lunes, 22 de junio de 2015

Genes, Algoritmos y Propiedad.


 - Hay quien asegura, que el suicida lo es porque ya lo lleva escrito en sus genes. Estupidez semejante, jamás en la vida la escuché. ¿Quiere esto decir, que también las causas que motivaron tal hecho, venían impresas en ellos? ¿Si aquella persona, en vez de ser un paria baqueteado por todos, ninguneado, despreciado, harto de recibir palos, hubiera nacido en una rica familia, fuera persona influyente y apreciada, hubiera muerto del mismo modo?

- ¡Quién lo sabe Pedro! Hay quienes teniéndolo todo, hastiados de la vida pueden sentir ese impulso.

- Tu lo has dicho: ¡Un impulso! Que no es lo mismo que tener un gen, con información equivocada, que induzca a tal cosa.

- No sé. He oído en la tele, o en la radio, que no es lo mismo nacer en un mes o en otro. Que mientras los de octubre pueden padecer del hígado - no lo tomes al pie de la letra- los de mayo corren menos riesgos de tener enfermedades.

- Paparruchas, de astrólogos.

- Que no, Pedro, que no. Que es un estudio concienzudo de una universidad americana. Han hecho un programa- algoritmo me parece que le llaman- donde metiendo los datos de un número significativo de personas, dan esos resultados.

- Bah, simple estadística. Cualquiera sabe que los hijos engendrados en verano nacerán en primavera y, ambas son estaciones propicias; óvulos y espermatozoides están retozones, alegres, y traen la prole al mundo en días agradables y luminosos. El día en que ese gen pueda contar como un libro abierto lo que lleva dentro, entonces veremos si es verdad lo que solamente suponen. Bueno, me voy. Hoy no me quedo para la partida, me duele la barriga. Tendrás que buscarte otro compañero.

Y Pedro se fue para su casa.

Al subir por la carretera, en el camino a la llosa, descubrió medio escondido el coche de un vecino, y se preguntó que sería lo que allí hacía, pues nada en particular debía de atraerlo por aquellos pagos.

Encontró, cosa extraña, la puerta de su casa cerrada con llave, lo que solamente se hacía a la noche. Como quiera que su mujer no conducía, a ningún sitio podía haber ido, pues él era el que la llevaba en el coche, así que empezó a imaginar cosas.

Abrió silenciosamente. Cogió la escopeta que siempre tenía sobre el dintel de la puerta, la cargó con dos cartuchos para el jabalí y principió a subir las escalera hacia las habitaciones.

Tres muertos hubo aquél día en aquella casa. Dos en la cama por indigestión de plomo, y uno en la cuadra por el cáñamo de un nudo corredizo.

Para la Guardia Civil, la cosa estaba muy clara. Otra cosa es que no hubo estudiosos que pudieran discernir, si Pedro llevaba consigo en se gen maldito con información equivocada. Lo que sí que es cierto, es que Pedro padecía de un mal muy común en nuestra sociedad: La venganza tomada por propia mano para quienes roban lo que creen de su propiedad.

Nadie es dueño de nadie, ni siquiera de su propio destino.


2 comentarios:

Walter Heiss dijo...

Veloz historia Alfredo, me gustó.

Alfredo dijo...

Walter Heiss.
Gracias Walter. Hace tiempo que no publicas, y lo siento, me gusta leerte.
Salu2.