le puede pasar a uno en estas cosas es que ignoren y no es el caso.

Alfredo dijo...

Humberto.
Es cierto que tengo descuidos ortográficos; escribo a dos dedos y mirando al teclado, cuando estoy enchufado ni siquiera repaso... pero, aunque no cometo faltas garrafales, es cierto que también soy un ignorante gramaticalmente hablando. Siempre doy la disculpa que estudié una carrera técnica, que por entonces la falta de una tilde no era pecado, que cambian las normas, y que voy siendo mayor para retener lo que se me repite una y otra vez.
Te agradezco tú opinión y el comentario, son importantes para mí, y sé, que junto con Marta, valoráis en su justa medida lo que escribo. No quiero con esto desmerecer los demás comentarios, escasos por otra parte, y que muchas veces me llevan a pensar que lo que hago no vale un pito.
Perdona el asalto a que te sometí, no sé como tienes tanta capacidad para escribir y responder, pero no quería dejar que pasara la ocasión de que valorases algo que en mi opinión no está mal.
Salu2.

Alfredo dijo...

jose luis.
Vale, ya hablaremos.

Maria do Sol dijo...

Hola Alfredo:
Creio que este belíssimo conto nos deixa absortos na leitura. A tua narrativa está bem construída, envolve metáforas que permitem ao leitor visualizar até os personagens nas suas acções. Ainda que a língua não seja a mesma, sou capaz de perceber o texto na totalidade, salvo meia dúzia de palavras que poderão eventualmente ser regionalismos. Seja como for, passei aqui um tempo útil, "navegando" no teu "cuentino". Penso que fácilmente escreverias um livro. Eu seria uma das tuas leitoras atentas.
As melhoras da tua esposa.
Abraços

Alfredo dijo...

María do Sol.
Gracias María, sabía que te iba a gustar, acabo de pasar por tú blog para tratar de darte ánimos y que se te vayan las lamechas que aun no sé lo que son.
Salu2.

Humberto Dib dijo...

Claro que no está nada mal, Alfredo, es más, está muy bien. Y si me tomo el atrevimiento de hacerte algunas indicaciones (que fueron muy por encima) es porque entiendo que me lo permites y porque sé que revalorizarían tus textos.
En mi caso, como especialista en gramática y estilística, siempre busco la perfección, si es que eso existe.
Más abrazos y adelante con esto que vale mucho.
HD

Alfredo dijo...

Humberto.
Pues no dudes en hacer esas indicaciones a fondo. (lo de casó/caso, fue un desliz)
Salu2.