viernes, 28 de noviembre de 2014

Noche de Sorpresas.


No todos los cuentos necesitan música, aunque he pensado que este sí. Contrariamente a lo que pueda parecer por la imagen, no voy a recomendar "I Wanna Be Loved By You". Me gustaría que se oyera, a la par que se lee, "En Un Mercado Persa".
Que vos preste.

Noche de Sorpresas.
Aquella fue una noche de sorpresas. No por haber cenado en un indonesio donde degustamos más de cuarenta platillos, si no por lo que sucedería a continuación. El restaurante, muy bien para aquellos a los que les gusten las especias, y sobre todo el arroz. Yo, como mi abuelo, suelo comer poco de él, se me llena la boca de granos, y aunque soy carnívoro, el pollo tampoco me va.

La primera sorpresa surgió al salir. Anduvimos por el Barrio Rojo admirando la "lencería", y cerca de allí, descubrimos una sala de fiestas donde se anunciaba un espectáculo de striptís. Eran la pareja, los teloneros de la actuación principal; Tania y Lorena, "Las Reinas de la Copla Española" que con profusión de fotos se anunciaba  a la entrada.

Pedimos una botella de Bols, tónicas, colas, hielo y limones para preparar los combinados al gusto de cada cual. A poco, la orquesta, que había estado tocando bailables, comenzó a interpretar "En un mercado persa". La luz y el ambiente muy bien llevado, la actuación de la pareja, que por el momento iba bastante tapada, un poco chabacana. Pero quizá esté siendo demasiado crítico.

Entró él, con atuendo beduino, tirando de una reata de camellos de peluche, no más altos de medio metro y sobre ruedas. A mi modo de ver simbolizaba la llegada de los camelleros al mercado. Dejó los juguetes a un lado y comenzó a dar saltos y volteretas, hasta que en un momento dado, se colocó junto a los atriles para entonar la letra, que llevó al público a cantar con él, cual si fuesen el coro de los mendigos.

El hombre se multiplicaba, haciendo de encantador de serpientes o malabarista, hasta que entra en escena la princesa. Bailan entonces los dos, y sin saber el motivo, tal vez un amor a primera vista, ella queda como su madre la echó al mundo y él en eslip. Solo ha sido un momento, pues cuando el escarceo comienza a ponerse serio, aparece, se supone, el padre de la princesa.

 Si alguien creía que el califa iba a tener pinta de Harún el Pussah, se equivocaba, mas se parecía a su visir Iznogud; bajito, narigón, con un turbante de tres arrobas y un alfanje que le arrastraba por el suelo. Temerosa ella, recoge la ropa y sale corriendo, el califa hace mutis por el foro y vuelven a cantar los mendigos. La obra está a punto de terminar, recoge también el camellero, y aquí acaba la historia. Aplausos, saludos, aplausos y algún bravo.

Llega el turno del plato fuerte. Tania y Lorena cantan "Solo te pido". Nosotros cuatro, coreamos el estribillo con tal pasión, que llevamos a muchos de los presentes, a hacer lo propio.
... Solo te pido, solo te pido
que me hagas la vida agradable
si decides vivirla conmigo...

Un hombre que dijo llamarse Kauffman, y apasionado de España a donde acudía de vacaciones dos veces al año, pidió permiso para sentarse con nosotros, en la mano traía otra botella de Bols. Permiso concedido.

Las morenas continuaron con sus interpretaciones de coplas y pasodobles, entre que las que intercalaban corridos mejicanos que coreábamos. Los guiños y sonrisas de agrado que nos dirigían, se tradujeron en otra botella a la que invitó la casa; habíamos caldeado el ambiente de tal modo, que bien se merecía una recompensa.

Las chicas hicieron un descanso y vinieron a saludarnos. Para entonces yo estaba algo achispado. Las invitamos a sentarse con nosotros y aceptaron. Que si tal que si cual, que si de Valencia que si de Bilbao, que si bailas, que bueno.

- Oye Lorena, me gustas mucho. Perdona si meto la pata, estoy en el Krasnapolski, ¿querrías venir conmigo?

- ¿Para?

- Mi habitación es grande, me pierdo en ella.

Y nos fuimos para allá. Todo iba viento en popa. Cogidos por la cintura atravesamos la Plaza Dam donde ya casi no quedaba gente. Subimos hasta el tercero. Yo traté de meter mano comenzando por los exuberantes senos, pero ella me detuvo para preguntar:
- ¿Recuerdas el final de "Con faldas y a lo loco"?

4 comentarios:

Marcos dijo...

La recordamos Alfredo, la recordamos.
Gracias por tu historia, real, inventada, o mixta.

alp dijo...

Me encanto Amsterdam...jeje....buen relato...un saludo desde Murcia...

Alfredo dijo...

Marcos.
Todas las historias contienen algo de realidad; es cierto que conocía Holanda, lo demás, pura invención.
Salu2,

Alfredo dijo...

alp.
Ese jeje irónico supongo que viene por el barrio de la "lencería". Hace años que no voy, aunque es un país que me gusta mucho.
Gracias por el comentario.
Salu2.