miércoles, 3 de junio de 2015

¡Hasta pronto, Nela!





Soy de los que quiere creer, que cuando abandonamos este mundo, encontraremos, allá donde quiera que fuéremos, a nuestros seres queridos; abuelos, padres, tíos o mascotas. Por eso he titulado así mi relato. Porque espero encontrarme a mi perra Nela que hoy ha muerto.

Trece años pasaron desde que la encontré vagando sin rumbo fijo, con hambre, nunca mejor dicho, canina. Pulgas a cientos, lanas que arrastraba por el suelo, y mierda de caballo, que cual si fuera fijador impregnaba su pelo.

Me la traje para casa, corté sus greñas, la bañé y desinfecté, con la intención de que viéndola reluciente, alguien tuviera a bien quedarse con ella. Ya teníamos tres perros, dos de ellos también recogidos.

Un vecino, aquél que la espantaba porque le comía los huevos que las gallinas escondían en los bardiales, me dijo que un tipo la llevaba en el remolque de los caballos. La aldea es lugar propicio para aquellos que quieren deshacerse de los perros que les estorban, que ya no son los cachorros con los que los críos juegan. Eso fue lo que hizo aquel hombre; abrió la puerta, bajó la perra, cerró y se marchó.

Cuando el hambre aprieta y nada hay que llevarse a la boca, cada cual se busca sustento como puede, y Nela, buscando, buscando, encontró en las agudas gallinas que salían a la quintana, los huevos que no ponían en el ponedero, de donde su dueño se los robaba.

Ni que decir tiene, que nunca le buscamos quien la acogiera; se quedó con nosotros. Creo que ha sido muy querida y feliz a pesar de los malos tragos que ha pasado; le tuvieron que extirpar el bazo, y un angiosarcoma con pérdida de dos mamas. El pronóstico no era bueno, no más de dos años de vida aplicando quimioterapia, pero decidimos no hacerla sufrir. Acertamos; ha vivido tres veces más de lo que pronosticaron. También tuvo una operación para quitarle el útero y otra de rodilla. Tal parece como si el individuo que la abandonó, intuyera los problemas que se avecinaban.


Ha sido una fiel y callada compañera, nunca ha querido pendencias, en todo momento ha buscado la caricia con esos preciosos ojos, nublados a última hora por las cataratas, y nos ha merecido la pena lo poco que le dimos, a cambio de todo lo que nos dio.


5 comentarios:

Alfredo dijo...

Mis queridos amigos, llevo un tiempo sin publicar ni leer nada vuestro. Lo cierto es que ando metido en un trabajo que me agota física y mentalmente, espero que para la próxima semana pueda retomar mi paso por aquí.
Hoy he venido solamente para escribir algo sobre mi perra que murió a las 7.05 de la mañana.
Salu2.

Cronista Imaginario dijo...

Siento mucho la pérdida, querido Alfredo, tengo dos gatos e imagino lo que sentiría al perderlos. Suerte en ese trabajo absorbente ¿Una novela? Un abrazo.

Alfredo dijo...

Cronista Imaginario.
El trabajo era solamente físico, pero que me agotaba mentalmente. Ya casi lo acabo.
Ya se me han ido cinco perros, aun me queda uno con 11 años, supongo que el último, no pienso tener más.
Gatos puede que pasen de docena y media, me quedan dos y un arrimado. Veremos.
Gracias por el comentario.
Salu2.

Maria do Sol dijo...

A minha Lassie morreu em Setembro. Tinha 15 anos e era um amor...
Há quinze dias adoptei uma cadela no canil, com cerca de dez anos, muito mal tratada. É louca por mim...na próxima semana vai arrancar um dente e tirar a ferida que tem na cabeça. Vai ter uma velhice com amor.
Devemos acolher outro cão, quando um parte.São companheiros únicos e fieis.
Abraços amigo, entendo o que sentes porque eu estou farta de sofrer com a partidas dos meus bichos.

Alfredo dijo...

María do Sol.
Gran corazón el tuyo. Yo ya he dicho basta, todos nuestros perros han muerto con nosotros, en brazos, sin inyecciones y mimándolos hasta el último momento. No quiero hacer más cajas, más hoyos.
Un abrazo y que la perra sane y dure muchos años.