miércoles, 6 de agosto de 2014

El Viaje de Hermelinda Parte 9ª



Tras la comida, Hermelinda se había quedado dormida. También Malek durmió unos minutos, pero se levantó para sentarse al lado de Abú que le cedió el timón. La faluca navegaba a buena velocidad aunque no parecía que hubiese casi viento. Karim, que manejaba la escota de la botavara buscando el viento más favorable, le preguntó si sabía algo de navegación. Malek le contestó que solamente sabía, que a aquella forma de navegar, con el viento de popa, se la llamaba "orejas de burro", pero nada más, y que esto lo había oído una vez, recordándolo porque le hizo gracia.
Despertó la joven y se fue hacia popa, Abú le cedió el sitio y se fue a proa. Ella se sentó al lado de Malek y le dijo al oído que le gustaría bañarse.
- Hermelinda, mira donde está el sol, antes de una hora anochecerá. ¿Te atreves a meterte en el agua?
- Es que lo necesito ¿comprendes?
- ¡Ah! Ya te entiendo, quieres ir al baño. He traído lo que tanto añoraba Aurora; un wc químico.
- Bueno, eso también. Necesito quitarme el sudor y la crema solar para ponerme repelente. Esto es como la pescadilla que se muerde la cola; sol, crema, mosquitos, repelente, y vuelta a empezar.
- Le diré a Abú que busque un sitio.
- Gracias.
El patrón, luego de rodear una pequeña isla no lejos de la orilla, estimó conveniente fondear al nordeste donde el calado era mayor, pero resguardados un tanto de la corriente. Al oeste, la frondosa vegetación había dejado una calva de dorada y fina arena formando una playita a la que los jóvenes se dirigieron mientras los tripulantes, sobre la cubierta, comenzaron a rezar sus oraciones. Malek llevaba una bolsa de lona que le entrego: Mira lo que puedas necesitar, mientras, voy a probar el agua.
Hermelinda cogió la bolsa y se alejó. Dentro encontró champú, linterna, toallas, papel higiénico, y una pala de zapador.
Un sol grandioso, teñido el amarillo casi por entero de rojizo, anunciaba su inminente desaparición. Herme lo contemplaba igual de absorta que el día en que llegó. De pie, desnuda y con el champú y toalla en la mano. Malek salió del agua, se colocó detrás de ella y la rodeó con sus brazos.
- "¡Hermoso apareces en el horizonte del cielo, oh tú, sol viviente, que vives desde el origen!
Has salido por el horizonte oriental y has llenado la Tierra con tu belleza.
Cuando te pones por el horizonte occidental, el mundo se sumerge en las tinieblas, en el estado de la muerte...
Sol durante el día.
Tu destierras la oscuridad y ofreces tus rayos.
Oh tú, Dios único que no tiene igual.
Tu creaste la tierra según tus deseos,
Tu creaste el Nilo en el mundo subterráneo y lo haces salir según tu voluntad, para salvar la vida a los hombres...
- ¿También eres poeta? Dijo ella volviéndose hacia él.
- No. Es de Akhenaton, esposo de Nefertiti y abuelo de Tutankamón.
Y se deslizaron hacia la tierra uniendo sus bocas en un beso interminable.
Aún quedaba algo de claridad cuando ella le susurró; Bahari, ¿estás dormido? Ya la madre Nut nos envuelve con sus sombras y tiende su manto estrellado. Por favor, quítate de encima para que pueda bañarme ahora, Abú nos llama intranquilo.

fin parte 9

2 comentarios:

Marcos dijo...

Un final del dia, mas humano...

Elda dijo...

No se por qué, me mosquea Malek...