martes, 24 de marzo de 2015

Olvidos y Criptomnesia.




Buscando la causa de esos mis olvidos, recordados, pero no reconocidos como tal, me tropecé con la palabra adecuada para saber el por qué de tal enigma. Es muy posible que padeciera alzhéimer, más, estudiada la citada enfermedad, comprendí que no era aquello lo que me ocurría. Mis olvidos no eran flor de un día; venían de antiguo. Es decir, a esos recuerdos no le ocurrían como a la Hemerocallis, planta en que cada flor abre sus pétalos al amanecer, y se marchitan al atardecer.

Mi mal está, en que poseo rincones en la memoria que se asemejan al nacimiento del Guadalquivir; allí guardo cosas que desaparecen y vuelven a aparecer como algo novedoso, cuando es el mismo río, la misma cosa olvidada. 

Volviendo a la palabra más prominente del título, y por asociación de ideas, recordé a Superman y a su perro Krypto, que procedían del planeta imaginario Krypton, y cuyos comics leía en aquellos mis tiempos infantiles. 
El hombre de acero era "alérgico" a la Kriptonita, un material radiactivo de color verdoso que acababa con todo bicho viviente en el planeta de origen, y que fue apareciendo según que episodios, con diversos colores y distintos efectos. 
Lo cierto es que hay un gas (que fue descubierto en 1898, y apareció como residuo al licuar el aire) llamado Kriptón, nombre que pudo haber tenido influencia a la hora de buscar un planeta escondido e imaginario, para los citados comics. Nada tenía que ver todo ello con lo que andaba buscando.

En griego "kriptos" significa oculto o escondido, y "mnemé" significa memoria, recuerdo. Por tanto, la palabra para el Recuerdo Oculto, para la Memoria que Olvida es: Criptomnesia.

La Criptomnesia es el proceso por el que se evoca un recuerdo sin ser reconocido como tal, de manera que la idea parece nueva y personal, aunque no lo sea. Fue descrito por el médico psiquiatra Carl Gustav Jung, quien tomó la palabra de su contemporáneo y conocido Théodore Flournoy, también médico y profesor de filosofía y psicología.


En consecuencia, Nada que me deba preocupar, por ahora. A todo el mundo le suceden estas cosas.

4 comentarios:

Marcos dijo...

Con demasiada frecuencia noto que me falta recordar palabras conocidas para incluir en la conversación. Intento poner todo mi interés en recordarlas, y lo hago al fin, pero a destiempo, cuando ya hablas de otro tema diferente. Me toca el amor propio.

Alfredo dijo...

Marcos.
Es cierto, se siente uno frustrado y tonto, pero no hay que amargarse por ello; Quizá a nuestros interlocutores le suceda igual.
Salu2.

Marta C. dijo...

¡Ya te digo!
Te he dejado mi primer comentario en el cuentín anterior. He bajado hasta encontrar el primero, sabes que me gusta leerlos. Allí te explico un poco el porqué de mi ausencia y el de mi retorno.
Interesante la palabreja, sobre todo para los que ya peinamos canas y... perdimos el 5. Alfredo, en mayo cumplo los 60, estoy aterrada. Y vienes tú a recordarme que lo que me (nos pasa) se llama "criptomnesia".
Témome mucho que todas las palabras acabadas en "-mnesia" van a sernos cada vez más familiares.
Encantada de volver, Alfredo.
¿Cómo va la pesca? ¿Y la salud?
Un abrazo muy fuerte

Alfredo dijo...

Marta.
Esta palabra aún no la recoge el diccionario, pero ahí está.
Recientemente he dejado el 6 como tú dices, y es muy cierto que algunas cosas he de apuntarlas para que no se escondan en algún rincón, pero aunque los meses parezca que transcurren como si fueran días, soy de los que se levantan por la mañana dando gracias por ir viviendo con la plenitud con que lo hago.
Voy a pescar, ahora menos, por que hay pocos peces, me ocupo de la finca que da bastante trabajo, hago excursiones y tripadas familiares, me invento historietas y cuelgo mis fotos en "feisbuk". ¿Qué más se puede pedir? Solamente una cosa; que esta mala salud de hierro vaya aguantando.
Salu2.