domingo, 16 de febrero de 2014

Las Pistolas del Abuelo.(Parte I de IV)


- Buenos días, querría comprar un par de pistolas de duelo, originales, a poder ser, de entre 1800 y 1840. He pensado, que como armero, mejor recurrir a usted antes que a un anuncio. ¿Tiene alguna o puede conseguirlas?

- Originales habría que buscarlas, puedo conseguir algunas reproducciones artesanales muy buenas, las que tengo por aquí son decorativas simplemente. ¿Quiere ver unos catálogos?

- Esta bien, aunque mi ilusión sería conseguir algo de la época de un antepasado mío. No estaría mal dar con las suyas… pero juzgo que será imposible.

- ¿Acaso tenían una marca especial? ¿A que se dedicaba ese antepasado?

- Era marino. En cuanto a marcas de identidad, hay una frase grabada en el dintel de la casa familiar; TY PREMIES ROMA, que se me antoja un anagrama. Debía de tener mucha importancia para él.

- Ya, pero para un arma... no sé. ¿Era oficial o simple marino? Lo digo por el tipo de arma…

- ¿Le gustaría que le leyera parte de la historia?

- A su disposición, el trabajo no me mata, la cosa está muy floja y me encantan los relatos antiguos. Pase, nos sentaremos atrás mientras tomamos café.

- Pues vamos allá, tal vez pueda hacerse una idea y encontremos lo que busco.

Mi tátara, tátara, abuelo, afincado a la sazón por las tierras de Carolina del Sur, deja constancia de sus andanzas en unos cuadernillos que yo encontré en el desván de la casa, y que para su familia construyó aquí en España.

"No me juzguéis demasiado mal. En esta vida se cometen errores y yo he cometido los suficientes como para estar hastiado y apesadumbrado. Por ello, he procurado remediar, en la medida de lo posible, los males que causé.

Aunque en España la esclavitud quedó abolida en el 37, tres años más tarde me enrolaría como piloto en el barco de un armador catalán, que hacía aquella ruta denominada "el triángulo negrero". Al mando iba un holandés llamado Dirck Van Roig.

Nos hicimos a la vela en el puerto de Palamós en mayo del 41 con mercancía variada, que, en aquellos años difíciles, tras la finalización de la Primera Guerra Carlista, era complicado conseguir. Esas mercaderías, debían de costear el porte a cargar en la isla de Gorea, hasta Cuba. Era una pequeña parte de la cuota de los esclavos que las colonias demandaban; 140 hombres, 40 mujeres y 8 niños entre los nueve y catorce años.

- Si ya era mal oficio el cabotaje, esas aventuras…

- Demasiado comprometido, sin embargo hizo la ruta en cinco ocasiones, este es el relato de la última.

- Un estuche con dos pistolas de un capitán de marina… déjeme pensar… En realidad, estando embarcado por esas fechas… el arma podía ser más antigua… espere un momento, tengo un catálogo y no es de reproducciones…

- Mire, por ejemplo este estuche contiene dos pistolas italianas de 1825. ¿Tiene usted algún grabado, o sabe la procedencia de lo que busca?

- No. Solamente sé que hizo uso de ellas en el último viaje, y creo que ya las llevaba desde España.

- Perdone, aunque cavilo, le presto toda mi atención, prosiga por favor.

Aunque el beneficio podía ser sustancial, también lo eran los peligros que podían implicar, muerte o cárcel. La cárcel, puesto que cualquier barco considerado como negrero, podía ser detenido; solamente se podía traficar con esclavos nativos de las colonias. La muerte, ya que algún barco fue hundido por los que trataban de apresarlo, o por los naufragios.
No muy atrás quedaban los apresamientos del Antelope, capturado en el 20, el Don Francisco en el 37, o el hundimiento en Cayo Largo del Guerrero en el 27, en el que murieron 41 de los 561 que transportaba.
El nuestro no era un "tumbeiro" al estilo tradicional, puesto que nuestros esclavos podían estar de pie o sentados. Era una goleta de velacho de dos mástiles, aparejada con cangrejas y foques, que le daban gran velocidad en ceñida, es decir; contra el viento, y de través; recibiendo el viento de costado lo que le podía dar algunas ventajas contra las fragatas perseguidoras. No obstante, cuando en el horizonte se divisaba un mástil, se cambiaba el rumbo de inmediato.

El total de la tripulación de "La Favorita" era de doce hombres. Al cocinero lo ayudaban cuatro mujeres que corrían turno diariamente, y los menores eran los encargados del aseo de la cubierta, entrepuente y sentina, cosa estricta para el capitán, que ni permitía el maltrato, ni que se le muriese la gente por falta de limpieza. Se decía que se debía al siete por ciento del total que cobraría al llegar, pero yo no lo creo.

- Todas son muy bellas e interesantes.
- Como el relato, me ha picado la curiosidad. No sabía yo que los catalanes se dedicaran al tráfico de esclavos…

- Si, de 1789 a 1820 la trata era legal y estaba liberalizada, los buques catalanes transportaron a Cuba un total de 30.696 esclavos, pero fue a partir de ese año, en que se convirtió en ilegal y clandestina. Duró hasta los años sesenta y lógicamente los libros de contabilidad desaparecieron.

Tuvimos mala mar, nos alejamos del rumbo lo que nos llevó a subir con la corriente sur ecuatorial o del Caribe. A la altura de Fortaleza, en Brasil, un desafortunado accidente iba a cambiar la rutina de los navegantes. La muerte del capitán, por el golpeo de una polea que cayó del mástil de mesana, me dejaba al mando. Palop, el cocinero y que ejercía como curandero, nada pudo hacer por él. Decidí desembarcar el cadáver en aquella ciudad junto con una carta para el armador, aprovechando para aprovisionarnos de agua.

Los hombres, a falta de capitán, y en la creencia de que ningún vínculo nos ataba ya al armador, acordaron vender el barco con su carga y repartir el botín. Aquél podía ser un buen sitio.
Pero yo no estaba de acuerdo. Expuse mis razones; los "bultos" en aquella plaza valían muy poco; llegaban miles cada día, y nos esperaban en Cuba donde la documentación falsa estaba a punto… y las voluntades compradas. Mejor era; entregar "el carbón" en el lugar predeterminado: Puerto Padre. Limpio el barco y, con oro en el bolsillo, fingiríamos desplazarnos a Artemisa, en el norte de la isla a recoger un cargamento de café y aguardiente ya contratado. En vez de eso, subiríamos hasta Charleston. Allí, algo más lejos, venderíamos el barco, repartiríamos el botín y cada cual por su lado.

- ¿Era esa corriente la que llevó a Colon al Nuevo Mundo?

- Bueno, más o menos. A Colon le impulso la corriente del Golfo que baja a Canarias, a La Favorita, tras la tormenta, la impulsaba la corriente ecuatorial del sur que costea el noreste de América del Sur, por eso pasaron cerca de Fortaleza.

- Curiosa la forma de nombrar a los esclavos.

- Si, al ser tráfico ilícito, los libros de contabilidad de las casas comerciales barcelonesas, convertían a los negros en “bultos, carbón, o madera de ébano”.

- ¿Y, quienes eran los perseguidores, piratas?

- Los piratas tal y como se entiende ya habían desaparecido; Drake o Morgan, murieron en 1596 y 1688, aunque aún quedaban algunos corsarios con patente caducada. Ahora eran los abolicionistas ingleses, que entre 1821 y 1845 capturaron 233 navíos españoles, 56 de los cuales eran catalanes, llevaban 8.351 esclavos.


Cerca de Barbados, avistamos un bergantín de dos palos y doce cañones, que aunque en principio no se dio a conocer, mi experiencia intuyó que podía ser pirata; hasta las velas estaban pintadas de negro. Fiel a la prudencia que tan sabiamente nos inculcara el capitán Dirck, y que hasta la fecha nos había dado buenos resultados, tratamos de escurrir el bulto dirigiendo proa hacia Caracas, unas 500 millas por delante. El bergantín largó todo el trapo y comenzó la persecución enarbolando, ahora sí, la bandera inglesa; eran sin duda abolicionistas. 

Continuará.

10 comentarios:

fus dijo...

Impresionante relato. Enhorabuena

un abrazo

fus

Cronista Imaginario dijo...

Excelente, Alfredo, esperando las próximas entregas con ansiedad. Desde niño me han encantado las novelas de ambientación marina, con muchas velas, muchas armas y muchos piratas armados hasta los dientes.. Está muy bien, pero seguro que en las próximas entregas te superas, maestro. Un fuerte abrazo.

Alfredo dijo...

fus.
Espero que las siguientes entregas sean de tu agrado.
Salu2.

Alfredo dijo...

Cronista Imaginario.
Más que de piratas, va de negreros, aunque casi que tampoco. Yo lo considero de sentimientos, no sé, ya me dirás.
Gracias por el comentario.
Salu2.

Alfredo dijo...

fus y Cronista Imaginario.

Hay mucha gente que al ver tan largo texto, pasa de largo, en parte lo comprendo aunque no lo comparto.
Jamás me dormido en el cine, ni tampoco he dejado un libro a medias aunque cinta y libro sean un coñazo.
Miento, cuando era bastante más joven, hubo un libro que me resultó imposible y lo dejé, se titula " El Capital" de Marx. Por eso os estoy agradecido, por tener la paciencia de leerlo.
Salu2.

Cronista Imaginario dijo...

Alfredo, si no te importa, voy a hacer un copia pega a texto de word y lo voy a imprimir, esto no es de leer en pantalla. Supongo que poco a poco nos vamos conociendo y confiarás en que no la voy a utilizar como si fuera mía, jaja. Un abrazo.

Alfredo dijo...

Cronista Imaginario.
Amigo mío, ¿me creerás si te digo, que un día por casualidad, encontré frases de un cuento mío en otro?
Yo no me gano la vida con esto, solamente es un entretenimiento, si así fuera, hace tiempo que hubiera puesto un "Coprigit".
salu2.

Elda dijo...

Caray Alfredo, que relato haces más extraordinario, muy interesante y además parece por algunos detalles muy documentado.
Me ha encantado y volveré, porque no puedo leerlo todo de un tirón, pues tengo que hacer la cama,y demás tareas jajaja.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Elda.
Creo que te gustará. Ya me contarás.
Salu2.

Marta C. dijo...

Hola, Alfredo. Tarde pero a tiempo. Como he tenido la suerte de llegar con el cunto acabado, los leo todos y te comento al final.
Bess