viernes, 13 de febrero de 2015

El Estocinador.

Los ojos eran grandes y de mirada tan perdida, que el hombre dudó por un instante. Pero se decidió.

El cuchillo entró por donde debía de estar el lagrimal, profundizó, giró y apalancó hacia arriba. El ojo salió entero colgando apenas el nervio óptico. Hizo lo mismo con el otro. Una vez fuera los dos, pinchó en el orificio urogenital y rajó hasta el cuello para pasar a extraer luego todas las vísceras. Procedió al lavado del interior, la sangre se diluyó con el agua que se perdió por sumidero. Aún le dio un par de tajos por ver si el cuerpo estaba bien sangrado y lo saló.


Si has pensado en un delito nefando, te diré que estás equivocado. El mini cuento va de la preparación básica del besugo - he omitido el escamado... para no escamar al personal - y solamente faltarían las patatas, el aceite, el limón, ajo, perejil y alguna otra cosilla. Todo a la fuente, y al horno.

Por si no lo sabías, los peces no tienen lagrimal: no lo necesitan en el medio en que viven. Tiempo atrás, cuando algunos de ellos abandonaron el medio acuático, dando origen a los anfibios, desarrollaron unas glándulas cuya secreción, las lágrimas, reproducía en muchos aspectos el medio líquido del que procedían, evitando así, que sus ojos se desecasen por la exposición al aire.

Estocinar se denomina por aquí, al acto de separar los tocinos de otras piezas del cerdo. Puede que el símil entre estocinador y limpiador de pescado de nuestro cuento, no sea muy apropiado, y que con toda seguridad, pegaría mejor "atocinar". Sinónimos de estocinar pueden ser: Partir, romper, destrozar descuartizar... mientras que atocinar sí puede ser asesinar o matar, lo que tal vez alguien pudiera pensar, estaba sucediendo.


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