sábado, 4 de octubre de 2014

El Viaje de Hermelinda. Epílogo.


Todo acabó bien: A Omar y a la mujer del difunto, nadie les molestó. Ella continuaría la labor de su marido dando trabajo a los hombres y mujeres de su pueblo.

Abú, recibió el dinero que aún no había cobrado de la excursión, a pesar de que se daba satisfecho con los regalos que dejaron en la faluca y la recuperación de su hijo sano y salvo.

El jefe de policía de Quena, y los policías que participaron en la detención de Amir, fueron condecorados como prometiera Malek.

El piramidión volvió a ser expuesto en la sala del Museo. Los diarios publicaron una entrevista con el Director en la que aseveraba que la pieza jamás salió del museo. Que el robo había sido una patraña, y que había permanecido en los sótanos para una limpieza concienzuda de los jeroglíficos.

A Amir, dada su cooperación en el asunto, lo dejaron en libertad sin cargo alguno. Repartió el dinero con sus hombres, también libres, y con las familias de aquellos que al parecer se comieron los cocodrilos. Hoy trabaja para la policía.

Aurora fue madrina en la boda que se celebró en Gijón entre Hermelinda y Malek. La familia del novio acudió al completo, casi cuarenta personas incluido el director del museo.

 Kazam, el perro de Hermelinda llevó los anillos.

Hermelinda pidió la excedencia, pero nunca se reintegró al trabajo; tiene uno bastante bueno al lado de su marido, pero sobre todo, emocionante.


FIN


Para Ana con cariño.

 30/09/2014.

2 comentarios:

Elda dijo...

Bueno Alfredo, todo quedó estupendamente, como así le habrá parecido a Ana, que creo recordar era tu nieta ¿no?, pues si es así, tiene un abuelo muy buen cuentista (en el buen sentido de la palabra), jajaja.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Elda.
A ella le gustó, ahora estoy esperando a que me haga una "critica constructiva". Me temo lo peor.
Salu2.