lunes, 4 de agosto de 2014

El Viaje de Hermelinda. Parte 6ª


Malek había tomado buena nota de de lo que Aurora le dijera respecto del barco. Cuando llegaron al río por la mañana, la falúa estaba preparada. Tres hombres los esperaban en tierra. A Herme le pareció que dos de ellos eran padre e hijo, y los encargados de maniobrar la nave. El padre, rayano en los sesenta, vestía una galabeya gris claro, mientras el hijo iba de blanco impoluto. El otro hombre, pelirrojo, de largas y pobladas patillas, mostacho imperial, ojos pequeños y vivarachos, era sin duda ingles.
 Los recién llegados saludaron al estilo árabe;  Salamu alaykum, que fue respondido a su vez a coro por los hombres, llevándose los egipcios la mano al pecho.
Malek presentó al pelirrojo como su amigo Málcom,  valet personal y de cualidades que pudieran parecer incompatibles con tal cargo. Herme dedujo que habría sido militar.
Tras conversar ambos hombres un par de minutos en un aparte, se despidieron. A la joven, que ya había subido a la falúa, le pareció que olía a pintura reciente, y algunos goterones del azul del casco, sobre el blanco de la borda lo corroboraban. Las  colchonetas y cojines parecían que aún no habían sido estrenados, y hasta la lona del sombrajo se le antojó nueva. Las llamadas de Malek la tarde anterior habían surtido efecto.
Abu Karim, que así se hacía llamar el patrón, dio cuenta a Malek de lo que Málcon había llevado: Neveras, dos mochilas grandes, sacos de dormir, linternas led, agua mineral... y verduras, muchas verduras colocadas en cajas en la bodega. Tal parecía que un regimiento fuese a ser transportado y alimentado durante un mes.
Herme se ha vestido hoy de forma propia para la ocasión; toda de blanco; deportivas, calcetines, pantalón que le llega a la rodilla y un polo de manga corta con anchas rayas horizontales en azul. Una de las mochilas va llena de la ropa que aquella mañana en casa de Malek llenara a indicación suya.
Zarparon río arriba. A derecha e izquierda quedaban los altos rascacielos que poco a poco fueron desapareciendo. Las casas bajaron su altura y las tierras cultivadas comenzaron a predominar. A la izquierda, a lo lejos, el humo de las grandes chimeneas industriales pugnaba por abrirse paso ora hacia la ciudad, ora hacia el sur, según el viento lo empujaba. Pequeños botes se acercan a la faluca tratando de vender cualquier cosa inimaginable, pero con dos palabras de Abú, y viendo que no hay apenas pasajeros, se dan media vuelta. Un trecho más arriba otros vendrán y correrán la misma suerte.

 Algún islote divide el río, comienzan a verse karobos o algarrobos, escasas matas de papiro, acacias y bastantes tamariscos de pequeñas flores rosáceas y semillas de penachos plumosos. Los ibis, ave patrón de los escribas y de los magos, la encarnación del dios Thot, con su plumaje blanco o negro brillante de tonalidades iridiscentes que le dan un aspecto metálico y en ocasiones púrpura, picoteaban aquí y allá en busca de peces, crustáceos y reptiles. Y de cuando en cuando, una playita de arena en la que los chiquillos, sin saber de dónde han venido, retozan.
Sentados a proa, sobre la borda y con los pies colgando a medio metro del agua. los jóvenes conversan:
. - ¿Estás cansada? pregunta él cogiéndola amorosamente por el hombro.
La chica se ruboriza, solamente un poco, con el recuerdo de la noche pasada.
-No. Tal vez algo de sueño. ¿Por qué?
- En media hora estaremos a la altura de Saqqara, podemos visitar el gran complejo que Imhotep construyó para Zóser.
- Zóser y su pirámide escalonada, veámosla.
- Los turistas sois un tanto escuetos, Saqqara es algo más que la pirámide, el recinto ocupa 150.000 metros. Una muralla lo rodeaba, medía kilómetro y medio y tenía once metros de altura. Por la única entrada, orientada al este, se penetra en un espacio cubierto de columnas que es el más antiguo que se conoce en toda la Tierra.
- No rompas el encanto, Malek, ya me lo explicarás allí. Quiero que me entre por los ojos, sin tener demasiadas cosas preconcebidas.
- Como quieras. Entonces no te diré lo de la teoría extraterrestre.
-¡No seas malo! Sabes que eso si me interesa.
Pero a pesar de lo melosa que se puso, Malek no se lo contó.
fin parte 6ª


2 comentarios:

Marcos dijo...

E·xtraterrestres, esta se complica...

Alfredo dijo...

Marcos.
No lo creas. Aunque tenga mis dudas, soy como Malek; un tanto escéptico.
Salu2.