jueves, 2 de octubre de 2014

El Viaje de Hermelinda. Cap.II Parte 5ª





El mismo día en que se publicó la noticia del robo en el Museo, Amir recibió la llamada que todos estaban esperando. En las dependencias de la policía, estaba reunido un gabinete compuesto por el Secretario de Asuntos Internos, Director de la Policía de El Cairo y adjuntos, el Director del Museo, Malek, Hermelinda y Amir. Se hizo el silencio, el delincuente descolgó y todos pudieron escuchar la conversación.

- Al parecer has conseguido lo que se te pidió. Envía una foto tuya junto a la piedra y un diario con la fecha. Recibirás instrucciones.

- No haré tal. ¿Acaso piensas que soy tonto para dejar constancia de lo que hice? ¿Qué sé yo de ti? Entregaré la pieza en un lugar, el día y la hora que me convenga a cambio de lo prometido.

- El asunto urge. Te daré una dirección donde lo llevarás. Puedes enviar a alguno de tus hombres para que atestigüe que no es ninguna encerrona. Nosotros somos de fiar, te buscamos para el trabajo, estamos satisfechos de cómo van las cosas y esperamos que se cumpla el acuerdo. Efectuado el ritual al que se destina la pieza, es deseo de mi señor que lo devuelvas al Museo.

- Está bien, mandaré a unos hombres, y si todo es conforme, así se hará, dame la dirección.

- Apunta; 29º 58´ 26.5368", 31º 8¨25.677"

- ¿Qué es eso que me das?

- Son las coordenadas.

- ¿Y no sería más fácil que me dijeras el lugar?

- Es el punto exacto. Me llamas cuando falten cinco kilómetros, yo mismo te recibiré.

- Has estado bien Amir- dijo el Secretario- un punto de desconfianza y otro de ignorancia que ha convencido a tu interlocutor para conseguir la dirección. ¿A qué lugar corresponden las coordenadas? - preguntó al jefe de policía que miraba las fotos del satélite con sus ayudantes.

- Está en Guiza. Es una finca con un caserón y árboles. Todo el perímetro está rodeado de muro bordeado por un camino. Lo rodearemos colocando cinco camiones con diez hombres cada uno que se desplegarán cubriendo todas las salidas. Una vez apostados, llegará el piramidión.

- Me parece bien el plan, y mucho mejor que quieran devolver la pieza. Pero, pregunto ¿ No podríamos detenerlos ya?

- Hemos de cogerlos con el cuerpo del delito, de otra forma, únicamente se podría juzgar el secuestro, los promotores de la idea negarían la vinculación y quedarían libres.

- Bueno, nos han puesto las cosas bastante fáciles hasta ahora, podremos entrar y saber para qué es ese ritual para el que la necesitan. Solamente falta por dilucidar quienes entrarán en la finca.

- Entenderán ustedes, que lo lógico es que la lleve el mismo equipo que la sacó del museo. La pieza está a nuestro cargo, nosotros somos los expertos y nosotros tenemos los medios. Por tanto, Malek y su nueva ayudante, el maquinista del camión grúa y los cuatro operarios, serán por nuestra parte los que inexcusablemente irán.

- Señor director, como responsable de la seguridad del Museo, estoy de acuerdo con usted, no pienso perder de vista la pirámide ni un solo segundo. Aceptando el acuerdo del, llamémosle el intermediario, y Amir, la policía puede enviar en descubierta unos hombres haciéndose pasar por los de este.


- Bien, pues si no hay opinión en contra, queda resuelto el asunto. Esperemos que no les parezcan demasiados ladrones; en total van a ser una docena de personas.

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