lunes, 12 de diciembre de 2016

El Romance de Lucía.




No trata de la edad media el romance,
éste que aquí vengo en contar
como parecer pudiera, por letra, compás,
o aquello que pudierais barruntar
que fue durante la guerra,
y bastantes años más acá.

Vivía Lucía en el monte
con sus padres y hermano
en mucha precariedad.
Con solo dos vacas, un toro galano
media docena de gallinas, un marrano
y dos pequeñas huertas para trabajar.
Del año 36, un día cualquiera,
a los padres, que fueran a mercar
una bomba traidora matarile les dio.
Al huérfano en la fábrica emplearon
por conmiseración,
mientras, a la niña en casa para trajinar dejaron.
Y digo niña, aunque ya mujer era
pues con trece abriles contaba,
hasta que en un maldito accidente,
¡Oh que mala suerte! Manuel la vida dejaba.
Metámosla a servir -opinaron los próceres-
pues no está bien que sola quede,
a merced de quienes por allí pasaran.
De un gran señor, a la casa accede
para lavar fregar y otros menesteres.
Más, el señor salió rana
con lisonjas, requiebros y algún regalo
la convierte en su barragana.
La joven, es ya una bella pizpireta,
cuatro años han pasado,
dieciocho tiene la moza.
Pero hete ahí, que encinta se ha quedado.
¡No pasa nada, yo me hago cargo!
Y la asciende a gobernanta.
¡Valiente miseria, ni siquiera hay soldada!
¡Al menos, mandas! ¿Acaso no te atalanta?
Otros tres años han pasado
Lucía de nuevo, quién sabe si queriendo,
arteramente, o por descuido
otro hijo al mundo va trayendo.
El amo, un matrimonio a la vista tiene
no le conviene aquella situación
pues de la hija del alcalde,
enamorado está y es de mejor condición.
Además la novia exige
que de patitas en la calle la ponga
aunque dos hijos tenga,
para ella es una simple pindonga.
El amo se ha casado,
y Lucía ha vuelto al monte
a criar a sus hijos
con muy poco horizonte.
Más, nunca falta un roto para un descosido
Lucía ha encontrado quien la quiera,
un viudo de posibles,
sin prejuicios ni celera.
Así va caminando la vida de Lucía,
siempre soltera.
Ya sus hijos son mayores,
ya murió el viudo, se fue a la huesera
pero le dejó una casa y sus caudales.
¡Bien nacido, el viudo! que pagó con creces su pasión.
¡Bien nacido, el viudo!
Vaya con nuestra bendición.
También ha muerto el amo,
y antes del entierro, han comenzado la repartición.
A la hija del alcalde, tres hijos le hizo el señor,
los de Lucía no cuentan,
jamás él quiso reconocer tal "honor"
más ellos, el uno al otro alientan
¡ Algo hemos de sacar, aunque solo sea por joder!
Por encima del hombro nos miran
y somos medio hermanos...
por mucho que ellos remiran.
Ni por las buenas ni por las malas
los otros tres y la madre a la cabeza
no dan el brazo a torcer.
¡Pues vayamos al abogado que hable con la jueza!
Se está celebrando el funeral.
En la puerta del templo parroquial
jueza, abogado, médico y familia están
y seis números de la guardia civil, con el capitán.
Cuando sacan al difunto,
para llevarlo a incinerar...
¡Alto a la autoridad! vocea el capitán
Se detiene el cortejo, inquiriendo la del alcalde
a que se debe el asunto,
cierran filas todos hasta que aquello se salde.
La jueza responde: Poca cosa señora,
interpuesta hay una querella.
Deben hacer mejor reparto de la herencia ahora,
o autorizo que en este mismo lugar,
del fallecido se tome, prueba de paternidad.
Elijan: Vernos en el tribunal,
o su conformidad.

Y Lucía, ya mayor
se vio opulenta
aunque no le importaba el dinero
lo que siempre le importó, era la afrenta.


3 comentarios:

Alfredo dijo...

Por si a alguien se le atragantan estas dos palabras, allá va su significado:
Atalantar
De talante.
1. tr. Ext. tranquilizar.
2. intr. p. us. Agradar, convenir.
3. prnl. desus. Prendarse, enamorarse.
Yo la he utilizado como "agrada o conviene", cualquiera de las dos.
Celera
1. f. p. us. celos (sospecha de que la persona amada mude su cariño).

Salu2.

Elda dijo...

Muy buen romance, cuya historia no es nada rara ya que esos asuntos parece existían en aquellos tiempos.
Me gusta mucho como lo has escrito, me he imaginado a un pregonero recitándolo, y me sonaba muy bien.
Mira, además he venido a leerlo el día del santo de la protagonista, jajaja, que por cierto, así se llamaba mi madre.
Un abrazo y buena semana.

Alfredo dijo...

Gracias Elda, no sé si me ha quedado bien eso de la rima del romance - pares e impares, pero bueno, no es lo mío, lo que importa es la historia.
Muchos de los nombres de los protagonistas de mis cuentos, tienen relación con su significado. En éste caso, Santa Lucía es patrona de los pobres, aunque casi todo el mundo la conoce por ser patrona de los ciegos. Ella, la Lucía del cuento, era una pobre que perdió su virginidad forzada por esa necesidad. La Santa, era además Virgen, y según se cuenta, el procónsul Pascasio quiso que abjurara de su fe cristiana, cosa que no consiguió, ni cuando dio orden de llevarla a un prostíbulo. Lucía murió por la espada pero virgen.
Mi Lucía, es una antítesis de la Santa, aunque hay que decir en su descargo, que la necesidad obliga, y que tampoco son aquellos tiempos.
Salu2.