miércoles, 19 de marzo de 2014

Hay Días para los Morenos (que dijo aquél)

Aquél hombre era un escéptico con la ley de Murphy, (Todo lo que puede suceder, sucede.) lo que quiere decir, a su modo de entender, que no siempre sucede todo lo que puede suceder. Y es que, ese todo, es muy relativo. Entendemos por todo, aquello que imaginamos puede suceder, sin embargo, todo lo que imaginamos, ni mucho menos es lo que puede suceder. ¿Ha quedado claro?

El día más frío del invierno, se quedó sin combustible para la calefacción (lo cual cumple la dichosa ley) ¿Pero cómo coño no va a haber gasoil, si ayer me llenaron el depósito de 1200 litros? Aquello era inimaginable, no podía ser (lo que la contradecía) Pero sucedió.


Sucedió, que el depósito, estaba separado en compartimentos, uno de almacenaje y decantación y el otro, más estrecho que alimentaba filtro y bomba. Por vasos comunicantes, del grande pasaba al chico limpio de impurezas, que el filtro aún purificaba más. (Esto, a priori, no tiene la menor importancia para afirmar o contradecir la ley) Lo que sí tiene importancia, es que el camión de reparto, cargó aquél día de un tanque que tenía una filtración de agua. El agua se va abajo, el gasóleo pesa menos y se va arriba, la bomba del tanque recoge del fondo, el tipo pagó agua por gasóleo, se quedó sin calefacción, un cabreo de la leche, tres días para que le limpiasen su depósito, a ducharse a casa de la suegra, y a éstas alturas, ¿a quién le importa, si había gasoíl, agua, o si la ley se cumplió?

6 comentarios:

Pilar Cárdenes dijo...

Creo que cualquier cosa que vaya mal es susceptible de ir peor, se cumple siempre…Otra cosa es que suceda y que con todo el problema encima se nos ocurra pensar en laLey de Murphy.

Saludos!

Alfredo dijo...

Pilar Cárdenes.
Con ley de Murphy o sin ella, yo pienso que hay que ser siempre positivo; todas las cosas que van mal, al final CASI SIEMPRE se arreglan. Es nuestra culpa el dejarlas ir a peor.
Gracias por el comentario.
Salu2.

Maria do Sol dijo...

Hola meu amigo Alfredo

Tenho andado com alguns problemas, mas a seu tempo tudo se vai resolvendo. Tal como aconteceu ao motorista da tua história que esperou pela limpeza do seu depósito de combustível, eu vou esperamndo que cada problema se vá resolvendo.
Tenho seguido o teu blogue como sempre mas não tenho comentado por falta de palavras...tenho estado muda, até mentalmente.
Espero que tudo esteja bem contigo e com a tua esposa.
Abraço, grande.

Elda dijo...

Ha quedado clarísimo Alfredo, si este señor en vez de tener depósito de gasoil hubiera tenido esas bombonas tan largas como las que tengo yo en Sanabria, no se le habría mezclado el agua, jajaja. Perdona la broma. La ley de Murphy la tenemos en la boca cada vez que se nos cae una tostada al suelo, y este hecho no tiene nada que ver porque si la tostada tiene mantequilla, pesa más por ese lado y ahí no veo ninguna ley... será que pasa lo que no quieres que pase o, que no ha pasado lo que no pensabas.
Bueno me callo ya, porque me estoy liando, jajaja.
Me gustó leer tu relato.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

María.
Me alegraré de que se resuelva todo con bien y lo más rápido posible.
Si te he entretenido en algún momento, me doy por satisfecho, el comentario es secundario.
Gracias por tu preocupación, todo va bien.
¡Cuídate!
Abrazos.

Alfredo dijo...

Elda.
Tengo bastante reparo con las bombonas de propano, en mi casa no lo utilizamos.
A veces parece que atraemos aquello que no queremos que suceda, te voy a contar algo. Hace muchos años, quise enseñar a conducir a mi mujer. Tras las explicaciones pertinentes nos fuimos a un aparcamiento delante del campo de fútbol. En una esquina, allá a lo lejos había un palo de la luz y un caballo atado que ramoneaba junto a la valla lateral. Yo le dije, ten cuidado no te lleves el caballo por delante. Metió la primera y salió.
Dobla a la derecha o a la izquierda, pero hazlo que vas directa al caballo, así tres veces. Tuve que parar con el freno de mano. ¿Fue premonición mía? Seguro que no, pero algo tuvo que influir para que no fuera capaz de reaccionar.
Salu2.