lunes, 21 de noviembre de 2016

De porcentajes y estadísticas.


Esto de las estadísticas me tiene frito. De un tiempo a esta parte, vengo escuchando que los españoles estamos en tal o cual puesto de longevidad. Y uno, que ya va teniendo sus años, se preocupa de algo que no quiere le recuerden; Que apenas le quedan unos días para llegar a esa media fatídica. La vida, es como es, y muchos se quedan en la cuneta antes de llegar, mientras otros, son capaces de remontar esa media, creando una ilusión, tal vez efímera.

Seguramente, a los jóvenes ni siquiera les preocupa, pero al que anda cerca, sí. Y es que, si al menos estuviéramos seguros de la certeza de esa frase: Aquí paz y después gloria, aún quedaba el consuelo; mejor la gloria que nada. Pero los escépticos nos tememos, que una vez la diñas, se acabó lo que se daba.

 Yo soy de los que a pesar de los achaques, procuro andar erguido, con la sonrisa en los labios, siempre jovial y voluntarioso. Eso da un tono más vigoroso, y hasta distinguido que suele causar envidia. Y aunque el cuerpo de uno es como la vestimenta de aquel señorito pobre; solo traje planchado y replanchado, solo pechera, cuello y puños de la camisa, sin ropa interior siquiera, esa envidia causa una sensación benéfica para la mente, y me lleva a pensar, que yo superaré la media con creces. Así sea. 


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